Mis promesas no valen nada LOL. Hola, Its me *music*. No merezco nada pero el cargo de consciencia me mata. Sabrá Hao cuándo actualice nuevamente; de cualquier manera, ¡diviértanse! Nos vemos al final.

Shaman king no me pertenece.


AMOR POR INTERNET.

II. LA PRIMERA IMPRESIÓN.


—Este no se ve taaan mal —Se quitó los lentes y los limpió.

—¿Tú crees? Se ve muy falso —Sally releía el perfil que el monitor les mostraba

—¿Qué es real en internet? —La menor les servía la cena.

—Venga chicas —Elly hablaba de lejos— ya estoy harta. Démosle el beneficio de la duda.

—Lilly, ¿qué hacemos?

La mujer de pelo verde recibía el plato de que Milly le ofrecía.

—No perdemos nada con intentar.

Mañana, a las 8 de la noche el galán escogido llegaría a la mesa nueve.

"Rubia, alta, atlética, amante de los animales, con un gran instinto maternal y excelente cocinera" Eso, a grandes rasgos decía el perfil que estaban revisando y como si de un ángel se tratara la solicitud de cita había llegado al buzón de mensajes. Todo estaba listo, Ryu tendría a una rubia en la mesa nueve a las 8 de la noche.

Ahora surgía el verdadero problema. ¿Cómo decirle a Ryu?

—Anna…

—No seré yo, Yoh, ni lo pienses.

—Anna, por favor; Ryu aún te tiene respeto, hará todo lo que le pidas, además accediste ayudarnos.

—Dije que no. No insistas, Lyserg.

Genial, solo quedaba una opción: Tamao.

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—Alguno de nosotros debe convencerla —Ren abría su botella de leche— Opino que sea Horo Horo.

—¿Y por qué tú no?

—Porque no me da la gana.

—¡Basta! —Manta gritó cuando sintió que ambos habían realizado su posesión de objetos.

—Lo haré yo, de cualquier manera fue mi idea.

Manta, Ren y Horo aprobaron la valentía del inglés. Lyserg entró a la cocina y en la mesa los esposos Asakura, Amidamaru y Tamao bebían su té matutino.

—Señorita Tamao —tan cordial como siempre, el inglés llamaba la atención de Tamao— ¿podemos hablar?

—Ni se te ocurra cortejarla, Diethel —Anna dejaba el vaso vacío de té sobre la mesa.

—¿¡Qué!? ¡No! ¿Cómo crees, Anna? Solo vengo a pedirle un favor.

Tamao sospechó qué clase de favor era y negó con su cabeza.

—No. Un rotundo no.

—Tamao, eres la última alternativa.

—Ya dijo que no.

—¡Cállate, Anna!

Hasta Yoh sintió miedo por la osadía de Lyserg, pobre ingenuo, no sabía en lo que se había metido.

—Repite lo que dijiste, Lyserg —Anna había abandonado su cómodo cojín y para ponerse de pie— Repítelo.

—Anna, yo… no…

—¡Hazlo!

—Dije que te callaras

Lyserg de inmediato volteó su rostro esperando alguna de las técnicas secretas de la rubia.

—Así me gusta, eres un muchacho obediente, Diethel. Yo le diré a Ryu sin levantar sospechas.

La rubia dejó la cocina y los aún presentes se quedaron viendo sin parpadear. Todo era por el embarazo y sus curiosos efectos.

—Ryu

—¿Qué se le ofrece, doña Anna? ¿La cena? ¿Lavar los baños? ¿Fregar el piso?

—Nada de eso.

—¿Quiere que haga las compras?

—No, Ryu quiero que…

—¿Planchar la ropa de don Yoh? ¿La del pequeño que viene en camino?

—¡Déjame hablar! —Anna suspiró y Ryu asintió— Toma —le ofreció dinero— compra ropa decente y arréglate el cabello, tienes una cita mañana a las 8.

—¿Cita? ¿Una cita con quién?

—Con el destino.

—¿Se reanudó el torneo de shamanes?

