Disclaimer: Las Tortugas no me pertenecen (aunque eso ustedes ya lo saben) son propiedad de Kevin Eastman y Peter Laird.

Hola a todos!


Capitulo 2

Espantado abrió mucho los ojos. No podía creer lo que esta chica le decía, simplemente no podía ser posible. Hace apenas unas horas estaba corriendo a la guarida. ¡Su casa! Para regresar con su familia.-"¿Como es que le pasan estas cosas?"- pensó impactado.

-"No me lo creo"- dijo él sin duda.

-"Pero Raphie, te digo la verdad."- hablo sus palabras de forma pausada y baja, como si tratara a un niño pequeño. Esto lo hizo enojar.

-"Deja de mentir Mujer!"- levanto la voz frustrado, y la tomo de los hombros. Ella solo se limito hacer una mueca ante su dureza. El no quería actuar tan extremista pero la situación era demasiado surrealista. –"¿Dos semanas? ¿En serio?"- pregunto alarmado.

-"Cálmate Raphael"- había dicho su nombre completo. No estaba seguro que era peor; el maldito apodo o la forma como había dicho su nombre. Tal vez el estrés le hacía oír cosas extrañas, no había manera de saber.

-"Mira..."-Suspira ya más calmado. -"No sé lo que está pasando y quiero saberlo Ahora"- termino con simplicidad resaltando la última palabra.

Ella lo observo durante unos minutos en silencio. Estaba perdiendo la paciencia, pero antes de que pudiera gritarle de nuevo.

-"Te ves cansado, porque no te recuestas y te traigo el desayuno"- dice ella sonriendo. Absorto en sus palabras, solo logro escuchar el sonido de la puerta al cerrarse.-"¿Como hacia eso?"- Pensó con fastidio, solo podía culpar a su inestable cerebro, que no hallaba la manera de ponerse al tanto de la situación, permitiendo perderla constantemente de vista.

Aunque si de algo estaba seguro era, que esa mujer no le producía buenas vibraciones, lo que parecía extraño, para su comportamiento encantador.

Miró a los lados de la habitación preguntándose que hacer a continuación. Sabía que debería ir a casa pero aun no estaba listo, había demasiadas cosas que le faltaba por saber.

Se acerco a la ventana y observó caminar a los pocos peatones que se desplazaban tan temprano en la mañana.

-"Y si lo que ella dice es verdad?"- su familia debe estar alarmada con su desaparición no planeada. Sabía que había dicho en varias ocasiones que se iría, pero tanto él cómo sus hermanos estaban seguros que eso no pasaría. Seguramente iban matarlo una vez que regrese.

Escucha pasos acercándose a la habitación e instintivamente desaparece en las sombras de uno de los rincones. La puerta se abre y entra Jade con una bandeja, con lo que parece un vaso de jugo y... waffles?

-"Aquí tienes, Cariño."- ella sonríe, y se acerca al escritorio de la esquina colocando la bandeja encima. Se voltea y mira directo a su escondite, ya no tan secreto.

-"Vamos Raph, ven a comer"- él la mira con sorpresa, lo había encontrado fácilmente. Sale de las sombras y se detiene a unos pasos mirando el plato en el escritorio, para luego desviar su vista a la esbelta figura frente a él. Su cabello ahora se posaba en la parte delantera de su cuerpo ocultando la mejor parte. Suspira resignado.

-"No tengo hambre"- dice convencido. Pero para su desgracia su estomago decide objetar a la vil mentira, interrumpiendo la silenciosa habitación con gruñidos ensordecedores. El solo miro avergonzado ante su desobediente órgano.

La vio sonreír juguetonamente-"Comamos juntos. ¿Te parece?"- dijo bebiendo un poco de jugo.

El la observo durante unos segundos comer lo que era "su" comida. Algo le molestaba, había una pequeña voz en su cabeza que le decía que era el momento para salir de ahí. Las cosas empezaban a sentirse incomodas, y esa comida le perturbaba-"¿Estaré recordando?"-Aun la observaba, ahora indeciso de que hacer.

-"Me voy"- dijo tan repentinamente como la idea de regresar a casa paso por su cabeza. Se acerco a la ventana. Lo mejor era irse, ya tendría tiempo de saber lo que pasó.

Pero antes de hacer nada, paró en seco. Abrió mucho los ojos. No podía moverse. Atónito, voltio a mirarla. (Al parecer siendo la cabeza la única parte de su cuerpo en control)

-"Te he dicho que vas a comer. ¿Escuchaste Raphael?"- demando seria. Su rostro era sereno, pero sus ojos habían oscurecido unos cuantos tonos.

Enarco una ceja ante la chica impertinente-"Quien se creía para decirme que hacer?"-Pensó malhumorado -"No estoy sordo Jade" Gruño entre dientes aun sin poder moverse. Su voz gutural le dio un aspecto amenazante. Uno que a ella no parecía importarle, y con todo el derecho, él ni si quiera podía moverse.

Ella comenzó a acercarse a él. Automáticamente intento llevar sus manos al cinturón donde estaban sus sais. Con mucho esfuerzo logro mover sus manos, solo para encontrar que estos no estaban.

-"Buscas esto Raphie"- una voz engañosamente dulce, lo hace voltear al otro lado de la habitación. La vio sacar de la gaveta de la mesa de noche sus queridos sais. Se reprendió por haberla perdido de vista (De nuevo) mientras batallaba con su cuerpo para que cooperara.

-"Regrésamelas Jade"- Gruño bajo. No sabía en qué momento todo se había jodido tanto. Jade solo le sonreía mientras acariciaba sus armas.

