Temprano por la mañana, un nuevo caso llego a la oficina del NYP, y la detective Beckett tuvo la dicha de despertar a Castle con su llamada matutina, pues el dio un bote de la cama y estuvo a escasos milímetros de caerse del colchón para responder.

— Kate, son las seis de la mañana — se quejo entre bostezos.

— El crimen nunca duerme Castle. — Respondió ella llena de ironía, — Pero si quieres seguir durmiendo, en lugar de ayudarme a investigar a un ninja asesino, lo entenderé. — dijo, y con la palabra clave. –Ninja- Castle se despertó por completo.

— Voy en camino. — dijo emocionado, y ahora si dio un bote enorme de la cama y se levanto. Camino descalzo hasta la ducha y se baño y vistió como un relámpago, luego paso por el cuarto de su hijo, y lo miro desde la péquela abertura de la puerta, el pobre dormía plácidamente, así que mejor no lo despertó y se marcho.

La estación estaba completamente vacía, salvo por Beckett, Ryan, y Esposito que miraban atentos a la pizarra de sospechosos, mientras que Castle se acercaba sonriente, y con unos cafés que les fue repartiendo por su paso.

— Gracias amigo — murmuro Esposito y bebió el caliente líquido.

— ¿Y? ¿Qué tenemos esta vez?— pregunto Castle, leyendo a una velocidad increíble todo lo que anotaban en la pizarra, de donde únicamente sobresalían dos cosas para el; "Sospechoso ninja" "Mutilado por un sable"

— Creímos que se trataba de una broma, pero… míralo, es real. — comento Beckett y le entrego un sobre cerrado con el sello del FBI, Castle lo abrió desesperado y miro el contenido, unas grotescas fotografías de un cadáver masculino mutilado, y esparcido en una masacre sanguinaria en un apartamento.

— ¿Estas bien? ¿Te acerco el bote de basura? — pregunto Ryan, imaginándose que Castle estaba a escasos segundos de vomitar.

— Esto no es verdad— murmuro Castle, y todos se quedaron helados, mirándose los unos a los otros en busca de alguna buena respuesta.

— Castle, escucha… empezó a decir Beckett

— Es que no lo puedo creer, ¡Un ninja de verdad! ¡En N.Y! – y poco falto para que Castle diera saltitos de emoción, había pensando en escribir sobre aquello un montón de veces, pero las ideas jamás habían estado tan claras como en ese momento. Cuando sentía cada palabra escribiéndose, grabándose en su mente.

— Cielos Castle, jamás pensé que fueras tan bajo – dijo Beckett llena de ironía, porque de hecho ya estaba acostumbrada a las reacciones infantiles de su chico, y eso era algo que le atraía muchísimo.

— ¿Qué? Nooo, no me estoy burlando, ¿Cómo podría?, es un… una persona que fue asesinada, y que seguramente sería un buen personaje en mi siguiente libro – murmuro para sí mismo, y los chicos se dieron cuenta de que ya lo habían perdido, pues su mirada estaba en los cielos y sus labios prácticamente recitando el primer pasaje de su libro.

— Bien, Esposito, Ryan… vayan a la oficina del FBI y soliciten ver el cuerpo, Castle y yo iremos a la escena del crimen, a ver que encontramos. – ordenaba Beckett

— ¿Puedo ir con ellos? De verdad que me gustaría mirar el cuerpo, bueno… lo que queda de él. – pidió Castle

— Ah, no… No puedes ir con ellos, lo último que quiero es que el FBI nos cierre de nuevo el acceso a un cadáver, así que vienes conmigo Castle –ordeno Beckett

—Pero…

—Andando – Y Castle no tuvo más opción que seguir a su compañera, subieron al automóvil y pronto llegaron hasta el lugar del crimen. Un callejón solitario, oculto tras una docena de edificios de apartamentos de colores pastel, todos, lo que hacía parecer al lugar como un mini reino de princesas. Pero lo que más impacto a Castle, fue que la escena no estuviera acordonada como debería de estarlo.

— ¿Y la policía? – pregunto dudoso

— El caso se volvió federal, pues piensan que se trata de un asesino serial, ya sabes… por lo grotesco de los detalles. – comento Beckett, caminaron mas y mas, hasta llegar al callejón y empezaron a buscar cualquier pista, pero no había nada, el lugar estaba bien.

