Las siguientes dos semanas habían pasado conforme a lo esperado entre reuniones, llamadas, montones de informes y papeleo, por lo que "lamentablemente" me había visto obligado a posponer la entrevista con Jenks en dos ocasiones; sonreía al pensar en lo frustrado que ese hombre debía sentirse, supuse que él esperaba que las cosas se le dieran más fácil una vez que aceptara reunirme con él, nada más alejado de la verdad; si quería obtener información no le sería tan sencillo. Era viernes pasadas las diez de la mañana y mi volumen de trabajo había disminuido considerablemente, así que podía darme un respiro y mientras tanto sacar de quicio al periodista. Tomé el teléfono y Weber contestó.
- Señorita Weber, ¿a qué horas es la entrevista que tengo con Jason Jenks el día de hoy?
- A las 4 de la tarde señor; hace cinco minutos llamaron del periódico para confirmar la cita, acordé llamarlos en cuanto tuviera una confirmación de parte suya.
- Muy bien, llame a la 1:30 diciendo que la reunión se ha adelantado y que espero verlo a las 2 de la tarde
- Sí señor.
Me levanté de mi asiento y salí de mi despacho; acostumbraba a caminar por pasillos de las oficinas, porque así me aseguraba que mis empleados hicieran su trabajo; por las diferentes expresiones que ponían me podía dar cuenta si lo estaban haciendo o no. Lauren Mallory tecleaba frenéticamente en su computadora y ni siquiera se dio cuenta cuando le pasé por el lado, imaginé que era un sitio de citas online o algo así por los numerosos corazones que adornaban la página. Unos metros más allá se encontraba Ángela Weber prácticamente sepultada sobre un montón de papeles, en cuanto me vio brincó de su asiento y me preguntó si necesitaba algo; definitivamente tenía que subirle el sueldo a esa mujer.
Masen company ocupaba los últimos tres pisos de una torre ubicada en el corazón de Nueva York; por lo que mi paseo se extendió hasta recorrer todas las áreas de la compañía para verificar cómo estaban marchando las cosas en cada una; el último piso era donde se encontraba mi oficina y la de los altos ejecutivos, el penúltimo piso correspondía a dependencias como, informática, contabilidad entre otros, y debajo de éste se encontraba el área de seguridad y el vestíbulo, el cual era un espacio amplio de estilo minimalista, generalmente el lugar permanecía lleno de gente, pero como se aproximaba la hora del almuerzo estaba casi desierta a excepción del personal de recepción, un par de hombres que esperaban el ascensor y una mujer sentada en el área de espera.
Volví a mi despacho esperando que mi secretaria, la tonta, hubiera recordado recoger mi almuerzo; al entrar a mi oficina la vi colocando una bandeja sobre el escritorio. Comí tranquilamente mientras revisaba algunas proyecciones que me habían enviado del departamento de desarrollo y luego me dispuse a organizar todo para mi reunión con Jenks, el sonido del teléfono me sacó de mis pensamientos.
- Señor Masen – Escuché a Mallory al otro lado de la línea – Esta aquí la persona del New York times.
- Que siga.
Sonreí para mis adentros, conocí personalmente a Jason Jenks años atrás en un coctel, era un hombre maduro, de carácter tranquilo pero tenaz e inteligente, había escalado posiciones en el New York times hasta convertirse en jefe de la sección de economía del periódico. Esperaba que la entrevista fuera rápida, no me gustaban los periodistas. La puerta se abrió y Lauren dio paso a una hermosa joven, quien avanzó hasta mí con paso firme, extendió su mano y se presentó.
- Señor Masen es un gusto conocerlo, mi nombre es Isabella Swan, periodista de la sección económica del New York Times.
- Tenía entendido que la entrevista era con Jason Jenks – dije mientras estrechaba su mano.
- Él ahora es el jefe de la sección, hace tiempo dejó de realizar las entrevistas, ¿acaso Jason le dijo que sería él quien lo entrevistaría? – Inquirió con fingida sorpresa.
- No – Admití, recordando la conversación que había tenido con él – Por favor tome asiento, ¿desea algo de beber? – Pregunté mientras me dirigía al minibar ubicado en la esquina de la oficina.
