Disclaimer: los personajes aqui mencionados no me pertenecen es un AU, y es mi primer fic completamente RUNA con TOQUES HARMONYS

Espero les guste, como a mi que me encanto escribirlo

Rosas Rojas o pétalos blancos

Se vio en el espejo, el reflejo que mostraba el mismo le asusto, hizo una mueca con los labios, abrió el grifo y con el agua fría se lavo el rostro, levanto de nueva cuenta la vista. No había mejorado ni un penique su rostro, seguía con los ojos rojos, la nariz hinchada y ojeras quedando negras. Evitando sacar más liquido de sus ojos, se lavo la cara, viarias veces.

Abrió parte del espejo, saco unas aspirinas para el dolor de cabeza, tragándolos sin gota alguna de agua, le raspo parte de la garganta pero no le importo. Salió del baño, se quito su bata desnudándose. Fue hacia su armario del cual la mitad estaba vacío. Saco un precioso vestido azul, fue hacia su tocador, se maquillo tratando de ocultar su fatiga, se vistió lo mas primorosa.

Estaba perfecta…

Por fuera…

Porque dentro de ella cada segundo que pasaba se desmoronaba mas.

Habían transcurrido ya 2 días desde que su esposo se fue a dormir en un motel.

Era lunes día de trabajo, por la misma razón bajo a la cocina sirviéndose una taza de café, no quería desayunar, su estomago protestaba por alimento, pero ella sabía que si comía la mínima cosa, las nauseas surgirían.

Salió de su casa, olvidándose por completo de su bolso, acordándose 5 minutos después.

Manejo con cuidado, el dolor de cabeza aumentaba más a causa de la falta de alimento y de sueño.

Aun manejando se permitió recordar el comienzo de su matrimonio.

Llevaban 6 mes de casados y no había día en el que Ron no le regalara una Rosa roja, ya sea en un desayuno preparado por el mismo que consistía en un hot cakes , mermelada, un jugo de naranja y la habitual taza de café que Luna necesitaba cada mañana para comenzar el día.

Ron era todo lo que soñó de su futuro marido: cariñoso, amable, apasionado, consentidor. Cualidades que en su noviazgo y aun en su matrimonio seguía vigentes.

Las flores favoritas de Luna eran los alcatraces, flores de pétalos blancos. Nunca que le gustaron o le llamaron la atención las rosas, menos las rojas.

Ella consideraba esas flores las típicas para conquistar a una mujer y muy poco originales. Pero no quería dañar los sentimientos de su marido así que aceptaba dichas flores.

Aun no entendía como Ron sabiendo que nunca le gustaron las rosas rojas se lo regalaba. Comenzó el primer día después de la boda, donde ella se sorprendió de ver en la cama del lujoso hotel del Caribe, una rosa roja.

Su marido no estaba, pero en su lugar había una nota donde le mencionaba su salida urgente. Dicha salida que en un principio preocupo a Luna no era más que una sorpresa, arrendo un yate lujoso para que entre las cálidas aguas del mar Caribe disfrutaran su estadía.

¡Oh si! días muy maravillosos.

Ella estaba sentada viendo la rosa en su almohada, dicha rosa de color rojo sangre con un aroma dulzon surgiendo de ella, dicha rosa que Luna miro con una mueca. Lo bueno es que no estaba Ron para presenciar esa carita de disgusto.

Se baño con lentitud disfrutando de la cálida agua de su tina. Cerró los ojos, se sentía eufórica, en esos meses de casados su apasionado marido no le dejaba dormir, era tal que amanecía con ojeras, la cuales cubría con maquillaje pero lo que no podía cubrir, ni ocultar era el brillo de sus ojos azul cielo. Luna no se quejaba, mientras disfrutara esas noches todo estaba bien.

Pero ella llevaba dos semanas de atraso y eso se podía atribuir a un posible embarazo, la alegría de la rubia estaba completa. Aunque no lo tenían previsto, el matrimonio Weasley tenía planeado el aumentar la familia después de 3 años de casados. Sin embargo, esta inesperada noticia era sinónimo de una gran alegría. Tan centrada estaba en sus pensamientos que se sobresalto al sentir unos fuertes brazos arropándola, y más al saber que un fuerte pecho se sentía tras su espalda y unos labios le besaban su lóbulo izquierdo.

