Nos pasamos caminando fuera de la residencia en silencio hasta llegar a las afueras de la escuela durante los casi 20 minutos que duraba este trayecto a pie. Natsuki se veía impasible. Caminaba con las manos metidas en los bolsillos viendo sus pies, viendo el ritmo de cada uno reemplazar la delantera del otro durante la marcha. A simple vista no se percibía síntoma de preocupación o angustia en ella… Pero algo me decía, que se encontraba irremediablemente inquieta.
-¿Vas a empezar a hablar ahora o esperarás a que lleguemos a la Patagonia?
-Esperaba que preguntaras
-No soy de preguntar- Recordé aquel señalamiento de Haruka
-… Hmm… Entonces… Tengo que ir por mi uniformes
-Esperaba que dijeras eso- Le indiqué con la mano derecha el camino a la entrada de la escuela
Natsuki suspiró viéndome, volteó a ver la escuela, me vio a mi de nuevo, repitió aquella secuencia 3 veces más hasta que sacó las manos de sus bolsillos.
-Sé que algo tramas… Es decir… ¿Por qué no te sorprendiste cuando te pedí que habláramos?
-Porque ya hablamos antes… Tuvimos una clase de cita antes ¿Lo olvidas?
-Solo tomamos algo, pero… Mira ya, eso no importa- Natsuki sacudió las manos
-¿Por qué fuiste a verme?... ¿Era por lo de tu uniforme?
-… Algo sobre eso
-¿Y bien…?- La miré más interesada cruzándome de brazos
-Solo… no puedo hablarlo… es más sencillo si tu misma lo dices yo no puedo hacerlo
-¿Decir qué?
La vi frotarse ambas manos, intercambiar su peso de la pierna derecha a la izquierda, respirar agitada. Lucía alterada. Tragaba saliva continuamente. Parecía querer con todas sus fuerzas decir algo pero alguna fuerza que no lograba comprender no se lo permitía.
-Anoche- Empecé a decir –Lo que tuve fue solo un sueño ¿no?
Ella me miró. Suspiró… Lentamente disintió viendo el suelo.
-¿En qué momento estás tu involucrada en ello?
-Yo… yo no… Ahhh!... ¿Has visto a Sonia?
-Por supuesto que no, no estoy segura siquiera de haberla distinguido justo a ella
Guardaba mis dudas de que todo esto que hablábamos fuera una divertida casualidad. Sucesos como esos solo ocurren en películas de fantasía. No era una mujer de fe, mucho menos alguien que tragara entero fácilmente, y francamente solo compartía esta conversación con ella viendo a qué quería llegar. Mamá me decía que yo solía hablar dormida, y así sabía cuando tenía pesadillas y como consolarme. Cabía la posibilidad de que de alguna bizarra forma Natsuki hubiese pasado la noche espiándome y todo lo que decía entre sueños para luego usar estos sucesos para tratar de manipularme en este presente. Había demasiados misterios respecto a esta chica… Esto no acababa de explicar el rasguño en mi camisón, ni mi agotamiento, pero saciaría parte de las dudas lógicas que tenía para ese momento.
-Solo puedo decir que ya no causará problemas- Contestó ella volviendo a meter las manos en sus bolsillos
-¿Tenía intenciones hostiles para conmigo?
-Ya sabes bastante… -Sacudió la cabeza de lado a lado lentamente de forma preocupada -¡Por qué!
-He?...
-Nunca nadie había sentido interés en saber de donde vengo o de donde soy ¡Por qué tu!
-Soy la presidenta, es mi deber el hacer….-
-¡No!- Me señaló acusadoramente –Tu querías saber sobre mi más allá de estudiar aquí o no
Nos encontrábamos en medio del extenso camino de entrada a Fuuka. A las 6 de la tarde los estudiantes ya estaban en casa y nadie había alrededor para vernos haciendo esta escena tan extraña para tratarse de nosotras dos. Natsuki era una celebridad en Fuuka a su manera, y yo a mi propio modo tenía una reputación que proteger. Definitivamente personas como nosotras dos son el tipo de contradicciones prohibidas al status quo de Fuuka, solo por el hecho de se trata de dos personas absolutamente opuestas y nocivas la una para la otra a la vista de los demás.
