Una Obsesión Agridulce
CAPITULO 2

Los segundos parecían tan largos, como si el tiempo se hubiese detenido, estaba paralizado, sentía una mezcla entre vergüenza y miedo. Los ojos de ella seguían clavados en los suyos, su mente no podía razonar: Seguir adelante o echarse atrás; lo mataba la incertidumbre de pensar en qué seguía si se atrevía a hacer lo que quería hacer justo en ese momento, pero ya no estaba tan seguro. Ambos podían sentir su corazón latir fuertemente, acompañado de un nudo en la garganta, el escalofrío que recorrió la espalda de cada uno en ese momento casi no los dejaba respirar.

Paty se levantó de golpe dejando a Keun, aún paralizado y sin poder moverse, mientras ella rápidamente abría la puerta de la camioneta y salía.

Estaban estacionados frente al mar, Paty se fue a sentar mirando el océano, el que siempre le ha dado esa tranquilidad tan grata para pensar, meditar y despejar su mente.

Keun, atontado, aún con el corazón latiendo muy fuerte, seguía inmóvil tratando de averiguar qué le había pasado, y porqué sentía ese miedo al ser un hombre de una gran personalidad, atrevido, extrovertido, más que el común de los coreanos. Hasta que unos minutos después logró reaccionar y se sentó en la orilla de la vieja Combi, sus ojos encontraron la espalda de Paty que miraba el horizonte fijamente y no se movía; ahora Keun tenía un problema, porque no sabía qué pasaba por la mente de esta chica tan especial, la incertidumbre de alguna mala reacción de ella a lo sucedido lo estaba matando y pensaba, buscando las palabras que diría una vez que ella se volviera.

Pasaron algunos minutos, y la mente de Paty simplemente pensaba en nada, se giró y volvió a la camioneta donde la esperaba un aterrado Keun.

Sin mirarlo siquiera dijo –Quiero volver hoy a mi casa- y se dirigió al asiento delantero dispuesta a irse en su viaje de vuelta a Santiago.

Él se bajó de la parte trasera, cerró la puerta y rodeó el vehículo hasta la ventanilla del conductor con la intención hablarla, pero antes de abrir la boca,

-¿Vas o te quedas?- le dijo

-¿Te puedes bajar para que hablemos?- le pidió él con un poco de angustia en el rostro y con las manos en la puerta. Repentinamente ella se acercó al rostro de Keun, y así muy cerca le dijo en un tono algo sarcástico:

-¿Hablar de "qué"?, no hay de qué hablar porque nada ha pasado-

Keun enmudeció, y la miró por unos segundos, luego se apresuró a subir y emprender el viaje.

Los primeros kilómetros saliendo de Viña del Mar, fueron en absoluto silencio; la avasallante personalidad que suele mostrar Jang Keun Suk se había esfumado, y aún seguía preguntándose el porqué.

Aparentemente ella lo notó, y mirándolo sonrió; él, la miró de reojo y le dijo

-¿Qué?- tímidamente

-Hace falta un poco de música para alegrar el viaje y que cambies la cara de muerto que llevas- dijo ella riendo de buena gana –¿Dónde está ese chico extrovertido, alegre que he visto en algunas entrevistas?- agregó

Él observó el relajo de Paty en su trato, y esa sonrisa que a esas alturas más que gustarle lo hechizaba, y a pesar de lo que casi pasó, se sintió relajado.

Ella encendió la moderna radio que había instalado en su amada Combi, y empezó a sonar el CD que estaba puesto, The Trax, a lo que Keun abrió los ojos, sorprendido y entusiasmado le preguntó,

-¿Conoces a "The Trax"?

-¡Por supuesto!- agregó Paty –Es mi banda K-Rock favorita.

-¡Woow!, ¡Jung Mo es un gran amigo mío!

Ella lo miró y le cerró un ojo en señal de "Lo sé". El también sonrió alegremente mirando el paisaje, con una actitud de satisfacción.

Ambos cantaban las canciones a todo pulmón, mientras el viento entraba por las ventanillas y reían a carcajadas; de cuando en cuando Keun sacaba la cabeza para dar un grito al viento. Las dos horas de viaje se hicieron cortísimas, sin darse cuenta ya habían llegado a la capital.