Tras ella, su marido como dios lo trajo al mundo, se bañaba en la misma tina que ella. Luna sonrió enamorada, besando los labios de su marido.

La pareja no salió hasta después de una hora de la bañera cuando el agua estaba fría y los dedos arrugados como pasas.

Luna Weasley se despertó de ese maravilloso recuerdo, dándose cuenta que aun estaba en la carretera, que milagro de Dios no sufrió accidente alguno por estar soñando despierta.

Aparco en el edificio de su trabajo, bajo sus cosas y entro al lugar donde Dean Thomas el viejo guarda de seguridad, le abrió la puerta permitiéndole la entrada, saludo a la recepcionista Lavender Brown, la cual con un cabeceo respondió el saludo por estar hablando por teléfono.

Luna dio vuelta a la esquina tropezando sin querer con una castaña que tenía una gran mancha de jugo en su blusa, la cual se le cayó encima a causa del choque

"Lo siento, lo siento"—musito Luna preocupada, ya que Hermione Potter solo le veía.

Sin previo aviso sintió unos brazos apretujándola.

"Tranquila Luna, todo va estar bien…shhh…"

Luna no quería llorar, porque si lloraba todo su esfuerzo por mantenerse fuerte se derrumbaría en un dos por tres.

Se quedaron abrazadas las dos en ese pasillo, del cual por coincidencia ese día ni un alma se asomaba.

Su mejor amiga le consolaba, Hermione Granger ahora señora Potter. Era la amiga casi hermana que Luna podría pedir. Tenía el mismo tiempo de conocerla al igual que su marido. De hecho tanto Hermione, Ron y Harry el marido de Hermione tenían la misma edad, "la pequeña Lun" como le llamaba en el instituto era 3 años menor que ese trió de amigos.

Hermione apenas ingresaba de nueva cuenta al trabajo, ya que antes había pedido descanso por su embarazo, donde hace apenas 3 meses tuvo a una pequeña de ojos verdes y rizos castaños de nombre Helen Potter , su pequeña ahijada.

"Ya cariño, cuéntame ¿Que sucedió?"

Ingresaron a una sala privada, la ventaja de ser la jefa junto a tu mejor amiga en el área de publicidad, era que nadie ningún subordinado cuestionaría su ausencia.

Sentadas en ese mullido sofá Luna le conto todas sus vivencias, todas que empezaron sus sufrimientos dos años atrás.

Hermione solo escuchaba atenta, de vez en cuando soltaba tacos e improperios a su mejor amigo idiota

-.-.-.-.-.-.-.

Sentada en su escritorio, revisando correos Luna vio un adjunto, curiosa la abrió viendo una foto, la foto de sus vacaciones de cuando apenas tenían 2 años de casados

Recordó ese día donde para ella fueron sus mejores vacaciones.

El matrimonio Weasley-Lovegood, aun sufrían la pérdida de su primer hijo. Luna aunque ya no se deprimía como antes, estaba un poco reacia de hacer el amor con su marido, por temor a embarazarse y de nueva cuenta no lograrlo.

Ron estaba preocupado, llevaban ya casi un año desde que sucedió ese triste acontecimiento. Su mujer ya no reía como antes, estaba reacia a dejar que la toquen, no sonreía por más que le dejaba la habitual rosa roja, es mas dicha flor la veía con desprecio. El hacia todo lo posible para recuperar a su mujer pero nada surtía el efecto adecuado.

Entonces para sorpresa tanto de Luna como de Ron, su marido fue uno de los ganadores de un concurso que el pelirrojo se había inscrito meses antes claro sin la posibilidad de ganar ya que Ronald estaba salado de suerte, mas esta vez todo cambio.

Se ganaron un viaje a Grecia.

Decidido a conquistar a su mujer, en el avión Ron le regalo su rosa roja, de la cual Luna miro con ojos recelosos, haciendo una mueca, lo acepto.

Entonces Ron ya con la curiosidad innata instalado en él, le pregunto

"¿Por qué le haces muecas a las flores que te regalo?"

