¡Hola! Aquí está el capítulo dos de este three-shot. Ojalá les guste y quieran el final. Éste es el capi más largo de los tres.

Gracias a los que dieron fav/follow, y a todos aquellos que estén leyendo, son unas linduras. Por ustedes subí el capi así de rápido.

También gracias a: Joxa, atema-uchiha y lili, por sus reviews. Ojalá les guste la continuación.


Esperanza.

La esperanza es eso que todas las personas tienen el derecho de poseer. Es la llama que siempre ilumina la oscuridad dentro de ti. No importa cuanto trates de encerrarte en un abismo, cuando la esperanza se abre camino, todo se ilumina.

Sólo que Sasuke se empeñaba en apagarla.


Seguía parada en el mismo lugar, recordando, y tratando de que la tristeza no rompa mi determinación. Haría volver a Sasuke, al mismo Sasuke que me cuidó, al mismo Sasuke del cual me enamoré. No dejaría que se hundiera en su tristeza, en su culpa.

Porque no fue su culpa.

Iba a empezar a caminar cuando escucho un golpe sordo y un jadeo. Cuando volteé me topé con la vista de los carros, pero volví a escuchar el jadeo ahogado y bajé la mirada para encontrarme con un Sasuke tirando en la acera y con las rodillas flexionadas, escondiendo su cara.

Corrí hacía él y tomé sus mejillas con ambas manos para hacerlo mirarme. Tenía la cara arrugada, en todos los sentidos. Estaba reteniendo las lágrimas, el dolor, la culpa, estaba reteniendo todo, todo menos su propio desprecio.

Estaba pálido y por primera vez, en lo que va de año, logré detallar las enormes ojeras que adornaban sus bonitos ojos.

-Mañana cumple 4 años de muerto, Sakura. –Susurró al aire y su cara volvió a mostrar el dolor y la repugnancia.

-No fue tu culpa, Sasuke, fue un accidente. Tú mismo lo sabes, si se distraía o no, igual hubiesen chocado, el otro vehículo venía sin frenos, tú lo sabes. No fue tu culpa. –Le estaba acariciando el cabello con la mano derecha cuando la apartó de un manotón y me gritó.

-¡¿No lo entiendes?! Debería ser yo el que esté muerto, no él. –Bajó el tono de voz a uno susurrante y deprimente- Él no merecía morir, yo sí. –Y esas palabras me golpearon hasta atragantarme en mi propio dolor mezclado con el suyo.

Estaba ahogándose en su propio mar de decepción, de culpa, de desprecio y me estaba arrastrando con él.

-¡Fue un maldito accidente, Sasuke! –Le grité, desesperada- ¿Qué era lo que te decía Itachi siempre? –no respondió- ¡Te quería ver feliz, idiota! ¿Y ahora vienes tú a decir que debiste morir en su lugar?, pensé que le tenías más aprecio, a su vida y a la tuya. –Ahora estaba enojada- Pero si quieres ir y hacerle una visita, pues ve, conozco un puente que está lo bastante alto como para matarte antes de tocar el mar. –Me levanté del suelo y eché a correr.

El dolor me estaba consumiendo y me cegó, trataba con toda mi alma entenderlo, pero me estaba volviendo completamente loca. ¿Cómo podía decir que debía morir él en su lugar?

Ya era tarde para entrar en la clase así que decidí irme a casa. Normalmente me iba en un bus o alguien me daba la cola, pero esta vez preferí caminar. Ignoré la alarma en mi cabeza que me decía que era peligroso o que al menos ande pendiente, pero no podía. Todo lo que hacía era pensar en Sasuke y en sus heridas.

¿Qué más tenía que hacer para ayudarlo a salir de esa oscuridad?

Ahogué un sollozo al recordar los intentos fallidos al tratar de sacarle una sonrisa o de hacer brillar sus hermosos ojos de nuevo. Todo en vano. Él no quería escuchar.

Me detuve abruptamente al recordar lo que le había dicho. ¿Y si intentaba matarse en serio?, no me lo perdonaría jamás. Mi corazón quiso saltar de mi pecho y cambié de dirección, rumbo a la universidad.

Entré desesperada, buscándolo, pero ya no estaba, traté de ubicar su auto y tampoco estaba. Se había ido. Se me detuvo el corazón.

