Hola, yo de nuevo por aqui.
Muchas gracias a las tres personas que me animaron a publicar aqui la segunda parte del refiero a los dos que han puesto la historia en favoritos.
Y a quien puso la historia en su lista de alertas.
Esta historia tambien esta publicada en Amor Yaoi, debido a que cuando las cosas se pongan subidas de tono no puedo ponerlo aqui. -.-
Alli me consiguen con el Pen Name de Luna Kaze no Kizu.
Lo mismo que en el facebook me consiguen asi, o por el nombre que uso aqui.
P.D: No muerdo, please R&R
Con la reticente ayuda de Heimdall, Thor recorrió Muspelheim, Jotunheim, Vanaheim, Alfheim, Svartalheim y Hel.
En Hel, el reino de los muertos que no podían estar en Valhalla, Thor contemplo cosas que nunca antes tuvo la oportunidad de ver, entre ellas… a la hija de Loki, Hel.
Era una jovencita que aparentaría unos 15 años mortales.
Con aspecto melancólico y una mirada fría y despiadada. Esa clase de mirada no era una que tendría una chica, y menos una tan joven.
Hel usaba vestidos de faldas amplias y largas, dejando al descubierto sus níveos hombros. Su cabello era tan negro como el de Loki, sus ojos eran del mismo verde, pero su piel suave era más pálida que la de Loki.
Seguramente porque allí donde residía no alcanzaba a ver la luz del sol.
En todos los lugares que recorrió, Thor se esforzaba por mantenerse oculto.
En Hel, pese a que busco a Loki por cada rincón, se dio el tiempo de estudiar atentamente a la joven, ella no tenía reparo en mostrar sus hombros níveos. Pero nunca mostraba las piernas. De hecho, las faldas de su vestido de falda amplia siempre se arrastraban por el suelo y eso a ella parecía no importarle.
Siempre que la veía, la chica contemplaba la lejanía o tenía un libro en las manos, era tan parecida a él.
Simplemente no podía evitar estudiarla atentamente. Y notaba en ella, cosas que en su tiempo, noto en Loki.
Esas cosas que ahora le eran tan evidentes, en el pasado no pudo apreciarlas. Si lo hubiese notado en ese tiempo, quizá hubiera ahorrado muchos malos momentos a su hermano.
Pero… perder tiempo pensando en los "hubiera" no iba a cambiar nada.
Abandonar Hel… le supuso a Thor un esfuerzo.
Pese a que se mantenía oculto de la chica, de alguna manera ella podía sentir la presencia de alguien más. La pequeña sonrisa en sus labios mientras leía, le daba un aspecto más vivo, casi feliz.
Uno que distaba mucho de la primera vez que la vio.
Pero después de revisar todo Hel, y constatar que Loki no se encontraba allí, tuvo que abandonar el lugar, guardando para sí, la imagen de Hel asomada al balcón de su habitación, con su mirada perdida en algo que él no podía ver. Y que solo esperaba la hiciera feliz.
…
El momento de partir a Midgard había llegado.
Lo estuvo retrasando inconscientemente porque al pensar en Jane una sensación de vacío invadía su pecho. No quería enfrentar a la chica.
Muchas cosas cambiaron desde que se despidió de ella, con un beso y la promesa de regresar.
Pese a que creyó quererla como algo más que una amiga en su momento, las cosas se le aclararon y supo que no la quería de esa manera. Pero si bien la conocía, Jane lo estaría buscando aun.
No quería lastimarla. De verdad que no.
Pero la idea de dejarla albergar un sentimiento no correspondido por el resto de su vida, era algo con lo que no quería cargar.
Jane se merecía la oportunidad de ser feliz con alguien que si fuera el indicado para ella, porque estaba seguro que él no podía ser esa persona.
Había alguien para él, mucho más importante de lo que fue Jane en su momento.
No podía evitar ir a Midgard porque estaba la remota posibilidad de que Loki hubiese ido a parar allí cuando soltó su mano y se dejó caer.
Respirando hondo.
El dios se preparó para lo que le esperara.
…
Thor apareció en medio de un desierto que se le hizo inmensamente familiar, al dar una mirada a sus pies se encontró con que ese era el mismo punto en que él y sus amigos partieron a Asgard en esa ocasión…
No tuvo tiempo de pensar en muchas otras cosas, puesto que una camioneta negra venía a toda velocidad, freno bruscamente a escasa distancia y se encontró a sí mismo en un fuerte abrazo que reconoció fácilmente…
Cuando reacciono, correspondió gentilmente el abrazo y espero que la chica lo soltara, la sonrisa que le dirigía Jane era radiante, un poco más atrás, podía adivinar que otras personas se encontraban en el auto, pero que les estaban dejando tener un tiempo, a propósito.