Luna sentada en ese confortable asiento de primera clase, respondió

"Odio las flores rojas, son tan típicas, poco originales y muy hermosas por fuera pero dentro de poco tiempo marchitan."

La respuesta dejo anonadado al pelirrojo.

"Me gustan las flores de pétalos blancos"

Fue lo último que dijo, antes de girarse a la ventanilla y ver el cielo.

Horas después, ambos se encontraban en ese caluroso lugar, en ese lujoso hotel disfrutando de la cálida bienvenida que las personas le daban.

Ron tenía un plan, así que lo puso en marcha.

Ese primer día, se vistieron para comer en el restaurante. Ella con un vestido negro sencillo de tirantes, el con un traje lujoso. En medio de la cena, Ron le dijo a su esposa que se le había olvidado algo, entonces se fue.

Luna espero media hora, se estaba empezando a preocupar, cuando su marido llego, le dio un suave beso en los labios, entonces le insto a pararse y seguirlo. Entraron al ascensor que ni tardo ni perezoso Ron le beso cariñosamente, pero dicho beso fue subiendo volumen, llegando a dejarlos sin aire.

Luna estaba sorprendida por dicho arrebato de pasión de su marido. Mas dentro del traje el pelirrojo saco un hermoso alcatraz, maravillando a Luna.

Ella le miro con ojos sorprendidos y emocionados, mientras Ron le veía expectante, con delicadeza toco la flor, llevándose a su nariz, oliendo el dulzor que surgía de la hermosa flor.

"Oh Ron"

Se besaron hasta que el ascensor les indico su piso, aun entre besos llegaron a su habitación. Pero entonces Ron dejo de besar a Luna, el cual prendió las lámparas, dándole vuelta a su esposa, para que vea su sorpresa.

La Suite del hotel que anteriormente tenía flores rojas como bienvenida ahora estaba decorada con pétalos blancos.

Luna sintió las lagrimas salir de sus ojos.

Entonces Ron hablo.

"Amor, te regalaba Rosas rojas, aunque sabia cuales eran tus favoritas, por la razón que un día una anciana muy sabia me dijo que las rosas rojas eran símbolo del amor y la pasión, Lo único que quería era recordarte cada vez que te regalaba que mi amor y mi pasión por ti nunca se extinguirá."

Luna lo veía sorprendida y arrepentida, debió de haberle preguntado antes que significaba para el esas flores, mas su cabecilla pensaba que era por la poca originalidad de su marido.

Aunque con esto, comprobaba que su marido la amaba más que nada en el mundo.

La rubia volteo hacia la habitación de nuevo, pero frunció su ceño ante el decorado.

"¿Por qué?" Pregunto para sí misma susurrando, mas su marido la escucho

"¿Por qué los pétalos blancos?"

Ella asintió, ahora viendo expectante y curiosa al pelirrojo

"Porque una mujer muy sabia me recordó que los pétalos blancos significan pureza e inocencia, pero también tiene un significado muy profundo: Quiero estar contigo y formar un futuro solido, quiero ser feliz y amarte por toda la eternidad. Ese es su verdadero significado. Amor puro, feliz y para siempre"

Luna lo veía con lagrimas en los ojos, pero no era la única su marido aun entre sus brazos la veía de igual manera. Ambos sonrieron por las palabras antes dichas.

Delicadamente como un rosa blanca, Ron le hizo el amor. Demostrando por medio de acciones sus palabras.

De esa forma los fantasmas y preocupaciones de Luna se esfumaron.

Al día siguiente, aun desnudos, en brazos de su marido Luna no pudo evitar preguntar

¿Cariño si fueras mujer que flor elegirías: rosas rojas o pétalos blancos?

El pelirrojo sonrió divertido en una carcajada, apretujo más a su esposa, beso sus labios tiernamente y entre ellos respondió.

"En definitiva me gustan los pétalos blancos"

Salió de sus recuerdos, tenía las lágrimas rodando sus mejillas, mas unas horribles nauseas le persiguieron. Rápidamente salió hasta el baño, vomitando lo que no había desayunado

Gracias por leer