MEDALLA DE PLATA
SEGUNDO LUGAR, PRIMERA RONDA
ARCOÍRIS - por Chesire Saxophone
El poni celeste miraba la puerta del consultorio cada vez que oía pasos acercarse por el corredor. Por otro lado, su hija parecía estar de muy buen humor mientras correteaba alegre por toda la habitación. Las cosas habían sucedido demasiado rápido. Ni bien ella manifestó los primeros síntomas, él tuvo la precaución de llevarla al hospital. Allí trataron de tranquilizarlo. Los doctores le dijeron que todo estaría bien y que las cosas estaban bajo control. Sin embargo, para la familia no fue alentador ver como al pasar los días los síntomas avanzaban rápidamente. Mientras el diagnostico parecía tardar años.
Entonces, la puerta del consultorio se abrió lentamente y por esta entraron el doctor y una enfermera. Ambos con la expresión pesarosa de quien debe dar malas noticas.
-Señor Blaze, Podría acompañarme un momento- Dijo el doctor haciéndole una seña con la cabeza- La enfermera se encargará de la niña-
Él no lo esperaba, trató de poner su mejor cara y dijo a la pequeña Rainbowdash- Regresaré en un momento, pórtate bien y hazle caso a la enfermera, ¿si?-
Ella solo asintió con una mirada seria, pero eso bastó para que él se marchara tranquilo. Fue llevado hasta un consultorio contiguo. Entró primero él, luego el doctor. Notó que aquel poni no podía hallar como posponer el diagnostico mientras organizaba las carpetas, abría las cortinas y se tomaba su tiempo meditando las palabras.
-Dígame, doctor. ¿Que arrojaron los resultados?-Dijo Blaze empezando a perder la paciencia
Luego de un breve silencio contestó:
-Señor Blaze, Lamento decirle que… según los resultados, Rainbowdash tiene un envenenamiento por arcoíris en fase uno-
Blaze ya se lo había imaginado, dejó caer su cabeza, derrotado. Se quedó nos segundos sin pensar nada solo asimilando el peso de la noticia y sintiendo como el malestar lo invadía, hasta que el doctor añadió
-Sin embargo, según el avance de los síntomas, creemos que avanzara a fase dos, tal vez fase tres-
El rostro de Blaze se descompuso. Quedó en blanco, su respiración se detuvo un par de segundos mientras miraba al doctor sin decir nada antes de replicar.
-Tiene que estar bromeando ¿verdad?-
-Jamás bromearía al respecto- Contestó tratando de sonar comprensivo
-¿Cómo es posible? Se supone que la fase tres solo se desarrolla hasta la cuarta generación- dijo Blaze enojado.
-Los estudios no son definitivos. Hay una probabilidad del cuarenta porciento de que se desarrolle la fase dos en la segunda generación si el portador no cuida de su condición-
-¿Cuidar?-Gritó Blaze haciendo que en el pasillo todos dirigieran su atención al consultorio- Hice todos los malditos tratamientos desde que me diagnosticaron, no me venga a decir que no he cuidado de mi-
-Cálmese por favor, entienda que esto no se puede predecir o controlar. Ya he asignado una fecha para desintoxicación en próximo martes…-
Blaze ya no estaba escuchando. Su ira se desvaneció tan rápido como apareció y se sumió muy profundamente en sus pensamientos. Recordaba con rencor cuando trabajaba en la fábrica del clima. En aquella época el envenenamiento arcoíris era aún algo nuevo y excepcional. Solo existían un par de recomendaciones para el manejo del líquido arcoíris, pero él siempre fue de los que decían: Los caballos de verdad se ensucian los cascos. O así era hasta que su melena se empezó a volver multicolor. No tardaron en diagnosticarle fase uno y desde ese día su vida cambió. Tuvo que adoptar hábitos más saludables y empezar a tomar medicamentos para desintoxicar su organismo.
La vida como un paciente en fase uno había sido retadora pero era relativamente normal. Sin embargo, no se podía decir lo mismo de quienes sufrían de la fase dos, para ellos la vida estaba sumamente limitada en cuando a sus actividades, su dieta y su tiempo. La fase dos implicaba afrontar una esperanza de vida corta. Pero ni siquiera se podía comparar a la fase tres. Los casos eran pocos pero las experiencias eran descorazonadoras. Blaze no podía imaginar a su querida niña afrontando el dolor de que todos los fluidos de su cuerpo fueran reemplazados por el ácido arcoíris. Al final ella quedaría ciega, perdería el sentido del gusto y quedaría confinada al hospital.
No supo exactamente cuanto tiempo pasó, no notó cuando el doctor terminó de hablar ni dio importancia cuando este abandonó el consultorio. Por la mente de Blaze desfilaban los sueños y proyectos que no se realizarían. La escuela de vuelo, el campeonato juvenil y quizá los juegos de Equestria. Nada de eso importaría cuando la enfermedad de Rainbowdash empeorara.
Sentía como se estaba hundiendo en aquel oscuro futuro cuando fue sacado de sus pensamientos
-Papá ¿Qué sucede? ¿Por qué estas llorando?- Dijo la pequeña Rainbowdash con un tono de preocupación. Blaze miró a su hija, ya casi todo su cabello estaba por ser de color arcoíris. Él estaba tratado de idear una mentira cuando ella interrumpió su pensamiento:
-Estas triste porque estoy enferma ¿Cierto? Pero no te preocupes papá, no quiero mamá y tú lloren… Te prometo que no me voy a enfermar más. Podremos ir a volar al parque otra vez si te hace sentir mejor-
La mirada de Rainbow estaba llena de determinación y seriedad. Blaze se quedó por un momento meditando aquellas palabras y sintió como un cálido sentimiento lo recorría, recogió todos los papeles y recomendaciones que el doctor había dejado en el escritorio y dijo:
-Claro que si… es más ¿quieres que vayamos esta tarde a jugar?-
En el rostro de Rainbow se dibujó una sonrisa.
CALIFICACIONES:
GRAMÁTICA: 9/10
ORTOGRAFÍA: 7/10
ARGUMENTO: 9,2/10
TOTAL: 25,2/30