— Esto está muy limpio, parece que los federales hicieron un muy buen trabajo esta vez.— comento Castle, frustrado por no tener nada más que imágenes mentales para su libro, pero ni una sola pista real. Beckett no dijo nada, solo siguió caminando por el callejón, hasta los contenedores, donde pareció ver algo brillando dentro.

—Castle, ayúdame— le pidió, y Castle corrió para ayudarla, metieron las manos entre la basura y lograron sacar lo que parecía ser una navaja curvada manchada de rojo, manchada de sangre.

— Es una navaja samurái, ¡wow!— exclamo impresionado, pero Beckett rápidamente saco una bolsa de evidencias de su bolsillo y la deposito dentro.

— ¡Puede ser el arma homicida Castle! – grito desesperada, pues el la había tocado, y por lo tanto podría haberla comprometido con sus huellas, o lo que era peor, incriminarse en un caso federal.

Los muchachos no buscaron mas, el arma ya era suficiente evidencia como para tratar de obtener acceso al caso, sin embargo Beckett estaba muy molesta con Castle, y se la paso regañándolo todo el camino de regreso a la comisaria, diciéndole lo irresponsable e infantil que era, y que seguramente podrían tener problemas por su culpa. Para cuando llegaron a la comisaria, Beckett se metió a una junta privada con el jefe, mientras que Castle lo veía todo desde su escritorio, como un niño nervioso por alguna travesura cometida.

— ¿Qué hay Castle? – pregunto Esposito que acababa de llegar con Ryan

— Hum, parece que encontramos el arma homicida… Y si, adivinaron… es un cuchillo de ninja, uno real. — explico Castle

— ¿Pero? – intuyo Ryan

— Lo toque, lo saque de un contenedor de basura y ahora Beckett teme que mis huellas la hayan comprometido. — comento Castle, por primera vez sonando asustado y preocupado por sus acciones. Esposito y Ryan se miraron, conteniendo sus risitas, y volvieron a mirarlo.

— Huy, amigo… estas metido en un montón de problemas – dijo Ryan

— Si, porque fuimos a ver el cadáver y… si, ese cuchillo efectivamente es el arma con la que mataron a ese pobre hombre— dijo Esposito

— Y si, los federales la están buscando y cuando sepan que tus huellas están ahí puestas… bueno, creo que no se pondrán a bailar. – agrego Ryan, Castle echo una última mirada a la oficina del capitán y vio como Beckett salía y se aproximaba a ellos.

— ¿Y bien? ¿Qué pasara ahora? – pregunto Castle

— Montgomery le entregara el arma a los federales, y tendremos que esperar a que la analicen para saber que encuentran. – explico Beckett y Castle suspiro un poco aliviado por ello. – El capitán dice que te vayas a tu casa, no quiere que los del FBI te vean aquí cuando vengan, — dijo Beckett y se fue con Ryan y Esposito, pretendiendo estar molesta con él.

Así que Castle no perdió mas el tiempo en la comisaria y se fue a casa, quería descansar y pensar en lo siguiente que escribiría para el libro. Pero apenas cruzar por la puerta, se encontró con algo extraño, un silencio ensordecedor… Su madre no estaba, seguramente seguía en sus ensayos de la obra, Alexis tampoco, lo que atribuyo a algún proyecto escolar y de Ric, no estaba seguro, así que camino sigilosamente hasta su cuarto y se detuvo tras la puerta, para escuchar

No tengo tanto dinero… Nooo… si, si las quiero… solo… hazme el favor, por favor… es que no puedo, no… no sabe, ni puede saber… humm… déjame ver, tal vez pueda conseguir otros 500

A Castle no le gustaba nada lo que estaba escuchando, mucho menos el tonito de susurro con que hablaba su hijo. Así que abrió la puerta con cuidado, y vio como el chico ocultaba el teléfono de improviso tras la almohada.

—Hola, papá… ¿Qué tal todo?— pregunto como si nada, y Castle hizo un verdadero esfuerzo para disimular que no había escuchado nada.