-Solo guardé un interés en saber más sobre ti- Admití viéndola seriamente
-No lo entiendo- Pasó su mano derecha por su cabellera cobalto soltando un bufido impaciente -¿Qué tengo yo? ¿Por qué? ¿Tienes idea de lo que haces?
-¿lo que hago?- Desconcertada la miré
-¡No sabes en lo que te metes! Si husmeas de más, más locas como esa tipa vendrán y… y… ¡AHHH!...
Comenzó a caminar de lado a lado como un animal atrapado en una jaula diminuta. Respiraba tan fuerte que podía escuchar su respiración escapar de sus fosas y a través de sus labios también. Meneaba los brazos mientras lentamente se detenía.
-¿Está mal?- Pregunté en voz más baja
-Lo que me mata es que tu ya sabes suficiente… Ya puedes sacar tus conclusiones ¡Y no quieres hacerlo!... Será… sería más fácil…
-¿No puedes darme tu secreto acaso? ¿Es alguna clase de obra de teatro de crepúsculo?
-¿Ha?... ¡No!- Negó sintiéndose ofendida por la comparación
-Pues dime entonces- Volví a mirarla más seriamente que antes
Su expresión era más calmada que antes. Suspiró poniéndose de cuclillas para tocar el suelo con ambas manos. Comenzó a delinear con ambos dedos pulgares los contornos de su cabeza lentamente y en silencio.
-¿Qué averiguaste sobre la chica de la foto antigua de la escuela?... Y sobre la pintura
Mantuve la compostura antes la certeza de que efectivamente Natsuki había estado en mi habitación. No solo estado, había husmeado en mis cosas y había estado viendo todo lo que yo investigué y vi sobre ella; es decir, todo lo que estuve haciendo durante estas ultimas dos semanas había sido de todo menos solo mi secreto y de Haruka.
-Nada en verdad… Está relacionado con aquella leyenda sobre el Festival de la luna, pero nada más sobre eso sé
-¿Segura?- Seguía jugando a delinear su sombra
-No creo que pudiera mentirte a estas alturas sobre eso
-… Ya…
-¿Vas a decirme que ocurre?
-Fue una ilusión- Se puso de pie sacudiendo sus manos
-¿Cómo? -Enarqué una ceja
-La flama, el camino al bosque, fue una ilusión
-¿Tu lo hiciste?
-Sonia- Contestó levantando la cabeza
-Espera espera… -Me llevé la mano derecha a la frente frotando mis cejas y luego las sienes, respiré hondo -¿Fue ella? ¿Cómo?... ¿Magia?
-Ese es su don elemental
-… Bueno… ¿Qué?
No podía verme pero sé que tenía en mi cara una expresión desfigurada de confusión y desconcierto. Todo lo que me decía carecía de sentido o por lo menos, era una explicación totalmente opuesta a la que esperaba. De repente el hecho de Natsuki pudiese ser una acosadora me parecía una opción maravillosa en comparación de estar desarrollando esta conversación con ella.
-Ahhh… Ya qué… -Murmuró- Los inmortales de la primera generación fueron nacidos con dones elementales, dependiendo de estrella madre o de su clan o especie especifica pueden hacer uso de ella… El don elemental de Sonia es la manipulación cromática mental
Nuevamente no respondí. Ella me miró y suspiró de nuevo.
-Hipnosis es una manera, te hace ver lo que ella quiere que veas.
-… Ah…
-Así que… No fue un sueño, pero pudo ser peor que una noche sin descanso
-…¿Ah?
-¿Solo eso vas a decir?
-Ah… a ver… Primero… No creo que tuviese motivos para dañarme, o mucho menos llevarme lejos o interrogarme, no soy extraordinariamente inteligente ni tengo nada en contra suyo… Y segundo… -Retrocedí –Gracias por tu tiempo… Me voy
-No me crees- Sonrió por lo bajo
-Y te recomiendo que dejes de usurpar mi habitación
Comencé a caminar de regreso a mi residencia. Todo esto sonaba demasiado loco como para creerlo de simple vista. Miré sobre mi hombro; Natsuki seguía de pie tal y donde la dejé sin dejar de verme. No parecía tener intenciones de seguirme o contradecirme, solo me dejó ir y me sentí aliviada de eso.
