Gray simplemente sonrió ante el agradecimiento de Heartfilia ─Es mi trabajo─ Lucy solo asintió aún con un leve rubor en sus mejillas─ .Tus padres llegarán en cualquier momento, debes estar feliz ─

Gray se sentó en su oficina, de nuevo Salamander se le había escapado de las manos, pero está vez tuvo un avance notable, tenía a alguien que había convivido poco más de un mes con él, ella podría ser relevante para la investigación. Miró el papel donde estaba el número telefónico de Lucy, ella se lo había entregado sin que Gray siquiera se lo pidiera, de verdad estaba muy agradecida aunque ella misma aclaró que no era nada de doble sentido, al parecer ya había pensado que le podría ser útil para algo con Salamander, o eso pensaba Fullbuster.

─Gray─ Él reconoció la voz de la persona que tocó la puerta: era Jellal, uno de los policías de Fairy Tail con quien más ha trabajado ya que ambos están interesados en el caso de Salamander, pero definitivamente Gray era el más obsesivo con esto.

─Pasa─ Dijo mientras se ponía en una posición más cómoda en su silla. El peli-azul entró y no le sorprendió mucho notar que Gray parecía deprimido, siempre se ponía así después de pensar que podrían encontrar a Natsu.

─ ¿Entonces tomaras en cuenta a la rubia?─ Preguntó con su rostro serio, Gray asintió.

─Le comenzare hablar cuando supere toda esa mierda. Sus padres tuvieron que ponerla en tratamiento psiquiátrico por un par de meses─ Miró un libro abierto que posaba en su escritorio y suspiró al verlo. Fernandez no se movió ni cambio su rostro serio─ No me gusta verla recordar ─ Aunque lo dijo en un tono bajo, Jellal escuchó perfectamente sin embargo no hizo nada.

Jellal simplemente se giró y fue en dirección de la puerta, y cuando estaba a punto de girar el picaporte de la puerta dijo lo siguiente:

─Sigo sin entender tus verdaderos motivos para querer atrapar a Dragneel. Digo, no creo que solo lo quieras muerta más que nada en el mundo por ser simplemente el criminal más buscado en esta ciudad─ Giró su cabeza para ver como reaccionaba Fullbuster y solo lo veía con una sonrisa burlona. Jellal volvió a girar y abrió la puerta─ Te conozco, Gray, y tarde o temprano tus secretos serán revelados─ Jellal salió y cerró la puerta. Gray soltó una carcajada cuando el peli-azul se fue.

─Claro, como si de verdad creyera que solo lo buscas porque crees que fue injusto haber matado a su propio hermano─ Se empezó a quitar su camisa dejando al descubierto su torso formado, era un habitado que desde hace años no se le había quitado. Tomó un libro con una portada azul oscura que estaba en su escritorio, no tenía título y se notaba que tenía muchos años, pues, estaba totalmente desgastada y sonrió. Jamás olvidaría las aventuras que tuvo leyendo esto.

Luce…

Vamos, sé que te gusta.

Se una buena niña y correspóndeme.

Lucy se despertó de golpe, tan solo era la primera noche desde que regreso a casa y por lo tanto aún estaba muy, pero muy marcada. Sus padres lloraron al verla de nuevo al igual que ella, fue un feliz re-encuentro. Su mejor amiga del alma, Levy Mcgarden también vino y tuvo la misma reacción que sus padres. Pasaron la tarde hablando y obviamente sin tocar el tema de su secuestro ya que de verdad le dolía y por eso mismo mañana comenzaría un tratamiento psiquiátrico aunque no estaba muy feliz por la idea ya que hablar con un extraño de sus problemas por horas sería muy incómodo y al único que hasta ahora le ha hablado de eso y que si lo pidiera lo volvería hacer era Gray.

Cerró los ojos para intentar consolar el sueño de nuevo, pero no podría evitar recordar todo lo que pasó. Se revolcó en su cama un par de veces, intentando borrar esos recuerdos al menos para poder dormir esa noche, pero parecía ser una misión imposible. Decidió no seguir intentado y se sentó en la cama. Prendió la luz de su pieza y sonrió al ver que en su mes de ausencia todas sus cosas hayan estado en orden; su madre no había movido absolutamente nada. Se levantó y avanzó hasta el tocador que estaba al frente de su cama, ahí estaba su peluche favorito, parecía una especie de muñeco de nieve humanoide y que le había puesto Plue, sus padres se la regalaron cuando era tan solo un bebé de dos meses, aunque muchos ya le han dicho que era muy grande para conservar ese peluche, ella seguía teniéndolo. Cogió a Plue y lo abrazó fuertemente intentando olvidar todo al menos una noche. Se acostó de nuevo pero esta vez sí pudo consolar el sueño y no sólo por Plue ya que ella estuvo pensando en su salvador.

¿Qué hora era? No lo sabía ni le importaba. Estaba acostado en su sillón viendo algún programa de comida que pasaban a estas horas de la madrugada. Tan solo tenía sus boxes puestos y de verdad no le importaba estar semi-desnudo porque era su propia casa y no había nada más que él. Él no era alguien que tomara mucho alcohol, el poco que tenía solo eran regalos de Cana Clive, hija del mejor detective actual de Fairy Tail, ella era de las pocas personas de allí que si podría llamar amiga y no compañera, la otra era Erza.

─Cuando daría por volver a esos tiempos…─Dijo para volver a tomar otro trago de sake.

A la mañana siguiente, Lucy se despertó con notable tristeza, aunque se quedó dormida y no se volvió a levantar hasta el amanecer en parte de sus sueños no pudo evitar volver a ver la sonrisa de malicia de su ex secuestrador. Salió de su habitación y bajó las escaleras en dirección a la cocina. Pero su sorpresa fue verlo a él sentado en la mesa de la cocina, y al parecer hablando con su padre mientras que su madre les servía un plato de tocino con huevos revueltos, sin notar la presencia de la rubia hasta que esta habló.

─Gray…