¡Hi Prisioners! ¿Qué tal el domingo? Aquí el segundo capítulo de SC =D Muchas gracias por sus comentarios y su apoyo (= créanme siento re bonito hehehe =)
¡Que creen! Busque como loca a una autora para su autorización de un fanfic *o* Estoy ¡ENCANTADA! Con el y quiero que ustedes también lo lean con nuestro Klaine so… crucen los deditos para que me de permiso =DD
Okey, Okey, sin más…
ENJOY!
AmiDela : Bingo! De ahí este fic 3
SECOND CHANCE
CAPITULO 2
Blaine estaba realmente confundido mirando hacia atrás y adelante. En un segundo estaba mirando al muchacho en el suelo, y luego a la repisa de la ventana vacía. Espera, ¿la repisa de la ventana vacía?
Esa repisa de la ventana no había estado vacía en los últimos dieciocho años, no mientras el maniquí estuvo allí.
Pero, ¿quién era este muchacho y por qué se veía exactamente igual que el maniquí? Esa leyenda no podría ser real, ¿verdad?
Blane sacudió la cabeza violentamente. Cerró los ojos y se frotó la sien por culpa de un inesperado dolor de cabeza horrible. Estaba demasiado ocupado revolcándose en su confusión que no se dio cuenta que el larguirucho muchacho pálido estaba empezando a ponerse en pie torpemente.
—Di-disculpa —el chico tartamudeó, con mucha dificultad para mantenerse a sí mismo.
Blaine por fin abrió los ojos, saltando hacia atrás cuando vio que el muchacho se había puesto de pie. El chico pálido parecía una paradoja completa, se dio cuenta que era más alto que él, e incluso le pareció un poco intimidante, sin embargo, su postura torpe y la forma en que sus rodillas se doblaron le hizo pensar que lucía igual a un bebé que estaba aprendiendo a caminar.
—Cuando no te mueves durante dieciocho años, seguro te sientes tieso —el chico se dijo en voz alta, sosteniéndose sobre una plataforma para mantener el equilibrio.
—Espera, en realidad no crees que eres el maniquí, ¿verdad? —Blaine frunció el ceño ante el chico, cruzando los brazos—. Odio estar a punto de estallar tu burbuja, pero no eres más que un "intento" de transexual psicópata que realmente necesita largarse de esta tienda antes de que te estampe una bala en el trasero.
Los ojos del chico se abrieron mientras trataba de descifrar qué demonios le acababa de decir Blaine.
—... ¿Un transexual? —parpadeó— ¿Una bala en mi trasero? ¿Qué?
—No te hagas el tonto —replicó Blaine—. Ahora, ¿dónde demonios está ese maniquí?
—Me estás mirando —contestó el muchacho alegremente, olvidando que Blaine había amenazado con pegarle un tiro hace unos momentos—. Encantado de conocerte. Aunque debo decir que la última vez que estuve despierto, las personas eran mucho más cordiales.
—Eso es todo, voy a llamar a la policía —se quejó Blaine, sacudiendo la cabeza.
El chico no lo escuchó y se arrastró detrás suyo.
—Mi nombre es Kurt, por cierto —comentó el chico. Blaine se congeló en seco y se dio la vuelta. Kurt asintió alegremente—. Sí. No puedo recordar mi nombre real, pero el hombre siempre me llama "Kurt". Me gusta. Es… inesperado.
Blaine, con la boca todavía abierta, se dirigió hacia Kurt, llegando justo hasta su cara mientras estudiaba sus facciones. Literalmente se parecía al maniquí que había empezado a caminar. Kurt tenía la misma nariz, la misma boca, los mismos pómulos, la misma constitución. Incluso su piel era del mismo color lechosa, pero ahora, en vez de ser fría y de plástico, era cálida y suave. Su pelo estaba todavía bien peinado, sólo que ahora era suave como la seda en lugar de paja. Efectivamente, el maniquí había cobrado vida y respiraba lleno de energía.
La única cosa que se mantuvo sin vida eran sus ojos. Kurt tenía los mismos ojos que había tenido como un maniquí: eran todavía color cristal y vidriosos por falta de vida. Lucía un poco raro, pero al mismo tiempo, sus ojos eran muy atractivos y Blaine apenas podía apartar la vista al ver su reflejo en ellos perfectamente.
—¿Cómo…? —Blaine preguntó en voz baja—. Tú eres un maniquí. ¡No puedes levantarte y sólo caminar! No puede ser... la leyenda no puede ser... no puedes estar vivo —susurró, pensando que se estaba tratando de convencer.