La chica que yo había resuelto era un total misterio resultó ser algo peor que eso… En palabras simples estaba loca o algo como eso. Eso no terminaba de explicar todo lo que pasaba según mi información reunida, pero guiándome por un sentido mínimo de lógica nada de lo que decía podía ser remotamente cierto.
Esa misma noche terminé mis deberes, transcribí las notas del día que Haruka me envió por e-mail y me dediqué a deshacerme de la idea de seguir averiguando de más sobre otras personas por más que llegaran a interesarme, por lo cual tomé todos los papales, copias, fotos, imágenes y las organicé en una pila sobre la papelera a desechar al día siguiente.
-Fue una ilusión
Me recargué sobre la silla de mi escritorio mirando la página de inicio de google abierta, con el cursor parpadeando una y otra vez en la barra de búsqueda en texto.
- Hipnosis es una manera, te hace ver lo que ella quiere que veas.
Volví a frotarme los ojos. Y mandé la razón al carajo… Corrí la silla con mi peso de regreso frente a la pantalla y escribí velozmente en la barra de búsqueda de google: "Ilusiones sobre naturales". Click.
Una cifra de 6 dígitos de resultados obtenidos apareció ante mis ojos; paginas de videos de ilusionismo, exhibiciones de ilusionismo en teatros cercanos al centro, un tour de magos, secretos sobre las ilusiones mas complicadas, esoterismo, como deshacer una ilusión óptica, ilusión auditiva, ect, etc, etc…
-Esto es una pérdida de tiempo…
Entonces como un flash recordé… "Los inmortales de la primera generación fueron nacidos con dones elementales"
Esas fueron las palabras que usó Natsuki. El contenido de la búsqueda cambió: "Inmortales con dones de ilusión"
La pagina de resultados cambió por completo de una manera más inquietante. Había un extenso blog al respecto que tenía las mismas palabras y términos en la tercera página.
"…Entre otras cosas, los únicos inmortales conocidos con certeza con habilidades ilusorias deberían ser los vampiros descritos en las leyendas y folclores antiguos de regiones montañosas. Entes malignos con capacidades sobre humanas para atraer a los seres humanos a sus moradas de seguridad y alimentarse a gusto. Se sabe que estos vampiros no poseían las habilidades fantásticas de los descritos en las novelas de Drácula, tan solo se sabe de buenas fuentes no especificadas, que se debilitan tras mucho tiempo de no consumir sangre humana o animal. En tal caso la sangre humana les hace más fuertes e invulnerables a los elementos tales como el paso del tiempo, enfermedades, deterioro físico o la muerte misma por heridas o accidentes. Se trata de seres sobre humanamente resistentes y con una capacidad de regeneración superior a la del ser humano a niveles muy acelerados. La maldición de su procedencia los hace vulnerables bajo la luz solar, más es un mito en sí mismo que son alérgicos a los rayos del mismo… Los investigadores de lo paranormal de nuestros días han deducido que se trata de la mencionada maldición lo que los hace más débiles, sobre todo en el amanecer o en el momento del día en que el sol está en su punto más alto"
-Ahhh… Qué es esto… -Volví a separar la silla del ordenador frotándome nuevamente la frente
Todos estos datos sacados de una novela de horror parecían explicar a la perfección los orígenes de aquello que Natsuki me mencionó, pero seguía siendo demasiado… demasiado para creer de un solo trago. La última entrada del blog había sido actualizada hacía solo 3 días… ¿Por qué no?
Me aventuré a enviar un mensaje claro y bien redactado… Vamos, que quien escribía este blog me creería loca cuando lo leyera, pero podría de alguna extraña forma ayudarme a entender mejor todo aquello.
Y de ese modo pude de una extraña manera, ir más "tranquila" a la cama. Tenía la cabeza cargada, como si me hubieran metido piedras detrás de la frente… Pero debía dormir. Ya no podía volver a faltar a clases.
