CAPÍTULO II
La joven de cabello espeso, oscuro y ondulado estaba recorriendo los pasillos de la fría Invernalia rumbo a sus aposentos.
La chica de ojos grises solamente pensaba en llegar a su habitación para poder tomar un baño y descansar. En su recorrido, imaginaba estar dentro de su cama envuelta en las inmensas cobijas de pieles. Su día había sido muy pesado, lleno de actividades que toda dama de su época y de su status debía aprender: lecciones de historia con el Maestre Luwin, lecciones de canto y lecciones de costura con la Septa Mordane. En eso se había resumido el día de la joven de 14 años, y aunque, no eran sus actividades favoritas la disfrutaba tanto como las lecciones de arco y flecha que solía practicar con su medio hermano Jon, su gemelo Robb, y el pupilo de su padre, Theon Greyjoy.
Alysanne Stark, la gemela de Robb Stark e hija del Guardián del Norte, Lord Eddard Stark y Lady Catelyn Stark, era una joven hambrienta de conocimiento dispuesta a saber todo en la vida. Desde muy joven demostró curiosidad por todo lo que la rodeaba, y es por ello que era de su total agrado hacer todo lo que hacía.
Al llegar a su habitación, de inmediato notó la presencia de él, que estaba sentado en una silla enfrente de la chimenea de sus aposentos. La joven sintió una punzada en su corazón y se dispuso a cerrar con gran apuro la puerta de la habitación. Ella se acercó un poco más a donde estaba él y le preguntó:
- ¿Te has vuelto loco, Theon? Alguien te pudo haber visto en entrando acá, y sabes lo que pasaría- le dijo ella con gran preocupación en su rostro y llevando sus dos brazos cruzados hacia su pecho. - ¿Qué haces aquí? Ya es tarde. – puntualizó ella.
Theon se levantó de la silla y se acercó a ella con una sonrisa arrogante, esa sonrisa arrogante tan característica de él, y que Alyssane sin saber porque, la volvía loca, le parecía sensual, y a su vez, la mirada que le ofreció el chico Greyjoy irradiaba lujuria.
El joven de 19 años mientras se acercaba a la chica observaba su silueta de arriba a abajo, con deseo y con pasión. Alysanne, a pesar de sus 14 escasos años era considerada ya la mujer más bella del norte, una mujer elegante y esbelta con una cintura estrecha y pecho generoso, la chica intentaba ocultarlos o cubrirlos con amplios vestidos o túnicas, pero estos esfuerzos eran en vano y no valían la pena, ya que, su cuerpo no podía pasar desapercibido entre los hombres. Esto le causaba a la chica de vez en cuando vergüenza, pero en algunas ocasiones le gustaba ser mirada y deseada por otros y muchísimo más por Theon.
Le parecía divertido ver como los hombres se fijaban en ella y cómo debían ellos imaginársela teniéndola en la cama cogiéndosela, imágenes que solo se quedarían en su imaginación, ya que nunca han podido ni podrán tenerla. Ella solamente era de Theon Greyjoy, ese chico altanero y orgulloso que llegó a Invernalia con tan solo 10 años.
Theon se plantó delante de ella y puso ambas manos sobre su estrecha cintura y la atajo hacia él acortando considerablemente la distancia que había entre ellos. Ambos sintieron de cerca sus respiraciones y el aliento de ambos. Como siempre, el de Theon olía a cerveza, pero de una forma curiosa Alysanne adoraba ese olor, era su debilidad y la ponía en desventaja delante del chico, era una sensación deliciosa, ¿Cómo puede una persona hacer sentir tantas cosas a otra? Se preguntó a sí misma. Theon finalmente habló:
- No entiendo tú pregunta, mi hermosa dama, considero que está demás. – le sonrió él.
–Te viene a ver, viene a besarte. – Theon comenzó a besarle el cuello.
–Viene a tocarte-. El chico mientras le besaba el cuello y decía estas palabras empezó a tocarle la espalda con sus manos gruesas y varoniles que Alysanne con solamente sentirlas la llevaba a lugares inimaginables.
–Y también viene hacerte mía, a hacerte el amor, a cogerte, mi princesa de hielo.