Obviamente para él todo era nuevo, sus pupilas saltaban y se movían a un lado y a otro mirando la ciudad, estaba fascinado; mientras, Paty sin darse cuenta iba frunciendo el ceño al pensar, con una mano en el volante y con el codo del otro brazo apoyado en la orilla de la ventana, mientras su mano jugaba con los labios tratando de encontrar alguna explicación lógica a toda esta peculiar y loca aventura.

Keun estaba en otro mundo: seguía cantando y sonriendo mientras observaba atentamente todo lo que veía.

En un momento dejó de sonreír y dio un largo suspiro, Paty lo miró mientras él decía –Es tan diferente a lo que he visto en otros lugares que he visitado – reflexionó, y luego susurrando en voz baja – Jamás pensé que me encontraría con alguien así – a lo que Paty, que escuchó sólo un balbuceo le preguntó

-¿Qué estás hablando?

-¡Nada! – contestó él haciéndose el desentendido – ¿Cuánto falta para llegar?- preguntó

-Ya casi llegamos- contestó ella

Hasta que al fin el motor se detuvo frente a la pequeña casa, era un lugar donde todas las casas eran pequeñas e iguales, a él le recordó el estilo compacto de algunas casas en Inglaterra, pero algo diferentes.

En cuanto Paty abrió la puerta de la casa, Keun se apresuró a entrar y recorrerla entera; ella se quedó parada en la puerta mirándolo y muy sorprendida de que él entrara sin más, como si fuera su propia casa y ni siquiera se hubiera acordado que había mil cosas por bajar de la camioneta.

Luego de quedarse un par de minutos de pié donde estaba, decidió darse a la tarea de bajar sus cosas, ya que Keun había subido por las escaleras y nunca volvió a bajar.

Cansada de los viajes de ida y vuelta entre la camioneta y la casa, decidió ver qué tanto hacía ese muchacho en el segundo piso.

Lo buscó en el baño y en el pequeño cuarto que tenía, donde guardaba algunas cosas en desuso y una cama, por si alguno de sus amigos se quedaba después de una de sus reuniones de fin de semana, y que planeaba dejar como habitación para el nuevo huésped, el que no estaba por ninguna parte.

Extrañada y entrecerrando los ojos se dirigió a su habitación y tropezó con una camiseta tirada en el suelo: el chico dormía plácidamente atravesado en diagonal en la cómoda cama y con el torso desnudo.

Ella se acercó a verificar si en realidad dormía, incluso se sentó en la orilla de la cama a observarlo: dormía profundamente y lucía la sonrisa más hermosa y serena que jamás vio, incluso no se comparaba a las miles de fotos de Keun, que había visto los meses anteriores, cuando esa dulce obsesión que la había atrapado iba creciendo poco a poco.

Mientras seguía mirándolo fijamente con una tonta sonrisa en la cara, hizo un gesto con las manos como si tuviese una cámara entre ellas y fuese a tomar una fotografía, imaginariamente presionó el botón de disparo e hizo el sonido de "Click", sonrió y se fue.

Se sintió cada paso que daba mientras bajaba por la escalera hasta llegar al primer piso.

En la habitación, Keun, quien no estaba durmiendo en realidad, abrió los ojos y levantó la cabeza mirando hacia la puerta mientras sonreía tontamente para luego empezar a patear y pegar en la cama, muerto de risa y como un niño pequeño, pero sin poder hacer ruido, para no delatarse.

Entretanto Paty, que estaba muy cansada de conducir dos horas y haber bajado ella sola las cosas de la camioneta, miró hacia la escalera con una expresión de tristeza ya que lo único que deseaba era tirarse a descansar en su cama. Haciendo un puchero, miró el sofá y se dejó caer en él.

Un susurro la molestaba –Patyyy… Patyyyy…- se oía entono de voz muy bajo –Pssssst, Paaatyyyy, psssst-

Cuando abrió los ojos se encontró con el rostro de Keun, sonreía pícaramente y unos ojos juguetones la miraban, estaba agachado a su lado, rodeando sus rodillas con ambos brazos, jeans rotos, el cabello totalmente desordenado, sin camiseta y sin zapatos.

Lo primero que se le vino a la mente a Paty es que era una especie de vagabundo, pero el vagabundo más hermoso que había visto.

-¿Qué pasa?- preguntó ella restregándose los ojos y dando un bostezo.

-¡Aaaaaaah!- abriendo la boca e indicándola -¡Aaaaaaaaaah!- insistió Keun

-¡Hahahahahahahahahaha!- ella se largó a reír de buena gana y se levantó.

