TRABAJANDO CON EL ENEMIGO

¡Vamos chicas rápido levántense o perderemos el desayuno! –era la tercera vez que Diane y Lily insistían para que sus otras dos perezosas amigas se levantaran, jamás volverían a tener una pijamaza en pleno jueves.

Mary sin abrir los ojos y con el puro conocimiento de la habitación caminó hasta la ducha, Lizie se incorporó en la cama esperando a que Mary saliera de la ducha. Esta salió después de algunos cinco minutos con una toalla enrollada al cuerpo y ya más despierta, dispuesta a buscar su uniforme y cambiarse.

-Lo hemos discutido Mary y ya que hoy empezaras nuestro plan creo que debes de tener algunas cosas en mente –dijo Lizie pasando de lado a la pelinegra en toalla y metiéndose ella misma a la regadera.

-Tienes que tratar con todo tu ser no discutir con Sirius –dijo Diane continuando con la platica.

-Esa es la cuestión más difícil –agregó Lily mostrando su apoyo.

-Por último, recuerda que no queremos que seas una conquista más, así que para eso ustedes dos tiene que ser amigos –dijo Diane -, y para eso tienen que llamar su atención sutilmente.

-Explícate –pidió Mary mientras se cepillaba el cabello.

-Tienes que darle a entender de lo que se pierde-dijo Diane -, pero sin parecer desesperada, solo algo común pero inalcanzable para él.

-Eso suena difícil –dijo Mary mientras arqueaba una ceja.

-Descuida ya veras que no –animó Diane con una sonrisa maliciosa.

Mary se encogió de hombros y caminó hasta su cama donde tenía tendido su uniforme. Mientras comenzaba en la búsqueda de su zapato derecho, la puerta se abrió de golpe y James entró a toda prisa.

-Auch… ¿Qué diablos crees que?...

-¡Buenos días tesoro! –saludó James olvidando a su hermana y acercándose a Lily para darle un beso.

-Amor tu hermana esta en el suelo –dijo Lily mordiéndose el labio para evitar reír.

James dio un brinquito para darle la espalda a Lily para ver a Mary en el suelo, que se trataba de acomodar la diminuta toalla en su cuerpo.

-Lo siento hermanita –sonrió James con su mejor carita de cachorrito.

-Esa cosa de madera que pasaste hace un rato se debe de tocar antes de entrar –casi le gritó Mary desde el suelo - ¿Crees que me gusta que todo el que pase por el pasillo me mire así?

-Perdón además no esta pasando nadie y tu y yo ya no hemos visto desde los pañales –contestó James -, vine a decirte que mamá se confundió de nuevo y puso mis camisas del uniforme en tu maleta. –Se acercó a la cama de Mary y comenzó a reemplazar su ropa -, Veo que aun no estas cambiada y que por eso no lo notas.

-James tengo hambre te podrías… ¡wow! –vino la exclamación de Sirius mientras entraba a la habitación y quedaba con la mirada anonadaba en la chica que estaba medio desnuda en el suelo - ¿Qué…que… hac… haces allí tiráda Mary? –tartamudeo Sirius tratando de que sonará en un tono normal. Desde que ella había tratado de llevarse bien con él la llamaba por su nombre, pero en esta ocasión no le estaba ayudando mucho -, no sabía que eras tan exhibicionista.

Mary estaba lista para gritarle toda clase de insultos a Sirius, pero topándose con la mirada por el rabillo del ojo con Diane, respiró profundo y tranquilizándose a si misma extendió una mano y le dijo a Sirius -, ¿Me ayudas a levantarme?

Sirius dudó por un momento pero al instante se colocó en frente de la chica y la jaló hasta que quedó de pie junto a él.

-Gracias –dijo Mary con una sonrisa, Sirius asintió y trató de desviar la mirada del rostro de la chica, aunque dudo un poco al toparse con las piernas desnudas al bajar la mirada.

-Lo siento Mary –dijo James entre dientes y con un beso más a Lily arrastró a Sirius fuera de la habitación.

La carcajada de las tres chicas sonó al unísono justo al cerrarse la puerta, después de todo no iba a ser un trabajo tan difícil.

Mary caminó por los pasillos de Hogwarts aliviada de que el día de clase había terminado, eso de no poder contestarle a Sirius le estaba saliendo difícil, después de que Sirius estaba tan acostumbrado a discutir con ella por todo. Al doblar en uno de los pasillos su mochila chocó con la pared votando todos los libros al suelo.

-¡Maldición! –masculló Mary entre dientes mientras se tiraba al suelo y comenzaba a recoger sus libros. Un par de pies se toparon con su desorden y comenzaron a ayudarle, ella levantó la mirada para encontrarse con una bastante conocida – Hola Remy –saludó Mary lo suficientemente agotada.

-Mary –dijo Remus mientras terminaba de recoger los últimos libros y se sentaba con ella en el suelo – mis oídos escucharon de que hay un proyecto para un casanova en función. Me parece que Diane esta muy emocionada.

Mary miró dudosa a su amigo, sabía que Lily no le había dicho nada pero Remus era todo un psicólogo para estas cosas y por ello, eso ella lo adoraba.