Y al día siguiente…
La mañana inició tranquila. Tomé mi lugar en mi aula del último grado tomando las clases del primer bloque; más tarde mis deberes en la sala del consejo, se me dieron los respectivos informes del día de ayer y del presente, firmé unos cuantos permisos para unos eventos de clubes aprobados por el consejo, aprobé la revisión de un par de clubes más… En menos de lo que habría pensado llegó la tarde y con ella, el fin de la jornada. A mitad de semana nunca surgen planes con nadie así que, como si se tratara otro día cualquiera, solo me dediqué a darme un tiempo a solas en la sala del consejo para luego ir a casa… Mientras leía un libro en la tranquilidad de la sala recordé que no había visto a Natsuki en todo el día, a Sonia tampoco. Y nadie parecía extrañar que después de tantos días de asistencia perfecta ninguna de las dos hubiesen sido vistas por ahí; y si, a su manera una extranjera como Sonia también tenía su propio fan club pequeño.
Pero ya era suficiente de pensar en eso. De alguna manera esta novela de lo paranormal se había apropiado de mi preciado tiempo libre y parecía estar logrando consumirme casi por completo. Obligué a mi cabeza a desechar estos pensamientos caminando a paso rápido a la salida de la academia, tal vez un baño caliente y una noche de sueño lograra sacarme tantas cosas de encima.
-Después de lo ocurrido anoche… Podría haber asegurado que ya no volverías a caminar sola…
No puede ser cierto.
-Sonia-san- Suspiré dándome vuelta
Me encontraba en medio de la recepción hacia la entrada de las aulas, ella estaba de pie bajo el umbral de la salida del edificio.
-¿Acaso Kuga no te explicó realmente como están las cosas?
-Kuga-san no me explicó nada que pudiera entender o aceptar con facilidad, así que… ¿Por qué no me lo explicas tu?
-Sería más fácil pero, no quiero- Sonrió de forma cínica mirándome
Me sentí observada como un niño que juega con un hormiguero sosteniendo una lupa bajo un rayo de sol en su mano. Y fue aterrador… Esos ojos ligeramente rojos lograron penetrar en mis miedos taladrando sobre ellos cada vez más con el correr de los segundos.
-Kuga-san no me ha dicho nada sobre el tema… Podría al menos entender un poco porqué no dejas de seguirme o tratar de interceptarme en sitios en que nadie vendrá al auxilio
-Sabes demasiado- Seguía sonriendo
-No sé de qué me hablas
-Ellas ya vienen- Asentía mientras caminaba lentamente hacia mi
-Tampoco entiendo eso- Retrocedía al paso que ella avanzaba
-Si una errante como yo se aprovecha de un territorio neutral, no faltará mucho tiempo para que un aquelarre quiera apoderarse del lugar… Una entrometida como tu ya sabe suficiente sobre el tema
-¿Qué?... Pero qué…
El espacio en el vestíbulo se terminó. Choqué contra uno de los mesones de la recepción de información y ella se acercó hasta quedar a un paso de mi. Por extensos e insoportables segundos se quedó viéndome con aquella sonrisa cínica en los labios, y solo podía ver esos ojos suyos; aterradoramente fríos a pesar del color rojizo en ellos… De repente una brisa veloz meneó mi cabello. Lo siguiente que sentí fue un estruendoso sonido de algo parecido a un trozo de madera romperse y acompañado de este sonido, un insoportable dolor punzante que se extendió desde mi pierna izquierda hasta la punta de los dedos y llegando a la cadera e incluso hasta el costado. Mi equilibrio falló y caí al suelo… el dolor se hizo 100 veces más insoportable.
-AAAGGH… Q-qué….
Al bajar la mirada a mi pierna izquierda contemplé con horror que la articulación de la rodilla que debía ir en ángulo frontal había tomado el ángulo opuesto. De hecho, había caído al suelo terminando de romper la articulación y exponiendo de una forma grotesca una astilla blanca que atravesaba la pantorrilla y exponiendo un torrente de sangre que comenzaba a brotar débilmente.
Y no podía pensar, no podía respirar, no podía hablar; solo gemir y soltar sonidos ahogados de los mismos gemidos. Quería irme de ahí, escapar, arrastrarme, correr… Pero no podía dilucidar nada que no fuera aquel insoportable dolor.