Mientras aún reía lo miró y luego se dirigió a la cocina para preparar algo ya que eran cerca de las 5 de la tarde de ese viernes y no habían comido nada más que un bocadillo antes de emprender el viaje.

El teléfono celular de Paty se estaba cargando aún cuando alguien llamó, era Kathy, quién estaba muy preocupada por que no sabía nada de su amiga desde que llamó del teléfono de Keun, temprano el día anterior.

Entre varias cosas le avisó que les había salido de improviso un show en el bar El Óxido al día siguiente y que, aunque no era obligación, fuera y se distrajera. Quedaron en juntarse ahí el sábado a las 7 de la tarde para el ensayo y conversar un poco.

Paty pensó que era una buena idea para que Keun pasara un buen rato y conociera más gente, además en ese ambiente de músicos y gente de rock no habría quién lo reconociera y aunque alguien llegara a saber que era famoso, poco les importaría.

Mientras comían Paty le contó los planes a Keun y a él le pareció genial.

Eran las 5:30 de la tarde y Paty corría de un lado a otro buscando unas cosas después de bañarse; se había atrasado bastante porque durmió hasta muy tarde. Y todo por quedarse viendo películas hasta la madrugada junto a Keun, quién relajadamente, recién había entrado al baño a darse una ducha.

Dieron las 6:20 y a Paty la ponía de mal humor llegar tarde, ella ya estaba lista para salir y Keun aún no se vestía.

-Puedes vestir cualquier cosa, sólo ponte una camiseta y unos jeans, ¡Por qué demoras tanto!- gritó Paty desde la planta baja.

-Ya voy, ya voy- le contestó él mientras bajaba la escalera

Cuando llegaron al bar los chicos la miraron sorprendidos, era la primera vez que la veían llegar con un desconocido y además con una alegría que iluminaba su rostro. Murmuraban entre ellos preguntándose quién era ese chico alto y delgado que acompañaba a su amiga.

Paty les presentó a Keun, explicándoles que él era coreano, pero hablaba inglés, Ricardo cruzó unas palabras con Keun ya que también hablaba el idioma.

A decir verdad todos se llevaron muy bien, la gran personalidad del coreano, su alegría y manera de interactuar les cayó a todos en gracia.

Mientras tanto Kathy agarró de un brazo a su amiga y la llevó a sentarse en una de las mesas:

-¿Dónde te encontraste ese bon bón?- interrogó Kathy

-En la fiesta electrónica esa a la que tuve que ir "sola"-

-¡Hay no te enojes!, Sabes que se nos descompuso el carro y no fue nuestra culpa- la retó –Además deberías estar agradecida porque hubiéramos interrumpido el romance- agregó mientras la miraba y reía.

-¡Cuál romance mujer!, no pasa nada- respondió Paty

Kathy, mientras miraba con el ceño un poco fruncido al alegre chico agregó:

-Yo lo he visto en alguna parte, su cara se me hace conocida-

Paty se acercó al oído de Kathy y le dijo –En mi muro de Facebook-

-¡Me estás bromeando!- le dijo muy seria –¿Es uno de esos coreanos que tanto publicas?

-Algo así- respondió Paty.

De pronto sonó el teléfono celular de Keun; se apartó del grupo y se fue a apoyar a la barra mientras hablaba seriamente, en un momento habló al barman y aparentemente algo le preguntaba, ya que le pidió papel y lápiz para escribir, después de unos minutos colgó y volvió al grupo. Todo esto lo observaba intrigada Paty, mientras seguía conversando con su amiga y dando un sorbo a la cerveza fría que acababan de servirle.

Faltaba poco para que la banda empezara su presentación, los demás se levantaron para ir al escenario y empezar a tocar, ya pasaban de las 10 de la noche. Keun llegó a su lado después de terminar la llamada, con un semblante sospechosamente feliz, ambos se quedaron solos en la mesa y ella le preguntó

-¿Cómo lo estás pasando?-

-Muy bien- respondió él con una amplia sonrisa –No pensé que sería así-

Paty lo miró seriamente con un ojo más abierto y Keun al verla le dijo

-¿Qué pasa?-

-Mmmmmmm, ¿Puedo saber con quién hablabas hace unos minutos?- lo interrogó –Estás sospechosamente contento…-

Con una gran sonrisa estaba a punto de contarle lo que pasaba pero se quedó con la respuesta en la boca porque el teléfono celular de Paty sonó, -Disculpa- le dijo mientras contestaba.