-Tranquila, no pienso decirle a nadie –continuó Remus con una sonrisa para el alivió de Mary te conozco y estoy seguro que aceptaste eso con ciertas condiciones de por medio ¿verdad? –Mary asintió con la cabeza -¿Y lo dejaras si esto te causa problemas? –Ella volvió a asentir -, bien pues entonces no me queda más que ofrecerte mi ayuda.

-¡Gracias lobito eres un ángel! –exclamó Mary lanzándose a los brazos de Remus en un rápido abrazo.

-¿Y como va todo hasta ahora? –preguntó Remus ayudando a Mary a ponerse de pie.

-Mal, necesito gritarle a alguien, ¿En eso no me quieres ayudar? – preguntó Mary con una media sonrisa.

Remus rió a carcajadas con la pregunta y negó con la cabeza rápidamente.

Mary ya no te rías –gruñía Sirius.

Mary trato de contenerse un poco, estaba practicando con Sirius un hechizo para una clase con la profesora McGonagall. Gracias a la intervención de Remus, que se había dado cuenta del plan de las chicas y por supuesto la mala suerte de Mary estaba trabajando con Sirius. Ahora me explico, James, Peter y Remus (Remus estaba reemplazando a Sirius) tenían detención esa noche y en la clase se había designado ese trabajo en parejas para lograr un hechizo de reflejo. Mary tuvo la suerte de sacar a Sirius de la bolsa ya que el trabajo era con chicos y chicas de la misma clase.

Lo siento –contestó Mary después de tranquilizarse –no es mi culpa que a mi me haya salido a la primera y que tu sigas haciendo muecas. Ya no me rió lo prometo, no pienses mucho y hazlo. Mira el punto bueno nadie más ha practicado y si lo hacemos ambos mañana no aremos examen.

Sirius sopló aire, vio a su alrededor y contempló con suerte que la sala común estaba bastante vacía y que solo Mary iba a saber que tanto le estaba costando aquel hechizo. Miró de nuevo a Mary y movió la boca de lado a lado, cosa que Mary hallaba bastante graciosa y se aguanto la risa. Movió su varita al lado derecho de ella y murmurando algo inteligible una replica exacta de Mary apareció a su lado. Ella se miró a si misma y sonrió, Sirius continuó murmurando lo mismo a el lado izquierdo de ella y una copia exacta de el apareció al lado de la chica. Por último y dándole a Mary una sonrisa triunfante movió su varita y ambas imágenes desaparecieron.

Lo ves no es tan difícil –exclamó Mary.

Yo se –dijo Sirius sentándose a su lado, llevaba días queriendo estar con ella, Diane sabía muy bien como arreglárselas para que Mary llamara la atención de Sirius –lo que pasa es que estaba fingiendo un poco.

Dime algo –se bufo ella -¿con cuantas chicas te funciona esa frase?

Para serte sincero no la había probado –contestó con la misma cara de burla que ella tenía – tu dime si funciona y la uso más seguido.

Tienes que ser siempre tan… olvídalo –dijo Mary recordando que no tenía que discutir con el.

Dilo Mary –reaccionó Sirius al instante –jamás te detuviste en decirme algo.

Pues es que no tengo ganas de pelear – contestó arqueando una ceja.

Mary tomó una caja de grageas de todos los sabores de la mesa que estaba en frente a ella y empezó a comer ofreciéndole a Sirius que no dijo nada y tomó un par y comenzó a comer.

Sirius la miraba fijamente como si esperara a que ella hiciera algo, Mary solo comía con una sonrisa en los labios aun sin decir ni hacer nada.

De repente Sirius escupió lo que estaba comiendo, Mary comenzó a reír y solo se detuvo hasta que el la miró demasiado amenazante.

Piña –dijo Sirius tratando de quitarse el sabor de la boca, ella rió de nuevo –no es gracioso de verdad odio la piña.

Lo siento –repuso Mary secándose las lagrimas de la risa y sin para de reír continuó diciendo –es que pensé que era algo más asqueroso.

Para Sirius no había nada más asqueroso que la piña, desde que probó el postre favorito de su madre cuando tenía cuatro años.

No me vuelvas a decir que yo soy el malo-exclamó resentido Sirius quitándole a Mary una lágrima de la mejilla –te has burlado de mi toda la noche.

Cuantas veces debo decirte que lo siento – contestó Mary –además yo jamás he dicho que eres malo, solo demasiado…

Guapo –interrumpió Sirius en el momento en el que ella notaba como el recortaba la distancia entre ambos.

No –repuso Mary –yo diría coqueto para que no te enojes.

Estaban demasiado cerca, un poco más y podía rozar su nariz con la suya. La sonrisa ilumino de lleno el rostro de Mary, esperando que el y no ella hiciera algo tratando de seguir sus instrucciones dadas. El se movió en el sillón inclinándose más y más hasta que

La puerta de la sala común se abrió y el resto de los merodeadores entraron por ella.

Sirius regreso a su puesto más que inmediatamente, maldiciendo a todos en sus pensamientos y sin decir muchas palabras los chicos se fueron a dormir y cuando la se hubieron ido Mary se levanto y se dirigió a su cuarto donde estaba segura que tres chicas aun no se habían dormido esperándola a ella.