Holi~Holi gente~ Bien, al fin después de casi mil años(?) por fin traigo la segunda parte de esta historia:3 Realmente no la terminaba de escribir porque me entretenía mucho el bachiller uvu o simplemente cuando quería hacerla me distraía xD

¡En fin! Aquí la tienen, espero les guste w


Después de muchos años, la familia Nightray decide tomar un viaje la capital de un país cercano para visitar unos viejos amigos, a la familia Berzelius, una casa ducal de aquel lugar, muy bien conocidos.

-Es enorme…-Comentó un joven de largos cabellos negros, se acomodo sus lentes y alzo la mirada para ver mejor, realmente era enorme aquella mansión.

-Sí, si…-Se limitó a hablar el rubio, metiendo sus manos en los bolsillos, tenía un gesto de cierto disgusto dibujado en el rostro.

Divisó a sus hermanos mayores; Vanessa estaba muerta de emoción, pero al ser ya demasiado mayor, debía asistir junto con los demás hermanos a la reunión que tendrían con los duques Berzelius. Su desgracia para el joven Elliot era que sus dos hermanos adoptivos no venían con ellos, simplemente se quedaría con Leo- Vayamos a la biblioteca, seguro tendrán buenos libros.

-¡Ya no puedo caminar más!-Exclamó una voz femenina desde una de las salas de estar-Duele demasiado.
Hubo silencio, hasta que otra voz del mismo género, habló: -Si quieres puedo llamar a uno de los jóvenes Nightray para que la lleve a su habitación-Sonrió amable una chica de cabellos obscuros.

-¿Nightray…?

-Así es señorita, la familia Nightray ha venido de visita, ¿No ya estaba usted enterada?

La otra se quedó con un semblante de cierta sorpresa, pensando un poco con cierta melancolía. Dijo algo, con los ojos brillándoles de la ilusión, mientras que la ajena…

-Lo que usted quiera-Fue lo último que dijo antes de salir de la habitación.

La joven de obscuros cabellos se encamino por los pasillos, no se le notaba muy contenta.

-Esto no parece tener fin…-Se quejaba un joven rubio, que de inmediato capto la atención de la chica.

-Tú-Lo llamo, este la miro con cierta sorpresa y frunció el ceño confundido cuando fue tomado por el brazo y halado en contra de su voluntad-, necesito que vengas conmigo.

-¿Qué? ¿Por qué?-Inquirió desconcertado, cediendo al agarre- ¿Quién eres?-La ahogaba en preguntas.

-La señorita Alice quiere que lo lleve, yo soy Victoria, soy su sirvienta-Dijo en un tono de no muy dulce.

-¿Alice?-Preguntó en un susurro, se le hacía un poco familiar y a la vez desconocido aquel nombre. Llegaron al lugar correspondido y pasaron, Victoria le dio un leve golpe a Elliot y ambos hicieron una pequeña reverencia.

-Aquí esta-Dijo por fin la sirvienta. Elliot se quedó mirando a la joven largo rato, como tratando de reconocerla.

-¡Elliot!-Exclamó Alice, con una sonrisa- ¿Me recuerdas?-Preguntó risueña.

-¿Alice? Han pasado demasiados años-Comentó mirándola de arriba abajo-, has crecido.

Ella rodó la mirada con una sonrisa sarcástica.

Victoria miro a Elliot con recelo y le dio un empujón.-Carga a la señorita Alice hasta su habitación-Le ordena cortante.

Elliot se acercó hasta la otra chica, y sonrió con casi indetectable sonrojo sobre sus mejillas.

-Con su permiso, mi estimada dama-Dijo y entonces le cargo en sus brazos- ¿Te ha sucedido algo?

-Sí, me he caído, entonces me lastime-Confesó con una sonrisa, abrazándose al joven.

-Tan torpe como siempre…-Dijo haciendo una leve mueca. Ambos fueron indiferentes al hecho de que el sirviente de Elliot estaba ahora presente, hablando con la sirvienta de Alice y ambos con una cara de pocos amigos.

-Elliot…-Lo llamó-, Quiero algo de comer.

