Ruby miraba hacia la nada, su mente desconectada del mundo, el aburrimiento inundando su ser. Ciertamente, la idea de ser una cazadora en el futuro la hacia sentirse eufórica, pero algunas de las cosas que las obligaban a hacer, eran muy aburridas.
Sobretodo si, Glynda Goodwitch, era la encargada de su equipo. No la malentiendan, la mujer era sabía, fuerte y bastante agradable … cuando no estaba regañándola por su hiperactividad.
Su mente vagó por los recuerdos creados desde su ingreso a Beacon. El inusual encuentro con Weiss, la iniciación, el descubrimiento accidental del secreto de Blake; el Colmillo Blanco, el Festival de Vytal, etc.
Con más de dos años como estudiantes de Beacon, todos los miembros del equipo habían cambiado; tanto física como mentalmente.
Weiss ya no era tan … Weiss, ella sonreía un poco más, era más abierta a demostrar sus sentimientos, su visión con respecto a los Faunus mejoró conforme fue conociendo más sobre su cultura.
Su vestimenta también cambió, su 'falda de combate' fue reemplazada por un conjunto más adecuado: pantalones, camisa de vestir y zapatillas blancas, corbata y blazer negro; además de una gabardina blanca con tintd. Su cabello era más corto, cortesía de un Bourbotusks.
Blake, logró superar su oscuro pasado, les contó sobre su familia e hizo las pases con sus padres; y, al igual que Weiss, también era un poco más abierta a ellos. Ella era la encargada de enseñarles algunos aspectos importantes de su raza, y no podría estar más feliz de hacerlo. Su vestimenta también se vio reemplazada: pantalones y botas negras, camisa manga larga púrpura y una gabardina blanca.
El lazo en su cabeza había desaparecido desde el día en que decidió revelar su herencia Faunus al resto de Beacon. Al principio muchos de los estudiantes quedaron impresionados por la revelación, pero aparte de los típicos racistas, a ningún otra persona pareció importarle que Blake fuera un Fauno.
Yang, aprendió a controlar su temperamento … al menos un poco, maduró en varios aspectos; aunque sus horribles juegos de palabras empeoraron aún más. Ella cambio su vestimenta a algo más 'cubierto': pantalones negros, botas, chaqueta y gabardina café.
Ruby rió al recordar la cantidad de suspiros decepcionados de muchos ante el cambio de su hermana mayor. Ella misma se vio en la necesidad de cambiar su vestimenta, debido a su crecimiento, con casi diecisiete años de edad; necesitaba un guardarropa nuevo.
Ahora ella vestía una camisa manga larga blanca, un blazer sin mangas negro al igual que las botas y pantalones, su capa roja que jamás podría reemplazar u omitir; era parte de quien era. Ella también había madurado con el pasar del tiempo, pero, su actitud infantil y su adicción a las galletas aún permanecía intacta.
—Señorita Rose, le agradecería si me prestara atención —sentenció Glynda, lanzándole una dura mirada al líder del Equipo RWBY.
—Lo siento Srta. Goodwitch —Ruby se apresuró a disculparse, no quería tener que lidear con una cátedra tan temprano en la mañana.
Glynda dejó escapar un pesado suspiro.
—Comprendo que estar nuevamente en el Bosque Esmaralda después de tanto, le traiga recuerdos nostálgicos —comentó con una pequeña sonrisa. A decir verdad, ella también se sentía nostálgica, hacia más de dos años que conocía a esas cuatro chicas. Quienes a pesar de los obstáculos, se levantaron, avanzaron y crearon uno de los mejores equipos de Beacon. —Pero debemos movernos si queremos llegar al lugar indicado.
—Por supuesto —la menor se levantó de la roca que ocupó como asiento. —No volverá a pasar —pudo sentir la mirada de sus tres compañeras, todas cargadas de preocupación; les hizo un gesto y les sonrió, tratando de transmitirles calma.
Las tres chicas le dieron un asentimiento antes de ponerse en marcha. La misión, al principio parecía ser sencilla: ir a las profundidades del Bosque Esmeralda a revisar unos avistamientos extraños de Grimm, nada difícil para uno de los mejores equipos de segundo año.
