My sweet stories
Capítulo 2:Kentin
Advertencia: Este capítulo contiene lemon. A diferencia del anterior este es más detallado así que no lo recomiendo para menores de 16 años. Dicho esto os dejo con el capítulo de Kentin.
Historia: Completamente mía.
Personajes: ChiNomiKo a excepción de Natsuki (Sucrette)
Por fin habían acabado las clases. O por lo menos eso es lo que creía yo, antes de que Boris nos encargara a Kentin y a mí hacernos cargo del cuidado del gimnasio ¿Acaso tenía cara de limpiadora? ¿Por qué no se ponía ÉL a limpiar? Ahora me tendría que quedar dos horas más para ayudar a recoger. ¿Lo único bueno? Que podría estar con mi querido Kentin. Sí, ese militar me encantaba. Era el mejor chico que podría haber en el mundo. Siempre lo he amado, incluso antes de que se fuera a la escuela militar siempre han estado estos sentimientos hacía é. Solo que nunca lo ha notado. Aunque era obvio. Siempre intentaba pasar tiempo con él e incluso le acompañaba al gimnasio. Él solo me decía ''Gracias, pero no hacía falta que me acompañaras'' y después sonreía. ''Idiota…'' eso es lo que pensaba yo. Por supuesto que no lo decía en voz alta.
El peor día para mí fue cuando volvió de la escuela militar. Cuando le vi besando a Amber. Sabía desde un principio que era él. Solo ese chico de ojos verdes era capad de poner mis pelos de punta cada vez que se acercaba. Los nervios me invadían y las palabras se las llevaba el viento como si de una mota de polvo se tratara.
-Natsuki…-Desperté de mis pensamientos cuando oí mi nombre, era Kentin. Seguramente me estaba esperando ¡Mierda, que despistada soy!-Llevo media hora esperándote ¿Pasa algo?-Preguntó…¿Preocupado?
-N-No que va…N-No pasa n-nada.-Estaba tan cerca de mi rostro que apenas pude tartamudear esa frase. Él sonrió y tomó mi mano.-¿K-Kentin?
-¿Te parece si antes de limpiar el gimnasio jugamos al baloncesto? Echo de menos los partidos en el anterior instituto ¿Recuerdas? Siempre me ganabas, eras realmente buena ¿Sigues conservando esas habilidades con la pelota?-Sonrió mientras caminábamos hacía el gimnasio. Miré hacia abajo y…¡Madre mía que estábamos agarrados de la mano! ¡Como una autentica pareja! Mi corazón se salió de mi pecho e intenté separarme pero él se aferró más.
-¡Hey! ¡No te me escaparás!-Rió. Yo igual.
Cuando llegamos al gimnasio no había nadie, estaba totalmente desierto. Ken fue a la sala de juegos y sacó un balón. Me lo lanzó y yo lo cogí al vuelo. A pesar de que me sorprendió y casi me da en toda la cara.
-¿Con esas andamos, he? Bueno, he de avisarte de que Castiel ha estado practicando conmigo todos estos meses.-Reí. Él se acercó a mí. Sus ojos verdes no se separaban de los míos. Sentí un nerviosismo muy intenso. Ni si quiera me di cuenta cuando me quitó la pelota.
-¿Segura de que tienes las mismas habilidades? ¡Antes no podría hacer eso!-Se carcajeó. Como si yo tuviera la culpa de que sus ojos hipnoticen con solo mirarlos. Luego pensándolo bien, sí tengo la culpa. La tengo por hacerme ilusiones cuando está claro de que él no siente lo mismo por mí.
Como había dicho, no había perdido mis habilidades. Seguía siendo igual de buena, o incluso más. Aún así él también había mejorado. Al final gané yo.
-¡Te gané jaja!-Grité. Él me abrazó de la cintura y me elevó un poco. Yo me sonrojé pero no puse ninguna pega.-Voy a ir a ducharme estoy llena de sudor ¿Te importa esperarme?-Él negó con la cabeza pero no me bajó.- Kentin…¿Me puedes bajar?-Él volvió a negar.