-Claro, primero déjame llevarte a tu habitación-Le dijo y salió de la sala con ella.
Al llegar a su habitación la dejo recostada sobre su cama y se fue largo rato, al menos un cuarto de hora y entonces regreso con un plato con algunos pedazos de carne recién hecha.-Supongo que te gustara la carne que prepararon hoy-Comentó Elliot, llevándole la comida hasta la cama.

-¡Waa!-Gritó, sorprendiendo al muchacho y luego se puso de rodillas en la cama extendiendo los brazos hacia él- ¡Dame, dame!

Él se sonrojo un poco al verla y le entrego el plato, ella le sonrió amable y lo tomo, sin pensarlo dos veces comenzó a comer.

-Sí, es muy rico-Rió Alice al terminar un pedazo, su mirada se tornó sorpresiva al ver al muchacho acercarse, entonces le limpió lentamente la comisura de sus labios.

-Estaba algo manchado.

-Elliot…

-¿Sucede algo?-Inquirió, sentándose en la cama junto a ella y mirándola más de cerca.
Sin previo aviso, las puertas fueron abiertas, Alice fue la primera en darse cuenta, abriendo los ojos como platos al ver a ambos sirvientes ahí de pie.

-¡¿Vicky?!-Exclamó sorprendida.

Ella había venido a traerle la cena a Alice, pero al parecer Elliot se le había adelantado. Hubo gritos entre los muchachos, entonces Victoria fue la primera en salir con una falsa sonrisa dibujada al rostro, seguida de Leo, eso no sin antes gritarle un par de cosas a Elliot sobre que no se comportaba como debía ser.

-Vicky… ¿Se enojó…?-Inquirió bastante incrédula de que había sucedido, no podía pasárselo. Era algo difícil de tragar.

-No lo sé, creo que Leo también-Fue su respuesta, realmente había quedado igualmente algo anonado por todo esto. ¿Qué había causado todo este conflicto? Era la pregunta que le rondaba mil veces por la cabeza sin respuesta alguna. Fue sacado de sus pensamientos al sentir cómo tiraban de la manga de su camisa, a lo que él le miró con una muy leve preocupación.- ¿Señorita Alice?

-Elliot…-Pronunció con dificultad, con la mirada vidriosa. Este se alarmó un poco al verla a lo que suavizo la mirada y pasó suavemente sus dedos para así limpiarle las lágrimas con sus guantes para luego abrazarla. Ella comenzó a sollozar.

-Ya, ya-Intentaba consolarle, ahora acariciándole la cabeza hasta la punta de sus cabellos. Aunque él mismo se sentía extrañamente decaído por aquella situación y no sabía claramente el porqué de ello.

Al fin Alice se había animado a subir sus brazos para corresponder al abrazo, era algo que necesitaba, trataba de sonreír como siempre pero sabía que esta vez no iba a lograrlo. Ninguno de los dos soportaba aquel encuentro, estaban dolidos de cierta forma.

-Quizá… La situación se ha malinterpretado-Después de unos instantes, él se había animado a hablar ya que el silencio le estaba causando cierta incomodidad. La chica cerró los puños, así apretando el saco del rubio.

-Si… pero… fue un malentendido-Lo que ella dijo a duras penas y logró ser un susurró, hablaba bajo y bastante entrecortado por el inminente llanto.

-Lo sé, pero ellos no vieron eso-Le contestó mientras se apegaba un poco a ella por el agarre y la abrazó más fuerte por unos instantes, si es que eso era posible, y cuando pudo separarse de ella, la tomó del mentón para que le mirara.-Tal vez debamos aclarar las cosas.

-No sé si estén muy enojados… o tristes-Bajó su mirada con las mejillas sonrosadas por la acción que había tomado el otro-No sé qué sería peor.

-Si podemos aclarar las cosas, quizá puedan entender y no continuemos con esta situación-Le ánimo de nueva cuenta, a lo que ella asintió con una pequeña sonrisa dibujada en los labios.-Entonces… vamos, señorita-Se puso de pie ofreciéndole la mano, no hubo duda y esta fue tomada. Salieron por fin juntos de la habitación.

-Seguro están en el estudio-Le anunció con una sonrisa, caminaban a toda prisa por los pasillos, dando la vuelta aquí y allá, cruzando una que otra puerta para llegar. Con cada paso que daban se encontraban más cerca de llegar al lugar predestinado, ciertamente les temblaban un poco las manos por el nerviosismo de llegar, más lo aludían.