El problema trascendía en, que, hasta el momento no se habían encontrado con ninguna de las criaturas.
—Esto es extraño —comento Blake, observando su alrededor, siempre alerta ante cualquier sonido o movimiento. —Recuerdo que este lugar estaba infestado de Grimm y que fácilmente aparecían ante la presencia de personas.
—Hello~, ¿hay alguien por aquí? —gritó Yang, obteniendo una mirada fulminante de parte de Glynda y Blake. —Oops, lo siento —parpadeó en confusión. —¿Ocurre algo, copito de nieve? —indagó al ver a la heredera demasiado distraída como para regañarla por su acción.
—Uhm … no lo sé —respondió, ignorando el apodo. —El sólo que … tengo un muy mal presentimiento.
—¡Oh, vamos, Weissy! —exclamó la rubia, pasando su brazo por los hombros de Weiss. —Seguramente sólo... —se calló abruptamente cuando unos glifos aparecieron bajo los pies de las cinco mujeres. —¡Weiss! ¡¿Qué haces?!
—¡No soy yo quién activó esos glifos! —musitó la peliblanca, la incredulidad marcada en su voz. Su rostro se torno en completo horror al comprobar que clase de glifos eran esos. —¡Corran, estos glifos son de invo...!
No pudo completar su frase, ya que los glifos cambiaron su habitual color blanco por un verde claro; brillaron intensamente, al punto de iluminar gran parte del bosque. Cuándo el destello desapareció, no quedaba rastro del equipo RWBY ni de Glynda Goodwitch.
Weiss soltó un jadeo adolorido, sentía todo su cuerpo entumecido y un horrible dolor de cabeza. Gruñó abriendo los ojos, tomándole un par de segundos adaptarse a la luz.
Se llevó una mano a la cabeza, muchas preguntas inundaban su mente, exigiendo su total atención. ¿Por qué aparecieron glifos de invocación justo debajo de ellas? ¿Así se sentía ser invocado? ¿Qué demonios pasó?
Se sentó en el suelo, observó su alrededor, seguía en el bosque, aunque se veía un tanto diferente al Bosque Esmeralda. Sacudió la cabeza, sus ojos se posaron en la única persona que se encontraba a su lado, Blake Belladonna; la cuál aún estaba inconsciente.
—Blake, despierta —Weiss se acercó a su amiga y comenzó a sacudirle el hombro. En respuesta, Blake ronroneó y se aferró al brazo extendido de la heredera. —Blake —volvió a llamarla, intentando recuperar su brazo, eso ya era algo normal. Con el paso del tiempo, las tres habían descubierto que el Fauno solía aferrarse a cualquier cosa que le proporcionara calor. —¡Blake Belladonna!
El grito logró despertar a Blake, el Fauno soltó el brazo de Weiss y se levantó rápidamente. Sus ojos vagaron de un lado a otro, hasta detenerse en la peliblanca.
—¿Qué paso? —siseo, sintiendo por primera vez la pulsación de su cabeza. —¿Dónde están la profesora Goodwitch, Yang y Ruby? —preguntó al no ver a las hermanas y maestra.
—No lo sé —dijo Weiss, mirando a Blake, en busca de cualquier herida, sonrió al comprobar que todo estaba en orden. —Veamos … estábamos en una misión con la profesora Goodwitch, de repente aparecieron unos extraños glifos de invocación, nos desmayamos y nos separamos de las demás … y, ahora no se donde estamos —se pellizco el puente de la nariz —En serio no puede existir un día en el que nada extraño le ocurra al equipo.
Blake se rió ante la declaración de Weiss. Siendo sincera consigo misma, no cambiaría al equipo por nada del mundo, y, las cosas extrañas eran parte de la esencia.
—Tal vez podamos contactarlas —sacó su pergamino, pero al encenderlo, su rostro cayó ante las palabras "FALLA DE CONEXIÓN" llenando la pantalla con letras grandes. —Weiss, ¿tienes señal en tu pergamino?
—Uhm... —se apresuró a sacar su pergamino, lo encendió, pero fue recibida por las misma palabras. —No, no tengo señal —guardó el aparato en el bolsillo de su pantalón, miró a Blake y sus ojos se agrandaron. Cualquier movimiento que la chica más alta realizara, dejaba en el camino una serie de sombras.