Finalizando estas palabras, Theon se abalanzó hacia los labios rosados y carnosos de la chica, con tanta furia que Alysanne perdió el equilibró por un momento a pesar de que Theon la sostenía por la cintura. La joven por fin se restableció para poder seguirle el ritmo a su amante. Ambos se besaban con tanta pasión que parecía que se iban a lastimar. El chico de cabellos negros recorría con ambas manos la anatomía de la joven Stark, se detuvo en sus grandes pechos y los empezó a masajear por encima del vestido de tercio pelo que vestía esa noche la joven. Alysanne, al sentir el contacto de las manos de Theon en sus pechos soltó un gemido de placer, el cual fue el detonante para que el joven Greyjoy le diese rienda suelta a su impulso y comenzara a despojar a la chica de su vestimenta. Cuando estaba a punto de hacerlo, ambos escucharon unos pasos firmes y resonantes por el pasillo que venían justo en dirección a las habitaciones de la joven Stark.
- Para Theon, para por favor. – susurró Alyssane. –Alguien viene, mi amor. – Ella se separó de Theon, el joven muy a su pesar abrió sus ojos, él estaba embriagado de placer.
- ¡Maldición! – susurró ahora él.
Los dos amantes voltearon al escuchar que alguien finalmente tocó la puerta de los aposentos de la loba.
–Hermana, ¿estás despierta? Necesitamos hablar. – Tanto Theon como Alyssane reconocieron la voz, la voz que pertenecía al gemelo de la joven Stark. Era la voz de Robb, que estaba detrás de la puerta.
- No contestes. Deja que se vaya. – le pidió Theon a su amante con ojos suplicantes y con voz sumamente baja con el fin de que Robb no pudiera escucharlo, el muchacho tenía la esperanza de continuar su acto en el momento en que Robb se marchase.
- No, y, ¿sí es algo importante? Escóndete debajo de mi cama, por favor Theon. – Lo fulminó con la mirada.
–¡Dioses! – obedeció Theon, pero no sin antes plantarle un beso en los labios a la chica, ella le sonrió y él le dijo te amo. El joven se agachó y se escondió debajo de la cama de la muchacha como esta se lo había pedido.
Robb seguía tocando la puerta de las habitaciones de la joven insistentemente. Finalmente, Alyssane, le contestó.
–Voy hermano. – le dijo.
La muchacha se acercó a la puerta y verificó que Theon estaban bien escondido. Alysanne, se arregló su cabello y el vestido, seguidamente abrió la puerta y disimuló un bostezo.
– Robb, hermano, ¿qué sucede? - le dijo la chica a su gemelo con voz somnolienta.
– Oh, hermana, ¿te he despertado? – Preguntó Robb demostrando un poco de vergüenza al notar que su hermana estaba al parecer, en un profundo sueño.
Alysanne, invitó a pasar a su gemelo a sus habitaciones con una gran preocupación que le invadía todo el cuerpo. Si Robb, se enteraba o sospechaba que Theon estaba allí con ellos se podría dar por muerta, o peor, Theon podría darse por muerto en manos de su padre y sus hermanos Jon y Robb.
La verdad es que Alysanne y Robb desde pequeños habían sido muy cercanos y eso hacía que el joven lobo fuera un hermano extremadamente celoso. Con sus dos otras hermanas, Sansa y Arya, lo era también, pero con ella era un caso muy extremo. Los celos de Robb eran a veces enfermizos e insoportables, que hacían que los dos hermanos tuvieran constantes peleas, inclusive, la celaba en algunas ocasiones con su propio hermano, Jon y siempre estaba alerta de que no se quedase sola en una habitación con Theon, aunque esto no le había funcionado del todo bien.
Los celos de su hermano Robb habían ido en aumento y empeorando desde el momento que empezó a desarrollar su descomunal cuerpo, y Robb, por su parte, empezó a notar que Alysanne, ya no era indiferente para los otros hombres, que no era esa niña con cabello enmarañado y flacucha que le encantaba andar en caballo y correr por el castillo de Invernalia descalza mientras Lady Catelyn Stark estaba detrás de ella emprendiéndola.
Por suerte, Theon, era muy hábil y muy inteligente para disimular sus verdaderos deseos por ella, y viceversa, de tal manera que hasta ese día ni su padre Ned, ni Jon, ni su madre y ni Robb se habían dado cuenta o sospechaban que desde que el momento en que, Alysanne, celebró su décimo segundo día del nombre, le había entregado su doncellez al joven pupilo de su padre que parece ese entonces contaba con 17 años.
Alysanne sabía que Theon había estado con otras mujeres antes que ella, pero eso a ella no le importaba en lo absoluto, sabía que Theon la amaba y la deseaba a ella antes que a nadie.
- Es un cuento muy curioso hermano. - contestó ella.
– Estaba leyendo un libro, uno que me recomendó el Maestre Luwin hoy en clase de historia, y la verdad es que me he quedado dormida por unos minutos, era demasiado aburrido, no lo volveré a leer. – dijo la chica con tono gracioso, pero que la verdad ocultaba angustia.
Robb, se sentó en la cama y la invitó a sentarse junto a él. –Ven hermana, tengo que contarte algunas noticias que padre me acaba de informar. –
Alysanne notó la preocupación en los ojos de su gemelo.
–¿Es algo malo? ¿pasó algo malo, Robb? – Preguntó la chica mientras se acercaba a la cama para sentarse justo al lado de su hermano. Ambos se miraron, Robb suspiró y comenzó a hablar:
- Hoy, después de la cena, padre me citó a solas. Me ha informado que su amigo, Lord Jon Arryn, y Mano del Rey, ha muerto. – Dijo Robb. El joven pudo notar la mirada de desconcierto de su hermana, y no era para menos, Alysanne no comprendió porque tanto alboroto por parte de su hermano en hablar esto con ella.
La verdad es que sí, era una noticia muy triste, ya que Alysanne, sabía cuánto quería y respetaba su padre a Lord Arryn. Ned había sido su pupilo de joven junto el ahora Rey Robert, pero esa noticia podía esperar hasta mañana, consideró la chica.
– Entiendo. Ahora comprendo los motivos de porque padre estaba más serio de lo acostumbrado hoy en la cena. Debe estar devastado por la noticia Robb, padre adoraba a ese señor, siempre hablaba maravillas de él, de sus tiempos en el Valle de Arryn, y de cómo había sido un segundo padre para él y para el Rey Robert. – le dijo la joven a su hermano
– Pero lo que no entiendo, es porque me vienes a decir esto tan tarde. Creo que la noticia podría haber esperado hasta mañana, ¿no crees? – Alysanne, solamente quería que su hermano se fuese lo más pronto posible, no quería que pasara algo con Theon, que estaba debajo de los dos, debajo de la cama, seguramente escuchando muy atento a lo que decía Robb, o con lo impulsivo que era Greyjoy en ocasiones, lo más probable es que en ese momento estuviese deseando salir de su escondite y partirle la boca a su amigo por haberlos interrumpido y más por una noticia tan insignificante, que la verdad, era irrelevante para los chicos.
- Pero hermana, calma, eso no es todo. Hay más, y esto es lo realmente importante y lo que me preocupa en verdad, presta atención y deja la impaciencia - explicó Robb – El rey viene para acá, para Invernalia, viene él y todo sequito, incluyendo a la reina, sus hijos, los príncipes Joffrey, Myrcella y Tommen, La Guardia Real comandados por el gemelo de la reina Jaime Lannister, y el hermano menor de ambos, Tyrion Lannister – fulminó Robb.
Alysanne, parece haberse quedado pasmada por la noticia. Solo pudo decir:
- ¿Qué? ¿Estás seguro de lo que dices hermano? – Preguntó la chica
– Claro que estoy seguro por los Dioses Alysanne, el mismo padre me lo ha informado, te estoy diciendo mujer. – le contestó Robb.
La loba reflexionó por unos segundos y le dijo a su hermano:
- Sabes lo que puede significar esto, ¿verdad? - le preguntó la chica a su gemelo. El la miró.
– Claro que sí. Es casi seguro que el rey no viene por una visita de cortesía, viene a pedirle que sea su Mano, la mano del rey. - terminó Robb.
Tanto Alysanne como Robb intercambiaron miradas de preocupación, y la preocupación de la loba ya no era si Robb descubría que Theon estaba ahí con ellos, debajo de su cama porque minutos antes iban a follar. Ahora su preocupación se reducía a la noticia que su gemelo le acaba de lanzar, el Rey Robert viene a su hogar, a Invernalia, y no era por algo bueno, venía por su padre para llevárselo a ese nido de serpientes llamado Desembarco del Rey, un nido que no solamente estaba lleno de serpientes, si no de Leones feroces y hambrientos por atacar a los que ellos consideraban sus enemigos.
- Y, ¿tú qué crees, Robb? ¿Padre aceptará? - le preguntó a su hermano.
– Aún no lo sé, padre lo está pensando, no está muy seguro y madre tampoco, pero él es el rey Alysanne, no le puede decir que no.
– ¡Claro que sí! ¡CLARO QUE PUEDE DECIR QUE NO! - alzó la voz Alysanne mientras se levantaba de la cama y empezaba a dar vueltas por sus aposentos.
– Si le dice que no, querida hermana, fácilmente el rey Robert mandaría a cortarle la cabeza a padre. - le dijo Robb a su hermana mientras la observaba caminando por las habitaciones. Alyssane volvió a mirar a su hermano y se detuvo
–Es su amigo Robb, es su amigo, como un hermano, prácticamente se criaron juntos en el Valle, ¿cómo crees que le cortaría la cabeza? O ¿le haría un mínimo daño? No seas exagerado. - terminó Alyssane
–Si- dijo Robb – Pero como ya te dije hermana, es el rey, y nos quitará a padre, se lo llevará lejos de Invernalia, al rey le importará un comino todos tus argumentos. – fulminó Robb.
La joven loba se acercó a su cama para situarse de nuevo al lado de su hermano Robb.
– No lo permitiré, no lo podemos permitir, ¡debemos hacer algo Robb! – le dijo la chica con desesperación a su gemelo.
–¿Pero ¿qué podemos hacer, hermana? Dime, ¿matar al rey para que no se lleve a padre? - Robb dijo estas últimas palabras con sarcasmo y voz divertida. Alysanne se quedó pensando unos minutos y le contestó a su hermano
– Bueno, si es necesario. – su voz era seria. Su gemelo se la quedó mirando por unos segundos con sus profundos ojos azules
– No lo dices en serio, ¿verdad, hermana? - se la quedó mirando con incertidumbre. Alysanne se lo quedó mirando y dudo algunos segundos, bajo la mirada.
– Claro que no. Estoy diciendo cualquier idiotez por la rabia que me invade; Robb, no quiero que padre se vaya. Mañana hablaré con él y lo convenceré, ya verás, el me hará caso a mí, pues como comprenderás soy su hija favorita, la luz de sus ojos. – Dijo con voz divertida Alysanne, para calmar los ánimos tan tensos que sumergía aquel lugar
– Pues sí, la verdad es que padre te adora, y eres la luz de sus ojos, y también eres la luz de mis ojos, Alysanne. – dijo Robb mientras la miraba con adoración.
A Alysanne esta situación la incomodó un poco, ya que sabía que Theon estaba ahí, escuchando todo, absolutamente todo, y sabía que las palabras de Robb no le agradarían ni un poco. Algunas actitudes de su hermano hacia ella eran raras que, de hecho, a veces le provocaban una sensación extraña, y sumado a esto, estaban sus celos enfermizos. Alysanne, le sonrió a su hermano, y le dijo:
- Tú también eres la luz de mis ojos hermano, siempre lo has sido, te adoro. – la chica se dispuso a acercarse a su hermano para plantarle un beso en las mejillas, y se abrazaron por unos segundos. La joven loba se separó de su hermano y le comentó:
- Mañana será otro día, hermano, mañana estoy convencida que después que padre y yo tengamos nuestra conversación se negará rotundamente a aceptar la venidera propuesta del Rey Robert. - el chico Stark le manifestó a su hermana una mueca de duda.
– Sinceramente, hermana, no creo que logres mucho. – comentó Robb. Alysanne abrió la boca como en señal de ofendida y frunció el ceño como señal de enojo
– ¿Dudas de mí, querido gemelo? – Robb rio – No es que dude de ti pequeña hermana, dudo de la lealtad de padre hacia el Rey Robert y su sentido de honor.