-Bien, llegamos-Anunció el otro una vez que la chica había parado su andar. Suspiró y entonces acercó la mano a puño cerrado hacia la puerta, dando un par de toques con los nudillos. Así esperó.

-No contestan…-Murmuró Alice de manera ciertamente un poco desconcertada, a lo que ella fue quien tocó a la puerta ahora en un nuevo intento, de nuevo, nada. Algo cruzo por su mente, algo no muy bueno-No…-Pronunció apenas en un hilo de voz y así llevó su mano hasta el picaporte, girándolo para así empujar la puerta de una vez.

La escena dejo a los herederos con los ojos abiertos como platos. Victoria recostada sobre su escritorio con Leo casi prácticamente encima de ella, besándole aunque por supuesto, el muchacho se fue separando poco a poco de ella al notar las otras dos presencias.

-Señorita… Alice-Pronunció atemorizada, sentándose bruscamente mientras miraba a la chica que estaba a pocos metros de ella, estaba temblando. La mencionada bajó lentamente su mirada, dejando que esta fuera escondida por su flequillo, estaba sonriendo, y se abrazó al brazo de Elliot.

-Elliot… me siento cansada…-Sus manos le temblaban, su voz era entrecortada, quería llorar pero no quería hacerlo, no frente a todos.

El heredero frunció el ceño notablemente en contra de su sirviente, acusándolo con la mirada. Solo miró de vuelta a Alice y sonrió con enojo.-La llevaré a su habitación, entonces…-Dijo entre dientes para luego dirigir su mirada al otro par, Victoria se estaba acercando con pasos débiles hacía la Berzelius, pronunciando su nombre lentamente.

-Estoy bien, solo necesito descansar un rato…-Había subido su mirada, era una sonrisa completamente vacía, tan falsa que dolió a la otra. Esta fue tomada del brazo y llevada fuera del estudio por el otro heredero, cerrando la puerta de un golpe.

La chica se aferraba fuertemente al brazo del otro, estaba callada, sin embargo en uno que otro momento alguna lagrima se derramaba por sus mejillas, trataba de contenerse aunque era inútil.

-Cómo es que…-Iba a comenzar una lluvia de insultos y maldiciones por parte del Nightray hasta que se dio cuenta en el estado que estaba la otra, no podía dejarla así por lo que detuvo la andanza y la miró de frente, secándole aquellas lágrimas. Ella entrecerró sus ojos.

-¿Qué pasa?-Preguntó con un hilo de voz, refiriéndose a la oración anterior que había dejado incompleta. Se puso de puntillas para quedar a la altura del otro.

-Cómo es que… han hecho eso-Terminó aquella frase, sonriendo forzudamente para intentar consolarla, aunque, ella de repente soltó una risa inocente, al parecer todas esas escenas, confusiones, todo se volvía en una tragicomedia para ella. La miró enarcando una ceja.-Sé que te ha dolido ver eso-Le dijo en un susurró, acercándose a ella para besarle su mejilla.

-Si… algo…-Dijo con los ojos abiertos como platos, se había quedado bastante colorada aunque eso fuera solo un fugaz beso en la mejilla, sentía un cosquilleo, a lo que llevó su mano hasta aquella zona.

-Alice-Algo había hecho clic en su mente, a lo que sólo la llamó para así captar su atención, le había mirado y antes de que ella pudiera si quiera responderle… se acercó para depositarle un beso sobre sus labios, uniendo sus bocas levemente. La mencionada le miraba exaltada, más poco a poco se fue cediendo, dejando caer lentamente sus parpados.

Él había decidido dejarse llevar, colocando su mano en la cintura de la joven y la otra sobre su mejilla, atrayéndola hacía sí mismo en el acto. La menor estaba encantada con la sensación, su sonrojo aumentaba poco a poco junto con el calor de sus mejillas. Rodeó el cuello del rubio con sus brazos y lo atrajo más, si es que era posible.

Poco a poco fue acorralando a la chica contra la pared, pasó de tenerle la mano sobre la mejilla ahora a la nuca, le mordía con suavidad el labio inferior en un intento de que le permitiera el acceso.