_ ¡Me alegra tanto que hayas vuelto! ¡No tienes idea todo lo que he hecho intentando encontrarte!
Le sonrió.
_ Si aprendiste bien lo que te enseñe, entonces me hago una idea- respondió con una sonrisa.
Se dejó llevar del brazo por una sonriente Jane, poniendo la mejor sonrisa que podía para la mujer, y en sus adentros, pensando en cómo podría encontrar a su hermano si es que se encontraba allí. Después de todo, Midgard era inmenso.
Y estaba la posibilidad, de que Loki no quisiera ser encontrado, y allí las cosas pintaban mal para él. Porque cuando Loki no quería ser hallado, se las arreglaba bastante bien.
...
Jane lo llevo a una casa que Thor no recordaba, la chica le explico que ahora vivía mejor a como lo hacía antes porque el gobierno accedió a trabajar junto a ella, financiando su investigación.
Todo lo amablemente que pudo, Thor rechazo los avances de la mujer, cuando ella iba a besar sus labios, el desviaba ligeramente el rostro y le daba un casto beso en la mejilla o en la frente.
Sabía que en algún momento Jane le interrogaría por su proceder, pero de momento la chica estaba demasiado entusiasmada por tenerlo de vuelta y le hacía muchas preguntas sobre lo que había hecho.
Al parecer el tiempo pasaba de manera diferente en Asgard y Midgard. Porque mientras para Thor solo pasaron unos días, para Jane fue un año completo.
Cuando ella termino su entusiasmada historia sobre todo lo que aprendió y lo que avanzo en esa investigación, reiterándole una y mil veces cuanto le alegraba tenerlo de vuelta, comenzó un interrogatorio aún más exhaustivo… Jane era una persona muy curiosa y quería saber que era lo que Thor había hecho todo ese tiempo.
El rubio, escogiendo cuidadosamente sus palabras le hablo sobre el problema en Asgard, absteniéndose de mencionar el rol protagónico de Loki en esos acontecimientos, diciéndole que para el no paso demasiado tiempo desde su partida.
Finalmente, decidió que necesitaba ayuda.
_ Jane, necesito que me ayudes en un asunto de importancia.
Ella enseguida le presto toda su atención, cuestionándolo con la mirada.
_ He venido en busca de mi hermano, Loki. Necesito ayuda para buscarlo, Midgard es demasiado grande y me temo que no podre recorrerlo yo solo. Tengo el tiempo limitado.
Ella, con una expresión difícil de interpretar, asintió.
Thor sintió la mirada fría de Darcy sobre su persona.
Al parecer pese a todos sus esfuerzos, termino lastimándola.
_ Hare una llamada al agente Coulson y el vendrá mañana. Estoy segura de que nos ayudara.
El asintió, levantándose del asiento y saliendo a tomar un poco de aire.
Sería una larga estadía en Midgard. Apenas acababa de llegar y ya quería marcharse.
…
En Asgard…
Una extrañada Sif recorría los pasillos del castillo de Odín, en busca de su amigo al que no encontraba, era muy extraño que Thor dejara de acudir a una sesión diaria de entrenamiento, por más triste que el rubio estuviese nunca dejaba de entrenar o los evitaba deliberadamente.
Algo le decía que aquello era una muy mala señal.
De nuevo maldijo a Loki y espero que se estuviera retorciendo en medio de un infierno aún más ardiente que Muspelheim. Gracias a esa abominación de mierda su amigo estaba sufriendo.
¿Qué más se podía esperar del hijo de Laufey y Farbauti?
Los gigantes de hielo eran despreciables, no importaba el tamaño que tuviesen.
Al otro lado del pasillo, la imponente figura de Volstagg se le cruzo.
_ ¡Sif!- saludo el hombre- ¿has visto a Thor?
_ No, lo he estado buscando todo este tiempo pero no hay rastro.- contesto ella, con el ceño fruncido.
_ ¿Qué me dices de Bliskirnir?- trato el pelirrojo.
_ Ni sus luces, los criados me dicen que no ha pasado por allí en un buen tiempo y que tampoco les envió ordenes con alguien más.- suspiro ella.
_ ¿Qué hay de Frandal y Hogun?
_ Ellos han estado entrenando afuera desde hace rato y no han visto nada.
_ Buenas tardes, guerreros- saludo una suave voz a sus espaldas.
Sobresaltados, se percataron de Frigga, quien los contemplaba con su acostumbrada sonrisa.