-No hagas nada estúpido, Sasuke, por favor… por favor… -Le pedí al cielo que me ayude. Estaba aguantando las lágrimas lo más que podía. Estaba asustada. Sasuke estaba vulnerable y yo corría a decirle que se suicide.

-Tonta, Sakura, tonta y estúpida impulsiva. –Me reprochaba en voz baja mientras corría con todo lo que mis píes me daban hacia la casa del pelinegro. Rogaba porque estuviera allí, me moriría si no.

Faltaban tres casas para llegar a la suya y aminoré el paso, estaba jadeando y casi caigo al suelo al fallarme las rodillas. Me detuve en un poste y tomé una gran respiración, e iba a seguir respirando, si no fuera porque una mano me tapó la boca.

Me puse en alarma y traté de sacar esa mano, pero estaba agotada y el desconocido era más fuerte, empecé a golpearlo pero no se iba, era fuerte y olía a borracho. Mierda.

Se estaba tambaleando y con él, me arrastraba a mí. Casi pierdo el equilibrio cuando logré soltarme, y todo para nada, porque al segundo recibí una bofetada que me atontó y me hizo caer al suelo y casi al segundo escuché un grito y el tronar de los zapatos de alguien.

Genial, alguien iba a violarme o matarme aquí y aún no sé dónde demonios estaba Sasuke. Me sentí morir y ya no aguanté las lágrimas. Era demasiado. Me escuché gritar y luego escuché golpes sordos junto a maldiciones. Cerré los ojos.

Volví a abrirlos cuando siento el aroma familiar de Sasuke impregnar mis fosas nasales. Tenía los nudillos llenos de sangre y el borracho estaba a los lejos, cojeando y herido. Iba a tocarle la cara cuando me ayudó a levantarme y me sentó en un banco. Lucía enojado y me di cuenta de que estaba temblando –yo, no él-

-¿Qué demonios crees que estás haciendo, Sakura? ¿Estás viendo la hora que es? –Señaló el cielo y me sorprendí al notar que era de noche- ¿no te enseñaron que es peligroso andar sola en la calle y distraída, de paso? –Estaba tan enojado que tenía las pupilas dilatadas y los ojos cristalinos, brillosos, llenos de preocupación y no pude evitar perderme en esos ojos que, hasta hace una hora, estaban apagados.

-Lo siento. –No sabía que más decir y lo escuché suspirar. Hacía años que no veía a Sasuke así, tan preocupado, tan tierno y no pude evitar abalanzarme hacía él y abrazarlo. Hacía mucho tiempo que no lo abrazaba. Colapsé y lloré lo que tenía atorado dentro de mi alma. Lloré por mí pero más lloré por él.

-Shh, calma, ya pasó. –Él no lo entendía. Estaba asustada por el casi asalto, pero estaba realmente mal, por todo.

-Lamento haberte dicho lo que te dije hace rato, no debí decirlo y no lo pensé. Lo siento. No me hagas caso, es sólo que me asustas al decir cosas como la que dijiste y entré en pánico. –Lo vi parpadear con comprensión.

-¿Por eso venías por aquí? ¿Para persuadirme de acabar con mi vida? –No respondí, sólo desvié la mirada. –Ven, te llevaré a casa. –Me tomó de la mano y caminamos hacia el patio de su casa, entramos en el auto y en 10 minutos –en completo silencio- estábamos frente a la mía. No sabía si estaba enojado aún o estaba tratando de ignorarme porque sí.

-Lo siento. –No me dejó continuar.

-Buenas noches. –No me miraba y lucía ahora más molesto, más frío, más como el zombie que se ha obligado a ser.

-Dime que no harás nada estúpido. –Le supliqué. Seguía sin mirarme.

-Sal del auto, Sakura, es tarde y… -Lo interrumpí.

-Maldición, Sasuke, dime que no harás nada estúpido. –Hice una pausa para calmarme y logré que me mirara- por favor. –Acabé susurrando. Su mirada no cambió.

-Está bien. –Asintió, pero leí la mentira en sus ojos y, antes de que pudiera hacer algo, me estaba apresurando a bajar del coche.

Me quedé ahí, parada, asustada y con el corazón en la boca, viendo como se alejaba su auto y con él, Sasuke.


¿Y? ¿qué tal? ¿si les gustó?

¿Merece sus reviews?

Nos leemos en el próximo c: