Sí no hubiese muerto L, yo sería el mejor detective, resolviendo los casos más complicados, y bajo mis ordenes todos los departamentos de policía e investigación... O talvez sería forense, de verdad, que amaría mi trabajo...
Y fue que de niño, sólo había alguien que me inspiraba a ser como soy, un inteligente joven con fuertes convicciones por la justicia.
Yo, influido por mis libros favoritos, las novelas policíacas, tan emocionantes, misteriosas, autenticas... En ocasiones, no encontraba la respuesta por días y me frustraba, pero, siempre tenía mis teorías, que siempre, siempre eran las correctas...
Pero, él, el maldito asesino... Se sintió intimidado el muy bastardo, es bastante astuto, pero, asustado por tener alguien de mayor nivel
Planeo despedazarlo, humillarlo, y demostrar que hay alguien a su lado... ¿Será, acaso, lo que me sucede con Near?. Mucho mejor que él... ¿Hablo del asesino o de Near?...
Demasiadas cosas pasan por mi cabeza, inclusive, los sueños que tengo todas las noches, que me alteran y perjudican mi manera de actuar, algunos son sueños malos y otras pesadillas hermosas...
Siempre los he tenido, desde que tengo memoria...
Los sueños malos, son eso, sueños, pero, incómodos, no me dejan dormir... Seguro Near descansa sin preocupaciones... Las pesadillas hermosas comenzaron la mañana en que el chocolate blanco me retó.. Bien, lo admito, yo lo reté pero, él aceptó...
Pesadillas, sueños terribles, pero, con mensajes de carga erótica y sexual, tan necesarias como su contenido de violencia e incoherencia...
Les comentaré algunos que me intrigan y fascinan, como si fuesen deseos realmente profundos y oscuros...
Vi películas que en un principio me asustaban, ahora, sólo traen buenos recuerdos... Cadillac Negro, La noche de los muertos vivientes, Asesinos por naturaleza... Violentas, perturbadoras, amaba esa situación, porque, en algún momento también deseé tomar un auto viejo, armas, y unos lentes de mica color rojo, y una mochila saturada de chocolate, una fantasía sin sentido, pero, como la de cualquier adolescente: aventura, límites, emoción, la delgada línea que divide la vida de la muerte, chocolate... Je, je... Amo esa palabra.
Sinceramente, no trato el término "trabajo en equipo", lo repudio, me hace regurgitar...
Nunca aceptaré trabajar con Near, sólo devuelvo favores.
Mi orgullo es gigante, puedo pensar como opción inteligente unir fuerzas, pero, mi ego es más importante.
Matt... Él vino a mí... Ofreció ayuda, información, compañía, chocolates... Acepté los chocolates, por eso, lo dejé pasar al departamento o "centro de operaciones clandestinas contra el hijo de..."
Ahora no sólo es mi mano derecha, hasta esa mañana se volvió mi nueva adicción, entretenimiento, la prueba de que sigo vivo...
Bueno, ahora sí, comenzaré a relatar lo que soñé... (Me desvió mucho del tema, ¿lo habrán notado?)
+ N. A.: Eso se llama "evadirlo"... ¬¬ +
Combinando mi anhelo de extrema vida violenta con compañero sexual nos da el resultado de una rara alucinación: penetrado, casi, violado por un tercero, pero, enfrente de mí, Matt, complaciendo todo lo que le ordeno, tan sumiso y calmado, besando y acariciando con tanta seguridad, que me sorprende que sea tan obediente. Le comenta algo a la persona que esta detrás de mí, ¿Quieres ver algo interesante?, no veo ni escucho respuesta, pero, por la sonrisa de Matt, me revelaría la siguiente acción... Mello, ¿quieres chocolate?, sus labios chocan con mis ojos, yo asiento. Saca un envase de chocolate líquido, lo abre e invita al desconocido, ¡Mira esto!, coloca un poco del jarabe en sus labios, yo beso esa sustancia sin preguntar, quiero probar solamente el dulce, prosigue el juego, tira un poco de la golosina en su pecho, yo reacciono tan impulsivamente como la vez anterior, deseoso de chocolate... Tira en sus manos, su abdomen, su miembro, sobre mi hombro y un poco sobre el pecho del, aún desconocido... Yo seguía lamiendo con lascivo gusto, como animal carnívoro sobre sangre, hambriento y drogado por tan lujoso placer...
