Lovely Sins
Disclaimer: Todos los personajes de InuYasha pertenecen única y exclusivamente a Rumiko Takahashi.
Sloth/Pereza
Perezosa abrió los ojos. Aun se encontraban en el hotel. Volteó a ver al hombre que aun dormía a su lado y sonrió.
Había dormido como nunca. Bueno, no como nunca, pero había dormido de una forma envidiable.
Se levantó y poniéndose su ropa interior se dirigió al baño a paso lento, aun adormilada.
Se paró frente al espejo y vio su cabello rojizo revuelto y hecho maraña. Esto logró sacarle una risita. Sin mucho trabajo de deshizo de la peluca y liberó su larga melena color ébano, dejando el cabello rojo sobre la tapa del inodoro.
Admitía que desde que comenzaron con el "juego de amantes" se sentía un poco más realizada. No sabía por qué, aunque ya habían acordado que esa sería la última vez que lo harían.
Desde que se había casado con InuYasha tenía que admitir que no tenía días aburridos, entre las peleas, los mimos, y las tonterías cometidas por parte de él volvían su vida interesante. Y qué decir sobre sus amigos, Miroku, que después de tantos años por fin había sentado cabeza, y Sango, que luego de muchos manoseos y cachetadas había aceptado a Miroku como compañero. Estaba segura que con esos dos en sus vidas no podrían aburrirse nunca, y viceversa.
Pasó es cepillo por su cabello, desenredándolo, para luego sujetarlo haciendo una trenza.
Sonrió satisfecha y abrió la llave del lavamanos para poder lavarse la cara. El agua estaba helada, pero no por eso se sentía mal pasarla por su rostro.
Suspiró relajada.
Una vez que hubo terminado se secó con una toalla y salió del baño solo para ver que su perezoso esposo seguía tumbado en la cama, boca abajo.
Sonrió enternecida y volvió a la cama, sentándose a su lado.
Lo removió un poco. Él solo soltó un resoplido.
—InuYasha. —comenzó a llamarlo.
Al ver que él ignoraba completamente el hecho de que ella estaba intentando despertarlo, frunció el ceño.
—InuYasha. —lo zarandeó levemente. —InuYasha, despierta, debemos regresar a casa.
Lo escuchó gruñir y luego pegó un gritito al sentir que era jalada y estrellada contra la cama. Luego lo único que sintió fueron los brazos de él rodeándole.
—Déjame dormir…—escuchó que le murmuró contra su cuello.
—Debemos volver a casa, InuYasha… No seas perezoso.
—Es sábado. —gruñó.
—Podrás seguir durmiendo todo lo que quieras en casa. —puso sus manos en el pecho de él para empujarlo.
—Joder, Kagome, ¿Cuál es la prisa en regresar? —gruñó.
—Pues debemos…—se detuvo. En realidad no había ninguna razón en específico para regresar pronto.
Bufó.
— ¿Lo ves? Ahora ven aquí y duerme conmigo. —le atrajo por la cintura de nuevo y la abrazó con la intención de seguir durmiendo.
Ella suspiró. ¿Qué iba a hacerle? Su esposo era un perezoso y no había nada que pudiera cambiarlo.
Bueno, aprovecharía para no tener que hacer ella el desayuno y pedirlo en el hotel. Y es que… cocinar a veces daba una pereza… Pero bueno, aprovecharía para dormir con su esposo un poco más, después de todo, ¿Cuál era la prisa?
_.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._.-*-._
N/A: Pos nada.
Participa en el Reto de Apretura: ¡Cambiando historias! Del Foro InuKag 犬夜叉& 日暮かごめ. ¡Link en mi perfil! El reto cierra el 16 de Septiembre. ¡Aun hay tiempo!
¡Chaito!
Tsuki