Se inclinaron ante ella cortésmente, y cuando Sif se incorporó… no pudo evitar preguntarle.
_ Mi reina, ¿Podría decirnos donde está su hijo?
_ Thor ha partido en una búsqueda.
Ambos parecieron anonadados. No era para menos, Thor siempre compartía los detalles de cualquier empresa que emprendiera con ellos… ¿Por qué se los habría ocultado?
_ ¿No ha recibido noticias suyas?- inquirió Sif, tratando de contener su ansiedad.
_ No, pero estoy segura de que estará bien dondequiera que se encuentre y que regresara en su momento- dijo ella, siguiendo su camino.
...
El silencio y la oscuridad de ese lugar eran más reconfortantes que cualquier otra cosa, lo adormecían.
Los primeros días el silencio no pudo hacer nada con el deseo que tenía su mente de hacerle rememorar todos sus malos momentos.
Pero la sensación de alivio se extendía por su mente, como un bálsamo, mientras sentía que su cuerpo se hundía mas en donde sea que estuviera, no quería hacer nada por evitarlo… ¿Por qué debería?
Odiaba Asgard con toda su alma, eran unos malditos todos ellos.
Odín por ocultarle lo que realmente era, hacerse de la vista gorda con todas las injusticias que se cometían en su contra. Por arrebatarle a los hijos de sus dos matrimonios… Malditos fueran los Ases.
Gracias a ellos sus hijos sufrían, dos de ellos estaban muertos.
Su segunda esposa murió envenenada por salvarle.
Si, definitivamente odiaba a esos malditos hijos de puta.
No. A todos no.
Si algo le hizo permanecer en Asgard aun después de todo lo que paso a manos de los Ases, esa era Frigga.
Su madre.
Aquella que lo cuido con tanto cariño, que siempre estaba allí para escucharle en sus peores momentos, quien seco sus incontables lágrimas. Quien lo acompaño en la muerte de Angrboda, quien se opuso a que mataran a Narfi y Vali por sus estúpidos errores. Quien se encargó de sepultar los restos de sus hijos, y se encargó de reemplazar las entrañas de Narfi por cadenas de acero… Aquella que se encomendó de que Sigyn descansara junto a sus hijos cuando el veneno la mato.
Además, se aseguraba de visitar a Hel y hacerle compañía.
Quien solía bajar a Midgard una vez cada dos meses, para asegurarse de que Jormungandr estuviese bien y para pasar aunque sea el breve tiempo que duraran sus visitas. Hablándole de su padre, y de cómo lo extrañaba. Contándole historias.
También solía visitar a Fenrir en la isla donde le habían encadenado, sentándose en su lomo contándole leyendas de Asgard, hablándole de sus hermanos y su padre.
Gracias a ella no se sintió completamente solo mientras estuvo en Asgard. Y tenía al menos una forma de saber sobre sus hijos, ya que le estaba permitido verlos.
Cuando se organizaban las reuniones o grandes banquetes, ella lo guiaba a los establos especiales donde estaba su Sleipnir…
El caballo siempre se acercaba, feliz de verlo, lamiéndole el rostro y aceptando gustoso sus caricias. Porque pese a la forma de Loki, Sleipnir nunca olvidaría el olor de su madre.
Ella estuvo a su lado en cada atrocidad que le hicieron los Ases, secando sus lágrimas y ofreciéndole sus brazos para que se refugiara en ellos, aceptando dulcemente su petición de silencio, de guardar el secreto.
Puesto que él no quería derrumbarse, darle a entender a otros todo el daño que le hicieron. Por supuesto que no, él era Loki el origen de todo el engaño. Si ellos ya lo consideraban débil, entonces él no les daría más cosas que añadir a la lista.
Frigga nunca le pregunto los motivos que tenía para permanecer en un lugar donde le hacían tanto daño. Lo sabía de sobra, Loki permanecía en Asgard a cambio de que sus hijos siguieran con vida.
Esa era la pura y simple verdad del asunto.
Padre de todo le prometió que sus hijos no serían tocados, siempre y cuando el permaneciera en Asgard, viviendo junto a los demás Ases, y no mantuviese ningún contacto con ellos.
La única manera de salir de Asgard y que sus hijos permaneciesen con vida, era la muerte.
Por eso, cansado de todo, lleno de odio. Rindiéndose a intentar encajar entre los Ases que tanto lo menospreciaban.
Loki soltó la mano de Thor y decidió dejarse caer al vacío.
