El Nuevo Lord Protector

Capítulo 2: Lo que deseo para mi cumpleaños


Lo que deseo para mi próximo cumpleaños es arreglarme para gustarle a mi amo Sesshomaru, quiero que la próxima vez que lo vea pueda irme con él.

Kagome estaba en shock. No estaba procesando del todo lo que le acaba de pedir Rin. Era perfectamente consciente de que era prácticamente una mujer, que se querría emparejar, tener hijos. También sabía el cariño que le profesaba al daiyoukai, pero nunca hubiera imaginado que lo querría de esa manera. Vamos, siempre lo había visto como si se hubiera encargado de su hermana pequeña, después de todo era su protegida.

—¿Señora Kagome? ¿Pasa algo?

Rin no obtenía respuesta y se estaba empezando a preocupar por lo que había pedido. Quizás debería haberse guardado sus sentimientos para si, amar a su señor en el más servil de los silencios. Pero sentía que tenía que gustarle a su señor, siempre se había esforzado en ello, por hacerle caso, no molestar, regalarle flores… Después de tener a semejante ser a su lado durante tanto tiempo se sentía completamente incapaz de enamorarse de alguien más, y menos aún de un triste y simple humano que la me tuviera y diera hijos. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas mientras la vergüenza de lo que acababa de pedir le anuda a la garganta.

—Disculpa Rin-Chan – dijo Kagome pacientemente— me has pillado un poco por sorpresa, no me esperaba ese pedido de ti

Quiso tranquilizarla intentando explicar su silencio anterior, consiguiendo solamente que Rin acabara por estallar en lágrimas del todo.

—¡No no no no Rin-Chan no llores! De verdad lo que nos pasa a muchos es que nos cuesta creer que hayas crecido tanto en tan poco tiempo. Además, me toma doblemente por sorpresa que una chica naturalmente guapa como tú esté preocupada por verse guapa, o por gustarle a alguien ^^

Kagome soltó una risilla nerviosa, definitivamente no había tenido tiempo de pensar en como contestar y casi había arruinado la frágil autoestima de una adolescente. Se abrazó su propia barriga, intentando tranquilizarse. Si ella misma no estaba tranquila nunca iba a poder tranquilizar a la pequeña Rin.

—Bueno, Rin, ¿tenías algo ya planificado?

Los ojos de la protegida del daiyoukai se iluminaron de repente.

—¡Por supuesto! —contestó llena de energía —Todavía tengo un kimono que me regaló el amo Sesshomaru por estrenar, pero al ser muy delicado no sabía cuando usarlo. Bueno, y así podría seguir, tengo aceites para el pelo, perfumes, una peineta de plata, pendientes de perlas, un peine de marfil…

Kagome comenzó a marearse con la lista de regalos que estaba escuchando decir a Rin que su señor le había regalado. ¿Acaso no era un mínimo consciente de que esos presentes se ofertaban a la mujer que se quería cortejar? Y ella pensando que sólo le había regalado algún kimono puntual para que estuviera bien vestida.

—¿Pasa algo señora Kagome?

—Nada, nada, sólo me sorprende la generosidad de mi cuñado a pesar de estar siempre taaaan serio, eso es todo XD

—¡El amo Sesshomaru no siempre está serio!, cuando contempla el paisaje está tranquilo, cuando está pensativo entrecierra ligeramente los ojos y mira más al cielo que al paisaje. Cuando algo le sorprende sus pupilas se cierran un poco, y sonríe cuando decide que va a matar a alguien. Bueno, eso último se lo escuché decir a Jaken-sama, la verdad es que nunca lo vi sonreír. Pero sí sé cuando está contento, porque cierra sus ojos y muchas veces cuando pasa se echa a volar al cielo, y parece brillar. También sé que cuando está tenso el pelo de su estola se encrespa, y a veces hasta se enrojecen sus ojos. Pero nunca se los he visto rojos de verdad porque cuando llego a verlo normalmente lo que sea que le suceda ya ha pasado, y vuelve a estar tranquilo. —Rin suspiró enamorada —el año pasado se quedó con la trenza de flores y los dulces que le regalé y cerró los ojos antes de irse volar, oh kami-sama es taaaan hermoso que kyaaaaa— Rin ya no podía seguir describiendo a su amado sin proferir diferentes grititos y suspiros, básicamente perdiendo el habla de la emoción.

