CAPITULO 1: "EL PERRO ABANDONADO" VS "EL DRAGON".
Faltaban 10 minutos para que las clases comenzaran.
El joven de lentes, con un paso lento, pero seguro, caminaba por los pasillos de la escuela en dirección a su salón.
Todo era tan ruidoso, tan molesto… los estudiantes corriendo de un lado a otro, algunos riendo, otros gritando, pero sin duda los más molestos, eran lo que estaban susurrando, (el no debería estar aquí), se escuchó que murmuro un chico, (en serio es tan lamentable, solo viene para estudiar, saca calificaciones normales, y esta todo el tiempo solo, no sé cómo no se suicida), susurro una chica con un tono prepotente, a pesar de las palabras y las burlas que escuchaba, este solo seguía su camino, ya estaba acostumbrado, así eran los humanos, eran crueles y sombríos, disfrutaban molestar a quien este desprotegido, y desde niño, siempre había sido el objetivo, pero eso no le importaba, nada importaba realmente.
Ya estaba afuera de su salón, listo para entrar y pasar a desperdiciar otro día alrededor de sus compañeros, cuando estaba a punto de entrar, recibe una patada en la espalda, por lo que cae al suelo.
-"jajajaja tan temprano y ya estas ensuciando el piso, porque no te levantas, "perro abandonado" o acaso tienes miedo de levantarte".
Las personas alrededor en vez de ayudarlo solo se reían al ver como el jefe de los matones de la escuela, se burlaba del joven, "perro abandonado" ese era su apodo desde hace un largo tiempo, aunque a veces les gustaba cambiarlo por "perro callejero", pero eso no importaba, ya estaba acostumbrado, él sabía que su verdadero nombre era "Feru", nombre que recibió de su queridísimo abuelo.
Con la cabeza en alto, el joven se levantó del suelo, miro por unos segundos al enano que lo había pateado, el pequeño "Ryu" y nuevamente trato de entrar al salón, pero… justo cuando estaba abriendo la puerta del salón, recibe un poderoso golpe del más grande y musculoso de los matones, "Tora", a causa de esto fue enviado unos cuantos metros por el pasillo y se le cayeron sus lentes.
-"jajaja, en serio creíste que te dejaríamos entrar tan fácil, tu eres solo una basura que nadie quiere, debes entrar al final", hablo Ryu nuevamente, los demás seguían riendo.
-"vamos, no es su culpa ser tan indeseado, solo es… desafortunado", dijo el bravucón de cabello negro con verde, "Hayato", hablando a Ryu, mientras observaba como Feru buscaba sus lentes.
-"eres muy blando, la verdad es que alguien tan lamentable como él ni siquiera debería existir, supongo…" se detuvo un momento y comenzó a sonreír.
-"supongo que ese anciano de su abuelo tuvo suerte de morir antes de ver a su nieto convertido en este desastre".
Apenas termina de decir eso, Ryu recibe un golpe en la cara para impresión de todos, Hayato se sorprendió al ver a su amigo retroceder por el golpe de el "perro abandonado", ese enano había hecho lo único que podía destruir la poca calma que tenía Feru, se atrevió a hablar de su abuelo, burlándose de su muerte, sus ojos ardían en llamas, y tenía una mirada de odio, sus venas se marcaron en su cuello y su frente, y sus dientes rechinaban, su puño estaba tan apretado que incluso le salió algo de sangre.
Una imagen poco común para la mayoría de los estudiantes, pero no tan desconocida para los bravucones, Hayato reconoció la reacción de "perro abandonado", esa reacción la tuvo hace unos días atrás en el patio de la escuela cuando lo molestaban, ocurrió lo mismo, cuando hablaron de su abuelo, este se enojó, y antes de que pudieran pelear, los profesores llegaron a detener la pelea.
Solo unos segundos luego de recibir el golpe habían pasado y Ryu se recuperó, se limpió la cara con la manga y noto que tenía algo de sangre en los labios, hubo silencio en el pasillo, un silencio de esos que jamás se habían visto en las escuelas, esto se debía a que el jefe de los matones estaba enojado, y por primera vez, "perro abandonado" estaba enojado, solo se miraron con enfado unos segundos y ambos acercándose cuidadosamente, al estar frente a frente por solo unos centímetros de diferencia, ambos decidieron atacar, pero terminaron bloqueándose entre ellos, solo para terminar chocando sus frentes fuertemente, ambos estaban tratando de empujar la cabeza del otro con solo su fuerza de voluntad y su enfado.
