Abrió los ojos al tiempo que un sonido lastimero salía de su garganta, la luz parecía quemarle los ojos y el ruido del despertador estaba destrozando sus oídos. Tanteó tratando de encontrar el aparato que producía ese ruido odioso y hasta no tirar todo lo que se encontraba en la mesita de luz no encontró el despertador.
Lo apagó con mucho esfuerzo y guió su mano a la cara para sobarse los ojos. Los sentía pesados y congestionados. Aún era temprano, lo que la hizo recordar que debía ir a trabajar.
Insultó mentalmente mientras intentaba levantarse.
La habitación dio un giro y casi cae al suelo cuando intentó ponerse de pie.
No tan rápido, Bonnie. Se dijo a si misma mientras recordaba todos los tragos que había bebido la noche anterior. El ruido de la tele en el comedor la invadió mientras salía al pasillo como un muerto vivo.
-Bonnie, arribaa!-La llamó la voz dulce de su madre.
-Ya me desperté, me voy a bañar.-Ella en cambio contestó con un tono muy varonil. Estúpida voz dormida.
Trató de hacerlo lo más rápido que su cuerpo cansado se lo permitió y una vez vestida y seca salió rumbo a la cocina para poder desayunar.
En el camino pasó por el comedor donde la tele se encontraba encendida, su padre sentado en el sofá contemplando con severa atención las noticias pero solo una llamó la atención de la pelirosa.
-Subí el volumen.-Le pidió su hija mientras se quedaba de pie para observarla.
"-Ya son diez los casos presentados de asesinato en este trimestre, con estas nuevas víctimas se calcula que el número aumenta a cien desde que comenzaron los ataques."-Relataba la presentadora.-"Las mismas preguntas y los cuerpos se siguen encontrando en las mismas condiciones. Desangrados, pero sin rastro del líquido que se les extrae. Prontamente se espera la declaración de la policía y resta saber si la investigación reveló algún avance, desde ya la población se encuentra en estado de alerta ya que no se muestra algún patrón sobre la edad o sexo de las víctimas."-Terminó de narrar la mujer al tiempo que pedía volver al estudio.
-Qué le pasa a la gente…-Murmuró su padre mientras negaba realmente conmovido por los hechos sucedidos en ese tiempo.
-Están todos locos, eso es lo que pasa, Pá.-Dijo ella mientras le daba un beso en la mejilla y un poco perturbada se dirigía donde su madre.
-Buenos días Bella durmiente.-Canturreó su madre mientras le besaba la frente.-Alguien volvió arrastrándose esta madrugada.
-Ni me lo digas…-Pidió desplomándose en la silla.-De verdad me arrastré?-Preguntó avergonzada comenzando a desayunar.
-Es más, alguien te trajo hasta acá arriba, una nueva amiga y me dio tus llaves y se fue, le dije que se quedara a dormir pero me dijo que prefería volverse a su casa.
Bonnibel la miró extrañada mientras se devanaba los sesos pensando quien podría haber sido…ya que no recordaba cómo había vuelto a su casa…ahora que lo pensaba.
-Muy lindo pelo tiene, negro y re largo, vos tendrías que dejar de quemarte el pelo con decolorantes y dejar tu color, tendrías un pelo de película.-Habló soñadora al tiempo que le dejaba a su hija el café.-Como se llama?
La pelirosa tenía un atisbo de nombre depositado en su memoria…solo que parecía querer quedarse allí, escondido.
-Sarah.-Mintió. Es que no podía decirle a su madre que era una total desconocida la que la había traído hasta la puerta y que de tan borracha que había estado no había medido los posibles peligros de entregarse ciegamente en confianza a una equis.
Sería mejor que creyera que eran amigas.
-Bonnie, nena, apurate que vas a llegar tarde.-Le informó su madre mientras le acariciaba la espalda y ella comenzaba a tragar el desayuno.
No era muy práctico salir a las corridas con el estómago repleto, pero otra no le quedaba. Agradecía que el trabajo no estuviera tan lejos de su casa y que no era necesario gastar dinero en transporte público, pero luego dejaba de agradecer cuando al llegar el aire no le pasaba por los pulmones.
Bonnibel trabajaba en una casa de regalos que se encontraba en el epicentro del barrio chino, su vida diaria desbordaba de estos simpáticos-algunos-asiáticos, tanto que, hasta creía que lentamente iba a desarrollar una fobia por esa raza. Ella no era mala, ni discriminaba, amaba la liberación, igualdad, tolerancia y lo que sigue a un discurso a favor de todo respecto a raza y sexualidad. Pero si había algo de lo que carecía era paciencia. Era el don negado desde sus cuatro o cinco años.
Y su impaciencia que terminaba en intolerancia no discriminaba, claro que no, para todo el mundo era igual. Porque sabía que como había días en los que odiaba a los chinos, tambien odiaba a todo el resto del planeta tierra…y en esos días era preferible no encontrarse con Bonnie.