Blaine sonrió con tristeza.
—Pero estoy vivo —dijo en voz baja. Alargó la mano y cogió la mano de Blaine. Blaine inmediatamente se tensó bajo el contacto, pero Kurt ignoró esto y guio la mano hasta su pecho, presionando suavemente los dedos en la camisa blanca.
Blaine sintió una mezcla de náuseas, sorpresa y desconcierto al darse cuenta de lo que sentía: el latido de un corazón debajo de su palma. Respiró profundamente, pensando en lo suave y caliente que era el pecho de Kurt. Su mirada finalmente se encontró con la de Kurt y lo tragó.
—Mierda —dijo en voz baja—. ¡Mierda! —repitió, esta vez gritando. Kurt hizo una mueca cuando la palabra se hizo eco a través de la tienda vacía—. Esto no puede estar pasando. ¡Es jodidamente imposible!
—Te aseguro que es muy real, eh... ¿cómo te llamas? —dijo Kurt, sin soltar la mano de Blaine de encima.
—Blaine. Maldición. Tengo que llamar a David —Blaine apartó la mano y corrió a la oficina de David, mirando el tablero de anuncios en donde David había colocado su número de contacto. Blaine cogió el teléfono y marcó el número, esperando con impaciencia. Kurt apareció en la puerta, mirando en la curiosidad, y Blaine le lanzó una mirada. Maldijo otra vez y tiró el teléfono hacia abajo cuando, en lugar de la voz de David, escuchó un mensaje grabado en francés.
—Mierda... Tú... ¿cuánto tiempo estarás aquí? —Blaine entrecerró los ojos a Kurt, que estaba ahora con curiosidad explorando la habitación.
Kurt cogió el iPod de Blaine que estaba en la mesa de David y apretó sus botones, sus ojos se abrieron cuando el dispositivo se encendió.
—Hasta luna llena —Kurt dijo con voz entrecortada, aun jugando con el iPod. Hizo girar sus dedos sobre los botones, desplazándose hacia arriba y hacia abajo a través de los artistas de Blaine. No podía reconocer a alguno de los nombres así que su interés se perdido rápidamente, mirando de nuevo a Blaine—. Pero —añadió Kurt melancólicamente mirando a su alrededor para ver si había otro nuevo invento con el que pudiera jugar—, si encuentro a mi verdadero amor, me puedo quedar.
Blaine soltó un bufido.
—No te ofendas amigo, pero no has encontrado a tu verdadero amor ¿desde cuándo? ¿Qué te hace pensar que va a suceder esta vez?
Kurt frunció el ceño, de repente mirándolo como si estuviera a punto de llorar. Blaine se sintió como una basura por ser tan cruel y contundente. Unas lágrimas de rabia se desbordaron en las mejillas de porcelana de Kurt cuando se volvió hacia Blaine.
—Nunca pierdo la esperanza —declaró enérgicamente—. Sé que mi verdadero amor está ahí fuera. Cada dieciocho años me despierto en un lugar nuevo. Lleno de gente nueva. Nuevas oportunidades. Voy a encontrar a alguien, ya lo verás. —Aspiró con fuerza y se limpió la cara con el dorso de la mano.
—Lo siento, amigo, pero... no sé, tienes menos de un mes —Blaine se encogió de hombros disculpándose—. La mayoría de la gente pasa una larga vida y nunca encuentra a su verdadero amor.
—Si no encuentro a alguien en esta ocasión, con mucho gusto voy esperar otros dieciocho años —dijo Kurt en voz baja—. Entonces miraré de nuevo.
—Bueno, no eres decidido —dijo Blaine secamente, poniendo los ojos. Qué gran oportunidad, pensó para sí mismo. Ya se había resignado a un destino sin amor. Él sabía que nunca estaría enamorado y una vez cuando realmente encontró el amor, sólo duró una noche o dos.
—¡Lo soy! —Kurt sonrió ampliamente—. Y bueno, ¡desde luego no encontraré a mi verdadero amor aquí de pie hablando contigo! Así que adiós —hizo un gesto y se volvió sobre sus talones. Blaine frunció el ceño. Kurt no se iría en serio, ¿verdad?
Unos segundos más tarde, oyó el sonido de una campana sonando cuando la puerta principal se abrió y se cerró. Maldiciendo entre dientes, corrió tras el casi humano.
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—¿Aquí es donde vives? —Kurt miró hacia el edificio de apartamentos con asombro—. ¡Tu casa es enorme!