-"¿cómo te atreves… a hacerme sangrar?", dijo bastante enojado, solo quería matar a la persona delante de él, sin embargo, el odio era reciproco.
-"retráctate…", dijo Feru, los demás alumnos solo observaban.
-"RETRACTATE…", nuevamente, lucia más enojado y comenzó a hacer retroceder al pequeño.
-"¿pero qué mierda?", se preguntó Ryu sin entender como un "enclenque" lo estaba haciendo retroceder.
-"retráctate, por decir… que te ALEGRABA LA MUERTE DE MI ABUELO!", de pronto, con lágrimas en los ojos, dio un grito muy fuerte impresionando a todos, hizo retroceder su cabeza solo para tomar impulso y luego le dio un cabezazo fuertemente a Ryu en la frente, este retrocedió, para sorpresa de todos.
Justo cuando estaba a punto de lanzarle un puñetazo a Ryu, "Uriel" quien escucho el grito desde el salón de clases, salió del salón y detuvo el brazo de Feru.
Impresionado al ver quien lo detuvo, ella, la única que él creía diferente, la única que no ha sido mala con él y que nunca lo ha rechazado, pero al mismo tiempo la misma mujer que el alejo, la chica de quien él estaba enamorado.
Ella salió del salón sin saber que esperar, solo para encontrarse con la persona más tranquila que ella ha conocido, aquel que nunca lastima a nadie, él estaba siendo retenido por ella, con una mano sangrando, sus ojos llenos de lágrimas, ella se preocupó.
Conoció a Feru hace unos cuantos años atrás, sabía todo sobre su abuelo y como lo molestaban, pero jamás lo había visto así, aunque imaginaba que algún día el no soportaría más, no se esperó encontrarlo así, furioso, triste, al borde de un abismo del que tal vez nunca pueda volver.
Mientras ellos se miraban y parecía que habían pasado varios minutos, la realidad es que solo habían pasado segundos, que para mal de Feru, él no podría hacer nada en contra de lo que venía.
-"maldito", recibió un puñetazo de Hayato, y luego una patada rápida de Tora, el joven salió volando, mientras Uriel lo miraba con sorpresa y preocupación.
-"nadie toca a mi hermano", dijo el grandote bastante enojado, justo al lado estaba Hayato acercándose en dirección del "perro abandonado", sin embargo fueron detenidos por Uriel, quien se posiciono justo en frente de Feru.
-"sal del camino, ese maldito a golpeado a Ryu, por lo que ahora, nosotros lo golpearemos", afirmo Hayato, sin embargo sus palabras solo enfadaron a Uriel.
-"¿hablas en serio?, sabes muy bien que Ryu comenzó a molestarlo, si realmente está dispuesto a pelear, entonces debe estar dispuesto a recibir golpes, así es como funciona el mundo real", afirmo Uriel.
Hayato estaba muy enfadado, apunto de reaccionar cuando de pronto apareció una mano que agarro su cuello desde atrás.
-"si te atreves a ponerle un dedo encima a Uriel, te romperé el cuello", era "Tomomi", la cual estaba muy enfadada.
Para las chicas, y varios chicos, era normal ver a Tomomi enfadada, todos sabían que si se trataba de fuerza, Tomomi era sin duda una mujer muy fuerte y con un terrible temperamento, en especial cuando se trataba de Uriel, ella es miembro del comité de disciplina y además practica combate con su padre, quien es policía, entrena y se disciplina a si misma solo con el deseo de proteger y ayudar a su mejor amiga, ese tipo de chica era Tomomi, ni siquiera Hayato se atrevería a intentar pelear con ella, sin embargo Tora era diferente.
Sin que alguien se diera cuenta Tora lanzo un golpe a la espalda de Tomomi, pero el golpe fue bloqueado por Ryu.
-"cálmate Tora, no deberías atacar a una mujer, aun nosotros no somos tan detestables", dijo Ryu quien se recuperó por completo y simplemente camino separando a Tomomi de Hayato y acercándose a Uriel.
-"nunca entenderé porque defiendes a este "perro callejero", sin embargo, debo aclarar que mis combates son solo míos, así que si un uno a uno te parece más justo, peleare con el después de clases", dijo mientras estaba frente a Uriel, pero observaba a Feru quien estaba aún en el piso.
-"y yo nunca entenderé cual es la necesidad de la gente por lastimar a otros, solo porque son diferentes, o por sus condiciones de vida, hay cosas que simplemente no elegimos, como las personas que nos han concebido, o las situaciones en las que nos encontramos, todos tratan de dar lo mejor de sí mismos para sobrevivir en este mundo, pero siempre la gente buscara aplastar a aquel que ven más vulnerable, tu que eres fuerte, deberías proteger a los demás, en vez de lastimarlos", dijo Uriel bastante calmada, pero al mismo tiempo firme en sus palabras, era algo en lo que realmente creía, Ryu la observo solo por unos segundos antes de suspirar y dirigirse al salón.
