Akari salió del club de entretenimiento sin ninguna novedad. No le gustaba admitirlo, pero fue bastante tranquilo ya que Kyoko andaba castigada por el espectáculo de Rum Raisin Queen. La chica quiso consultar el problema con Yui, pero Chinatsu no le dio oportunidad por estar abrazando tanto tiempo a Yui y Akari no pudo acercarse. No le importó que la ignoraran, estaba realmente preocupada por Kyoko y su extraño comportamiento.

Perdida en sus pensamientos estaba mientras pasaba por un callejón cuando alguien la tomó por detrás y la arrastró al callejón. Akari iba a gritar, cuando Kyoko habló:
—Siento haberte asustado, Akarun, pero esta es una situación de vida o muerte. Recuerda que las fuerzas de las tinieblas nos rodean. Ven, necesito que vengas a mi casa para devolverte tus poderes así como tu traje de Ice-Cream-Senshi. Tu elemento: la fresa, deliciosa y muy versátil, perfecto para convertirse en la mano derecha del Ron con Pasas.

Y así, Kyoko jaló a Akari a través del callejón, que en realidad era un atajo hacia su casa. Una vez en la residencia Toushino, la ingeniosa artista Kyoko Toushino extrajo de su armario un cosplay rosa de excelente calidad, para ser oculto bajo el uniforme de su joven compañera y así al momento de entrar a la acción, éste pudiese revelarse y con sólo halar un cordón se transformase en el uniforme perfecto para una Maho Shoujo.

—Me alegra que el cosmos me haya dado a guardar a mí nuestros poderes, Akarun, ahora estamos más listas que nunca para vencer a las tinieblas. Recuerda bien: además de luchar contra las fuerzas del mal debemos de recuperar a nuestras compañeras Senshi. Ya hemos encontrado a Sakuran, pero tu amiga Hima-chan nos detuvo. ¿Sabes? Hima-chan es una buena chica, pero creo que está siendo poseída por las fuerzas de las tinieblas para evitar que encuentre más Senshis. Mañana en la mañana, Akarun, iremos a interceptar a Hima-chan y a Sakuran para hacerla reaccionar y que nos deje convertirla en la Senshi que está destinada a ser. Liberaremos sobre Hima-chan todo nuestro poder de Senshis.

Akari retrocedió.

—Pero Kyoko-chan... ¿esto no lastimará a Himawari-chan?

Rum Raisin Queen sonrió.

—Tranquila Akarun, los poderes de las tinieblas son los que se verán afectados. Tu amiga no recibirá ningún daño; ¡y es más! Sentirá un gran alivio cuando no tenga esa oscuridad dentro de ella. Confía en tu princesa Akarun, yo sé lo que hago. Recuerda que tengo de mi parte toda la sabiduría del reino de los helados.

Akari asintió.

—Pero entonces Rum Raisin-chan, tengo que irme. Mañana seguiremos.

—Descansa Akarun, a diferencia mía tu cuerpo aún no se adapta a tus poderes de Senshi. Pero descuida, juntas lograremos el cambio.

Aún un poco preocupada, pero sin pensar que la ingeniosa artista en verdad llegase a lastimar a Himawari, Akari regresó a su morada lista para reponerse de lo que fue un día agotador. Se durmió en cuanto se acostó pensando que las cosas no iban a llegar a más y olvidándose de todo lo que pasó con Kyoko. ¡Que equivocada estaba!

A la mañana siguiente Akari fue despertada a las 4am debido a que alguien arrojaba piedras contra su ventana. Confundida, Akari abrió la ventana y vio hacia fuera. Kyoko estaba en la calle vistiendo su traje de Rum Raisin Queen con una bolsa de gimnasia, en que Akari suponía estaba su ropa de diario.

—¿Kyoko-chan? — preguntó Akari frotándose los ojos.

—No me llames así con esta forma, Akarun —regañó Kyoko, — recuerda que los poderes de las tinieblas pueden oírte y buscarme en mi forma normal. Recuerda que mi nombre es Rum Raisin Queen. Ahora transfórmate y ven conmigo, tenemos que hacer que nuestra amiga Sakuran vuelva a ser una Senshi y salvar a Hima-chan de los poderes de la oscuridad.

