Al salir de clase Seamus, Dean, Harry, Neville, Ron y Hermione comentaron lo ocurrido.
- Haya hecho lo que haya hecho ha tenido que ser algo que no es nada gratificante para Slytherin – opinó Hermione.
- Estoy contigo, yo creo que los ha traicionado o algo así – afirmó Seamus.
- Sí, pero ¿qué? – preguntó misteriosamente Dean.
El resto se miraron y algunos encogieron los hombros.
- Yo opto porque lo sigamos – dijo Harry.
- Yo opto porque le dejemos a Malfoy en su soledad y nos vayamos a jugar un partido de quidditch – respondió Ron.
Los chicos sonrieron y comenzaron a caminar hacia el campo. Hermione puso los ojos en blanco.
- ¿No vienes? – preguntó Harry.
- Ah, pero ¿puedo jugar?
- ¡Claro que puedes! – dijo Neville. – Id yendo, voy a avisar a Ginny.
Los gryffindor caminaron alegremente mientras hacían bromas. Llegaron al terreno de juego y al poco rato llegaron Neville y Ginny. La pelirroja les informó de que Longbottom le acababa de contar el enfrentamiento de Snape y Malfoy, pero no le dió importancia y, cogiendo una escoba, ascendió al nivel de las gradas.
Comenzó el partido: Hermione, Dean, Ron y Neville contra Ginny, Seamus y Harry.
Estuvieron algo más de una hora jugando. Al final, los ganadores fueron Ginny, Seamus y Harry.
- Parece mentira que nos hayáis ganado... ¡si somos más! – protestó Dean.
- Es que somos muy buenos – rió Ginny.
- Con el "equipazo" que teníamos tampoco era muy difícil ganarnos – dijo Ron mirando a Hermione.
- ¡Oye! – se quejó la castaña.
- Era broma – sonrió pícaramente el pelirrojo.
Hermione comenzó a perseguirle por el campo jurando que lo iba a matar cuando lo pillase. Ron no podía parar de reír. Al cabo de un rato la chica se cansó de perseguirlo y se paró.
Todos salieron bromeando y riendo del campo cuando Ginny observó que Malfoy se encontraba en las gradas.
- Id vosotros al castillo, ahora voy yo – dijo la pelirroja a sus amigos.
Sus compañeros se fueron y Ginny subió a las gradas.
Miró perpleja desde lejos lo inofensivo que parecía Draco cuando estaba sólo. Sin embargo, eso no hizo que lo tratase con más suavidad.
- ¿Qué haces aquí Malfoy? ¿Riéndote de nuestro juego? Pues que sepas que hasta Hermione juega mejor que tú – soltó la chica con sequedad.
Draco se dió la vuelta y vió que la hermana de Ron lo miraba furiosa con los brazos cruzados.
- Cállate Weasley, he venido aquí a pensar.
- ¿A pensar qué? ¿Por qué tus amigos te dan la espalda? – rió con maldad. – Yo creo que eso es porque eres imbécil y los tratas fatal.
- ¡NO TIENES NI IDEA! ¡CÁLLATE!
- No eres tan valiente sin tus amiguitos, ¿eh? Adiós Malfoy – y dicho esto se dió la vuelta bruscamente.
Draco no contestó. Se limitó a verla salir de las gradas.
Después del encuentro con el chico rubio, Ginny se sintió mal. Supo que no se había portado bien con Malfoy, pero ¿acaso él lo había hecho alguna vez?. Dentro de ella una vocecita le decía que pidiera perdón al chico por su comportamiento, pero su orgullo se lo impedía.
A la hora de la comida Ginny estaba hablando con Hermione cuando Draco entró cabizbajo, cogió un par de panecillos y se marchó del comedor.
A la pelirroja le invadió la culpavilidad y lo siguió hasta alcanzarlo, dejando a Hermione con la palabra en la boca.
- ¡Malfoy! ¡Eh, Malfoy!
El chico se paró y se dió la vuelta con brusquedad.
- ¿Qué quieres ahora?
- Pedirte perdón por haberte tratado así antes.
Draco la miró con incredulidad.
- Pero si yo siempre os estoy vacilando... ¿por qué me pides perdón?
- Bueno, supongo que porque es preferible tratar a los demás como te gustaría que te tratasen – dijo encogiendo los hombros.