-Solo si me dejas ducharme contigo.- Ante ese comentario me puse más roja de lo que ya estaba. Parecía un tomate con patas.-Por favor…-…..¿Me suplicó? A estas alturas poca cordura me quedaba. Solo asentí. Él me cargó hasta el vestuario de chicas y al ver que no había nadie se quitó la playera. Casi muero desangrada al ver los abdominales. Estaban tan bien marcados…Mi rostro se tiñó de un rosa claro cuando empezó a desatarse el cinturón. Me di la vuelta y me quité la camiseta de tirantes dejándome solo el sostén. De un momento este cayó al suelo, pero no porque me lo quitase yo. Fue Kentin el que lo quitó por la espalda.
-¡K-Kentin!-Me sonrojé y tapé mi pecho. Pero él me dio la vuelta y quitó mis manos.
-Natsuki te amo.-Tomó mi rostro entre sus manos y me besó. Creía que moría y cuando sentí una pequeña mordida en mi labio inferior no pude evitar soltar un leve gemido. Su lengua se abrió paso a mi boca y mientras jugaba con la mía sus manos recorrieron cada centímetro de mi espalda y vientre hasta que llegaron al botón de mi pantalón. Lo desabrochó y lo bajó hasta que solo las bragas de encaje tapaban una pequeña proporción de piel. Sus besos se trasladaron hasta mi cuello y la clavícula hasta el inicio de mis pechos pero me torturó un poco. Primero los acarició suavemente con sus manos y después su boca se encargó de dar unas cuantas lamidas. Quité su pantalón y sus bóxers dejando ver su miembro el cual estaba erecto. Me sorprendí ya que no era para nada pequeño. Era grande y grueso me daba hasta pudor mirarlo. Aún así hice caso omiso a mi vergüenza y lo empecé a acariciar con una de mis manos esparciendo el líquido pre-eyaculatorio. Él se encargó de lamer mis pezones los cuales estaban duros de pura excitación y sus manos bajaron mi última prenda: La interior.
-N-Natsuki ¿N-Nunca has tenido la fantasía de hacerlo en la ducha?-Sonrió perversamente y me cogió en sus brazos, su intimidad rozaba con la mía provocándome gemidos. Nos metimos en la ducha y encendió los grifos.
Me volvió a besar con intensidad mientras su lengua jugaba con la mía; la rozaba, la enroscaba para después volver a soltarla.
Repentinamente Kentin se arrodilló y separó un poco mis piernas, me sonrojé, me sentía tan expuesta…
-¡K-Kentin!-Grité su nombre cuando, sin previo aviso, Kentin empezó a lamer mi intimidad y succionar mi clítoris. Sentí un intenso placer y cuando metió un dedo dentro de mí mientras lamía mi punto más sensible llegué a un delicioso orgasmo mientras él seguía lamiendo mi intimidad y su dedo se movía sin piedad dentro de mí.
-K-Kentin hazlo ya…P-Por favor…-Él sonrió y me elevó un poco, yo enrollé mis piernas en su cadera. Con su mano, Kentin dirigió su miembro hacía mi cavidad y me penetro lentamente. Dolió un poco cuando entró pero cuando lo hizo completamente solo sentí placer. Moví mis caderas para que la rapidez de sus embestidas incrementaran. Al cabo de unos minutos sentí un líquido recorrer todo mi ser. Había llegado al orgasmo y cuando lo sentí no tarde en llegar yo también.
-Kentin…Te amo.-Le di un beso y él me lo correspondió. Al final nos quedamos un rato más en la ducha. Con besos, bromas y palabras llenas de amor terminamos nuestra primera ducha juntos.
-Algún tiempo después-
-¡Mizuko!¡Vuelve aquí!-La pequeña de 3 años no dejaba de correr por toda la casa. Solo, porque no quería ir con su abuela a pasar la noche. Era tan revoltosa con su padre, Kentin. Sí, era nuestra pequeña hijita. Era rubia como yo y tenía ojos esmeraldas como su padre. Era preciosa. Ahora solo me quedaba disfrutar de mi querida familia.
Fin.
Yo avisé de que este capítulo tenía un lemon más explicito…Si alguien lo ha leído y no tiene la edad correcta para leer algo así yo no tengo la culpa. ¡En fin, dejen reviews y si les gusta den a favoritos!