Sabía que Frigga cuidaría bien de sus hijos, lo más valioso que alguna vez tuvo. Pese a que a más de uno solo pudo levantarlo una vez, cuando mucho. Antes de que se lo arrebataran de sus brazos.
…
Como siempre en Jotunheim hacia frio, pero esa era la menor de las preocupaciones de Odín en ese momento, como siempre que acudía a ese lugar, tenía una muy buena razón para hacerlo.
El agua del manantial en frente suyo, tenía un brillo enigmático, puro y cristalino como el de ninguna otra. Y una gruesa raíz de Yggdrasil se perdía en su interior, absorbiendo del agua todos los nutrientes necesarios para su subsistencia. Casi oculta en las inmensas raíces, estaba una gigantesca y grotesca cabeza, o al menos lo que quedaba de ella.
Un cráneo con algunos pedazos de piel putrefacta pegados a los huesos, y en lo que sería el cuero cabelludo aún quedaban un par de cabellos largos.
Con decisión, padre de todo camino más cerca del enorme cráneo a través del agua del manantial, de nuevo ignorando las altas temperaturas. Posando su mano en el cráneo, en contacto con el seco y frágil hueso maltratado por el paso del tiempo.
Un cráneo que en alguna oportunidad perteneció al gigante Mimir y el que le permitía ver el futuro. Lo descubrió hace mucho tiempo en la guerra contra los gigantes de hielo, antes de encontrar a cierto bebe abandonado entre las ruinas del templo.
Fue una suerte que las cosas sucedieran de esa manera, por eso era que tenía tanto poder ahora. Y recodar aquello le hacía rabiar, pese a todo el poder que tenía en la batalla y al respeto que le tenía su pueblo, al final lo que le hizo permanecer en el poder tanto tiempo fue la ayuda de un pedazo de hueso reseco.
Lo más seguro es que Mimir se estaba riendo de el en el infierno.
Hacia tantos siglos atrás, cuando la guerra contra Jotunheim termino con los Ases como ganadores, Odín se dio el tiempo de explorar el mundo de los Jotun. Allí fue cuando encontró el manantial y su mano entro en contacto con el hueso, mostrándole visiones poco conectadas del futuro…
Un bebe, un gigante de hielo muy especial. En primer lugar por su baja estatura a pesar de haber nacido de dos gigantes. A pesar de esa particularidad era un poderoso rey. Alguien que reconstruiría Jotunheim, recobraría el poder que les fue robado y permanecía en el palacio de Asgard, quien daría caza a los Ases con un gran ejército, uno compuesto por Jotuns, y por abominaciones.
No podía llamarlos de otra manera, una serpiente gigantesca, un lobo colosal, una diosa mitad mujer, mitad cadáver. Dos dioses idénticos muy hábiles en el manejo del arco y la flecha, al igual que de las espadas. Al parecer cada uno de esos individuos dirigía su propia parte del ejército.
Vio al que reconoció como Thor en su forma adulta, pereciendo ante la monstruosa serpiente…
Tuvo una visión fugaz del lobo colosal, atado en una isla y con la mano de Tyr en su boca, la cual arranco de un mordisco mientras se debatía furiosamente para liberarse.
Y lo último que vio, fueron las enormes fauces del lobo acercándose a él.
Luego, oscuridad.
Cuando se recuperó de la impresión, el entonces joven Odín, comenzó a pensar fríamente, la primera imagen que se presentó a sus ojos fue la de un bebe. Trato de recordar lo más posible de la criatura.
Fue entonces que supo dónde buscarlo…
Encabezo al templo cercano al palacio de Laufey, y el resto de la historia ya era conocida.
Se hizo cargo del chico, criándolo como su propio hijo, en su casa junto a su familia. Manteniéndolo estrechamente vigilado. Tratando de que no desarrollara demasiadas habilidades en la lucha. Muchas veces a lo largo de todos sus años de crecimiento, Odín no se creía que ese chiquillo de apariencia delicada y carácter dulce pudiese ser la perdición de su reino. Pero no por eso bajo la guardia.
Y como para confirmarle la maldad latente en el chico, llego el momento de su primer matrimonio, y en lugar de escoger a una asgardiana, el muchacho escogió a una giganta de Jotun, una hechicera llamada Angrboda.
Sin poder evitar que se casara, se las arregló para deshacerse de los vástagos del matrimonio, enviándolos a cualquier lado lejos de Asgard y prohibiéndole a Loki mantener cualquier contacto con ellos.
Para su espanto, los hijos de Loki eran los mismos que en su visión…
Además de eso, también estaba el asunto de las bromas, cada vez más letales que Loki preparaba para todos.