¿No es genial?, preguntaba Matt al ignoto, percibí movimientos de optimismo. Al lamer (casi succionar) su sexo, siento su mano en mi rostro, acariciando mi mejilla lastimada, desliza su mano hasta la mía, ambos sentimos algo rígido, frío, tan conocido por mis yemas, metálico poder: un revólver. No sé porque sonreímos, pero, pretendo creer lo que planeamos, lo que hacemos...
Gracias, pero, ya no te necesitamos. El explosivo sonido me impacta, pero, no puedo dejar de sentir tanto placer, que puedo desplomarme en el pecho de Matt, sediento de más chocolate, más sexo y más sangre...
Recuerdo esa imagen, no puedo evitar temblar, un miedo razonable de volverme como el asesino... ¿Me ayudaría para comprender como opera el homicida?
¡Da igual! Ya me gusto recordar el sueño...
¿Me pregunto que diría Matt si le cuento de ésta fantasía?
Me recuesto en el sillón, es suave, me relajo, esta oscuro, y el viento es fresco, violento y atormentador... Coloco las piernas sobre la mesa, me relajo, porque no hay que observar, sólo esperar la señal de Matt, pero, por el momento, me invado de deleite al recordar, se seca el sudor con el cual empapé mi ropa y descanso... Sigo presionado, buscando al maldito asesino, pero, no logro explicar porque me siento tan bien...
¿Será mi nuevo pasatiempo?
La puerta se abre, la luz amarilla y fastidiosa del ambiente, una silueta negra, delgada...
-¿Qué pasa?
-Regresaron al hotel, nada nuevo, ni una llamada interesante, las palabras eran las mismas de siempre... Aburrido.
-Entra.
Se sienta en uno de los sillones, respira hondo y toma su aparato portátil de ocio.
-¿Puedo encender la luz? –Me pregunta.
-No.
Otro cómodo silencio, el maldito calor se ahuyentaba con el viento que entraba por la ventana abierta, a veces, la escena del cielo violeta y nublado es tan misteriosa y hermosa, tan lejana del ambiente asquerosamente urbano, necio y tecnológico...
Dejen les admito, odio la tecnología, máquinas que absorben todo tu ser, sólo las utilizo para lo que sirven, sin la necesidad de explicarme cómo rayos funcionan o se arman, instarlas y modificarlas es otro punto que se lo encargo a Matt o lo hago yo para componentes automatizados en una bomba...
Ese no es el objetivo.
-¿Todavía hay cervezas? –Me pregunta.
-No lo sé.-Resoplo molesto.
-¿Tienes hambre? Podría pedir algo, comprar o preparar si así lo deseas...
-No. Haz lo que quieras, no me molestes...
-¿Quieres que encienda los monitores?
Me imagino que lo hace en plan de amenaza.
-No.
Sigue su estúpido juego, hace pausa para encender un cigarro. Creo que no hay nada más molesto que el humo del tabaco, hago gestos, de asco y repulsión, me estoy hartando.
-Vete a fumar a otro lado. –Dije, evitando el tono furioso.
-¡Oye, no me dejas hacer nada! ¿Pues qué te sucede? No hay ni una jodida manera de complacerte...
Escucho, creo que tengo una enfermiza neurosis instantánea de enfurecer a los demás... No me sirve de nada exasperar a mi compañero, pero, de manera entusiasta lo hice, como un deseo de verlo enojado.
Sigo escuchando, son maldiciones y blasfemias en mi contra, creo que me hacen feliz, de la manera más enferma y depravada.
-¡No sé cómo es que sigo trabajando para ti!
Larga pausa para disfrutar su enfado.
-¿Por qué me deseas?
-No estoy jugando, Mello. ¿Cómo puedes ser tan cínico?...
-Procura adaptarte, el mundo es cruel.
Se levanta de su asiento, esta bastante fastidiado, pero, no lo puedo evitar, creo que lo hago para sentirme mejor, siempre me duele la cabeza, siempre estoy enojado... Talvez lo hago para hacer sentir lo mismo a los demás...
-¿Cruel? ¿Quieres ver qué es cruel?
-¿Me darás un sermón sobre la vida cruel de la gente pobre, marginada e incomprendida? ¿De las guerras y conflictos fuera? ¿No se supone, estamos resolviendo eso?
-No te burles. Nunca cambiaré tu jodida forma de ser, ni me salvaré de tus ironías, pero, madura. De verdad, no sé que te ocurre.
Me hago el indiferente, como "al que le habla la virgen"...
-¿Eh? ¿Decías algo?
La poca luz revela su frustración y furia. Desearía que fuese más violento, de carácter fuerte, alguien con quien pelear, con quien competir, pero, sólo es un adolescente sin nada que hacer...