Kagome no sabía si emocionarse con ella sobre su enamoramiento como antaño hacía con sus amigas en el instituto, sorprenderse de la innumerable cantidad de horas que se habría tirado escudriñando a Sesshomaru como para aprenderse toda esa cantidad de cosas, o caer en la tentación de echarse a reír tras la imagen de su cuñado comiendo alegremente dulces que cruzó por su cabeza al escuchar la descripción acerca de su obvia "expresividad".

Carraspeó suavemente para llamar la atención de la enamorada— hmmm Rin-chan, ya casi es la hora de ponerse a preparar la comida, ¿me ayudas? Si quieres puedes quedarte a comer, y luego traer todas esas cosas de las que me has hablado y aprendemos a usarlas. ¿Te parece?

Rin asintió con alegría, y se levantó de un salto a ayudar. Ayudar es lo que siempre hacía, debía aprender todo lo que pudiera.

—Por cierto, ¿te tientes ya preparada para empezar a aprender ya caligrafía?

¿Ella? ¿Aprender eso? Ay no, seguro que eso era muy difícil, Jaken-sama siempre le había dicho que era una niña tonta, que mejor aprendiera a cuidarse a sí misma como un mínimo para no molestar al amo Sesshomaru, y que leer no le serviría nunca para evitar problemas.

La cara de Rin comenzó a palidecer del miedo

—Hey, tranquila, empezaremos de a poco, es solamente para que puedas hacer dulces de nuevo y escribir que son para tu querido Sesshomaru-sama =^.^=

—¿EN SERIO? Pero no sabemos cómo se escribe correctamente el nombre de mi amo Sesshomaru —Apuntó desilusionada Rin.

—No te preocupes, algo se me ocurrirá para arreglar ese problemilla. Ahora vamos a por unas zanahorias, es la única verdura que me come Inuyasha y paso de hacer un estofado entero de carne de nuevo o fideos.

Mientras salían, ilusionada, suspirando, miró al cielo, creyendo ver aquel brillo tan hermoso que dejaba la estela de su señor.

Ya había pasado aquella tortuosa semana, y había pasado la mañana con Kagome, Sango, Nozomi y la anciana Kaede. Había sido difícil, se tuvo que dejar convencer de cortar las puntas de su cabello después de 2 años sin cortárselo para tenerlo largo y bonito. Horas de peinar su pelo para evitar que el remolino en la parte de atrás de su cabeza la obligara a hacerse su coleta a un lado evitando que le cayera el pelo en la cara. Intentar ser cuidadosa con sus quehaceres para que Kagome no la regañara por arruinarse las manos. Aprender a caminar erguida y algún paso de baile aprendido con Nozomi, aunque obviamente no lo usaría en ninguna ceremonia. Todas las mañanas soportar que Kaede no la dejara salir descalza y a medio arreglar su ropa y pelo. Aprender algo más de caligrafía a pesar del cansancio, largos baños en el agua helada del arroyo para mejorar su piel, y aprender a maquillarse delicadamente con Sango. Demasiadas cosas ¿Por qué se le había ocurrido pedir aquello? Suspiró felizmente mirando al cielo. Había una razón muy grande que esperaba que llegara surcando el cielo en cualquier momento. Ya era mediodía, y vestía un precioso furisode de seda color amarillo claro con flores blancas y rosas, acompañado de un vibrante obi color rojo. Debajo, un kimono interior que se mostraba ligeramente era de color salmón con un diseño sospechosamente similar al usual en la vestimenta de Sesshomaru.

Todos se encontraban reunidos en la casa de Kagome e Inuyasha y, por primera vez desde que se hizo público el embarazo de Kagome, esta no era el centro de atención. Rin estaba rodeada felizmente de todos sus conocidos, unos relajándose, Miroku e Inuyasha sirviendo de juguete para los niños que correteaban por allí, algún curioso que se había acercado a ver quién era la chica tan guapa del kimono amarillo que en algún momento había salido, otras ya preparando la comida. Rin se llevó un par de golpes en la mano ya en lo que iba de día por intentar ayudar "hoy no, que es tu cumpleaños".