La voz en el teléfono interrogaba a Paty

-¿Dónde andas?

-Estoy con la banda en el bar de siempre- contestó ella

-¡Desde el miércoles que te estoy llamando y no contestas, dónde diablos te metiste!- dijo la voz con un tono un poco alto

-Antes que todo no grites- aclaró ella seriamente –¿Desde cuando se supone que debo darte explicaciones a ti?

-¿Con quién andas?- volvió a interrogar la voz

-Ya te lo dije, con la banda en el Óxido, tienen una presentación-

-¿Sólo con la banda?- insistió él con un tono sarcástico

-No tengo ni tiempo ni ganas de empezar una discusión estúpida, por teléfono, y además contigo, después hablamos, ¡Bye bye!- y le colgó.

Keun la miraba sin entender nada, ya que no entendía el español. Paty apoyó la cabeza en ambas manos con una expresión amarga en el rostro y él al verla no se atrevió a preguntar qué había pasado.

Mientras en el fondo se podían oír los primeros acordes que tocaba la banda, el show estaba por comenzar.

Para Paty nunca había sido tan grato ver a alguien divertirse de esa manera, saltaba, reía, cantaba, gritaba, era entre un niño y un mono. Cigarrillo en una mano, cerveza en la otra.

Paty solía gozar los shows de los chicos, también gritaba y cantaba, pero esta vez estaba en un rincón apoyada en el muro observando la alegría de Keun.

De pronto él la extrañó y empezó a buscarla con la mirada hasta que la vio y fue a buscarla. Ella se contagió de esa energía que fluía e irradiaba del chico. Saltaron y cantaron juntos. En un momento el dejó de moverse y miró hacia su lado, Paty seguía cantando y animando a sus amigos, ella disfrutaba mucho del buen rock, lo llevaba en las venas como solía decir.

En un acto inconsciente y sin darse cuenta se acercó rápidamente a la chica, y, abrazándola fuertemente le dio un largo beso en la mejilla, lo que la sorprendió. Ella lo quedó mirando unos segundos y le sonrió; ambos siguieron cantando y saltando.

Ese acto imprevisto aceleró el corazón de Paty, que simuló no darle importancia.

Paty se encontró sola de un minuto a otro, su loco compañero había desaparecido, pero siguió en lo suyo. El show terminó y era la hora de reunirse en alguna mesa del bar a compartir con la banda. Keun seguía desaparecido, ella intentaba buscarlo entre las personas que había pero tenía gran dificultad por la poca luz del lugar. Sus amigos seguían con su conversación al ritmo del rock ambiental y unas cervezas, el humo de los cigarrillos hacía aún más difícil poder buscar a Keun.

Sin que ellos se dieran por enterados, Keun por fin apareció: no venía solo, lo acompañaba un tipo alto, rubio y de traje:

-¡Hey chicos! Quiero presentarles a alguien, él es mi amigo James Goodman-

Todos se quedaron en silencio y Paty lo observaba extrañada sin saber qué pretendía Keun –Él es el productor al que no pudieron ver ese día de la fiesta electrónica, y ha venido a concretar la cita que no se llevó a cabo esa noche, vio el show que ustedes acaban de dar-

Todos siguieron en silencio sin poder creerlo, atónitos, y Paty sintió algo que ella misma no se podía explicar, un escalofrío recorrió su espalda y su corazón conmovido albergaba un sentimiento confuso, lo único que sabía, era que en ese momento quería abrazar fuertemente a Keun.

Se encontraron sus miradas, ella sorprendida, él, literalmente sonreía con los ojos y la boca. Paty seguía sintiendo unas ganas casi incontenibles de abrazarlo en agradecimiento, ya que ella y los chicos habían dado por perdida esa oportunidad, pero no podía hacerlo aún.

Conversaron mucho con Mr. Goodman, a él le encantó la banda, cómo suenan, cómo armonizan juntos, la puesta en escena con una mujer como líder y vocalista se le hacía perfecta y atrayente.

Después de casi una hora, Goodman se sentía cansado y deseaba volver a su hotel; tenía asuntos que atender temprano en la mañana siguiente a pesar de ser domingo, así que, luego de intercambiar datos y números de teléfono con Paty se despidió. Ella y Keun lo acompañaron a la salida, cuando Goodman ya se había ido, Paty no resistió más y abrazó fuertemente a Keun por un largo rato dándole las gracias.

