Capitulo uno: recibiendo a un extraño Parte uno.
Abrí mis ojos lentamente solo para encontrarme solo en una habitación con mucho esfuerzo me siento sobre la cama en la que encontraba, mire a mi alrededor, a mi izquierda se encontraba una cama vacía y un soporte para los sueros y trasfusiones, a mí derecha había una mesita en la cual estaban mis lentes. Me doy cuenta que estaba en el hospital, al parecer aquella extraña figura me trajo aquí. Me volví a acostar en mi cama mire a un costado y vi que había una ventana, se podía ver que todavía era de noche, me relaje y empecé a conciliar el sueño otra vez, y mientras lo hacia una voz conocida hizo eco en mi mente.
"No te vas a arrepentir."
"No, no lo haré." dije en voz baja para después caer en un profundo sueño.
Pdv tercera persona, Una semana después del incidente con la manticore.
Era un hermoso día en el pueblo de ponyville, el sol se alzaba con todo su esplendor brindándole a todos de sus luminosos y cálidos rayos. Todo el mundo hacían sus actividades rutinarias de siempre: salir al mercado a hacer las compras de víveres, los pequeños potrillos asistían a la escuela, otros se quedaban en sus casas, etc. por las pacificas calles de ponyville se podía ver a una unicornio lavanda dirigiéndose al hospital.
"espero que se encuentre bien." pensaba ella preocupada. "ya han pasado una semana de que encontré a ese ser extraño aquella noche, me pregunto que le abra pasado, porque estaba tan mal herido."
Una vez en el hospital, la recibió una enfermera a la cual le pregunto dónde se encontraba la habitación de aquel extraño. Ella hiso un ademan para que la siguiera.
"y ¿Cómo se encuentra él?"
"muy bien, es mas nuca había visto algo semejante."
"a que se refiere Redheart."
"que en tan solo esta semana se ha recuperado de casi todas sus heridas, es más probable que tenga el alta hoy, si es que despierta."
"¿todavía sigue inconsciente?"
"lamentablemente, si."
"oh." dijo la unicornio con desaliento tras escuchar esto último.
"pero no te preocupes señorita twilight, se que él se despertara."
"gracias." esta vez lo dijo con un poco mas de alegría.
Pasaron varios minutos hasta que llegaron a la puerta de la habitación en la que se encontraba el extraño, Twilight se puso enfrente y extendió su casco para abrir la puerta, pero fue detenida por la enfermera.
"si necesitas algo, no dudes en llamarme." le dijo, Twi solo asintió con la cabeza para luego entrar.
Adentro se podía ver a un ser desconocido para ella acostado tapado esta el pecho con sabanas en una cama, ella se le acerco para verlo más de cerca, una vez a la par de él lo empezó a examinar con más detalle: media 1,72 aproximado, su piel era trigueña, movió las sabanas un poco, noto que los médicos le habían retirado las vendas que cubrían su cuerpo, solo quedaban las de su pierna y la del hombro derecho, noto aparte por su físico que él hacia un poco de ejercicio, ya que su condición física era aceptable para trabajos de mediano esfuerzo.
Después de eso fue a inspeccionar sus rasgos faciales tenía el pelo negro y largo asta rosar los hombros, su cara era ligeramente redonda, una corta barba que cubrían todo lo que era el mentón y la quijada, y sus ojos eran de color café bien oscuro, cuyos bordes eran de color negro. Ella se quedo contemplando un poco mas sus ojo, nunca había visto unos ojos de ese color, en especial su tonalidad, sin darse cuenta, perdida por aquella mirada se iba acercando cada vez a su rostro hasta que….
"hey, ¿Qué estás haciendo?"
Pdv Protagonista, unos minutos antes.
Estaba tranquilamente durmiendo hasta que los rayos del sol entraron por la ventana y me despertaron era aburrido estar acostado en una habitación sin nadie con quien conversar. No quería llamar a algún doctor, así que me dispuse a esperar a que alguno venga uno. En lo que estaba adentrándome más en mis pensamientos siento unas voces venir de afuera de la habitación.
"si necesitas algo, no dudes en llamarme." fue lo único que escuche antes de ver que la puerta se abría, al fin alguien.
Me quede quieto en mi cama y mire quien era el que entraba, solo para darme cuenta de que mi visitante era un poni o más bien un unicornio morado. Oh cierto me había olvidado de que estaba en Ecuestria, aquel mundo ficticio de una serie que vi por internet. Aquel poni se me asía un poco familiar, que mala suerte que mi memoria no es tan buena.