El resto del día siguió pasando igual de animadamente, pero una mezcla de angustia y melancolía comenzaba a cernirse en el corazón de la pequeña Rin. Cada tanto podía ver como con el ceño fruncido Inuyasha olisqueaba el ambiente, para negarle luego con la cabeza. Su amo Sesshomaru no venía. Su amo Sesshomaru se había olvidado de su cumpleaños. O peor aún, había decidido no darle importancia, o se había olvidado de ella.

—Rin, Kaede-baa san deberíais quedaros aquí a pasar al menos la noche de hoy, que luego tengo que aguantarla a esta hablando que por qué no os habéis mudado aquí aún— Soltó despreocupadamente Inuyasha señalando a su esposa. Un ABAJO! No se hizo esperar, desatando unas últimas carcajadas de todos los que abandonaban ya la casa al atardecer.

—Si me dejan ya ayudar a hacer algo me planearé quedarme esta noche

Mas risas. Pero estaba harta, necesitaba ocuparse de algo. Se dejó atar las mangas y comenzó a recoger todo lo que vio, niños pequeños escapándose de sus padres inclusive. Pasó un largo rato hasta que estuvo todo recogido y se tomaron una infusión de hierbas antes de dormir.

Inuyasha la acompañó a lo que se suponía que tenía que ser su habitación señalándole con algo de brusquedad donde estaban las cosas, ambos querían ya que ese día se acabara. Ella quería olvidar todo el esfuerzo que empezaba a sentir inútil, y el otro, cansado de tanto griterío aturdiendo sus finos oídos quería ya relajarse al lado de su mujer. En cuanto el hanyou abandonó la habitación cerrando la puerta tras de sí y Rin se quedó completamente sola, pareció que el tiempo había dejado de pasar. Se quedó sentada, algo ida, sobre el futón a medio extender, mirando fijamente la tenue luz de la lamparilla de aceite. A su lado tenía un delicado yukata blanco para que usara para dormir, que ni siquiera se molestó en desdoblar.

Las piernas comenzaban a dolerle, y se recostó de lado, comenzando a sollozar en silencio. Se cubrió la boca con ambas manos para ahogar cualquier sonio que se pudiera escapar, hasta que la lámpara de aceite captó de nuevo su atención. Aguantar tanto el aire para evitar sollozar la estaba mareando cada vez más. Se durmió, pero sintió que fue apenas un momento, ya que se despertó sobresaltada. Seguramente sí habían pasado un par de horas, ya que la casa y el pueblo se encontraban en pleno silencio y ya la lámpara se había apagado. Se descalzó, y decidió escapar al bosque. Por mucho que todos sus conocidos le decían que el bosque y particularmente de noche, era peligroso, no es que escuchara mucho esas advertencias. El bosque es donde se sentía en paz, donde sabía que había más espíritus amables como su señor, donde olía a su infancia, donde nada apestaba, donde había tenues y hermosas luces en las noches.

Sesshomaru-sama—susurró. Y volvió a repetir su nombre, cada vez más fuerte, en todas las direcciones. Estaba angustiada, lo extrañaba. Él le prometió siempre volver para ella. Gritó su nombre de nuevo, las lágrimas comenzaban a brotarle en abundancia, y el quiebre de su voluntad era tan evidente, que los amables espíritus del bosque, alimentados por ese sentimiento, comenzaron a ser cada vez más amenazadores. Ahora no sólo angustia, también miedo. Dolor, su pecho se encogía cada vez más, le faltaba el aire para seguir llorando. Hizo un gran último esfuerzo, y gastó hasta el último soplo de aire de sus pulmones para silbar, fuerte, pronunciado, durante un rato. Pero nada pasó, se rendía, su señor Sesshomaru no iba a volver por ella.


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Críticas, ayudas y sugerencias, que yo esto lo escribo muy rápido cuando me entra muy fuerte el fangirling. Así queeee ¿Qué le pasará a Rin? ¿Aparecerá Sesshomaru de una vez a hacernos felices hacer feliz a Rin de una vez? XD

Y bueno, muchas gracias a Darkkness666 y a serenatsukino chiba por los reviews! que ayuda mucho saber que te leen para seguir escribiendo =^.^=

Hasta el próximo cap!