—Weiss … ¿haz activado tu semblance?
—No —contestó, sólo para darse cuenta de que cada vez que respiraba o hablaba, su aliento dejaba un rastro. Era como si estuviese en un lugar muy helado; además, su cuerpo se sentía frío, algo como hipotermia pero sin ser eso. —Esto es extraño, no puedo desactivar mi semblance —informó tras el tercer intento fallido. —Tu también la tienes activada.
—Si, supongo que si —murmuró incrédula, intentando y fallado al tratar de desactivar su semblance. —Bueno … si todas pasamos por lo mismo, encontrar a Yang no será tan difícil.
—¿Por qué lo dices?
Blake no dijo nada, en cambio, señaló hacia un lugar un tanto alejado de donde ellas dos se encontraban. Weiss miró por encima del hombro, dejando escapar un suspiro exasperado ante el humo que se podía apreciar.
—¿Por qué no me sorprende? —susurró la heredera. —Vamos a buscarla, tengo la sensación de que Yang y Ruby podrían estar juntas. Después podremos buscar a la Srta. Goodwitch.
Blake estuvo de acuerdo, ambas empezaron a correr por el bosque que, con cada paso, se les hacia desconocido. El Fauno mantenía una prudente distancia de la heredera, debido a que el cuerpo de Weiss desprendía un aire tan frío, que congelaba el suelo bajo sus pies. Mientras que, ella dejaba un rastro de sombras detrás de sí.
A diferencia del WB, Yang y Ruby salieron disparadas de un glifo, rodando varios metros en el suelo y estrellándose contra un árbol.
—Ay, eso realmente dolió —se quejó Ruby, levantándose y acariciando su costado derecho. —¿Qué nos pasó? —agitó su mano izquierda, dejando un rastro de pétalos de rosa. —Uh, mi semblance esta activada … y no puedo desactivarla —miró a su hermana que se ponía de pie, sus ojos rojos y su cabello brillaba.
—Uh, ¿Ruby? ¿Algo mal?
—Tu semblance —dijo, dio unos pasos hacia atrás, colocando una prudente distancia entre la mayor y ella.
Yang parpadeó, claramente podía sentir el calor irradiando de ella, pero no estaba molesta. En realidad, era preocupación lo que sentía, no había rastro de la profesora Goodwitch ni de los otros dos miembros del equipo.
Lo que fuere que haya ocurrido, las separó en el proceso.
De pronto, Yang estalló literalmente, destruyendo un árbol cercano e incinerando otro, levantando una capa de humo.
Ruby retrocedió un poco más, al ser su hermana y vivir con ella durante años, ya no le preocupaban las explosiones; sabedora de que Yang no saldría lastimada por algo como eso.
—Oh, eso fue reconfortante —alegó Yang con una sonrisa. —Necesitaba deshacerme de la energía sobrante. Bien, hermanita, ¿qué hacemos ahora?
Ruby se llevó una mano al mentón, pensando en las pocas opciones que tenían.
—Lo primero sería buscar a las demás, lo más probable es que la Srta. Goodwitch, Weiss y Blake, deben de estar por aquí. Lo que sea que haya pasado, ha causado que nuestras semblances se activen sin motivo aparente —volteó, mirando por encima del hombro. —Si las demás están aquí, probablemente tengan el mismo problema … si encontramos hielo, encontraremos a Weiss.
—¡Ruby, Yang! —gritó una voz que ambas conocían a la perfección.
—O ella nos encuentra a nosotros —dijo la rubia, con una sonrisa. —Y, Blake esta con ella.
—¡Weiss, Blake! —exclamó Ruby, un borrón rojo salió a su encuentro, estrellándose contra la heredera, pero separándose inmediatamente de ella. —¡Demasiado frío! —musitó, observó como los pétalos de rosa se congelaban alrededor de su compañera.
—Lo siento. Intente advertirte pero eres demasiado rápida —Weiss miró a las dos hermanas. —¿Ustedes dos están bien?
—Si, sólo exploté —contestó Yang, haciendo un gesto con su mano. —La pregunta importante es: ¡¿qué demonios pasó?! ¿¡Por qué aparecieron glifos?!