-Débil.
-¿Qué dijiste? –Se enfada aún más.
-Débil, tonto y pequeño.
Me lo estoy buscando, lo estoy provocando, pero... ¿Para qué?
Se lanza contra mí, me sujeta de mi ropa, y me lanza al piso, de verdad, me dolió el golpe, pero, era grandioso sentir su ira, fuera de sus cabales, listo para golpear y humillar...
-¡Bastardo! ¡Debería golpearte!
-¿Y por qué no lo haces? –Pregunté bastante tranquilo.
Me tiene listo para aniquilarme, y sólo me mira, con su ojos desorbitados...
-Mejor, ve a vigil...
-¡Porque me gustas! –Interrumpe.
-Vaya respuesta más tonta.
Quisiera dejarlo aquí llorando, derrotado, frágil, como un tonto perdedor.
-No es tonta. –Dice con voz quebrada- Es la verdad.
-Ajá. –Me burlo.
¿Qué estoy buscando?
-Me siento bien haciendo esto...
-¡Pues, yo no! ¡Ahora, quítate antes de que te arrepientas!
-¡No!
Se sube encima de mis caderas, me inmoviliza con su rodillas y sus manos sujetan mis brazos, pude zafarme de su agarre, pero, mi curiosidad vencía sobre mi enojo.
-¿Y bien, que harás? Deja te recuerdo que debemos vigilar...
-Las cámaras siguen grabando.
En serio, cuando dice esa frase, me siento irremediablemente excitado, porque, es la llave para jugar, pero, también imagino que es como una sucia perversión, él coloca todas las cámaras, y cuando dice eso, siento que lo expresa porque hay aparatos en la sala, que graban todo lo que hacemos, para que él las vuelva a ver mientras se masturba.
Cómo desearía que eso fuese verdad.
Me está quitando toda la ropa, no sé que intentará hacer, pero, toda esta furia sexual me recuerda un sueño que tuve ayer...
Era muy tarde, no sé la hora exacta, talvez medianoche, pero, estaba acostado en el suelo, razonando las pistas para hallar al asesino, la luz amarilla de la sala me provoca un dolor de cabeza. Me levanto para tomar un poco de agua, en ese momento suena el timbre de mi teléfono celular, me cuesta hallarlo entre tantos papeles regados en la mesa...
-¿Sí?
-Mello, procura no defenderte o estarás muerto. –Me dice una voz distorsionada.
Escucho un peculiar sonido de 'clic', cuando se carga una pistola, volteo tranquilamente, veo un sujeto de mi estatura, usando una máscara antigases, cubriendo su rostro, veo sus ojos pero no lo reconozco, me apunta con el arma.
-¿Qué deseas? –Pregunto al sujeto del otro lado de la línea.
-Tu invitado sólo ha venido a divertirse, coopera, no saldrás lastimado, a excepción de tu orgullo.
-Explícate.
-Yo le daré indicaciones al chico que esta ahí, yo daré las tuyas por teléfono, no se te ocurra colgar o defenderte, te tengo vigilado y apuntando con un rifle. No te pedimos nada, solo un poco de tu tiempo.
-¿Qué quieres?
La confusión nunca me había dejado tan asustado.
-Date la vuelta.
Aún confuso, doy media vuelta.
-Arrodíllate.
No tuve otra opción.
-¿Y ahora?
-Quítate la ropa.
-¿¡Qué!?
-¡Hazlo!
Me quite la blusa, me quite el cinturón y desabroche mi pantalón, me negaba a quitármelos.
-Te niegas, bueno, puedes quedártelos...
-Aún no sé que quieres...
-Ahora lo sabrás. Apoya tu brazo libre en el suelo.
¿Cómo puedo describir la posición en la que estaba?, apoyado solamente en tres puntos porque sostenía el celular a un lado de mi oreja. Seguro me veía débil, sumiso y violable...
-Ahora, tu invitado se volverá tu violador...
El sujeto que seguía detrás de mí, se me acercó, me bajo mis pantalones y me inmovilizó fuertemente de mis caderas, aproximándolas a las suyas, escuche el sonido metálico de un cierre, y fue cuando intentó imponer la entrada de su miembro en mí, pero era muy estrecho para él, nula lubricación, demasiado apresurado, diría yo...
-Ayúdale, por favor, moja sus dedos...
El 'violador' me acercó su mano descubierta, dedos delgados y piel blanca, bastante orgulloso me negué, pero, forzó la entrada en mis labios, fue así como chupé sus dedos, tanto tiempo nos entretuvimos que escurría saliva de mi mentón.