—No es mi casa. Es un apartamento. Es como si hubiera un montón de habitaciones y yo sólo me alojo en uno de ellos. ¿Entiendes? —Blaine había estado explicando conceptos simples como este a Kurt durante todo el camino a casa—. Y no vivo aquí. Estaré en casa de un amigo durante el verano.
—Oh, está bien —Kurt vio cómo Blaine abrió la puerta y lo dejó entrar, dirigiéndose al ascensor. Blaine presionó el botón del octavo piso y tan pronto como las puertas del ascensor se cerraron, Kurt entró en pánico—. ¡Blaine, estamos atrapados! —en su desesperación, comenzó a arañar todas las paredes de metal, y presionó cada botón.
—¡Oh, mierda! —Blaine exclamó cuando el ascensor se detuvo en cada planta individual. Kurt se rio inocentemente al darse cuenta de que no había ninguna razón para alarmarse.
Como llegar a la octava planta les tomó tres veces más del tiempo normal, cuando el ascensor se detuvo finalmente, Blaine agarró el brazo de Kurt y lo arrastró hacia fuera antes de que Kurt pueda causar más estragos. Llegaron al departamento y Blaine abrió la puerta, empujando a Kurt primero.
—¿Blaine? ¿Ya de vuelta? —Sam salió del cuarto de baño donde se había estado bañando y se dirigió hacia la sala de estar, chorreando agua, usando nada más que una toalla suelta colgando sobre sus caderas—. ¿Quién es? —inclinó la cabeza hacia Kurt, sonriendo amablemente.
Los ojos de Kurt habían aterrizado en Sam y se quedó maravillado cuando se percató en lo guapo, brillante, alto, torneado y rubio que era. Se acercó a él y le estrechó la mano.
—Soy Kurt —respiró soñador—. ¿Quieres ser mi amor verdadero?
Sam se sorprendió, quería saber por qué otro hombre no sólo lo sostenía con tanto amor, sino que también le había pedido una relación sentimental intensa.
Blaine gimió, avergonzado por el muchacho entusiasta y lo agarró del brazo, tirando de él de inmediato.
—Kurt, este es Sam, mi compañero de cuarto —Blaine hizo un gesto hacia el rubio, que tímidamente le devolvió el saludo—. Él es recto, así que ni siquiera pienses en ello.
—Ehh... ¿recto? —Kurt volvió la cabeza hacia un lado.
—O sea, no le gustan los chicos. —Blaine suspiró exasperado, dejando de lado a Kurt para que pudiera tumbarse en el sofá y buscar algo que ver en el televisor.
Kurt ignoró el cinismo de Blaine y sonrió con coquetería a Sam.
—Tú no debes limitarte a un solo género —intervino con prudencia—. Nunca se sabe dónde se puede encontrar al verdadero amor—. Sus ojos vagaron hacia abajo para centrarse en la toalla peligrosamente.
—Yo voy... a ponerme algo de ropa —Sam sonrió nerviosamente, caminando hacia atrás y agarrando su toalla firmemente hasta que llegó a su habitación.
Con pucheros, Kurt se unió a Blaine en el sofá mirando la televisión.
—Wow… —los ojos de Kurt se abrieron como platos—. ¡Las imágenes se mueven!
Blaine miró a Kurt, incapaz de creer que alguien pudiera ser tan estúpido. Después de todo, existía la televisión hace dieciocho años. Pero entonces recordó la historia de David y se acordó que Kurt había pasado toda su vida en una remota zona de Egipto, donde probablemente ni siquiera tenían agua.
—Eso es correcto —explicó Blaine lentamente—. Es una televisión. Las imágenes se mueven y puedes ver todo lo que quieras.
—Eso es... ¡increíble! —Kurt se levantó del sofá y se arrastró hacia la TV, presionando su nariz contra la pantalla—. ¡Esto es de cristal! ¿Cómo pones las fotos en ella?
—Es difícil de explicar —dijo Blaine rápidamente. Se levantó y tiró de Kut de nuevo en pie.
Kurt, que al parecer tenía la capacidad de atención de un pez de colores, se zafó del agarre de Blaine y entró a la cocina, mirando a todos los aparatos con asombro.
—¿Tienes hambre? —Blaine le preguntó con voz cansada.
—Mucha —Kurt asintió con entusiasmo—. ¿Puedo por favor tener algo de kofta?
Blaine nunca había oído hablar de "kofta" así que le devolvió una mirada confundida.
—Umm... no creo que tengamos nada de eso —dijo, el rostro de Kurt se entristeció—. Pero creo que tenemos un poco de chorizo, sin embargo.