—Me gustaría tener una respuesta a eso —la heredera suspiró pesadamente. —Lo único que sé, es que eran glifos de invocación … alguien, de alguna manera logró hacer una invocación sobre nosotros.
—¿En serio? ¿Qué no se supone que lo que puedes invocar son espectros de Grimm previamente derrotados? —indagó Ruby, conciente de que las hermanas Schnee eran las únicas con esas habilidad.
—Exactamente, tanto Winter como yo, sólo podemos invocar espectros de Grimm —se golpeó el mentón. —La persona que haya logrado algo como esto ha hecho algo sin precedentes. Jamás he oído hablar sobre algo así. Invocar personas … es imposible.
—Pero, si eso fue lo que ocurrió —habló Blake, al lado de Ruby, ambas un poco alejadas de Yang y Weiss. —Eso nos lleva a la otra pregunta, ¿dónde estamos? Pues estoy segura de que este no es el Bosque Esmeralda.
Un poderoso manto de silencio descendió sobre ellas. Nadie sabía que decir, todo eso era muy difícil de digerir, además de que aún debían de encontrar a su maestra.
—Primero hay que buscar a la Srta. Goodwitch —alegó Ruby. —Después podremos investigar sobre todo esto —alzó su brazo izquierdo. —¡Muy bien, Equipo RWBY, encontremos a la maestra! ¡Banzai!
—¡Banzai! —corearon tres voces, al mismo tiempo que se alzaban tres brazos.
La Academia Luna Nova, el lugar donde las jóvenes hechiceras se entrenaban para ser grandes brujas en el futuro. Poseedora de la Piedra Filosofal, el elemento que les proporcionaba la magia, el lugar donde aguardaban todos los secretos.
Y, donde una estudiante de primer año, Atsuko Kagari o 'Akko' como la llamaban generalmente; se encontraba dando grandes inhalaciones, tratando de calmar su agitado corazón.
Frunció el ceño, era un simple hechizo que no debió suponer ningún problema para una bruja en entrenamiento. Por supuesto, cuando se provenía de un linaje de brujos; y ella era descendiente de una familia común, sin magia ni nada de eso.
Se limpió el sudor de su frente, jamás se había agotado tanto en un hechizo, incluso cuándo fallaba, pero esta vez, sintió como si sus energías hubiesen sido drenadas.
—¿Akko, estás bien? —preguntó Lotte, con preocupación. Sucy sólo la miró con su rostro inexpresivo.
—Si, estoy bien —logró articular entre respiraciones. Se reprendió mentalmente por su fallo, estaba segura de que hizo el hechizo correcto.
—Akko, deberías tomar un descanso —sugirió Ursula, mirando con preocupación a la chica que parecía a punto de desfallecer.
—Una última oportunidad —pidió. —Estoy segura de que lo hice bien, lo pude sentir —susurró los último. Escuchaba perfectamente bien a Hanna y Bárbara burlándose de ella; también podía sentir la dura mirada de Diana sobre su espalda. En esos momentos, se arrepentía de haber elegido el patio trasero de la Academia para practicar. —Po favor, maestra Ursula.
El primer impulso de Ursula fue decir 'no', pero al ver la determinación en los ojos de Akko, lanzó una suspiro derrotado.
—Bien, una última vez.
El rostro de Akko se iluminó, dando un efusivo '¡gracias!', se colocó nuevamente en posición. Apretó el agarre de su varita, inhaló profundamente, repitiendo el hechizo en su cabeza. Su corazón comenzó a bombear más rápido, una gota de sudor bajo por su frente.
—Para poder proteger lo importante, ofrezco y consagro mi alma, como el ancla que permita a los guardianes encontrar el camino hacia mi. La sangre que recorre por mis venas será el manifiesto del contrato no pronunciado; el silencio de mi aliento será la cruz de esta marca … los llamó aquí y ahora —pronunció las palabras en voz alta. Sus labios se movieron solos, no comprendía el motivo por el que se le era necesario el decir eso.
Un cosquilleo, que comenzó en su cuello y bajo por su espina dorsal hasta acabar en su agitado corazón. Abrió los ojos, viendo las caras en estado de schok de las personas a su alrededor; un extraño glifo yacía debajo de sus pies, un tono verde que parpadeaba en blanco.