Sacó sus dedos de mi boca y los metió por detrás, esa presión fue fuerte, pero, sugestiva, jugaba haciendo movimientos desconocidos a mi percepción, pero, a cada uno me agitaba y hacía jadear...
Ya lubricada y estimulada, aprovecho para entrar.
Doloroso, así puedo decirlo, entró, satisfactoriamente, pero, destrozando dentro de mí, cada movimiento era patéticamente delicioso, pero, atormentador, si se lubricara más...
Intentaba tocarme, pero, yo resistía y lanzaba su mano lejos de mí.
-Mello, no te resistas, mejor anímalo...
-¡Ni.. loco!
-Mello, no quiero repetirlo, hazlo...
Su presión y gozo no me dejaban articular ninguna maldita palabra.
-¿Q-qué le digo?
-Ya sabes, un 'más fuerte' o una palabra de tu florida jerga sexual...
-Maldito bastardo, no tengo nada así...
-Claro que sí, querido Mello, cuando fantaseas... Creo que te fascina tu lengua natal, tan vulgar y concisa, cuando duermes en el sillón y sueñas, y empiezas a gritar como puta adolescente, 'Fuck me, harder!'
No sé que fue lo que sentí exactamente, era una dura y tétrica combinación de excitación, asco, sorpresa y miedo, me vigilaban, me observaban, me conocían...
-Mello, no te resistas, hazlo por mí, dilo...
Espero que lo que resbalaba por mis mejillas fuera sudor y no lágrimas.
-Fuck me... harder.
Entonces, sentí fuertes embestidas que me hacían perder la conciencia y el control de mis piernas, me fallaban los brazos, casi tiro el celular, no puedo negarlo, creo que lo decía con sinceridad...
-Harder... Faster... You, fuckin' bastard! More!
Lo sentía, placer puramente vicioso y depravado, tan natural como mi actitud.
-Bien hecho, Mello.
-Algún día... me las pagaras.
-Talvez, pero, ¿Podemos pasar a la siguiente etapa?
-No, quiero algo.
-¿Qué es?
-¿Puedo besar a mi violador?
Incluso mi atacante se detenía, hubo un gran silencio...
-¿Bueno? ¿Sigues ahí?
-Sí, Mello, puedes besarlo.
Se retiró la macara, se acercó a mi hombro, volteé mi rostro para lograr alcanzar sus labios y jugar indecentemente con las lenguas, veo parte de su rostro, que me es muy familiar.
Al salir de mi cuerpo, no puedo evitar gritar.
-Ahora recuéstate en el suelo, se cubrirá con su chamarra y te hará muchas cosas, confiaras en tus sentidos para decirme que esta haciendo, pon atención y procura no decirme nada mal...
Quería ver su rostro, pero, rápidamente se cubrió, toco mis muslos y empezó a masajearlos...
-Oh, rayos, esta... esta tocándome.
-¿Qué esta tocando?
-Mis piernas.
-¿Te gusta?
No quería contestar.
-¿Te gusta, Mello?
-Sí, sí me gusta.
-Me lo suponía. ¿Qué más hace?
-¡Ah! Me esta lamiendo el muslo interno.
-Interesante.
-Ahora me esta tocando...
-¿Dónde?
-Ahí... justo entre mis piernas.
-¿Quieres sugerir algo?
-Suck...
-Claro que lo hará, sólo dale tiempo...
El desgraciado me tocaba con su indecorosas manos, humedecía mi miembro y chupaba profundamente toda la zona, todo estaba tan mojado...
-Aghn...
-¿Qué te esta haciendo?
-Me la esta chupando...
-Suenas tan sucio, querido Mello.
-N-nn...
-Gimes tan lindo.
-Maldito... ah, pervertido.
Mi 'violador' lamía, no, succionaba todo, como si quisiere sorber todo mi placer, sacar todo mi-
-... jugo...
-¿Ah, decías algo?
-No te distraigas, Mello. Mejor, cuéntame que más te esta haciendo.
-Es bastante extraño...
-Bizarro.
No quería demostrar que estaba a punto de venirme, pero, el hombre que me hacía un 'trabajo oral', de verdad, sabía utilizar su lengua, de manera eficaz y provocativa.
Me arqueaba, estremeciéndome de delicia... Trababa de sujetarme de soportes ficticios que se desvanecían al toque, sin sábanas ni almohadas, lejos del cómodo sofá, en el frío piso, duro, tan duro y brusco era el sexo, como una fuerte convicción de violencia de nuestra deshonesta y escandalosa vida... Sólo desearía no estar tras el asesino, y ser uno.