Por parte de la otra, verdaderamente se estremeció al sentir su espalda contra la pared. Sus manos se aferraban a la camisa del joven mientras le rodeaba el cuello. No lo evitó, soltó un pequeño gemido y entreabrió sus labios. Fue mordida nuevamente y entonces la lengua contraria invadió su cavidad, jugando contra la propia; ella sentía como su cuerpo era presionado contra el del mayor.

Trataba de seguirle el ritmo al Nightray, era una guerra que se tenían durante el beso. Su respiración se agitaba y su corazón iba a toda prisa, se sentía extraña, todo su cuerpo se sentía extraño. Paseaba las manos ahora por su pecho, sujetándolo fuertemente del saco. Quería estar más cerca, más, pero no sabía si eso era realmente posible, no hallaba forma.

Estaba abochornado, pero decidido, así que no continuó dudando y pasó la mano que había mantenido en la cintura de ella a bajarla lentamente, acariciando su cuerpo hasta llegar a una de sus piernas, la levantó a la altura de su cintura y trató de acorralar más a la chica en contra de la dura pared. La hizo gemir.

-Señorita Alice-Le llamó apenas se separó unos cuantos centímetros de la boca de la otra.-Me temo que la deseo desesperadamente…-Jadeó-Espero pueda perdonarme si cruzo la línea-Sonrió y con la misma volvió a besarle, la chica solo había estado dando jadeos sin tener oportunidad de contestarle a nada.

De nuevo, paseó sus manos por el cuerpo de la joven hasta dejar ambas manos en su espalda hasta encontrar el cierre de su vestido; Lo bajó sin crisparse, así dejándolo caer por sus hombros, junto con aquel molesto sostén. El calor iba aumentando. Se comienza a guiar por el terrible anhelo y le acaricia los senos sin pensarlo.

Se deshizo el beso y el nombre del muchacho fue exclamado en un gemido, no se podía creer la situación. No quiso quedarse atrás por lo que trató de ir a su paso, le desabotonó el saco, el chaleco y la camisa, en ese orden fue sacándolas una a una, abandonando cada prenda sobre el suelo. No quería pensar más, solo se abrazó fuertemente al rubio, avergonzada y rozando su piel contra la del otro.

La joven se comenzó a morder su labio inferior intentando ahogar los gemidos que le causaba al ser acariciados sus atributos mientras le mordía y lamía el pabellón auricular, le habían llamado por su nombre en un tono bastante indescifrable, eso la hizo estremecer.

-Elliot, Elliot-Era lo único que podía decir entre sus bochornosos jadeos, se sentía sumamente avergonzada al sentir como ahora era despojada de su falda del vestido, dejando que cayera al suelo. Sus manos le temblaban, se paseaban por la cintura del otro, temiendo el quitarle las prendas faltantes.

Una vez desecha la ropa faltante, Elliot se deshizo de sus guantes y comenzó a acariciarle su parte privada, no se sentía muy paciente como siempre. Le relamió los labios y besó nuevamente mientras iba introduciéndole dos dedos, la hacía gemir durante el beso y al mismo tiempo trataba de prepararle para lo que se aproximaba.

La continuaba haciendo gemir una y otra vez, le temblaban las piernas de solo sentir como únicamente sus dedos entraban y salían de ella, creía que era demasiado eso, pero entonces un tercer dedo se unió y la hizo casi gritar.

Ya estaba un poco dilatada, la dejó de tocar y entonces comenzó a recostarla en el suelo, justo sobre las ropas esparcidas para asegurarse de que no sintiera frío al tocar el suelo. La miró unos instantes y sin despegar su mirada de ella, llevó sus manos hasta su pantalón, bastante avergonzado de lo que podría pasar ahora.

-Se… gentil conmigo-Le pidió mientras le miraba algo indefensa, se comenzaba a abrir de piernas poco a poco, bastante apenada de sus propios actos, sus mejillas ardían a no más.

-Por supuesto… Alice-Le dijo con una sonrisa cálida. Bajó sus prendas inferiores y con cuidado se acomodó entre las piernas de la chica para así comenzar a penetrarle lentamente de una vez.-Solo resiste… ya que tal vez duela un poco…-Le hablaba suavemente al oído.