Un agudo dolor se produjo en su cabeza, haciéndola cerrar los ojos y apretar los dientes; su magia, al igual que su energía vital, empezaban a descender lentamente.
A su alrededor, aparecieron más glifos, cuatro … el quinto sólo parpadeó antes de desaparecer. Pero los otros cuatro seguían brillando tan intensamente que obligó a los presentes a taparse los ojos, un sonido chirriante se dejó escuchar y Akko se sintió extremadamente cansada.
Justo cuando ocurrió una pequeña explosión de polvo, la castaña se tambaleó hacia atrás, pero antes de siquiera sus piernas le fallaran, alguien la tomó en un agarre firme y fuerte.
Escuchó a alguien toser fuertemente a su lado izquierdo.
—Oh, hombre … parece que nuestra pregunta acaba de obtener respuesta.
El polvo se disipó, permitiéndole a la castaña el ver a las personas a su lado … cuatro chicas muy altas y realmente atractivas. Una morena de ojos plateados y capa roja la sostenía con un brazo detrás de su espalda, la persona que tosió era una exuberante rubia. La peliblanca y pelinegra la miraban con seriedad y asombro.
Le tomó un par de segundos a Akko para que su cerebro se volviera a conectar.
—¡¿Qué es lo que acaba de pasar?! —gritó antes de que todo se volviera negro. Lo último que escuchó fue su nombre siendo pronunciado con preocupación.
Decidido, ellas, estaban pérdidas.
Weiss lanzó un suspiro exasperado, congelando la rama de un árbol que se encontraba al nivel de su rostro; inmediatamente, la rama se descongeló. La heredera volteó a su derecha, encontrándose con la flamante sonrisa de Yang.
Ruby tuvo la idea de que Yang y Weiss se mantuvieran en un abrazo lateral, con eso podrían mantener un equilibrio. Así no debían de preocuparse por incendios forestales o congelamientos.
Weiss había estado renuente al principio, pero un par de segundos después junto al arma más poderosa de Ruby, terminó accediendo a ello.
Quizás no tuviera la capacidad auditiva de Blake, pero estaba segura de que podía escuchar las ruidosas carcajadas de su líder y la leve risa del Fauno. Sin duda, esas dos se la pagarían después, ella les iba a esconder sus reservas de galletas y atún.
—Bien, es oficial … estamos pérdidas —anunció el líder. —No tengo idea de donde debemos de ir, la Srta. Goodwitch podría estar en cualquier parte —se detuvo para sentarse en una roca plana. —Descansemos aquí, aunque no hemos caminando por mucho tiempo, mantener activadas las semblances quita demasiadas energías.
Blake se sentó al lado de su líder, mientras que Yang y Weiss se sentaron una al lado de la otra, tal como se los habían pedido. Ruby se quedó observando a la heredera durante un largo minuto.
La única desventaja de la semblance del joven líder, era el hecho de que mantenerse en el carril normal era extremadamente agotador. Su corazón latía a velocidad ridículas y empezaba a sentir la ansiedad por salir corriendo velozmente y darle vuelta a todo el extenso bosque.
—Weiss, ¿estás segura de que esos glifos eran de invocación? —preguntó, buscando mantenerse enfocada en algo más.
—Por supuesto.
—Uh, ¿entonces por qué estamos aquí?
—¿A qué te refieres? —inquirió Blake.
—Cuándo Weiss invoca los espectros Grimm, siempre aparecen a su lado —respondió la menor, luego de pensarlo un poco. —Si alguien nos invocó de alguna forma … ¿no deberíamos haber aparecido a su lado?
Weiss se mantuvo en silencio, pensando y analizando lo que su líder acababa de decir.
—Es cierto que mis invocaciones siempre aparecen a mi lado, pero, las invocaciones humanas no deberían siquiera poderse realizar. Lo más seguro es que, el aura del invocador se haya agotado antes de la finalización del hechizo —explicó la heredera, colocando su mano derecha en la boca de Yang, para evitar algún posible comentario innecesario. —Eso explicaría por qué nos separamos, al romperse el hechizo antes de concluir, los glifos de invocación nos lanzaron a lugares al azar, pero que, al mismo tiempo, no estaban demasiados retirados.