Lo tomó por sorpresa, no alcanzó a reaccionar cuando ella ya se había ido emocionada donde los chicos de la banda a celebrar lo ocurrido. Detrás de ella llegó Keun, un poco aturdido, pero feliz por Paty y sus amigos.

Ya eran la 1 de la madrugada, pero el ánimo y el ambiente en el grupo era festivo y alegre, estaba a punto de subir al escenario la banda de Cristian, aquel futuro compañero de viaje a Corea, con quién estuvieron soñando en ese mismo bar la víspera de año nuevo. Cristian venía recién llegando, tenía sólo unos minutos para prepararse y subir a escena, antes se detuvo a saludar a los chicos, y Paty le presentó al nuevo integrante del grupo de amigos.

Cristian se quedó mirándolo, ladeó la cabeza y con los ojos entrecerrados le dijo en español

–Yo te conozco- Keun lo miraba sin entender

-¿Cómo lo vas a conocer si nunca antes vino a Chile?- le dijo Paty

-Pero yo sé que lo he visto- insistió Cristian

-¡El muro de Facebook!- Gritó Kathy que ya tenía varias cervezas encima

-¡Aaaaah!... pero, me vas a decir que él es ese coreano ultra famoso que te traía lo…-¡Cristiaaaan al escenario!- Interrumpió un chico de su banda mientras Kathy se reía para sí misma tapándose la boca.

Keun miró a Paty como preguntando qué pasaba a lo que ella respondió con un gesto de "no es nada" mientras movía la cabeza.

Aunque ella reía y hablaba con los chicos, principalmente con su amiga Kathy, no podía evitar pensar en todo lo que había pasado en escasos tres días, de vez en cuando se quedaba en silencio supuestamente escuchando lo que Kathy le hablaba, pero en realidad, como siempre, trataba de ordenar ideas en su cabeza.

Se preguntaba qué le había hecho detener ese momento la mañana del día anterior en la camioneta, no estaba segura si hizo lo correcto o si debió dejar que las cosas pasaran, lo que sí tenía claro era que, a su manera, ella también moría por un beso de esos labios que tuvo tan cerca, y que al ver en pantalla cientos de veces antes, habían sido una dulce obsesión.

Su problema era una especie de angustia que no sabía bien porqué la sentía, era algo que la asustaba, el sentimiento más cercano que encontró fue el miedo, pero miedo a qué, aún no lo tenía claro.

Por su parte Keun aún pensaba en el abrazo furtivo que Paty le dio minutos antes, y se le juntaron varios sentimientos y recuerdos: esa necesidad inconsciente de querer estar a su lado, el momento que vivieron en ese ocaso frente al mar, lo hechizante que le parecía su sonrisa, lo peculiar de la personalidad de la chica al tratarlo como a cualquiera, lo que nunca le pasó antes con alguien a quién conociera luego de ser tan famoso, ella le hacía sentir como si se hubiesen conocido de toda la vida. Pero lo que más rodaba en su cabeza una y otra vez era el momento de aquella mañana del viernes, cuando estaban en Viña del Mar, las ganas incontenibles de besarla, que se paralizaron al verse descubierto por ella.

Mientras pensaba en todo esto la veía reír y hablar con sus amigos en lo que el rock de la banda de Cristian ya empezaba a sonar en el pequeño escenario del bar.

Bebió de la cerveza que traía en la mano hasta terminarla de un solo trago, se acercó a Paty y la tomó de la mano interrumpiendo la conversación entre ella los chicos.

La llevó hacia un lugar cerca del escenario, mientras la miraba directamente a los ojos, no sabía si había caído en algún estado extraño, si era la música o si la cerveza que había bebido le había dado valor, pero algo era claro, su intensión esta vez era no paralizarse como antes.

Ella se quedó estancada en su lugar mirándolo a los ojos, él también la miraba y la sonrisa que traía desapareció en un segundo. Ambos sentían que la fuerte música rock que sonaba en ese momento se iba apagando hasta quedar todo en silencio, alrededor, había más de cien personas cantando y moviéndose, pero ellos estaban solos.

Inconscientemente él empezó a acercarse, esta vez ella estaba despierta, y no pensaba detenerlo.

-¿Éste también es de la banda?- interrumpió una voz

Paty y Keun se voltearon sorprendidos a ver quién era el que quebró aquel momento, junto a ellos estaba la figura oscura de un hombre, a pesar de la cercanía, su rostro no se distinguía bien por que la poca luz que había estaba a sus espaldas.