Así, Akari, sin entender qué pretendía la ingeniosa artista, se puso su cosplay del personaje Akarun y con su uniforme dentro de su mochila, salió tras Kyoko sin poderse tomar ni un poco de jugo para desayunar. Aturdida aún por el sueño, Akarun, tardó varios minutos en comprender que iban hacia la ruta que Sakurako y Himawari tomaban para ir a la escuela. Cuando llegaron a una intersección cuya cercanía a un parque funcionaba perfectamente para ocultar su presencia, Rum Raisin Queen le pasó a Akari un envase de helado sabor fresa. Akari, o Akarun como era conocida por Kyoko ahora, preguntó temerosa:

—Rum Raisin-chan, ¿cuál es el plan?

—El que usábamos siempre en nuestros días de luchar por la justicia allá en el Reino de los Helados, Akarun. Tú usarás tu fuerza para distraer a Hima-chan mientras yo aparezco por detrás y uso mi ataque máximo para obligar a salir a las fuerzas de las tinieblas que la han hecho suya — dijo Kyoko agitando frente a Akari un frasco de lo que sólo podía ser helado de ron con pasas. — Una vez limpia Hima-cham, haremos volver a Sakuran a nuestro equipo.

Akari en esos momentos reaccionó. Tomó su celular disimuladamente y mandó un mensaje esperando que funcionara... y que Kyoko no sospechara tampoco.


—Geez! Demonios Sakurako, debemos darnos prisa o llegaremos tarde — regañaba Himawari a su amiga, que aún medio dormida la seguía para ir a la escuela.

Al sentir la vibración, Himawari sacó su celular. Confundida, abrió el mensaje: Himawari-chan, por favor toma otra ruta a la escuela y hagas lo que hagas no pases por el parque que está por tu casa. Por favor, es importante.

—¿Y qué quiere Akari-chan? — preguntó Sakurako ya más despejada.

—No sé y no tengo tiempo de ponerme a averiguarlo. Ya le preguntaremos en clase, date prisa Sakurako.

Obedeciendo, la pequeña castaña aceleró el paso.


—Ya están aquí, es tu movimiento, Akarun. Descuida, no dejaré que uses tu ataque de helado si no es necesario. Tú déjamelo a mí.

Akari, temerosa salió al encuentro de sus amigas.

—Akari-chan! — saludó alegremente Sakurako.

—¿Qué haces vestida así, Akaza-san? — preguntó Himawari observando el atuendo de Maho Shoujo de su amiga.

—Por favor chicas, tienen que huir de aquí antes que Kyoko-chan reaccione. Por favor, no entienden.

—Akaza-san, sé que tú no eres del tipo que hace bromas pesadas pero por favor no empieces hoy — dijo Himawari adelantándose.

Akari quiso detenerla, pero fue muy tarde. La ingeniosa artista, ahora autodenominada Rum Raisin Queen, saltó de improviso con su bote de helado de ron con pasas y lo vertió todo sobre el cabello de Himawari. La joven de cabello azul se quedó paralizada por unos instantes sintiendo el grasoso helado cayendo por su cabeza y la sonrisa de satisfacción de Kyoko, ahora Rum Raisin Queen. Sakurako y Akari estaban como paralizadas sin saber cómo reaccionar ante cosa semejante. Ensanchando más su sonrisa, Kyoko le dirigió a Himawari unas sinceras palabras:

—En estos momentos tal vez sientas que he sido malvada contigo, mas no me juzgues, Hima-chan. Fuiste poseída por los espíritus de las tinieblas cuya misión era entorpecer mi búsqueda de mis compañeras Senshi. Akarun no fue problema y no fue nada el convencerla que rompiera el sello de sus recuerdos. No así Sakuran, a la cual inconscientemente no dejabas que se convirtiese en la Senshi que estaba destinada a ser. Quiero que sepas que no te culpo, Hima-chan, y que sé muy bien que eran acciones dirigidas por las tinieblas. No te preocupes, con mis poderes de Princesa del Reino de los Helados te he purificado. No me des las gracias.

Kyoko levantó la cabeza para ver a Akari.

—Akarun, quiero que le des una mano y ayúdala a recuperarse, no es fácil ser poseída por las tinieblas y le queda una larga recuperación. — Luego se volvió a Sakurako, que seguía en shock con Akari. — Sakuran, te veré después de clases, pues tengo tu traje de poder y con él tu misión como Senshi. Yo me voy.

Dicho esto, Kyoko se perdió de vista.

Himawari lloraba, así que las dos amigas se acercaron a ella para consolarla.

—Por favor, te ruego que me perdones Himawari-chan — dijo Akari llorando también. —Quise advertirte que no pasaras por aquí, que Kyoko-chan se ha vuelto loca, pero me descubrió escribiendo el mensaje y no quería arriesgarme pensando en que me escucharías. Himawari-chan, por favor...

Himawari recuperó el dominio de sí misma y le hizo una señal a Akari para que se callara.

—Está bien, sé que no fue culpa tuya... sé que tengo que seguirle la corriente para evitarme otro de estos... sólo por favor... llévenme a mi casa, tengo que lavarme el cabello gracias a la idiota de Kyoko-senpai.

Sakurako permaneció callada. No había visto tan mal a Himawari en toda su vida y no quería volver a verla de esa forma, así que sólo ayudó a Himawari y la acompañó a su casa a lavarse el cabello tal como ella quería. Himawari no lo dijo, pero agradeció el gesto. Una vez terminaron, tendrían suerte si llegaban a la segunda hora de clase así que mejor se quedaron en casa de Himawari.

—¿Y qué hacemos ahora? — preguntó Akari por fin. —Creía que se le pasaría, pero por lo visto ha empeorado.

Himawari la miró muy seria.

—Hablemos con el resto de su club y con el consejo estudiantil. Tengo entendido que sigue castigada por el numerito que vino a hacer en nuestra clase y que no nos interrumpirá.

—Bien, le mandaré un mensaje a Sugiura-senpai — dijo Sakurako poniendo manos a la obra.

—Y Sakurako — dijo Himawari más seria de lo normal, sorprendiendo un poco a la aludida. — Me temo que tendrás que ir a donde Kyoko-senpai esta tarde al salir del consejo estudiantil. Akaza-san acertó al seguirle la corriente, no me quiero ni imaginar hasta dónde puede llegar esta locura suya.

A la hora de salida, las chicas fueron disimuladamente a la casita del club de entretenimiento, donde Yui y Chinatsu ya las esperaban.

—¿Y bien, qué es ese asunto urgente que quieren tratar? — preguntó Yui.

—Tenemos que esperar a las demás del consejo estudiantil — intervino Himawari.

—Ya estamos aquí — dijo Ayano entrando detrás de las chicas junto con Chitose. —¿Y bien, qué hizo esta vez Toushino Kyoko?

Todas miraron a Akari, que comenzó a contarles la historia de cómo la había venido a interceptar la mañana anterior, y luego el asunto de aquella mañana con Himawari.

—En pocas palabras, terminó de volverse loca — dijo Chinatsu fastidiada. —¡Mou! ¿Cómo se atreve a escoger a Yui-senpai como su príncipe encantador? ¿Por qué, por qué?

Haciendo un valiente esfuerzo por ignorarla, Yui se puso a reflexionar.

—Mmh... está visto que si tratamos de hacerla entrar en razón únicamente vamos a terminar con un postre frío de sombrero. Sugiero que sigamos el ejemplo de Akari y le sigamos la corriente.

—¿Pero qué dices, senpai? — dijo Chinatsu lloriqueando y apretando a Yui con toda su fuerza. — NO quiero que te conviertas en su príncipe encantador.

Luchando por quitársela de encima, Yui se explicó:

—Miren, algo se nos ocurrirá. De momento Ohmuro-san y Akari que le sigan la corriente, y todas las que elija como Senshis. Y bueno, no sólo le sigan la corriente, sino que traten de evitar que alguien más salga herido, ¿sí?

Todas asintieron.

—Y por favor que Kyoko recupere pronto la razón...


Y bueno, espero les guste como va la historia. Pobre HImawari, pero ni modo. En fin espero sus comentarios y sólo les digo:

Chao; nos leemos!