Se paró antes de entrar, como era de mañana el lugar estaba casi vacío, por la calle se podía caminar cómodo y el olor de las casas de comidas se comenzaba a concentrar en el aire. En el barrio chino, no solo se atendían chinos-claramente- si no que era uno de los centros turísticos más importantes de la ciudad, por lo que al medio día solía abarrotarse de seres humanos.
Bonnibel no solo se ocupaba de vender-que era para lo que la habían contratado-si no que cuando el local estaba tan lleno que daba miedo, ella tenía que actuar de cámara de seguridad para evitar que las manos rápidas de algunos no robaran nada. Algo que si le preguntaban a ella, era medio incompetente, ella lo era para prestar atención a esas cosas, no era una máquina, era Bonnie, la que una vez casi tira un estante de figuritas de vidrio de no ser que su jefa Cho-no-se-que, llegara a su rescate casi con la agilidad de un ninja-Y la pelirosa sabía que los ninjas no eran chinos- pero algo debían llevar en la sangre.
-Buenos días Cho.-Ella entró al lugar que apenas estaba abierto, sabía que tendría que ponerse a limpiar como una condenada y esas cosas le hacían preguntarse…Por qué no contrataba a otra empleada? Pero ese era uno de los tantos misterios de la vida…o simplemente no querían pagarle a alguien más. En su defecto, ella hacía el trabajo de tres.
La mujer que se encontraba bebiendo café simplemente asintió ante las palabras de su empleada y no era de extrañarse, hacía dos años que trabajaba ahí y la señora Cho-no-se-que solo había hablado para retarla, retarla, desearle felices fiestas, retarla y mandarla a comprar.
Se dirigió al cuarto de atrás a dejar sus cosas y disponerse a comenzar el día laboral.
…
El cielo había decidido desplomarse en una catarata casi violenta, eran las dos de la tarde y estaba tan nublado que parecían las siete. No había nadie en el local y dudaba mucho que alguien llegara a entrar, solo dos personas fueron las valientes…y uno fue Finn…que trabajaba a una cuadra, era el chico del delivery.
Bonnibel volvió a suspirar mientras observaba a su jefa entretenida con el celular y la lluvia que no tenía un ápice de que fuera a parar. Esperaba no ahogarse.
Se puso a jugar con sus dedos y la verdad ahora que contemplaba sus manos, tendría que tomar un poco más de sol ya que tenía el color de un muerto y hasta parecía que sus pecas resaltaban más por eso.
-Disculpá.
Las palabras la hicieron sobresaltar mientras dirigía su rostro hasta el sujeto que estaba parado casi a su lado. Extrañamente no lo había oído entrar, o la señora Cho estaba muy distraída o él era una aparición. Pero no, ya que la mujer lo observaba sospechosa.
El joven llevaba saco negro bastante largo, era demasiado alto y hasta intimidaba un poco, de ojos muy claros…que parecían transparentes de lo azules que eran y el pelo negro prolijamente peinado.
-Si, perdón, no te había escuchado…-habló un poco desconcertada-en que te puedo ayudar?-Preguntó mientras se paraba derecha y elevaba un poco la cabeza.
Al cliente se lo mira a la cara, al cliente se lo mira a la cara.-Repitió mil veces en su cabeza hasta que tomó el valor.
Intimidaba…sin duda…pero al mismo tiempo era muy atractivo.
-Estoy buscando tinta y un par de pinceles.-Habló el muchacho con demasiado respeto, con un deje antiguo…una sensación de que estaba hablando con alguien de otra época la invadió por completo.
Seguía borracha acaso?
-Si, por acá.-Le indicó que la siguiera y lo llevó hasta el final del pasillo y le indicó una de los estantes más bajos y él se agachó, al segundo ella hiso lo mismo.-Es para algo importante?-Preguntó entre susurros.
El azabache la miró algo perdido.
-Me refiero a que si es para algo importante vayas a comprarlos a una librería artística…porque los de acá son una mierda y te vas a quedar con los pelos en el papel.-Le informó regalándole una sonrisa, no quería aprovecharse de la buena fé de la gente.
-Donde hay una?-Preguntó él haciendo la pantomima de que buscaba alguno en especial.
-Tres cuadras sobre esta misma calle.
-Bueno…gracias…-Pareció ponerse un poco nervioso.-Como es tu nombre?-Preguntó tímido.
-Bonnibel, el tuyo?-Comenzó a levantarse.
-Marshall. Mucho gusto.-Dijo al fin parándose a la par.
-El gusto es mío.-Sonrió.-Entonces no va a llevar nada?-Esta vez lo dijo en voz alta.
