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Nightmare dreams – Capítulo 2: No te duermas por última vez.
La mañana de hoy pintaba que el día podría estar bueno, o al menos eso le decía el clima a la rubia, que estaba en el balcón de su habitación que daba a la ciudad. Con su pijama, que era solo una camisa vieja de su hermano que al parecer le dio un buen uso. La brisa acariciaba todo su cuerpo, cerraba sus ojos mientras oía cantar los pájaros y se sumergía en sus pensamientos y claro, en el sueño que por un minuto, le pareció real.
-Rei…- susurro entre suspiros, mientras retrocedía hacía atrás. Para así cerrar la ventana que daba al balcón y comenzar a prepararse para comenzar el día.-
Se coloco su uniforme de la escuela que consistía de una remera color blanco de mangas corta con una corbata color bordo, una falda color blanco y sus zapatos negros. Lavo sus dientes y su cara, peino su cabello y se detuvo un segundo mirándose al espejo, mucho antes de colocarse su típico listón blanco, recordando el peinado extraordinario que Rui le había hecho. Sacudió la cabeza varias veces y volvió a su rutina normal. Cuando recogió su mochila y abrió la puerta de su habitación, noto el silencio que reinaba en su hogar, obviamente su hermano no se había despertado, lo que indicaba que le tocaba preparar a ella el desayuno.
Bajo las escaleras y dejo su mochila cerca de la puerta que daba la entrada de su casa, para poder recogerla cuando saliera junto con su hermano. Se dirigió a la cocina y comenzó a preparar huevos revueltos. Dejo en la mesa dos vasos, uno con jugo de bananas y otro con jugo de naranjas. Ella y su hermano eran totalmente idénticos, y, a la vez, totalmente diferentes en lo que son gustos. Coloco los huevos junto a los vasos, y, ya con el desayuno más que preparado como para comenzar un excelente día, noto que su hermano no había dado si quiera una señal de vida. Suspiro y entre caprichos, subió perezosamente las escaleras para dirigirse al cuarto de Len. Cuando llego a la puerta, aparte de notar todos las figuras de bananas con gafas de sol o bailando pegadas en ella, vio el típico cartel de "no molestar" que hizo que sus caprichos se transformaran en un ligero, pero fuerte enojo. Abrió la puerta lentamente, encendió la luz… nada. Abrió la ventana de la habitación y observo como su hermano seguía durmiendo… nada. Ya cansada, Rin observó que Len en su habitación tenía una foto donde el salía con su novia y frente a ella, un jarro con una rosa, se asomo al jarrón para ver si tenía agua y afortunadamente, si tenía. Dejo la rosa frente a la foto, se dirigió a la cama de su hermano y vació el jarrón en su cama.
-¡¿Qué demonios?!
-Despierta bello durmiente, el desayuno esta mucho más que listo y son las siete y veinte. Te doy cinco minutos, eres hombre no te será problema. Si no estás en cinco, traigo la manguera y te doy un baño mañanero. –Dijo Rin colocando de nuevo el jarrón en su lugar, con la rosa pero sin agua. Seguro Len se encargaría de eso.-
-Eres una arruinasueños. –Respondió su hermano refunfuñando.-
-Como sea. –Rin se retiró de la habitación para volver a la cocina, donde tranquilamente comenzó a comer su desayuno.-
'Rin, tu fuiste elegida para venir aquí, quién sabe para qué…'
'…No te duermes por qué quieres, te duermes porque una fuerza te trae aquí, y quién sabe qué es lo que esa fuerza quiere. Pero si de algo estoy seguro, es que conmigo estas a salvo…'
¿Todo eso era cierto? Terminando su desayuno, Rin llevo lo suyo al lavaplatos y observo que su hermano llegaba lentamente, arrastrándose como si fuera un caracol. Le dijo un buenos días que fue respondido por quejas por una cama mojada. Reía y comenzó a lavar sus platos mientras hablaba de cosas como el clima o como le iba con su novia y demás cosas. Len, por fin terminando su desayuno, dejo su plato en el lavaplatos, pero no los lavo, prometiendo como todo adolescente que los lavaría al volver de la escuela (la mentira más típica que conocía Rin).