Muchas eran las veces en que resultaba de utilidad para Asgard y los Ases, cuando Odín se sentía orgulloso y satisfecho de haberlo criado, pero más eran las ocasiones en las que se sentía furioso con él.
Cuando Angrboda murió, Odín llego a pensar que los dos últimos hijos de Loki no nacerían, pero eso fue antes de que Loki conociera a Sigyn y se casara con ella.
Satisfecho con que esta vez fuera una asgardiana, Odín se olvidó por un momento de la profecía, de lo que esta anunciaba.
Y permitió que Loki se casara sin hacer nada para evitarlo.
El macabro recordatorio de lo que Loki era, llego cuando a la hora del parto, Sigyn tuvo gemelos.
Enseguida quiso deshacerse de ellos como el mal augurio que eran, pero su esposa Frigga se opuso apasionadamente, alegando que los niños habían nacido completamente normales con el aspecto de cualquier otro asgardiano. Apoyada por Thor y todos los demás dioses en la decisión de mantener a los niños en Asgard. No tuvo más opción que ceder renuentemente.
…
Como olvidar el asesinato de Balder, él sabía que Loki lo había planeado como una broma inofensiva, de hecho Heimdall se lo había confirmado, pero el caso es que el dardo se desvió en medio de la trayectoria y golpeo en su corazón. La furia lo invadió, lo mismo que el dolor, su amado hijo no podría pisar el Valhalla. Enajenado por la ira, ordeno la búsqueda de Loki en todo Asgard, lo capturaron en la forma de un lobo, junto a Narfi y Vali.
Sin medirse y queriendo causar todo el daño posible, Odín transformo a uno de los niños en un lobo furioso que asesino a su hermano, todo ante un Loki en forma de lobo sometido por los demás dioses. Sigyn lloraba a sus hijos, dirigiéndole una mirada de odio helada, cuando rechazo la oferta de permanecer en Asgard y que su matrimonio con Loki se anulase.
Loki permanecería atado a tres rocas con las vísceras de uno de sus hijos, hasta que llegase Ragnarok o hasta que pudiese liberarse de sus ataduras.
Esa última condición establecida por Frigga, con voz firme y los ojos llenos de lágrimas.
Cuando todos los demás se marcharon del lugar, y mientras Sigyn aún no llegaba, le obsequio estas palabras a Loki ates de largarse.
No creas ni por un segundo que esto te libera de mí. Mejor que me obedezcas a menos que quieras que esos malditos monstruos a los que llamas hijos, sigan respirando.
Odín recordaría siempre la mirada en los ojos de Loki cuando lo dejo atado a esa piedra, dolor y resignación se transmitían en esas esmeraldas.
Por un momento, la imagen del pequeño pelinegro dando sus primeros pasos le hizo sentir que fue muy duro, pero luego paso por su mente la imagen de un feliz Balder, sosteniendo en brazos a un recién nacido Forseti junto a una sonriente Nanna y la furia se hizo ciega otra vez.
Dio un paso tras otro, sin mirar atrás.
Supo que Frigga se encargó de que Narfi y Vali fueran sepultados propiamente, la mujer iba al menos una hora diaria al mausoleo, poniendo flores frescas en las tres tumbas recién cavadas.
Aunque ella nunca se lo dijo, sabía que no aprobaba que la hubiese tomado contra Narfi y Vali, y a lo largo de los años y aun ahora, veía el reproche en sus ojos, su alejamiento.
Frigga aun lo amaba, pero algo se había roto y eso era imposible de regenerar.
Y todo era culpa de Loki.
Si era posible, odio aún más al Dios.
Cuando se enteró de la muerte de Sigyn y del regreso de Loki, no se sorprendió realmente.
La mujer fue enterrada junto a sus hijos y Loki acompañaba a Frigga todos los días a ponerles flores frescas.
Esa unión entre su mujer y Loki, se hacía más fuerte con el pasar de los años, a la vez que el distanciamiento entre ellos aumentaba.
Odín nunca dejo de regresar al manantial de Jotunheim, donde las imágenes del futuro solo cambiaron por la ausencia de Narfi y Vali.
Loki seguía siendo una maldita amenaza.
Pero no podía deshacerse de el porque lo quería, y a la vez lo odiaba cuando recordaba la muerte de Balder.
Eso fue lo que permitió que Loki permaneciera en Asgard hasta ese momento, en que decidió soltar la mano de Thor y dejarse caer al vacío.
Apenas aquello paso, Odín decidió que era hora de volver a consultar el futuro en el manantial de Jotunheim. Y por eso es que estaba allí, con la mano a escasa distancia del hueso corroído.