-No por ahora no, pero cualquier cosa vuelvo más tarde.-Marshall le siguió el juego y sonrió como niño divertido.-Hasta luego.-Le extendió la mano y ella se la estrechó.
Muy formal.
Pero cuando se giró y el azabache abandonó el local, notó que en su pálida mano dejó un papel…lo observó sonriendo como tonta. Era el número. Las mejillas casi le explotan por la vergüenza.
La gente definitivamente estaba loca.
…
-Hasta cuando te va a durar el enojo?!-Gritó desde adentro de la camioneta.
-Hasta que se me dé la regalada gana.-Ella contestó cruzada de brazos esperando a que cesara un poco la lluvia.
-De verdad?! No seas infantil, te vas a enfermar, dale que te llevo y me golpeas por lo de ayer.-Le aseguró el rubio mientras abría la puerta del copiloto.
-Finn, no insistas.-Dijo cortante volviendo a mirar para otro lado, en el fondo si quería que la llevara, se ahorraría mojarse hasta el apellido, porque estaba diluviando. Pero antes que el agua, el orgullo.
-No me hagas bajar a buscarte.-Advirtió risueño, ese gesto en él era muy común, muy pocas veces podías ver de mal humor a Finn.
Bonnibel resopló molesta y se arrojó dentro del auto cerrando la puerta con fuerza y poniéndose el cinturón de seguridad.
El menor arrancó sin mucha prisa, el nivel de agua que caía hacía casi imposible ver bien la calle.
-Bonnie, puedo explicar lo que pasó ayer?-Se aventuró tratando de tantear el clima.
-No me interesa.-Se cruzó de brazos la pelirosa y miró sus pies. Oyó una leve risa por parte de Finn.-Como vos no tenés gran parte de la culpa, no me enojo con vos. Así que no necesito que me digas nada.
-Pero seguís enojada!-Se quejó.
-Entonces por qué me dejaste tirada ahí! Te había pedido que volvieras!
-Ya sé y perdón pasa…pasa que de tan borracho que estaba no me di cuenta, ya lo sé soy medio idiota, perdón.-Pidió nuevamente mostrándose afectado.
-Donde te habías quedado?
-Con una chica…-Murmuró avergonzado.
-ME CAMBIASTE POR UNA DESCONOCIDA!-Se dio vuelta fulminándolo con sus ojos azules y luego propinándole un fuerte golpe en el brazo.
-Perdón! No lo vuelvo a hacer!-Afirmó adolorido.
-No me interesa que te quieras relacionar con otras que no seamos nosotras dos, eso está bien, es más te felicito, PERO NO ME DEJES NUNCA MÁS TIRADA EN ESE LUGAR PORQUE LA PROXIMA NO RESPONDO DE MI!-Gritó esta vez más agudo y luego quedó en silencio el auto durante unos minutos.
-Se te pasó el enojo?-Preguntó.
-Si.-Ató su largo cabello rosado y suspiró girando su rostro a donde estaba su amigo.-Era linda?
-Quién?!-La voz de Finn sonó aguda por la sorpresa.
-Quien más, la chica tarado.
-Ah…eh si…creo…estaba muy borracho…-El tono del chico descendió un poco y los ojos se le apagaron.
-Igual me sacaste una duda…hacía un tiempo me estaba planteando el hecho de que fueras gay.-Soltó ella mientras le sonreía con cariño.
El rubio se rio pero el sonido fue falso, hasta la misma mueca que hiso.
-Pero no te gustó esa chica, digo, para que se sigan hablando?-Bonnie se recostó en el asiento.
-Nop.
-Bueno Finn, hay muchas mujeres, ya encontraras a la tuya.-Le dio aliento haciéndole una caricia en la mano izquierda, con la que manipulaba el embrague.
-Si…supongo.-Soltó un largo suspiro. Él sabía que ella no lo iba a dejar de ver como a un hermano, y esa era una de las cosas que más le dolía. Se sentía hipócrita y conformista…por solo aceptar la amistad a nada de ella.
Dio vuelta su mano y atrapó la de Bonnie. Y le regaló una gran sonrisa.
-Ya encontraré la mía.-Afirmó para volver a manejar.-Te debo una por lo que te voy a pasar información, Lumpy va a estar en tu casa para cuando llegues.-Informó solemne.
-Hija de puta!-Gritó de nuevo, haciendo que su sangre hierba de golpe.-Vas a entrar?-Preguntó sacando las llaves ya que estaban cerca.
-Y ver cómo se matan? No gracias, nos vemos mañana.-Le dijo mientras estacionaba frente a la puerta del departamento.
-Bueno, entonces nos vemos mañana, adiós Finn, gracias.-Le dio un beso en la mejilla y se bajó a las corridas para tratar de no empaparse.
Una vez frente a la puerta de su casa respiró hondo y trató de evitar violentarse tanto como para no arruinarle la cara a su "mejor amiga".