—¿Chorizo? ¿Está hecho de cerdo? ¡No puedo, está prohibido! —Kurt hizo una mueca de disgusto.
—No vas a ir al infierno si comes cerdo —Blaine rodó los ojos. Su comentario fue recibido por un fuerte grito y él se dio la vuelta y se preguntó si Kurt iba a necesitar una niñera constante para mantenerse fuera de problemas.
Kurt, que había ido por ahí tocando todo con curiosidad, había pegado su mano sobre la estufa eléctrica. Por supuesto, Sam había dejado la estufa hace poco porque había estado preparando algo para la cena, y la palma de Kurt estaba ahora en un tono rojo y lesiones con líquido blanco salían fuera de éstas dónde había pasado el mayor daño.
—Rayos —Blaine gimió, girando la mano de Kurt. Hizo una mueca cuando vio la quemadura.
—¡No lo toques! —gimió Kurt con lágrimas en sus ojos—. ¡Detente, me haces daño!
Blaine lo silenció suavemente, tirando de él hacia el gabinete de medicina, donde sacó un rollo de vendas y un tubo de crema antibiótica.
—Cálmate —Blaine murmuró, tomando la mano blanca de Kurt en la suya callosa mientras apretaba una generosa cantidad de crema sobre ella—. Voy a ser lo más suave posible, ¿de acuerdo? —levantó la vista al no escuchar una respuesta, y vio el rostro pálido de Kurt manchado de lágrimas silenciosas. Él tragó saliva, sintiéndose terriblemente culpable a pesar de no haber hecho nada malo—. Te sentirás mejor en un rato —le dijo Blaine una vez que la mano de Kurt estuvo completamente envuelta—. Así que no llores demasiado, ¿de acuerdo? —le dio una palmadita al otro chico cómodamente en el hombro.
Blaine resopló, una lágrima de su mejilla resbaló hasta su mano vendada.
—No me gusta esto, Blaine —dijo con voz ronca—. Quiero volver. Yo no conozco a nadie aquí, no entiendo nada, me he quemado ¡y ya he sido rechazado por alguien que quería que fuera mi amor verdadero! —empezó a sollozar.
Blaine de repente sintió pena por Kurt, dándose cuenta de lo difícil que debe ser para él despertar en un lugar extraño tan radicalmente diferente de donde había estado toda su vida. Estaba rodeado de toda esta nueva tecnología que claramente lo asustaba, y estaba totalmente desorientado sobre la vida en general.
—Sshh, no llores, no llores —dijo Blaine con dulzura. Tener una hermana de diez años de edad, le había dado un montón de experiencias sobre cómo tratar con alguien cuando estaba molesto e instintivamente extendió la mano, tirando del chico de pelo castaño en un abrazo—. Escucha, no es tan malo. No debes de darte por vencido tan fácilmente, la quemadura fue un accidente, y en cuanto a Sam... ustedes dos no habrían sido el uno para el otro de cualquier forma.
Kurt se apartó para que pudiera mirar a Blaine con sus grandes ojos vidriosos, que eran incluso como espejos ahora que estaban llenos de lágrimas.
—¿De verdad lo crees? —preguntó.
Blane asintió.
—Y no te preocupes, estoy seguro de que encontrarás al amor verdadero y podrás permanecer como ser humano. ¡Sólo tienes que empezar a buscar! —sabía que le estaba mintiendo a Kurt, pero no podía soportar ver al otro chico tan triste.
—Blaine... ¿me ayudarás? —Kurt preguntó tímidamente, jugueteando con los dedos en el borde de la enorme camisa de Blaine—. ¿Por favor?
Blaine sabía que la pregunta iba a venir y trató de abstenerse de gemir. Tímidamente miró los ojos de cristal de Kurt y asintió. Kurt soltó un chillido fuerte y envolvió sus brazos alrededor de Blaine, lo abrazó con tanta fuerza que Blaine pensó que sus nervios podrían romperse.
Sam entró en ese momento con la ropa puesta, y sonrió al verlo.
—Bueno Kurt, ¿por qué necesitas que yo sea tu verdadero amor cuando tienes a Blaine?
Owww que lindo es Kurt =D me encanta! Hasta aquí el capítulo dos =D
Los días de actualización serán los mismos que BMTL =) ¿les parece bien?
Okis nos leemos el miércoles y no se pierdan el Martes Glee, estoy emocionada por All of Me y American Boy =3 presiento que será un grandioso Klainepisodio hehehe
Espero sus reviews 3
Feliz Cumpleaños Ángel
Cory Monteith