-Adorable… Te habrías ahorrado este castigo si hubieras hablado…
De una forma que debía lucir patética y graciosa a juzgar por esa risa burlona que soltó, comencé a arrastrarme por el suelo. El dolor punzante se hacía con cada arrastre de los brazos más insoportable, y aunque el mismo dolor era motivo suficiente para querer morirme solo quería huir… Escapar de alguna manera. Esto no era una pesadilla, y nadie vendría a socorrerme en el estado en que estaba.
-Déjame verte un poco más así… -La vi ponerse en cuclillas viéndome detenidamente
Por un momento un flashback llenó mi memoria. Natsuki en esa misma posición contemplando su sombra y dibujando el contorno de su cabeza en la sombra con sus dedos, hablándome de aquello que yo de una forma bastante cortante, llamé una locura sin momento a que ella me explicara nada más… Y si le hubiera creído…
No tuve mucho tiempo de pensar en eso nuevamente; el sonido de los huesos de mi tobillo cediendo al monumental e impresionante apretón de la mano de Sonia m sacó de mis pensamientos de un grito. Por si mi pierna no estuviera suficientemente destrozada… Y no pude contener las lágrimas, o los quejidos, o los gemidos de dolor. Ya ni siquiera atinaba a respirar bien
"Hazlo de una vez"
En medio de semejante penuria lo siguiente que vi fue una nube de polvo levantarse, la figura de Sonia en cuclillas desapareció como un látigo que la llevó a atravesar el muro de la recepción. Las esquirlas de concreto y la nube de polvo se levantó sobre mí… Pero a ella si la distinguía. Una Natsuki jadeando, con la ropa enmarañada y rota en varias secciones pero sin rastro aparente de heridas o lesiones apareció en medio de la nube de polvo, sus ojos los recordaba verdes pero… ¿Estaban de color amarillo?
-Perdón… No debí alejarme tanto… -Se inclinó hacia mi poniendo los brazos con cuidado alrededor de mi torso
-N-Na… Nat…
-Shss… Te llevaré a un lugar seguro
Como si de una pluma se tratara y con el mayor cuidado posible me levantó del suelo en brazos. Y eso no fue suficiente dado que otro grito de dolor ensordecedor escapó de mi garganta; una gota de remordimiento y empatía con mi dolor noté en la cara de Natsuki, quien corrió a toda velocidad dando un gran salto a través de la puerta.
La velocidad que alcanzó para cargar a una persona, e incluso sin cargarla era de no creer; fácilmente superaba un automóvil en carretera abierta… Y caímos como destino final en un prado abierto en el bosque mismo que recordaba de aquella noche. Ya para ese momento solo lograba ver doble; el dolor constante recorría desde la punta de mis dedos hasta incluso sentirlo latir en mi rostro. Ella con el mayor cuidado que pudo me depositó en el prado mirándome con una extraña tranquilidad pero un vizo de ira y dolor escapaba de sus ojos.
-Shizuru… hey… ¡hey!- Me dio una bofetada suave
Entorné los ojos hacia ella manteniéndolos los más abiertos que podía.
-Para sanarte tengo que corregir esa fractura… No puedes sanar con el hueso expuesto… Tendré que acomodarlo…
Y solo atiné a parpadear. No para aceptar, no para declinar… Estaba a punto de desvanecerme otra vez; esta vez mis manos hormigueaban, una sensación de vacío en mi estómago me llenaba más con el pasar de los segundos… Y progresivamente me sentía más y más cansada… dormir, quería dormir… si eso se hacía cargo de ese dolor entonces incluso pediría morir. Con lo poco de aliento que me quedaba giré la cabeza nuevamente hacia ella; miraba mi pierna, sudaba, jadeaba… Ya no podía resistirlo más. Solo me dejé llevar y cerré los ojos.