Weiss se acarició el rostro con su mano izquierda, aún sin poder creer que algo así sucediera. Jamás se le pasó por la cabeza que era posible invocar personas, ¿qué sentido tendría que un cazador invoque a una persona? Para eso existían los equipos, ¿no? Sus invocaciones sólo servían como apoyo en batalla, pero nada más.
—Aunque la Srta. Goodwitch no corrió con la misma suerte, ya que no hay rastro de ella por ningún lado —prosiguió. —Por lo tanto: ella no fue invocada o fue enviada a otro lugar más alejado … me inclino por lo segundo, ya que ví el glifo debajo de sus pies.
—Yo no me preocuparía tanto por ella, Glynda Goodwitch es una cazadora con experiencia, puede cuidarse sola —sentenció Yang, tras quitarse la fría mano de Weiss. —La hallaremos en algún momento, por el momento, lo que hay que hacer es descubrir más sobre este evento. ¿Qué es lo que hace una invocación en realidad?
—La invocación esta sujeta a las órdenes de su invocador. Normalmente los espectros no tienen pensamientos propios, por lo que no sabía decirte la dinámica con personas invocadas.
—Recuerdo haber leído un libro hace algunos meses —comentó Blake, todas las miradas se posaron en el Fauno. —Trataba de algo relacionado a los llamados "familiares", los cuáles sirven a las brujas, son algo como guardianes o proyectores de su maestro. Lo único es que … las brujas por lo general invocan diferentes tipos de animales, el libro nunca mencionó personas.
—Oh, yo también leí ese libro —dijo Ruby. —Hablaba sobre magia, posiones y cosas extrañas de ese tipo. Muy parecido a Renmant, sólo que en lugar de Grimm, en el libro se enfrentaban a Trolls, Dragones y otra clase de criaturas.
—Sea como sea, estamos varadas en quién sabe dónde, aparte, ni siquiera tenemos la certeza de que la invocación sea real —alegó Weiss. —Tal vez sólo fue una desestabilización de mi semblance, quizás nadie lo ha hecho.
Dicho eso, bajo sus pies, apareció un glifo, Weiss rodó los ojos, ¿por qué la vida se empeñaba en nunca darle la razón, aunque fuese por una vez? Esos eran glifos de invocación, y, no era ella quién los hizo.
Nuevamente, el segador brillo las obligó a cerrar los ojos, un hormigueo les recorrió la espalda. Un manto de humo y polvo se levantó alrededor, el hormigueo se torno más fuerte.
Weiss sacudió la cabeza, tratando de orientarse, sus ojos celestes se posaron en una pequeña chica castaña que trastabilló hacia atrás; siendo sostenida por Ruby.
—Oh, hombre … parece que nuestra pregunta acaba de obtener respuesta —dijo Yang con una sonrisa, a su lado, Blake tenía la misma mirada de desconcierto de la heredera.
Los ojos de la castaña vagaron entre las cuatro chicas, la confusión plasmada en su rostro. Un par de segundos después, sus ojos se abrieron de par en par.
—¡¿Qué es lo que acaba de pasar?! —gritó antes de desmayarse. Ruby evitó que cayera al suelo, usando ambos brazos para sostenerla.
—¡Akko! —Weiss volteó hacía donde provenía el grito. Observó a dos personas correr en su dirección.
—¿Por qué nunca podemos tener un día normal? —susurró la heredera, dado una gran exhalación.
Glynda Goodwitch suspiro por cuarta vez mientras salía de aquel extenso bosque misterioso. Ella, al ser una cazadora experimentada, no le tomó mucho tiempo el encontrar una forma de salir de ahí. Al convivir tanto tiempo con una persona como Ozpin, ya no le resultaba extraña la situación que ocurrió anteriormente.
La mujer había salido expulsada de un glifo, logró equilibrarse a tiempo y evitar estrellarse en un árbol. Se quedó quieta por un momento, permitiendo que el entumecimiento abandonara su cuerpo antes de siquiera hacer movimiento alguno.
Ahora, su prioridad era encontrar al Equipo RWBY, su pergamino no tenía señal, era como si la CCT no existiera; además, su semblance estaba desestabilizada.