- Un vaso de agua por favor.
Había supuesto que con tanta insistencia sería Jason Jenks quien hiciera la entrevista; me hubiera molestado de no ser porque la mujer que estaba frente a mí era hermosa, al menos sería más entretenido de lo que pensaba. Isabella Swan tenía una larga melena caoba, un rostro de porcelana, y llevaba puesta una chaqueta de cuero que resaltaba perfectamente cada una de las curvas de su cuerpo, pero lo que más me llamaba la atención eran sus profundos ojos del color del chocolate; la miré fijamente intentando hacerme una idea de con qué tipo de mujer estaba tratando; mi primera impresión fue que se trataba persona determinada, pero ingenua.
Mientras preparaba un whisky para mí y servía un vaso de agua para ella, ésta fue a sentarse en el sofá blanco de dos puestos; observaba en silencio cada parte de mi oficina.
- Linda oficina – Comentó y mirando hacia el ventanal agregó – y linda vista.
- Gracias – Dije mientras le ofrecía el vaso de agua y me sentaba a su lado, lo más cerca que pude sin parecer que estaba intentado invadir su espacio, únicamente estaba intentado intimidarla un poco, pero al parecer ella ni lo notó.
- Al contrario, gracias a usted por permitirme hacer esta entrevista – Acto seguido extrajo de su bolso una libreta de notas, un bolígrafo y un pequeño aparato negro.
- ¿Piensa grabar la entrevista?
- ¿preferiría que no lo hiciera? - Preguntó con una sonrisa.
- Para nada. ¿Empezamos?
Durante la siguiente hora la joven periodista estuvo interrogándome sin parar, cada pregunta más complicada de responder que la anterior, parecía que quería saber todo de Masen Company, no sólo lo que pasaba con la compañía en la actualidad sino lo que había sucedido en el pasado, un pasado que había intentado borrar con años de esfuerzo; empezaba a molestarme, porque además que parecía empecinada en obtener todos los detalles de la época más oscura de la empresa, no había logrado conseguir ninguna pista que me dijera qué era lo que en realidad estaba buscando; había mantenido su postura relajada y su tono agradable durante todo el tiempo, incluso cuando intentaba descolocarla con algún comentario o un gesto, ella se limitaba a esbozar una pequeña sonrisa. Estaba acostumbrado, e incluso contaba con que las personas se sintieran intimidadas y cohibidas en mi presencia o mi trato, pero esta joven parecía totalmente ajena a todo ello como si hubiera una barrera invisible entre los dos.
- Señor Masen – Dijo mientras me miraba con curiosidad - me da la impresión de que ha respondido a mis preguntas como si se tratara de un campo minado y no de una entrevista ¿Estoy en lo cierto?
No tenía sentido negarlo pero tampoco iba confirmarlo, así que opte por evadirla, sentía curiosidad por aquella mujer; su forma de actuar, no concordaba con la edad que aparentaba.
- ¿Dígame señorita Swan cuantos años tiene? – Pregunté antes de poder frenar mi curiosidad.
Su expresión cambió durante una fracción de segundo pero fue el tiempo suficiente para que yo pudiera notarlo, las comisuras de sus labios se curvaron ligeramente hacia abajo y una pequeña arruga se formó en su entrecejo, le había disgustado mi pregunta.
- No me diga que es de aquellas mujeres que se niega a decir su edad por vanidad – me burlé para provocarla pero ella sólo se rió.
- No, no es eso, en realidad me pregunto porque le interesa mi edad.
- Simple curiosidad, no evada mi pregunta – Demandé con fastidio
- ¿y usted si puede evadir la mía? Hasta donde recuerdo el entrevistado es usted – esbozó una sonrisa y continuó - si lo hace sentir mejor, no lo estoy eludiendo intencionalmente. Tengo veinticinco años ¿Satisfecho?
- Ni remotamente – Me miró esperando a que dijera algo más; era hora de intentar otra forma de distraerla – De acuerdo, tiene razón, pero no puede negar que hablar con usted o con cualquier periodista es como estar en un interrogatorio policial, todo lo que diga puede ser usado en mi contra.
- Mmm lo dice como si la policía lo hubiera interrogado anteriormente.