Ella se removía incomoda, gimoteando y haciendo gestos de dolor. Apenas e iba por la mitad y ya le dolía bastante, aunque a estas alturas no podía decir que ya no. Fue dando pequeños suspiros cuando sintió como se le era acariciado el pecho, el cuello y por último su mejilla, recibió un beso y correspondió aun llorosa.

-Tranquila, ¿De acuerdo? Solo avísame cuando quieras que continúe-Le besó con cuidado su otra mejilla, volviendo a hacer aquel recorrido de caricias esperando a que su pequeño llanto cesara, una vez que la notó relajada, entró por completo, trataba de ahogar jadeos causados por la apretada sensación que le daba.

-Hazlo-Farfulló.

-¿Segura?-Consultó una vez más a lo que ella asintió. Tragó pesadamente, bastante nervioso y finalmente se atrevió a comenzar un lento vaivén de entrada y salida. La joven gimoteaba alto, aun no se terminaba de acostumbrar pero lo que quería era que ese dolor acabase de una sola vez.

Comenzó el aumento de velocidad, le acariciaba con suavidad su cadera mientras se dirigía a su cuello, lamiéndolo despacio, recorriéndolo. Ella casi gritaba por el cambio de velocidad, gemía alto por las caricias, por cada roce, su piel se sentía demasiado sensible al tacto. El calor de cada cuerpo aumentaba conforme cada minuto pasaba.

El dolor iba siendo reemplazado por un placer, la fricción en su interior se sentía de maravilla. Echaba levemente la cabeza hacia atrás, de sus labios entre abiertos solo salían gemidos y jadeos. La mano del noble subía lentamente por el cuerpo de la chica, acarició sus costados y con sutiliza de nueva cuenta, su pecho.

-Más…-Pidió ella en un susurró, algo cegada por el placer que le causaba. Su respiración poco a poco se hacía más pesada, apretaba con más fuerza la otra mano del chico y sentía sus piernas algo tensas.

La orden de la chica fue cumplida, la velocidad fue aumentada un poco más para así hacerla gritar del éxtasis. Sus caderas iban contra las de ella, quien las movía con dificultad en un desesperado acto de sentir un poco más. Se desvió hacia el rostro de ella, la beso hambriento y aprovechado de que tenía los labios separados, pudo introducir su lengua y jugar con la otra.

Se le ocurrió, rodeó la cintura de Elliot con sus piernas y así el contacto se ahondo un poco más. Quería acallar sus gemidos con aquel ansioso beso pero no podía, se escapaban una y otra vez. Algo comenzaba a acumularse en ambos, más no querían parar, el heredero iba más a prisa, aumentando la fuerza de cada embestida que daba.

El final estaba inevitable. Siguieron con el beso hasta que la presión era demasiada, si de por si la chica era estrecha, ahora con lo que se venía de alguna manera se lograba poner más, apretando el miembro del otro. Él le mordió con desesperación el cuello mientras que ella subía sus manos hasta la nuca del contrario, tirando de sus cabellos al momento de que se arqueaba.

Cada uno dio un gemido algo ahogado, acabando por fin. Aquella sensación de presión que sentían, de rigidez había desaparecido, pero todo eso había sido reemplazado por una nueva sensación de cansancio. Jadearon en busca de conseguir aliento nuevamente y el chico se recostó junto a ella.

-Que linda Alice… nunca me imaginé verte así-No contuvo el comentario a lo que ella quedó completamente colorada, más no reclamó nada al sentir un beso sobre sus labios, estaba bastante cansada como para darle batalla al otro.-Creo que las sirvientas no pasaran por aquí mañana-Añadió.

-¡¿Eh?!-Exclamó ella algo desconcertada ante aquellas palabras.

-Déjalo en mis manos, pequeña duquesa-Continuó sonriente, acariciándole la espalda. Ella ya no podía aguantar más, le pesaban los parpados demasiado y sólo se dejó atraer por el otro hacia su pecho.

-Mi… duque-Fue lo último que logró pronunciar antes de quedar dormida en los brazos de aquella persona que había pertenecido a su pasado.


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