—Solo obedece. Es la mesa nueve.

—¿Me consiguió un lugar favorito, doña Anna?

—Algo mejor, Ryu. Una novia.

—¿Dicen que se fue a las 7? —Horo preguntaba mientras acababa con el segundo plato de arroz de la noche.

—Llegará a tiempo, el restaurante no está tan lejos. —Ren abría otra botella de leche.

—¿No deberíamos ir y asegurarnos que Ryu esté bien? —Tamao cogió el plato de Horo y le sirvió otra ración

—Fue uno de los mejores shamanes en el torneo, ¿en serio crees que necesite ayuda? —Anna pasaba la página de su revista.

—¿Nadie más está preocupado por él?

—Cálmate, Diethel —Aseveró la rubia— él ya es un hombre, si tan preocupado estás, síguelo. Nadie te detiene.

—El embarazo te pone peor.

—Chicos… —Manta intervenía en la discusión— no es momento de diálogos pesados.

—Nadie discute, solo intercambian opiniones, ¿verdad? —Yoh miró a Lyserg y luego a su esposa.

—Como sea, no me quedaré aquí esperando, lo seguiré.

—¿Estás celoso, Lyserg?

¡¿Are you fucking kidding me?!

Era la primera vez en años que Lyserg hablaba en inglés delante de ellos y hasta él estaba sorprendido

—¿De dónde está sacando el valor para hablarle así a la dueña de la casa? ¿Quiere morir? —Horo le hablaba en la oreja al chino.

—No respires, Horo, no respires —Ren bebía silenciosamente su leche. La de su vaso.

Anna se levantó del suelo, se acercó a Lyserg y, mientras todos pasaban saliva y se preparaban para cualquier acción de la rubia, esta suspiró y golpeó amistosamente la cara del inglés.

—Yo iré contigo. No dejaré que Ryu arruine su primera cita. ¡Ren! —Volteó su rostro y el Tao se levantó del suelo— me llevaré tu carruaje.

Todos asintieron y la rubia y el peliverde salieron de la casa. Los restantes contaron hasta diez, cruzaron miradas y asintieron: Ryu en una cita era un espectáculo digno de ver y, sin más, siguieron los pasos de Anna y Lyserg.

Era su primera cita, evidentemente. Sharona ya había pasado los 30 y los nervios la delataban. Sus amigas le dijeron que todo estaba ordenado y listo, que el tipo era un galán y que ella la pasaría muy bien. Aunque había preguntado de dónde habían sacado al sujeto, Sally fue la primera en ordenar las ideas de su cabeza y alegó diciendo que era un amigo de la preparatoria.

Ella quedó convencida y accedió.

Y ahora estaba allí, en la mesa nueve esperando a su cita.

Iba tarde, claro está. Tokio era difícil.

Tokageroh apareció en el automóvil y le avisó a Ryu que llegar a tiempo era imposible.

Suspiró y maldijo su suerte.

Sin embargo, no dejaría que el tráfico interfiriera en sus planes. Pagó el taxi y se bajó de él. Tomó aire y, por las calles de Tokio, se veía cómo un hombre, con un traje de lo más ridículo, quería cumplir una cita con el destino.

Pidió una copa de vino. En realidad pidió dos. Para ser honestos, ya había bebido una botella.

Su cita llevaba cerca de 30 minutos de retraso y su ansiedad, combinada con su poca impaciencia y sus nervios, habían cobrado vida en su interior. El mesero llegó a la mesa y recogió las cosas.

—¿Segura está esperando a alguien?

Ella, algo ebria, asintió.

—Llegará. Lo presiento.

Y llegó. Ryu apareció completamente sudado, cansado y agitado a la mesa nueve. Peinó su cabellera como pudo y antes de verla, exclamó.

—¡Yo seré tu lugar favorito!

Sharona reconoció esa voz y palideció.

—¿Ryu?

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Continuará.

Holis, gg. Estoy en vacaciones por dos semanas y pensé ¿por qué no actualizo un fic? Y pues akatoy :v

Gracias por leer (L) Besos pa todos.