- ¿Ya lo ve? Le ha dado la vuelta a todo lo que dije. Sólo para aclarar nunca he estado en un interrogatorio de la policía, a menos que cuenten los interrogatorios de las películas.
- Veo que tiene sentido del humor, eso es nuevo – Sonrió – Pero hay algo en lo que se equivoca señor Masen.
- ¿Qué es?
- También lo que calla puede ser usado en su contra – Aseveró con gesto serio.
- ¿Qué quiere decir?
- Se hacer tarde, y ya le he quitado demasiado tiempo – Tomó su libreta y la grabadora y las metió en el bolso con cuidado – Además, creo que ya tengo lo que necesito para el artículo, muchísimas gracias por su tiempo señor Masen.
También lo que calla puede ser usado en su contra; repetí mentalmente esa frase, intentando adivinar si había algún peligro. Durante toda la entrevista había respondido a sus preguntas, admito que no había dicho toda la verdad, nunca nadie sabría cuan envuelta estuvo Masen Company en negocios turbios, no había forma en que ella lo supiera ¿verdad?, yo mismo me encargué de ocultar toda esa información en una bóveda donde únicamente yo tenía acceso, aun así, esa última frase me hizo sentir que ella lo sabía todo y sólo había venido aquí a obtener una confirmación de mi parte; quien lo hubiera pensado, aquella mujer era más astuta de lo que aparentaba.
Estaba aturdido, y furioso, aunque no sabía hacia quien estaba dirigida esa furia; contra mí mismo, porque había confiado en mi habilidad para juzgar a las personas y había fallado terriblemente, o contra esa astuta mujer, que con su actitud tranquila había logrado engañarme, y sólo me había dado cuenta de ello hasta el final.
Mi mente volaba a mil por hora intentando buscar alguna forma de volver a tener el control de la situación; de pronto, un recuerdo de esta mañana me llego de la nada.
- Usted era un la mujer que estaba en la recepción esta mañana ¿no es así? – Dije tomándola por el brazo un poco más fuerte de lo debido cuando se estaba levantando del sofá; sentí un estremecimiento como si hubiera agarrado un cable de alta tensión – ¿Que hacia tan temprano aquí?
Me miró sorprendida, a lo mejor no esperaba que recordara haberla visto, después de todo únicamente había echado un vistazo rápido a la recepción; cuadro sus hombros hacia atrás y la sonrisa que había mantenido durante toda la entrevista desapareció.
- ¿Juega usted ajedrez señor Masen? – Asentí. Quien fuera capaz de anticipar la mayor cantidad de movimientos del oponente era ganaba, y eso era exactamente lo que ella había hecho – Sabia que hablar con usted no sería tan sencillo. Sera mejor que me vaya, debe tener mucho trabajo que hacer.
Isabella Swan se dirigió lentamente a la salida mientras yo seguía anclado en el sofá; no me gustaba quedar a merced de nadie, y mucho menos de una persona tan peligrosa como ahora me lo parecía ella. Por primera vez en mi vida estaba atado de pies y manos; si aquella mujer realmente sabía algo, lo más lógico era que intentara obtener algún beneficio personal, cosa que hasta el momento no había hecho, pero si me equivocaba y publicaba la historia completa el escandalo seria monumental, significaría la ruina; por otro lado, si yo decía algo para callarla y resultaba que ella no sabía nada yo mismo me delataría y el resultado sería el mismo. Ni siquiera me moví cuando la vi frente a la puerta.
- Adiós señor Masen – Dijo con la misma sonrisa que mantuvo durante toda la entrevista y que ahora me parecía aborrecible – Quédese tranquilo, su secreto está a salvo conmigo – Dicho esto salió.
Hola a todos!
Parece que el señor Masen ha encontrado una piedra en su zapato, y a partir de ahora las cosas van a empezar a ponerse…interesantes.
Quería publicar este segundo capítulo un poco antes aprovechando que estoy de vacaciones, pero cada vez que lo leía terminaba cambiándole detalles, jajaja.
Muchas gracias a todos por darle una oportunidad a esta historia, gracias por sus favs, follows y reviews, me animan a continuar con esta historia.
