N.A.:¡Y aquí está el primer capítulo!

Por cierto, mientras no esté indicado en la historia, el punto de vista será el de Altaïr, Ok?

Disfrutad!

Capítulo 1: Viernes trece

Estaba terminando de publicar un vídeo, en el que contaba que me iba a mudar a España, donde había conseguido trabajo de enfermera en una pequeña clínica a las afueras de una gran ciudad.

"Al menos es algo para empezar" Me dije a mí misma, aunque no quisiera irme de mi casa. No por el trabajo, si no porque no tenía muy buenos recuerdos de aquella zona. Moví la cabeza, quitándome esos pensamientos de encima. Yo, mi novio Ezio, y un grupo de amigos nos hemos comprado una casa a las afueras, bastante grande para los cuatro. Estoy bastante emocionada por vivir con mis mejores amigos pero no quiero llegar. Mientras escogía los cortes que más me gustaban sentí unas manos que se abrazaban a mi cintura. Giré mi cabeza y me encontré con un par de ojos oscuros.

-¿Qué haces cariño? –me pregunto Ezio.

-Publicar el último vídeo que haré en esta casa –le respondí con tristeza. Ezio solamente me dio un beso en la frente y me dijo en voz baja: -Sabes muy bien por qué tenemos que hacer esto. Siento mucho que tengas que volver –Yo simplemente suspiré y me levanté de la silla- -Lo sé Ezio pero es que… Ese sitio me trae demasiados recuerdos, no sé si voy a poder hacerlo

-Tranquila –repuso él –Te prometo que no te va a pasar nada –Fruncí el ceño enfadad y exclamé -¡Pero no es eso Ezio! ¡No sabes lo mal que lo pasé! Todavía me quedan secuelas de aquello –esto último lo dije entre sollozos, mirando mi vientre. Cuando levanté la cabeza vi como tenía una media sonrisa en la cara. Me enfurruñé, lo que hizo que sonriera más.

-¿Y esa sonrisa? –Le pregunté, todavía enfadada. El solo sonrió y se acerco a la cama. Se sentó en ella y me hico una seña para que me sentara con él. Lo hice y me tiró a la cama para besarme por todo el cuerpo. Yo me revolví, riendo.

-¿Pero qué haces?

-Quitarte esa depresión que estás a punto de coger

-¿Y cómo me la vas quitar si todavía no la he tenido?

-Más vale prevenir que curar, ¿no?

Estuvimos un rato así hasta que conseguí quitármelo de encima, me levanté y cogí mi maleta. Ezio cogió la suya y la llevamos al coche. Volvimos a la casa y empezamos a llevarnos cajas y cajas. Yo metí mi portátil en una y la bajé. Era la última de todas, así que cuando estaba dentro de la furgoneta, pusimos rumbo al aeropuerto. El viaje transcurrió con la música de la radio como único sonido. Ambos estábamos como sumidos en un extraño letargo que no me impedía conducir.

Cuando llegamos al aeropuerto tuvimos que dejar el coche a uno de los empleados que lo llevaría hasta un avión de mercancías. Mientras tanto, yo y Ezio entramos para sacar nuestros billetes. Allí recibí una llamada de Rebeca, nuestra nueva compañera de piso, entre otros. Le digo que ya estamos sacando los billetes y que vamos al punto de inmigración y que les esperamos en la sala antes de la puerta de embarque. Pasamos por inmigración. Les enseñamos nuestros pasaportes y nos fuimos a la sala de espera. Allí había una cafetería, así que nos sentamos en una de las mesas. Fue entonces cuando Ezio me cogió las manos. Le miré a la cara, y supe lo que quería decirme. Negué con la cabeza, no quería hablar de ese tema.

-Venga, Altaïr por favor. Sé que te molesta de sobremanera el hecho de tener que ir al pueblo donde sufriste aquella tragedia. Pero necesitamos ir, ya sabes que…

-Que se han producido sospechosas desapariciones de nuestra hermandad y que nosotros éramos los que teníamos que investigar. A veces creo que mi hermana me odia.

-No digas eso, estoy seguro que lo único que quería era a alguien que conociera bien el bosque cercano. Además, ¿qué pasaría so aquellos científicos estuvieran experimentando con gente otra vez?

Me puse en tensión al imaginármelo. No, no quería que alguien pasase el mismo sufrimiento que yo. Nunca lo permitiría.

Fue entonces cuando llegaron Rebeca y Shaun, nuestros viejos amigos y nuevos compañeros de piso. Cuando se sentaron y empezamos a hablar del plan que teníamos en mente y de cómo sería nuestra nueva casa. Por lo visto, esta sería cerca de uno de los parques que lindaba con el bosque y que, afortunadamente, estaba cerca de mi trabajo. Todavía recordaba aquella ciudad. Bueno, en realidad, cuando vivía allí era una ciudad bastante más pequeña, pero cerca de una ciudad más grande. Los edificios eran bastante antiguos, como por ejemplo la redacción donde trabajaba Mark y los pisos donde vivíamos juntos. Ahora, como formaba parte de la ciudad más grande, habían decidido renovarla, por lo que tal vez muchas cosas de las que recordaba ya no estarían.

Oímos que ya podíamos subir al avión y eso hicimos. Despegó dos horas más tarde debido a un fallo que había en el tren de aterrizaje, -"Genial" –pensé –"Ahora Rebeca tendrá miedo durante todo el viaje" -. Tenía razón, durante las siete horas que duró el viaje la pobre estuvo abrazada a Shaun, todavía recuerdo la cara que tenía el pelirrojo al bajarnos.

-¿Y estos son novios? –le susurré a Ezio por lo bajo. El los miró y empezó a reír.

-¿De qué os reís? –nos preguntón Rebeca. Nosotros les dijimos que nada y volvimos a reírnos. Tuvimos que pasarnos por un sitio donde tenían nuestras cosas, que las llevamos a la furgoneta que había alquilado Shaun. Al fin llegamos a nuestro nuevo hogar, y empezamos meter las cosas dentro. Terminamos de colocar las cosas y ya era oficial, el grupo "Viernes 13" tenía una base de operaciones y un hogar.