Y así los hermanos Kagamine recogieron sus cosas y partieron a la escuela, que no quedaba muy lejos de su casa. Apenas unas tres calles. Al llegar, se separaron, Len se fue con su novia y Rin a por su trabajo en la escuela, al salón del comité estudiantil, que era donde ella reinaba como presidenta. A pesar de odiar a casi media escuela, buscaba el bien por ella. Y cuando menos se lo esperaba…
-¡Rin! –Dijeron al unisonó dos chicas, una cabello verde agua, atado en dos coletas y bastante linda. Otra de cabello rosado, igual atado en dos coletas, solo que algo corto y ondulado.-
-¿Se les ofrece algo? –Respondió Rin, desviando la mirada hacía las muchachas y bajándose los lentes con el dedo índice, como toda una secretaria.-
-Oye, no actúes como una embajadora y eso. Somos tus amigas podrías decir un ¡Chicas! ¡Que alegría verlas!
-Tienes razón… salgan y vuelvan a entrar.
Las chicas asintieron y cerraron la puerta del comité y volvieron a entrar, gritando el nombre de la rubia.
-Chicas, que alegría verlas. –Dijo Rin, sonriendo apenas un poco y sin mostrar si quiera un poco de alegría.-
Ambas chicas se llevaron la mano a la frente y rieron un poco. Se quedaron conversando con su amiga y luego, cuando toco la campana que daba las clases, fueron a ella, llevando a su amiga del brazo. Camino a las clases, una de ellas se detuvo y se comenzó a arreglar el cabello, Rin la observo y le dio dos codazos suavecitos a su otra amiga, Teto, quién observando en quién tenía puesta la mirada Miku y como se arreglaba, elevo las cejas varias veces, insinuando que su amiga estaba preparándose para algo… o más bien para alguien.
-¡Kaito! –Entrando al salón, Teto se dirigió a un chico cabellos azules que estaba sentado sobre la mesa de su lugar en clases, conversando con sus amigos.-
-¡Teto! ¿Cómo has estado? –Respondió el muchacho, sonriéndole.-
-Muy bien ¿Y tu?
La conversación se fue haciendo cada vez más y más larga. Por su parte, Rin y Miku ya se habían dirigido a sus lugares. Rin comenzó a leer un nuevo libro que su madre le había comprado y ella deseaba desde hace mucho tiempo, se titulaba 'Bajo la misma estrella'. Miku, observaba a Teto con un aura de enojo que crecía cada vez más. Teto ya lo había notado, por supuesto, pero como chico que le gustaba a su amiga no estaba solo allí, sino que también estaba uno que ella solía observar, se quedo conversando sin si quiera preocuparse por su amiga.
Rin, leyendo y leyendo, notaba cuan maravilloso era el libro y a la vez, cuanto se tardaba la profesora, la campana había tocado ya hace 10 minutos y todavía no llegaba. De pronto, Rin comenzó a notar que el día oscurecía, y cerca de ella, escucho una voz susurrante que decía;
"Come little children, i`ll take thee away into a landof enchantment. Come little children, the time come to play,here in my gardenof magic."
Al instante de escuchar esa melodiosa voz, sintió una pesadez extrema. Cerro lentamente el libro y lo aparto, colocando sus dos brazos sobre la mesa, uno arriba del otro, para así reposar su cabeza arriba de ellos y cerrar sus ojos lentamente.
-Ya ha llegado.
-Lo has hecho muy bien, querida Luka. Tu voz es totalmente hermosa.
-Muchas gracias por sus palabras, joven amo. –Dijo una joven de cabellos rosados, hermoso y tallado cuerpo y ojos celestes, tal y como el cielo.-
-No será problema ahora que está aquí. Mírala dormir ¿A caso no es encantadora?
-…
-Anda, ya. No estés celosa, Luka. No sería tan pedofilio.
La joven se cruzo de brazos frente a su propio maestro y mostro un rostro indignado, aún así se disculpo y pidió permiso para retirarse de la sala en donde estaban y el permiso le fue otorgado.
Así, el caballero se quedo contemplando, como la niña con un uniforme escolar, dormía tranquilamente, sin preocupaciones, no quería admitirlo frente a su asistenta, pero ella lucía… lucía como un ángel.
-¡Rui! –Grito Rei, corriendo hacía la habitación de su hermana, quitándose su traje lentamente.-
-¡Hermano!, ¿Qué ocurre? –Respondió su hermana, retrocediendo lentamente, asustada por lo que su hermano estaba haciendo.-
-Rin… vino aquí y está en peligro… puedo sentirlo…
-¿Pero cómo?
-Soy su protector. –Finalizo su hermano, ya solo tenía una camiseta, unos finos pantalones y sus zapatos. Seguidamente, salto de la ventana, mostrando dos alas negras, agitándolas lentamente y dirigiéndose hacía donde suponía que estaba Rin.-
Su hermana no hizo más que quedarse boquiabierta y más que preocupada por Rin. Lo único que le quedaba hacer, era rezar.
