Tiene
consecuencias.
Es decir, por supuesto que tiene consecuencias.
Fue una puta bomba humana. Explotó. Voló por los aires y se
llevó a su hermano con él. ¿Cómo no va a tener
consecuencias?
Pero algunas de las consecuencias de la explosión son... francamente hilarantes.
Sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera era una bomba de verdad. Es decir, es cierto que el mundo se hace pedazos y que todo se vuelve negro y que de repente hay calor, ¿pero bombas de esas con cable rojo y cable negro? No es una bomba de ésas.
Y sin embargo, le asustan terriblemente las cuentas atrás y los números en rojo.
(Mohinder cree que es por asociación de conceptos.)
El caso es que a veces es un poco desternillante.
Como cuando pita el horno o cuando cuentan hacia atrás en los concursos, y Peter chilla un poco o se sobresalta, y Mohinder se ríe dejando la risa rozarse con la garganta y al final a Peter no le queda otra que sonreír ligeramente, casi como disculpándose y dejarse besar por Mohinder.
Pero otras veces no tiene ni puta gracia.
Entonces Peter cuadra los hombros y tensa
ligeramente la mandíbula. Endurece la mirada y parece más distante.
Y acercarse parece una tarea digna de titanes, pero Mohinder debe
ser algo parecido, porque se acerca por detrás y posa la barbilla en
el hombro de Peter. Le abraza desde atrás y simplemente se queda
ahí. Con él.
Y no hace falta más.
Pero Mohinder sigue odiando al jodido Ted Sprague. Podría odiar a la genética, pero entonces sería odiar una parte de sí mismo. En vez de eso odia a Ted, que fue el culpable de que Peter explotara, en realidad. (O algo así).
Porque, ¿Hablar de bombas cerca
de Peter?
Es como hablar de arañas cerca de alguien con
aracnofobia o de ascensores con un claustrofóbico, o como hablar de
enfermedades con un hipocondríaco o como hablar de la muerte con...
con alguien a quien le dé miedo la muerte. Que suele ser cualquiera
en general.
Y Mohinder cree que no tiene tanto que ver con el
hecho de bueno, la bomba. (Todo eso de explotar y dejar de ver y
fundirse en calor y sentir que el mundo deja de girar).
Mohinder
tiene la ligera percepción (y esa ligera percepción es casi como
encontrar a alguien con un cuchillo en la mano en la escena de
un crimen) de que todo el asunto tiene más bien que ver con su
hermano. No el suyo, el de Peter.
Y casi no se atreve a pronunciar su nombre. Nathan. Peter. Peter y Nathan en una misma frase le hace sentir un poco culpable. Jodido encanto Petrelli.
Pero eso. ¿El trauma de Peter? Tiene más que ver con Nathan que con bombas.
Y Mohinder no quiere pensar demasiado en la relación de Peter y Nathan. (Casi de la misma forma en que no quiere pensar demasiado en la suya propia con Nathan).
Así que se limita a evitar ciertos temas.
Nada de política en la casa, nada de familia, nada de hablar sobre la infancia, nada de nada que pueda recordar a Nathan. (Y al final no sabe si lo hace por él o por Peter).
En realidad todo es muy confuso.
ÉL, Peter, Nathan.
Confuso.
Confuso en plan no hay nadie que lo entienda.
Quizás porque tampoco quiere entenderlo.
En realidad lo único que entiende de todo el asunto es que las bombas son malas.
(Y que Peter es bueno).
A veces su mentalidad es como la de un niño de cuatro años. Quizás menos.
Pero mientras recupera su edad mental habitual, se dedica a intentar que Peter no piense en bombas.
(Y no le cuesta mucho trabajo hacerlo).