Si a las cuatro chicas les pasaba lo mismo, seguramente buscarían salir del bosque, encontrar un lugar abierto y de fácil acceso. También estaba el tema del glifo que apareció y desapareció debajo de sus pies.
Había visto esa clase de glifos en las invocaciones de Weiss Schnee; uniendo eso junto al brillo que se alzó al cielo, proveniente de la enorme estructura que le recordaba un poco a Beacon. Llegó a la conclusión de que debía de dirigirse hacia aquel lugar.
Con tranquilidad, se dirigió a su destino, teniendo total cuidado de mantener su semblance lo más estable posible. Lo que menos deseaba en esos momentos, era tener que lidiar con cosas que levitaban en el aire.
Se acomodó las gafas, debía de haber esperado que la misión tuviera un giro inesperado. El Equipo RWBY, no sólo era uno de los mejores, sino que también era uno de esos equipos que parecen tener un imán para las cosas misteriosas, extrañas y descabelladas.
Sus pensamientos vagaron en la realización de que no se había encontrado con ningún Grimm. Claro que eso era algo bueno, pero, para un maestro y cazador, eso sólo era un indicio de un mal presentimiento. Necesitaba encontrar a sus estudiantes, si algo malo se avecinaba, lo más viable era estar junto a ellas.
Con ese pensamiento en mente, aumentó la velocidad de sus pasos. Esperando que su hipótesis fuese acertada y sus cuatro estudiantes estuviesen en ese lugar.
Gracias a la habilidad y agilidad otorgada por su profesión, no le fue difícil el llegar a la estructura. Al acercarse, vio las siluetas de sus estudiantes, el joven líder se acercó a una mujer peliazúl para entregarle a una pequeña chica castaña. La mujer les dijo algo y ellas asistieron, Glynda aumento el paso, siguiéndolas unos metros atrás.
Llegaron a un lugar muy parecido a una enfermería, ella esperó un momento, tratando de calmar la extraña ansiedad que de repente se apoderó de ella. Negó con la cabeza y decidió no perder más tiempo, ella entró al lugar.
—Srta. Goodwitch —escuchó cuatro voces distintas llamarla.
Diana Cavendish no estaba sorprendida de que Akko fallara en la realización del simple hechizo. La castaña era una inepta a la hora de la magia, además de que su actitud infantil la hacia ver como una despreocupada.
Pero, aún así, no pudo evitar la leve confusión ante el brillo que, por un segundo, observó debajo de los pies de la chica.
Hanna y Bárbara seguían burlándose de la chica, Diana le lanzó una dura mirada a Akko que se encontraba de espaldas, pidiéndole a Ursula que le diera una oportunidad más.
La maestra accedió, pero Diana creía que era una pérdida de tiempo, si no lo logró en los primeros dos intentos, seguramente no lo haría en este.
«Para poder proteger lo importante, ofrezco y consagro mi alma, como el ancla que permita a los guardianes encontrar el camino hacia mi. La sangre que recorre por mis venas será el manifiesto del contrato no pronunciado; el silencio de mi aliento será la cruz de esta marca … los llamó aquí y ahora»
La escuchó pronunciar unas extrañas palabras que Diana nunca había escuchado. Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver como un símbolo se dibujo bajo los pies de la castaña, brillando intensamente. Casi al instante, cuatro símbolos más aparecieron alrededor de Akko.
Un estallido de humo y polvo les hizo imposible la visibilidad. La albina se levantó de la banca, sin saber que estaba pasando, la maestra Ursula y compañía tampoco se veían mejor en ese aspecto.
El humo se disipó, revelando a cuatro chicas mientras Akko era sostenida por una de ellas, una morena alta, de ojos plateados y capa roja.
—Oh, hombre … parece que nuestra pregunta acaba de obtener respuesta —dijo una voz sorprendente barítono. Perteneciente a una rubia de cabello brillante y ojos rojos, a su lado había una peliblanca más pequeña que miraba todo con seriedad al igual que una pelinegra con … ¿orejas de gato?
Actualmente todas se encontraban en la enfermería, la chica que sostenía a la castaña se la entregó a la maestra Ursula, quien les pidió acompañarla.