No sé cuanto tiempo permanecí sumida en la inconsciencia, pero tuvieron que ser horas…
El frío me despertó. El tiritar de mis dedos y castañeo de mis dientes se encargó de sacarme de éste casi por completo. Me levanté sintiéndome adormecida, atontada y mareada. Seguía en medio de ese prado en medio de la nada… Y quise correr hasta que recordé el deplorable estado en que había visto mi pierna la última vez, no solo la pierna, el pie también… Pero…
-No puede ser…
Masajeé con las dos manos mi rodilla y pantorrilla en su ángulo y posición. Toqué detrás del musculo de la pantorrilla y el pliegue de la articulación una cicatriz gruesa en forma de v que sobresalía de la piel del tamaño en ancho y largo de mi móvil. No era posible…
-Para sanarte tengo que corregir esa fractura… No puedes sanar con el hueso expuesto… Tendré que acomodarlo…
-Pero… como…
-Tenemos prohibido entregar nuestra sangre a humanos… Creo que acabo de romper unas cuantas reglas
Natsuki caminó hacia mi saliendo de entre los arbustos. Sostenía una botella de agua y sándwich en una bolsa. Se sentó al lado mío y los puso en medio de las dos sin mirarme.
-¿Vas a decir solo eso?... Eso y… ¡Natsuki, qué dem…!
-Ventajas de vagar sola- Me interrumpió ofreciéndome el agua -No tengo nadie que me acuse de haberlas roto, no tienes que preocuparte
-¡Esa mujer…! Espera, necesito calmarme- Me puse de pie verificando el estado de mi pierna
Podía moverla y doblarla con total naturalidad. Cuando estuve de pie noté en el suelo la camisa de Natsuki, ensangrentada y enrollada.
-¿Y esto qué es?
-No podía exponerme a que en el momento que sanaras la herida quedara con suciedad dentro… -Me enseñó en medio de su sudadera el zipper revelando que no tenía nada debajo de ella
-¡A ver!... ¿Y como demonios en primer lugar fue que lo que quedaba de MI pierna ahora está bien? ¿Me quieres decir?
-No puedo decírtelo… -Natsuki agachó la cabeza
-¡Por qué!
-Porque entre menos sepas, más estoy protegiéndote
-Una chica de mi porte y estatura acaba de romperme la pierna de una aterradora y fácil manera… Tu cargando conmigo me traes hasta aquí ¡Y ahora mi pierna está bien!... Mira, no entenderé nada de esto que está pasando pero necesito respuestas
Ella me miró. Se encontraba sentada con las rodillas elevadas y los antebrazos sobre éstas por delante de su torso. Me miró y luego volvió a ver sus manos.
-Vas a tener que confiar en mi- Se puso de pie caminando hacia mi
-¿Confiar en qué?
Sin anticipación, motivos ni aviso con sus uñas cortó profundamente su muñeca izquierda. La sangre brotó de su piel goteando en el césped. Un poco harta y asqueada de la sangre me alejé del goteo de esta… Y luego, sin aviso una vez más agarró fuerte mi antebrazo izquierdo hundiendo las uñas en él… Y como dolía incluso después que la sangre corrió a través de sus dedos… Solo entonces apartó la mano.
-Qué se supone qué estás hac-
Y no pude hablar mucho mas. Con los mismos dedos que me había lastimado tomo dos gotas de su propia sangre metiendo aquellos dedos dentro de mi boca. La fuerza con que lo hizo fue tal que obligó a mi cabeza a tirarse hacia atrás y por consiguiente la sangre entró a través de mi garganta. Me alejé 3 pasos de ella tosiendo, tratando de expulsarla.
-¡Por qué haces cosas como esas! ¡Estás…!
La señalaba con mi brazo herido… Y vi con incredulidad, asombro y totalmente estupefacta la piel de la herida en mi antebrazo comenzar a afrontarse por si misma; el cosquilleo de la carne uniéndose de nuevo y el singular calor de la herida dejar de manar sangre… No se comparaba con la idea de que por seguro estaba alucinando. Tardó poco más de 10 segundos en sanar totalmente.
Llevé la mano izquierda a la zona en que la herida estaba escarbando con los dedos, esperando que fuera algún acto de ilusión, un truco de magia, algo que me había puesto en el brazo. La piel se encontraba intacta con un pequeño corte enrojecido surcando la zona en que las medias luna de las uñas marcaron la herida.
-Por eso te dije que confiaras en mi…- Volvió a hablar ella
La miré. Mi mandíbula temblaba y no hilaba palabras. Mis rodillas cedieron y caí al prado viendo mis propias rodillas. Toqué nuevamente mi pierna izquierda y la cicatriz en forma de V detrás de la pantorrilla.
-… Qué eres…
Ella suspiró.
-Humana, no