-Dime, ¿te gusta?...
-Estoy listo para morir.
-No, lindura, esa no es nuestra meta, pero, me alegra saber eso...
-Lo educaste bien...
Acaricio su cabeza como a un tierno animal.
-Gracias, es un buen perro, pero, él quiere darte un presente...
-¿De qué es?
-Mira tú mismo...
Descubría despacio su rostro, la chamarra resbalaba lentamente de su cabellera castaña...
-¿No es hermoso amaestrar un animal de esa estirpe?
-¿Matt?
-Único en su clase.
Matt, todo este tiempo mi 'violador' era Matt.
-Espero que no se maleducado, ¿ya te dio el presente?
Matt... ¿por qué se ve tan dulce con esa tierna cara de sumiso? ¿Por qué es tan pornográfico verlo extendiendo sus brazos ofreciéndome una barra de chocolate?
-¿Quién eres?
-Tómalo como un presente, adelantando tu regalo de cumpleaños, sé que siempre quisiste tener una mascota...
-¡¿Quién eres?!
-Bye.
No me había dado cuenta en él momento que había entrado en mí, solo sentí como empujaba todo su cuerpo sobre él mío, otro agudo dolor en mi trasero, ¿qué importa cuando puedes maldecir?
-Fuckin' bastard!
Ese dolor era tan satisfactorio, atacaba dentro, golpeando lugares insospechadamente gratificantes, hacían violentos embates de placer que removían mis intestinos y tocaban sitios tan extraños que me agitaban sin control...
Con una simple penetración no se logra el orgasmo.
Acariciaba mi miembro, sacudiéndolo hacía fuera, era tan caliente...
-Gimes tan lindo...
Ese comentario me encendió, cerré mis ojos concentrándome en el alentador movimiento de sus dedos, que me hacían gotear, su pulgar era un sorprendente e indecente jugador que manipulaba mis groseros quejidos.
-Fuck me...
-No pensé que te gustaría...
-Please, don't stop...
-Sigue hablando, Mello, eso me encanta.
Y a mí. Es tan grotesco escucharme hablar de esa manera, pero, si logra intensificar cada descarga orgásmica, estaré agradecido.
-Ahg! Shut up peckerhead, and move your fuckin' ass!!
Nunca creí que la parte más martirizante sería al acabar esta frase, sus agresiones se volvieron más bestiales y su movimiento de la mano tan rápido que colapsé de satisfacción en mi propio cansancio...
Casi desfallecido, me recosté en el piso, tratando de recuperar el aliento, casi duermo de cansancio. No abrí los ojos, en momentos no respiraba, aguantaba para comprobar que había entrado aire a mis pulmones...
-Mello, ¿Estas bien?
No respondí a ese llamado.
-¿Mello?
Giré mi rostro para verle un momento, le invité a acercarse un poco a mi rostro, algo asustado y preocupado, bajó su cara para, supuestamente, escucharme...
Un grandioso golpe esperaba en su mejilla, agité mi puño por el dolor del impacto, pero, sólo me importa el daño que le formulé...
-Ahora sí, me siento bien...
Limpia la sangre que escurre de su boca, se cae de espaldas para intentar soportar el dolor...
-Maldito desgraciado...
-¡Te lo mereces! ¡No se compara con lo que me hiciste!
Intente recuperar mi ropa, pero, me sorprendí al escuchar su risa.
-Dime que te gustó, dime que me adoras.
Espero haber lanzado mi gesto más agresivo.
-Púdrete.
No sé de donde saca tantas fuerzas y ánimos para joderme, se levanta rápidamente y me besa (¡jodido bastardo!), pero, tengo que admitir mis sádicas perversiones, amé besar esa boca llena de sangre.
-Estúpido chocolate blanco.
-Dime que te gustó. –Rogó.
-Jamás.
-Vamos... –Insistió mientras se acercaba.
-¡No! ¡Quítate, Imbècil!
-¿Por qué siempre me insultas? –Chilló nuevamente.
-Te lo mereces, me gusta y porque sí, ahora, quítate.
Mis piernas tambalearon al intentar levantarme, pero, ¿qué importa?, él siempre se arrastrará a mí, queriendo ser lastimado, intentando cogerme y rogando por más.
-I wanna cum again...
Ahí esta el segundo… ¡Madre mía, qué salvaje me vi! Espero que les haya gustado, sino, igual quéjense, para algo esta esa cajita mágica llamada review...
Nos vemos en el siguiente cap. Bye! Ô' (exhausta).