Subió de dos en dos los escalones y entró sabiendo que la puerta se encontraba abierta, su madre estaba en la cocina, pero siguió de largo hasta su cuarto, la puerta entre abierta le indicó que Miss Drama Queen la estaba esperando.
Con rapidez se metió dentro y lanzó su bolso a la cama mientras iba a su armario para sacar ropa más cómoda. Y como no, la puerta se cerró, eso la alarmó pero al girarse se dio cuenta que Lumpy la había estado esperando ahí a sabiendas de que Bonnie escaparía.
-Bubba, perdón.-Pidió con un puchero en el rostro recostando su cuerpo sobre la puerta para que la menor no saliera del cuarto.
-A golpes te voy a perdonar.-La voz le salió helada, que hasta ella misma logró sorprenderse.
-Yo sé que estuve pésima, lo reconozco y me arrepiento, de verdad, perdoname.-Volvió a rogar esta vez.
-Space, sabés qué?! Hay veces que las cosas no salen como uno quiere, y si es así uno se la tiene que aguantar, hacete cargo de tus acciones, que te hayas cagado en mí y en Finn fue algo horrible y encima te pedimos que volvieras, pero no, la señorita "hago lo que se me canta el culo" desapareció, todo por un tipo…hay veces que me das pena.-Sentenció al fin juntando la ropa tirada en el suelo, su tono era neutro, pero su paciencia se había agotado.-Siempre haciendo lo que vos querés, no te importa si yo o Finn queremos o nos agrada…y todo por tus "enamoramientos" de mierda. Que para peor no te ayudan en nada…porque uno es más peligroso que el otro.-Agradecía no tener que mirarla, ya que si no, su boca se cerraría y callaría todo lo que en verdad necesitaba decir. Estaba cansada de ser la estúpida que obedecía.-Si te querés ir a matar a ese lugar de mierda, si te querés arruinar la vida contagiándote algo o simplemente metiéndote con gente que poco te valora…-La voz se le quebró, porque siempre temía que su amiga en uno de los tantos malos caminos que tomaba se perdiera.-…entonces hacelo, pero vas sola. Yo no te voy a ayudar a que te caigas a un pozo.
Depositó las cosas en una de las sillas de su cuarto y tomó las toallas para irse a bañar. Se giró enfrentando a Lumpy, la cual se encontraba boquiabierta y pálida por las palabras que de su amiga habían salido.
-Te correrías, necesito salir.
No tuvo que siquiera empujarla, la violácea se corrió del camino sin pronunciar nada ni emitir algún sonido, ahí la dejó, preparó su baño y una vez dentro quiso darse la cabeza contra la pared una y otra vez.
Había sido muy cruel?
Injusta?
Innecesaria?
Pero es que el futuro de su mejor amiga la aterraba, le aterraba que algún loco se la arrebatara de su vida, que alguien la lastimara o cualquier otra cosa nefasta…
Trató de bañarse hasta que el agua fría comenzó a repiquetear en su cuerpo, salió y se vistió lentamente, sabía que su amiga no se había ido, se iba a quedar hasta que se arreglaran, porque así era Lumpy…cabezota e insistente.
Caminó hasta el living donde su madre se encontraba viendo tele, la misma se giró para saludar a su hija.
-La comida está en el horno, llevá a tu pieza y coman allá.-Le guiñó un ojo, ella estaba acostumbrada a esas peleas entre ellas dos, porque de por sí solían chocar con frecuencia pero aún así eso parecía unirlas aún más.
Bonnie asintió y tomó una bandeja donde depositó la cena y fue rumbo a su cuarto. Al entrar vio a su amiga dándole la espalda ya que se encontraba mirando el panel de corcho donde había muchas fotos. La pelirosa depositó la bandeja entre ellas dos y comenzó a comer.
Y no fue hasta que ambas se acostaron con las luces apagadas y con los estómagos llenos que se pronunciaron las primeras palabras.
-Perdón.-Susurró Lumpy con la voz ahogada.
-Ya estabas perdonada.-Bonnie sonrió con dulzura a pesar de que no pudieran verse.
Y entre la oscuridad y el silencio sus manos se unieron. Quizá eran totalmente diferentes, pero una sin la otra no eran nada.
HOLAAAAA! bueno antes de arrancar con la perolata quería agradecer mucho a las chicas lectoras que dejaron sus rv, me emociona mucho que la historia sea de su agrado.
Quería comentar que quizá este cap sea un poco pesado, pero es necesario para ubicarlas en la historia, prometo que en el proximo yya hay más cosas interesantes, como verán no tengo un contexto de cuando subo capitulo, así que dejé uno largo y el proximo tambien lo será.
Insisto, desde ya muchas gracias por el apoyo y por leer este fic.
Besos grandes.
L