Y pues sí, la verdad es que tenía total validez el punto del chico. Eddard Stark, era conocido por su honor, y la lealtad que le profesaba a su entrañable amigo de la juventud, que, por si fuera poco, era el Rey de todo Poniente. Es por ello que Robb plantó esa semillita de duda en la chica en que si de verdad podía hacer algo realmente para que su papá, si en tal caso de que las sospechas de Robb y ella fuesen ciertas y que efectivamente, el Rey viene a su hogar a pedirle a su padre que fuese su Mano, no aceptara dicha propuesta; Alysanne reflexionó y estas dudas desaparecieron gracias a la excesiva confianza que siempre había tenido ella hacia sí misma; la joven se dirigió a su hermano
– Creo que yo resolveré esto mañana, tú déjalo en mis manos. – Alyssane cambió la expresión de su cara que transmitía seriedad, preocupación y duda a una cara más divertida
– Bueno, hermano, considero que esta sesión se puede dar por finalizada, si no tienes más nada que informarme, o ¿qué? El ¿Rey también viene con una propuesta de matrimonio, para ti, para Sansa o para mí? – se burló la muchacha, y al ver la expresión mucho más seria y rígida que tomo solamente pensó: "Oh no, ¿para que hablé? Aquí vienen los celos de nuevo"
– ¡No! Por supuesto que no, si el rey quiere casar a Sansa o a ti con alguno de esos animales de la capital o de algún otro rincón de Poniente, no tendré compasión con él, y lo mataré. – la mirada y compostura de Robb estaban llenos de rabias y celos; Alysanne esto le pareció divertido y rio
– Por favor, Robb, no seas excesivo y ridículo, eso no pasará. – Alysanne no quería alargar más la charla, todavía debía resolver la situación que había quedado pendiente minutos antes de que Robb llegase.
– Robb, ya es tarde. – la chica bostezó – Mañana será otro día y resolveremos esto. – le dijo Alyssane a su gemelo.
– Tienes razón, pequeña, ya no interrumpiré tú sueño, debes de estar tan cansada. – le dijo Robb a su gemela con cariño mientras le acariciaba una mejilla y la miraba con ojos de dulzura, no cabía duda de que Robb adoraba a su hermana. Ambos se levantaron y se dirigieron hacia la puerta de las habitaciones de Alyssane; los hermanos se posicionaron uno en frente del otro para despedirse
– Buenas noches, Robb. – le dijo Alysanne a su hermano; se acercó un poco más hacia él y le extendió los brazos para darle un abrazo el cual fue aceptado por el joven lobo. Los hermanos disfrutaron su abrazo fraternal; se separaron al cabo de unos segundos y Robb se dirigió a la frente de su gemela para plantarle un beso
– Te quiero hermana, buenas noches. – le dijo Robb abrió la puerta de la habitación y le ofreció un guiño a Alysanne para dirigirse a sus habitaciones, la loba observaba como su hermano desaparecía por el pasillo asegurándose así de que Robb no volvería, la muchacha dio media vuelta para encontrarse a Theon que estaba sentado ya en su cama con cara de pocos amigos y los brazos cruzados en su pecho.
Alyssane cerró la puerta de su habitación y se abrió camino para acercarse más a su amante. Había un silencio incomodo entre los dos, cosa que nunca solía pasar, pero segundos después Theon rompió el silencio…
– Amo a Robb como un hermano, pero a veces es un idiota.
– Alyssane se lo quedó mirando y refutó - ¿Por qué dices eso? Me supongo que escuchaste a lo que vino, a informarme que el Rey Robert está en camino a Invernalia, y sus posibles implicaciones… ¿eso te parece una idiotez?
– Te lo pudo haber dicho en otro momento Alysanne, mañana en la mañana, o en cualquier otro día, de igual manera te hubieses enterado. – dijo Theon. Era palpable su irritabilidad por la manera en que pronunciaba aquellas palabras
– Utilizó eso como excusa para vigilarte, a ver que estabas haciendo o si estabas con alguien, ¿crees que soy estúpido? Lo de tú hermano ya es enfermizo y lo sabes. – la joven reaccionó a lo dicho por su amante.
– Entiendo que estés molesto porque nos interrumpieron, pero no veo porque te tienes que tomar esta actitud, creo que lo estas exagerando todo, y ¿sabes qué? No pienso seguir hablando de esto. Quería estar contigo esta noche, porque te extrañaba, pero la verdad es que no quiero continuar con esta conversación. – fulminó Alysanne.
Theon quedó perplejo, no esperaba esa reacción de su amante, así que solamente decidió respetarla, y, a decir verdad, él tampoco quería continuar. Se levantó de la cama y se puso enfrente de la loba para plantarle un dulce y suave beso en sus labios que fue correspondido
– Mañana hablamos en el lugar de siempre, te amo. – dijo Theon. Se alejó de la joven y siguió su camino hacia la puerta de la habitación para así retirarse.
Cuando Alyssane escuchó el sonido de la puerta cerrándose detrás de ella, se permitió arrojarse a su cama para descansar, tenía que digerir todo aquello, cerró sus ojos y se sumergió en su más profundo sueño.
"Mañana será otro día", fue su ultimo pensamiento aquella noche.
