Por Ti, Lo Que Sea.

[Parte 2]

Salí a desayunar, a comer y a cenar sin mi hermano, padre no estaba presente en la casa por lo que no hubo ningún problema pero me sentí mal por Damon, ayer le metí en un buen lío por culpa mía y ni siquiera fui capaz de confesar todo, podría haberle defendido, decirle a padre que fue mi culpa lo del caballo pero entonces me di cuenta que padre no regañaba a Damon por el caballo sino por desaparecer sin previo aviso y venir echo un desastre a su propia fiesta de cumpleaños, vale, eso lo entendía pero aún así necesité desaparecer para no llamar la atención.

Quería devolverle el favor a Damon, ganarme su perdón por lo que esa misma mañana de domingo, cuando el miedo fue sustituido por una mera tranquilidad le pedí al ama de llaves que me acompañara al centro del pueblo.

Damon era todo un maestro de la seducción pues esta vez iba a hacer de su trabajo algo más sencillo, localicé a la chica, a la sobrina de los Fells en el puesto de un mercado, casi sin pensarlo crucé hasta alcanzarla, me sonrió. Todos me sonreían, el encanto de los Salvatore.

- Señor Salvatore, cuánto tiempo. -me sonrió, le tomé la mano y le di un ligero beso- Oh, que amable.

- Señorita Forbes, ¿qué hace usted por la zona? -quería imitar los movimientos de mi hermano a la perfección pero no era Damon no es como si todo resultara fácil, la chica rió bajito y comenzó a caminar, durante unos minutos conversamos tranquilamente hasta que la convencí de que viniera a nuestra hacienda.

Tras despedirme de ella, di un par de saltos de alegría hasta reunirme con el ama que me miró con muy mala cara pero no me importó, ¡acababa de ayudar a mi hermano!

Damon estaba sentado en la hierba del jardín cuando llegué, limpiaba sus botas con mucho empeño, ya hacía unos días que no llovía pero el tiempo seguía extraño y el patio no estaba en condiciones para hacer el guarro.

- Hermano -le saludé agachándome a su lado para comprobar con mis propios ojos que no estaba limpiando los zapatos los estaba destrozando a base de bien- ¿Qué haces?

- Limpiar -se encogió de hombros- Necesito entretenerme en algo, padre me ha pedido que me reúna con él esta tarde, ¡no quiero! Pensaba quedar con unos amigos.

- Y coquetear -Damon alzó la cabeza, una sonrisa pícara se instaló en su rostro y asintió, me puse rojo cuando me pasó un brazo por los hombros.-

- Que crio eres.

- No soy un crío, te lo voy a demostar.-y sin que pudiera decir nada más tiré de su brazo con fuerza, Damon no se resistió mucho más y se dejó arrastrar justo cuando un carruaje paraba en frente de la hacienda sonreír extasiado y sin que se lo esperara me giré hasta él- ¿Ves? Te he traído una muchacha…

El rostro de Damon se descompuso no supe muy bien porqué hasta que me giré, del carruaje salió un hombre trajeado que se lanzó contra mí y contra Damon, mi hermano intentó ayudarme pero le fue imposible no sólo había un hombre y sino también otros dos más que se fueron directos a Damon, recibí varios golpes, la sangre corría por mi rostro, cuando conseguí zafarme del agarre de ese idiota pude comprobar el estado de mi hermano, me lancé hasta Damon comprobando que no tuviera ningún hueso roto.

- Ah… -se quejó del hombro, justo cuando uno de los hombros, el que había ido a por Damon, nos miró y nos lanzó una última advertencia.

- No volváis a acercaros a mi mujer, panda de bastardos. -nos escupió, bueno en realidad escupió al suelo, me arrastré como pude hasta el lado de Damon, me quité la sangre de la cara para comprobar su estado, no estaba tan mal.

- ¿Estás bien, hermano? -le pregunté desesperado notando como no movía demasiado bien el brazo izquierdo- ¿Puedes levantarte?

- Necesito cien palizas como esa para que no pueda levantarme -bromeó pero en cuanto intentó moverse un dolor indescriptible se instaló en todo su cuerpo o eso reflejaba su rostro- Oups, tengo que tener algo roto.

- Vamos, apóyate en mi.

En cuanto entramos en casa nos caemos al suelo, estamos demasiado cansados todo nuestro cuerpo pide un poco de calma, por lo que no puedo moverme más de la cuenta, grito como puedo para llamar a alguien y el que aparece es padre, sonrió agotado mientras me dejo mecer por la inconsciencia.

Me despierto en cuanto siento un cambio de peso en la cama. ¿Desde cuando estoy en mi alcoba? Me remuevo, es mi hermano el que está a mi lado, tiene peor aspecto aún, la cara está más marcada y llena de manchones violetas, sus ojos reflejan dolor, y tiene el brazo vendado.

Pero hay algo diferente, se contrae de dolor demasiado más que antes incluso, miro su ropa sigue llevando la misma. Esto no me gusta.

- ¿Padre…? -no finalizo mi pregunta cuando Damon cae rendido en mis sábanas, es cuando por fin puedo ver las manchas rojas en la camisa, le ha azotado, trago duro sabiendo que, otra vez, por mi culpa Damon ha recibido una reprimenda- Lo siento mucho… -sollozo rompiéndole la camisa para poder limpiar sus heridas, es mi culpa lo sé, yo quise ayudar a mi hermano y padre le había castigado por mi mal aspecto, seguro, ese día me prometo una cosa: nunca más permitiré que Damon reciba un castigo injusto.


Gracias por todo, el final de esta mini historia es en el siguiente episodio, os animo a que participéis en estos retos.