-"yo no tengo tiempo de preocuparme por los demás, ni soy tan bueno como para ayudar a otros, yo simplemente amo pelear, no me importa que tan fuerte o débil sea mi enemigo, los enfrentare a todos, ese "perro" es solo un juguete para mi aburrimiento, y lo seguirá siendo hasta que me demuestre lo contrario", dijo Ryu seriamente al frente de la puerta.
-"su vida es una mierda y el aún sigue vivo, pero no vive para nada, yo no permití que nadie me atacara, pero el dejo que lo convirtieran en este "perro callejero", es lamentable, pero debería morir", dijo horriblemente, para sorpresa de todos.
-se podían escuchar los susurros y el murmuro del resto de los compañeros, (es cierto, solo míralo ahí en el suelo, es muy patético), se escuchó un murmuro, (solo es un "perro callejero" que nadie quiere, no entiendo por qué aún se aferra a la vida), esta vez era la voz de un chico, (sería una lástima que muriera, después de todo quien sería nuestro nuevo "perro").
Tanto Uriel como Tomomi se sentían muy enojadas al escuchar los murmullos de los estudiantes, Uriel estaba a punto de explotar al escuchar a los alumnos decir cosas tan horribles, cuando se escuchó una voz.
-"te equivocas", todo el mundo miro al piso a Feru quien aun sin encontrar sus lentes levanto la cara solo para mostrar su nariz sangrando y un moretón en el lado izquierdo de la cara.
-"es cierto que la gente me molesta desde que soy pequeño, es cierto que estoy solo, y es cierto que fui abandonado por las personas que me trajeron a este mundo", decía seriamente sin cambiar la cara.
-"pero… fui cuidado, criado y amado por el mejor hombre que he conocido en mi vida, y he aprendido mucho de él, aun si el ya no está conmigo, aún tengo sus enseñanzas, he vivido día a día, respetando a los que me rodean, soy pacifista por lo que no busco peleas ni regreso el golpe, acepto todo lo que me tiren encima, he aceptado que el mundo es un lugar oscuro y podrido que solo sirve para alimentar el ego de los fuertes y menospreciar a aquel con buenas intenciones, he desarrollado un disgusto y miedo profundo a los humanos, miedo de que maten la naturaleza, animales e incluso otros humanos en sí, ustedes me han alejado y yo he aceptado estar lejos, al margen de toda su toxica existencia, ódienme si quieren, golpéenme, mas no me importa porque seguiré viviendo, no tengo ninguna necesidad de estar cerca de ustedes ni de entrar en este juego asqueroso que llaman vida social".
En este punto aunque muchos de los presentes estaban molestos por sus palabras, nadie se atrevía a decir nada, Feru aun sin encontrar sus lentes, decidió levantarse y dar unos cuantos pasos en dirección a Ryu, a pesar de que no veía bien, podía notar su presencia.
-"podrán destrozarme, romper mis huesos, cortarme y golpearme hasta hacerme sangrar, pero tengan por seguro que 3 cosas ocurrirán conmigo, primero… luchare para vivir, segundo… no agachare la cabeza ante ninguno de ustedes, sin importar que tan fuertes sean, y tercero… no permitiré que nadie insulte, el recuerdo de mi abuelo".
Eso fue lo último que dijo antes de que Ryu tan solo decidiera caminar dentro del salón junto con sus amigos, por otra parte, se podía percibir el odio que sentían los otros compañeros hacia el joven quien estaba ahora de pie, Uriel decidió ignorarlos y recogió los lentes de Feru para entregárselos.
-"esto te pertenece", dijo, mientras que el joven solo asintió y se colocó los lentes, ella miro a Feru por unos segundos y se dispuso a entrar, él no soporto las ganas de decir algo y tuvo que hablar.
-"oye, Uriel…", ella se volteó a verlo.
-"muchas gracias, si no me hubieras detenido, creo que… me hubiera perdido a mí mismo", ante la declaración de Feru, Uriel quien se había sorprendido, tuvo cierta sensación de alivio al ver que Feru volvía a tener esa actitud y apariencia que lo hacía ver tan corriente y calmado, estaba algo feliz, en especial al serle de ayuda, por lo que le sonrió, y luego entro al salón.
Feru por su parte espero unos segundos más, y luego también entro.