Las cuatro chicas se miraron mutuamente por una fracción se segundo antes de asistir y seguir a la maestra. Diana no podía apartar la mirada de las chicas misteriosas, parecían intimidantes dado que dos de ellas portaban armas extrañas.
Las chicas misteriosas susurraban entre ellas mientras que las demás seguían en un poderoso silencio. Ursula fue quién tuvo el valor de romper el silencio que se volvía incómodo.
—Asi que … ¿alguna de ustedes sabe que ocurrió haya afuera?
—Invocación —habló la peliblanca, su voz profunda y elegante. —De alguna manera … la chica de ahí —señalo a la castaña acostada en la cama de la enfermería. —Logro crear una invocación sobre nosotras.
—¿Invocación? ¿Cómo un familiar? —preguntó Diana, para su sorpresa, las cuatro chicas se veían aún más incómodas que antes.
—Uh, algo así —comentó la chica con capa, su tono de voz era muy parecido al de la rubia. —Sólo que, no somos familiares. Nosotros somos Cazadores.
—¿Cazadores? —indagó Ursula sin saber muy bien a que se referían. Iba a preguntar algo más, sin embargo, la puerta de la enfermería se abrió repentinamente.
Todas se giraron para ver al intruso, una rubia alta, con lentes y un aura de autoridad. Para Diana y las demás, la mujer era desconocida, pero, las cuatro chicas parecían conocerla muy bien.
—¡Srta. Goodwitch! —exclamaron cuatro voces distintas. Las chicas se levantaron para pararse firmemente frente a la mujer que sonrió levemente al verlas.
—Me alegra ver que todas están bien —dijo Glynda. —¿Alguna de ustedes sabe lo que esta pasando aquí?
—Nos hacemos una idea —declaró Blake, sus orejas de gato de agitaron. —Pero me temo que hemos sido enviados a algún lugar fuera de los cuatro reinos. La buena noticia es se nuestra semblance volvieron a la normalidad.
—Entonces también ustedes tuvieron ese problema —Glynda vio las afirmaciones de sus estudiantes. —Informé de situación.
El Equipo RWBY procedió a dar un resumen sobre las posibles opciones de lo ocurrido, además de explicarle lo que pasó desde que los glifos las lanzaron al bosque. Olvidándose por completo de las demás personas en la habitación.
Diana miró con asombro la forma tan respetuosa en la que las chicas misteriosas se dirigían a la mujer rubia. Hanna y Bárbara se habían vuelto a desmayar, Lotte y Sucy estaban en silencio, sentadas al lado de Akko, Ursula tenía una cara de confusión mientras que ella … ella no sabía que pensar, todavía muy anonadada por todo.
Alguien se aclaró la garganta, captando la atención de todos, la mujer rubia recién llegada posó su mirada en Ursula. Las cuatro chicas divididas en parejas y paradas a cada lado de la mujer. La peliazúl dio unos pasos hacia adelante, armándose de valor.
—¿Es usted la encargada? —preguntó.
—Si, lo soy —respondió Glynda. —Mi nombre es Glynda Goodwitch, soy una maestra y cazadora. Actualmente estoy a cargo del equipo RWBY —señaló a la castaña aún inconsciente. —Tal parece que la señorita logró realizar la técnica de invocación exclusiva de la familia Schnee, pero en lugar de espectros Grimm, colocó los glifos sobre mis estudiantes aquí presentes.
Otro poderoso manto de silencio se instaló en el lugar. Ursula quedó boquiabierta ante la información revelada, ella sabía que las brujas más experimentadas podían realizar la invocación de familiares.
Pero, jamás había escuchado sobre una bruja invocando personas. Akko acababa de hacer una hazaña sin igual, pero primero debía aclarar algo.
—¿De dónde previenen? —indagó, queriendo disipar esa duda.
—Renmant —respondió Glynda, su ceño se frunció al ver la confusión en las personas a su alrededor.
—¿Renmant? —repitió Ursula, gimió, llevándose una mano al rostro. —Justo lo que temía. Será mejor que tomen asiento, ya que la explicación que he de darles, será un poco larga.
Diana, al igual que los demás, no podrían estar más confundidos, todas con la misma pregunta rondando en su mente: ¿qué fue lo que Akko hizo?
Notas: Aquí esta el ccapítulo 1 de esta historia.