Decidí observarla tratando de no hacer ningún movimiento para no llamarle la atención, la miraba tranquilamente mientras veía que se acercaba. Pude observar que detuvo a examinar cómo era mi cuerpo, ella movió mis sabanas para ver cómo están mis heridas. Después se me acerco a la cara, se fijo de mi pelo, la forma de mi cara y después se puso a verme directo a los ojos. Me pregunto si se habrá dado cuenta de que estoy despierto, pasamos un buen rato mirándonos a los ojos todo iba bien hasta que vi que su cara se estaba acercando a la mía. (Espera eso no es bueno, que estas asiendo, detente, esto no me gusta).
"hey, ¿Qué estás haciendo?" fue lo que alcance a decir, ella dio un pequeño grito mientras retrocedía unos pasos.
"¿estabas despierto?"
"Si, ¿qué acaso no notaste que estaba con los ojos abiertos?" le contestaba en un tono un poco sarcástico mientras me sentaba en la cama.
"Pe-Perdón, yo no me di cuenta." decía Twi de manera apenada.
"bue, no pasa nada."
"espera un momento, si estas despierto, eso quiere decir…"
"¿ah?" dije mientras la miraba desconcertado.
"espera aquí ya vuelvo." fue lo último que dijo antes de salir por la puerta.
Yo me quede solo, ahí nomas sentado mirando aquella puerta, al cabo de unos minutos regreso con un medico y una enfermera.
"vaya, te has recuperado demasiado rápido." me dijo el doctor mientras examinaba mis heridas.
"demasiado para mí."
"Tu pierna ya no está rota, las heridas internas y externas ya no sangran y tu hombro esta como antes."
"doctor creo que es hora de retírale los vendajes restantes y darle el alta." dijo la enfermera.
"Bien, voy a ponerme a retirar los vendajes que te quedaron, así que por favor quédate quieto por un momento."
"ok."
Baje de la cama y me senté en una silla para que estuvieran más cómodos al sacarme las vendas, el doctor procedió a sacarme las del hombro primero, pude ver que la unicornio me miraba con un poco de duda.
"¿sucede algo?" Le pregunte.
"Si ¿Cómo es que terminaste así de mal herido?"
"Pues luchando con una manticore." dije como si nada, todos, incluido en doctor que dejo de de hacer lo que estaba haciendo y la enfermera me miraron con asombro.
"¿peleaste con una manticore?"
"Y si, no tenía otra, escapar ya no era opción." dije un poco serio, tras decir eso me miraron con un poco de temor, me di cuenta de eso. "perdonen, yo no quería incomodarlos." después de un rato el médico se acerco para seguir retirándome las vendas.
"y ¿Qué eres? Nunca había visto una criatura igual a ti." siguió preguntándome.
"soy un humano ¿nunca vieron uno antes?" me negaron con la cabeza, lleve mi mano izquierda a la nuca, largue un pequeño suspiro. "bue, me llamo Daniel Miranda" dije extendiéndole la mano.
"Twilight Sparkle." tomo de mi mano e hicimos un gesto de saludo.
Después de un rato, el médico término de sacarme las vendas e hizo que la enfermera me traiga mis cosas, la cual estaban en un pequeño mueble. Tome mis cosas (que no eran mucho, solo la ropa que tenía, mis botas y el estuche de los lentes) y me dispuse a vestirme. Al ponerme los pantalones sentía algo en los bolsillos, metí la mano para revisarlos, y me encontré con algunas cosas que estoy seguro que no las traía al llegar a este mundo: mi celular de pantalla táctil con los auriculares, y mi reloj favorito, uno sumergible de malla metálica que era digital y analógico a la vez.
"¿Qué sucede?" me pregunto la enfermera ya que había notado que mi cara había una expresión de duda.
"no, nada, no pasa nada." Tras decir eso me puse el reloj y continúe vistiéndome.
Me costó ponerme la remera por los agujeros que me hiso la manticore, no me lo podía creer una de la remeras que me encantaba toda echa mierda, espero que la maldita este muerta, y no viva, una vez termine nos dieron paso para salir del hospital. Ya afuera me estire a todo lo que daba mi cuerpo mientras inhalaba profundamente para luego largar todo el aire en un gran suspiro de felicidad, después me dirigí a Twilight.
"¿Y ahora qué hacemos?" Le pregunté.
"Necesito que me acompañes a mi casa, necesito enviar un mensaje."
"Está bien. ¿Por dónde es?"
"Sígueme es por aquí." me señalo.
Yo la seguí, pues sentía que mi pequeña aventura estaba a punto de empezar.
