Hola, hola, mis queridos semidioses. Les traigo el 2° capitulo de este fic. Gracias a los que han agregado la historia a favoritos y a sus alertas, mil gracias! sin mas, disfruten el nuevo capitulo.

Jason negó con la cabeza, dejándose caer de forma pesada sobre su asiento. Los demás semidioses suspiraron, otro intento más que resultaba sin éxito.

-Entonces… sigue allí ¿haciendo lo mismo?- Pregunto Hazel angustiada; Jason solo atino a asentir.

-Si, no ha parado de hacerlo, al parecer Hefesto no tiene intenciones de responderle-

Todos bajaron sus miradas y un silencio incomodo se apodero del lugar. Llevaban días tratando de hacer salir a Leo del bunker. Desde que este se había despertado aquella vez, no había vuelto a ser el mismo.

Llegaron al campamento a los pocos días, y el simplemente se había encerrado, llamando a su padre con desesperación, con furia. Incluso podían oírlo sollozar de vez en cuando y eso solo empeoraba la preocupación que sentían. ¿Qué le había ocurrido a su amigo en su desaparición?

No es como si no tuvieran una idea. Lo habían discutido un poco; Jason les había compartido sus sospechas sobre Calypso, y la expresión en el rostro de Percy termino de confirmarlas. Sin embargo, no sabían que había sucedido exactamente, y la negativa de Leo a contarles algo solo lo empeoraba.

Estaban perdidos en sus pensamientos cuando una extraña luz proveniente del bunker los sorprendió. Se miraron entre ellos por un momento y de inmediato corrieron para saber que estaba pasando.

zzzz

Se encontraba exhausto, demasiado. No había parado de llamar a su padre desde que regresaron al campamento. Tenía tantos sentimientos mezclados en su interior…

-¡Hefesto! ¡Muéstrate! ¡Exijo una maldita respuesta!- Volvió a gritar con toda la fuerza de sus pulmones. No sabía por que seguía haciéndolo, su padre claramente no tenía intenciones de responderle.

Se dejo caer pesadamente sobre el suelo, y lo golpeo con el puño, dejando salir un poco de su frustración. Algo dentro de el se negaba a creer que Calypso… No, no podía aceptarlo, ella no podía haberse perdido para siempre.

Comenzaba a perderse en sus pensamientos de nueva cuenta, cuando un resplandor dorado le obligo a cerrar los ojos con fuerza; cuando la luz disminuyo, el chico abrió los ojos, para encontrarse frente a el a la persona que había estado llamando durante los últimos días.

-Hefesto…-

La luz se apago justo cuando los demás semidioses alcanzaron la entrada del bunker; se quedaron allí durante unos segundos, preguntándose si seria prudente entrar o no, hasta que escucharon la voz de su amigo, resonando con fuerza a través de las paredes.

-¡¿Dónde esta?! ¡Yo se que tu sabes lo que le ocurrió!- Grito Leo dejando salir toda su furia contenida. Hefesto solo lo observaba, con una expresión de compasión plasmada en el rostro.

-No podemos interferir directamente en la vida de nuestros hijos, lo sabes chico- El joven profirió un gruñido de frustración.

-¡Al diablo todos ustedes y sus estúpidas reglas!- Maldijo en español sin siquiera darse cuenta. Camino hasta posarse justo enfrente del dios, apretando los puños con fuerza a sus costados.

-Solo dime la verdad. Calypso… esta ella… ¿Esta ella muerta?- Pronuncio esto, con la voz entre cortada; era demasiado difícil para el decir esas palabras.

Afuera, sus amigos retenían el aliento e intercambiaban miradas tratando de asimilar las palabras que acababan de escuchar.

Hefesto poso una de sus grandes manos en el hombro de su hijo y lo miro con los ojos llenos de pesar, nostalgia y dolor, dolor de ver a uno de sus hijos pasar por semejante angustia; pero sabia que no tenia que intervenir, los héroes tenían que trazar su camino por si solos y sabia que Leo lograría hacerlo.

-Las cosas no son siempre lo que parecen- Dijo al fin, desapareciendo sin más, dejando al joven semidiós aun más confundido.

¿Qué es lo que le había intentado decir con aquellas palabras?

zzzz

Calypso se encontraba a la orilla del mar, sintiéndola arena bajo sus pies descalzos. Llevaba puesto un vestido blanco, estilo griego y observaba con nostalgia hacia el horizonte. ¿Estaba esperando algo? No lo sabia, pero la sensación de desasosiego no la abandonaba.

De repente, una figura apareció a su lado; un hombre alto, robusto, y aunque le diera pena decirlo, NADA agraciado. Algo le decía que no era la primera vez que se veían, pero no sabia decir donde lo había conocido.

El hombre le sonrió un poco y pronuncio con voz grave:

-El encontrara su camino hacia ti nuevamente, espéralo- Y desapareció de su vista…

La chica se despertó de golpe, mirando a su alrededor y dándose cuenta de que todo había sido un sueño. Era extraño, por que podría jurar que aun tenia la sensación de la arena bajo sus pies…

Se sentó sobre la cama y observo la luna a través de la ventana. "Espéralo" había dicho aquel hombre y por alguna razón sabia que tenía que hacer caso a su pedido.

-Te estoy esperando- Murmuro al viento, sin saber a ciencia cierta a quien iban dirigidas esas palabras.

Les agradecería muchísimo que me dejaran saber su opinión a través de un review

me animan a seguir con la historia :3

Anfer fuera*