— Hay… un nuevo caso… ¿estabas hablando con alguien?— pregunto capcioso, mirando fijamente la almohada a la espera de alguna señal.

— Uh, no yo… estaba pensando en voz alta, es que…tengo una nueva historia en la cabeza, sobre un asalto a un banco, y pensaba en ello nada más. – comento el chico

— Ah mira, es una buena idea… espero que me dejes leerla cuando termines.—exigió Castle, todo el asunto se le estaba haciendo muy raro, aquello que escucho no tenia nada que ver con esa historia que estaba mencionando.

— Uh, si papá… te la enseño cuando la termine

— Bien, voy a preparar la cena… ¿quieres ayudar? — pregunto, pues todos los días el chico le ayudaba a prepara la cena, de hecho ya habían creado mas de 15 combinaciones diferentes de alimentos, y hasta el momento, los rollitos de espaguetis con patatas y queso eran lo mejor-

— Uh, es que tengo que estudiar…

— Tienes mucho tiempo para hacerlo, ¿estas castigado? ¿No? — pregunto, y el chico sonrió, su padre jamás dejaría pasar ningún detalle, su memoria prodigiosa jamás lo permitiría, jamás.

— Claro, tienes razón… vamos a prepara la cena, creo que tengo una idea nueva, pero necesitaremos palomitas.— comento el chico mientras salía del cuarto, Castle fulmino la habitación una vez mas, pero no encontró nada.

— Suena… genial, hijo. — murmuro y cerro la puerta de la habitación para seguirlo, fue lo que fuera que estuviera pasando con el chico, lo averiguaría, si no era por el mismo Ric, lo seria por sus contactos.

— Te lo digo Beckett, esta actuando muy raro. — decía Castle mientras los dos salían del elevador y caminaban hacia la oficina.

— Tiene 15 años Castle, ¿Qué chico a su edad no actúa raro? ¿Vas a decirme que tú no lo hiciste? — pregunto ella

— Claro que no, pero es diferente… Mira, solo digo que ya ha pasado por mucho, ya sufrió bastante y no me gustaría ver que se meta en problemas. — cemento Castle, y Beckett claramente pudo ver al padre preocupado, y no al escritor, hablándole.

— No te preocupes tanto, Ric es un buen chico… y si llegase a meterse en algún problema, pues tu eres Richard Castle… conoces a muchas personas que podrían ayudarte a arreglarlo. — comento Beckett, y Castle asintió levemente, y luego sonrió, a Beckett jamás le gustaba cuando usaba sus influencias para lograr lo que quería, sin embargo, por su hijo era capaz de hacerlo todo.

Entonces se acerco Esposito. — No van a creer esto. — les dijo

— ¿Qué paso? — pregunto Beckett

— Los resultados del análisis del FBI llegaron por fin…

— ¿Tan rápido? — pregunto Castle asombrado, sin duda alguna, aquello seria un gran detalle para el nuevo libro. Claro, si es que no lo metían a la cárcel por comprometer la evidencia federal.

— Si, y te aliviaras de saber que tus huellas no se marcaron en el mango de la navaja. – comento Esposito, y Castle suspiro muy fuerte para luego desplomarse en su silla de escritorio. — Pero hay algo mas, el FBI encontró rastros de sangre en la navaja, rastros que no son de la victima…

— ¿Entonces, son del asesino? — pregunto Beckett

— Eso piensan, ahora mismo están esperando los resultados de las muestras de ADN, y el capitán Montgomery me pidió que les dijera que mientras esperamos por ello, nos encarguemos de otro caso. — dijo Esposito

— ¿Otro caso? ¿Se volvió loco? Apenas y podemos resolver uno — se quejo Beckett, indignada ante la idea de perder el tiempo y recursos en dos investigaciones separadas.

— Lo mismo dije yo, pero este caso solo es de vigilancia y no de investigación… el asunto es que han estado robando las taquillas de un centro deportivo, y no ha faltado ni un día de esta semana en que no desaparezca algo. — explico Esposito

— Bueno, creo que podemos echar un vistazo ¿o no Castle? — pregunto ella, y el aburrido hombre hizo una mueca de aso pero asintió, la vigilancia jamás era de su agrado, y jamás lo seria.