Cap.2 - Algo de tiempo
Guiñando un ojo salió de la habitación. Su sonrisa desapareció nada más sellar la puerta, el muro estaba casi derruido. Rápidamente, se ocultó tras la puerta entreabierta del baño. Jugaría con el elemento sorpresa.
Oyó os pasos y las risas de la desquiciada de Lestrange por el pasillo, se las cobraría todas juntas, especialmente la muerte de Sirius.
- Mugglecitos, mugglecitos, ¿dónde se escondieron? ¡Tía Bella sólo quiere jugar! - la bruja (literal y figuradamente) pasó por el hueco abierto en la pared. Harry se tensó expectante. Bellatrix acanzó lentamente por el pasillo, se paró en la puerta de la primera habitación y la abrió de un golpe, inmediatamente se vio cubierta de tinta negra de los pies a la cabeza. -¡Potter!
Harry sofocó una risa, no era momento, pero el pensar que una de las brujas más peligrosas y exlugarteniente de Voldemort cayese en semejante truco muggle, era por lo demás cómico. La bruja arrojó el cubo detrás de ella, bufando como un toro enfadado.
Siguió avanzando por el pasillo, y cuando ya estaba cerca del dormitorio de sus tíos, Harry la atacó por la espalda. En situaciones normales nunca lo hubiese hecho, pero con la loca Lestrange cualquier ventaja era necesaria.
La bruja esquivó con habilidad el hechizo que hizo un boquete en la pared, Harry pudo ver por un segundo la cara asustada de su primo. - Así que el bebé Potter quiere jugar sucio...
- Con personas como tú, Bella, ¿por qué jugar limpio? - apenas pudo esquivar la cruciatus. -¿Qué hacéis aquí?, ¿cómo me encontrasteis?
- Fletcher, ¿quién más?, sólo le interesa su pellejo. Pero no sabes el placer que me da volver a verte, tan alto, tan fuerte, tan parecido a tu papi, ¡tío Siri estaría feliz de verte!
Harry, que hasta ese momento se había mantenido en calma, montó en calma. A pesar de haber pasado casi tres años, el dolor por la muerte de Sirius aún estaba reciente.
- ¡No tienes derecho a hablar de él, perra! ¡Icircumflex et adolebit! - Bellatrix lanzó un alarido cuando el hechizo se llevó medio brazo, inmediatamente el olor a carne quemada inundó la habitación.
- ¡Bastardo! ¡Avada Kedavra, Avada Kedavra! - Harry esquivó ambos hechizos con habilidad. - ¿Magia oscura, Potter?, ¿qué dirá el viejo?
- Me importa una mierda lo que diga el viejo mientras te mandé al infierno, ¡acus acutae! - un montón de afiladas agujas salieron disparadas hacia la mortífaga, quien las se libró de ellas atrayendo a unos de sus subordinados; el encapuchado murió en el acto.
- ¿Así que quieres jugar duro, Potter? Juguemos, ¡crucio! - Harry esquivó el hechizo, pero no fue lo suficiente rápido para esquivar el segundo. - ¡Atra diffindo!
Un corte se extendió por el rostro del joven, cruzando sobre su ojo izquierdo, cegándole. Se llevó la mano al rostro, no si antes gritar un expelliarmus que lanzó a Bellatrix contra la pared.
Rápidamente se puso en pie y lanzó un crucio al joven, Harry se retorció en el suelo, entre gritos consiguió levantar la varita hacia la bruja que reía enloquecida -bombarda - susurró. La mortífaga atravesó la pared con un grito, Harry se puso con dificultad en pie; unos minutos, unos minutos y podrían escapar, podría salir a buscar al resto.
-Bella! Para haber sido la lugarteniente de Voldemort, tu crucio era de lo más débil, hasta Colagusano lo haría mejor.
- Mocoso repelente, te haré tragar tus palabras. ¡Vengaré a mi señor Voldemort!
- Ohhhh, ¿aún te gusta el viejo cara serpiente? - desde luego su forma de llamar la atención de la psicópata era suicida. - Tranquila, pronto te reunirás con él. -Dudley y tía Petunia le miraron asombrados encogidos en una esquina; cada palabra de Harry destilaba odio.
-¡Lo pagarás! Crucio, crucio, crucio. Te haré suplicar como la sangresucia de tu madre suplicó a mi señor...
Harry esquivó los tres hechizos con dificultad, no podía permitirse gastar mucha energía. Con una mano ocupada por su varita y la otra haciendo un escudo protector sin varita para su familia, no aguantaría muchos asaltos.
Un temblor lo sacudió de arriba abajo, las barreras habían caído. -¡Ahora, Big D!
-Bibidi Babidi Bu- lo último que vieron ambos Dursley antes de desaparecer fue a Harry salir volando bañado en sangre, y como una luz verde cubría a su atacante.