De repente su visión comenzó a desdibujarse, le costaba respirar y todo le daba vueltas. Comenzó a entrar en pánico-"¿Qué demonios pasaba? ¿Era ella quien lo hacía?"- Se pateo mentalmente -"Ves a alguien más imbécil"-Se contesto a sí mismo.

Su espalda comenzó a encorvarse de lo pesado que se sentía.-"Arrodíllate Raphael"-Una voz amenazante llenó el aire, él levanta la vista para ver de quien se trataba-"¿Jade?"- entrecierra los ojos en la mujer. Ahora todo tenía más sentido, la perra lo había embrujado... o lo que sea, para mantenerlo junto a ella. Eso podría ser la posible explicación para su supuesta estancia de dos semanas, pero ¿por qué?

La miro intentando descifrar su habilidad. -"¿Cómo podía hacer eso?"- se pregunto consternado.

Vio crecer su sonrisa, mientras sentía unas cuantas, de lo que parecían toneladas de rocas posarse en sus hombros. Comenzaba a sudar por el esfuerzo. El no se arrodillaría ante ella. -"Ni en tus sueños, preciosa"- dice él con una sonrisa forzada.

Ella lo miro con incredulidad, para poco después soltar una sonora carcajada que lo hizo estremecerse.

-"Oh Raphie"- escucho la voz burlona de la chica. Empezaba a cansarse, tenía que terminar con esto de una vez. Ya no podía aguantar el peso de su propio cuerpo y en cualquier momento caería.

Su ira comenzaba a crecer enormemente. Estaba decidido a no caer. Y con una fuerza desconocida incluso para él se abalanzo sin mucha gracia contra ella. Logro tomarla por sorpresa y así empujarla al otro lado de la habitación, mientras le arrebataba los sais.

-"Eso fue fácil"- dijo para sí mismo, dudando de lo que había hecho, pensó que esta haría algo sorprendente evitando su ataque, pero nada de eso paso.

Miro en su dirección y su pálido rostro reflejaba sorpresa y... eso era admiración?

-"¿Cómo... pudiste hacer eso?"- dijo ella confundida, pero parecía satisfecha con los hechos, demostrándolo con una sonrisa que parecía que partiría su cara a la mitad.

Ahora libre del peso extra en sus hombros, aprovecho su despiste y sin prestar demasiada atención salto por la ventana. Jade apenas salía de su estupor y corrió tras él.

-"RAPHAEL"- la escucho gritar enojada incluso parecía desesperada.

No volteo, seguía corriendo a la guarida lo mejor que pudo, cuidando de no ser visto y ocultándose en las pocas sombras que la luz del día podía ofrecerle.

Sentía de nuevo esa pesadez. Significaba que estaba cerca, así que acelero el paso. La entrada más cercana a su guarida no estaba muy lejos, pero antes de bajar tenía que perderla.

Se preparo para saltar a la cornisa del otro edificio, pero su cuerpo al igual que antes dejo de responder y la gravedad como su buena amiga lo estampo contra el suelo del techo.

Intento levantarse de nuevo pero algo ya lo agarraba por el cuello, fue a patear lo que lo sostenía, pero sus piernas no respondían.

-"Rapha"- esa voz... era Ella!

Enfurecido, logro patear sus piernas con una fuerza sorprendente. Ella lo soltó de inmediato y los dos cayeron. El se incorporo más rápido y se lanzo encima para darle un puñetazo, sin pensar en las consecuencias.

Solo para darse cuenta de que ya no estaba, miro confundido a los alrededores. -"¿Dónde se había metido?"- pensó con irritación.

Escucho pasos detrás de él, y sin pensarlo rodo sobre su eje con su pierna en alto, pero esta paso a través de ella -"¿Una ilusión?"- pensó aturdido. Esto se ponía cada vez más extraño. Ahora no podía verla por ningún lado. Puso sus sais en alto para un próximo ataque. Sabía que no podría hacerle mucho; ella podía inhabilitar su cuerpo, el solo tenía que permanecer fuerte y no desparramarse en el suelo. Eso sonaba como un plan!

Los minutos pasaban y no había señales de ella, intento concentrarse para sentirla, pero nada parecía estar cerca. Así que decidió continuar, para su mala suerte sus piernas aun seguían entumecidas; resbalo del techo e intento agarrarse de la escalera de incendio, pero sus manos quedaron en el aire sin moverse. Abrió mucho los ojos ante la inutilidad de su cuerpo.

Se golpeo varias veces contra la escalera y cayó de cabeza contra uno de los contenedores de basura del callejón. Su mente comenzó a oscurecerse por el impacto. Pero antes de caer en la inconsciencia logro vislumbrar la borrosa figura de Jade en lo alto del edificio.


Despertó adolorido, aun sin abrir los ojos. Escucho a lo lejos voces que le resultaban familiar. Intento incorporarse, pero el esfuerzo intensifico el dolor, y no pudo evitar gruñir ante eso.

Las voces a su alrededor desaparecieron. No se escuchaba nada, solo su inestable respiración.

-"¿Raph?"- La voz de su hermano mayor se hizo presente. ¿Estaba en casa? Ahora escuchaba esas mismas voces de nuevo intentando despertarlo.

-"Raphael, hijo mío. ¿Estás despierto?"- La voz inconfundible de su padre se hizo escuchar sobre las demás.

Ahora estaba seguro de donde se encontraba. En casa, con su familia.

-"Raph, por favor abre los ojos"- La voz de su pequeño hermano genio se escuchaba desesperada, y sin dudarlo procedió hacer lo que le pedía.

El lugar estaba oscuro. Pudo notar la silueta de cada uno de sus familiares. Su padre a su lado derecho; Donnie a su izquierdo, sosteniendo una pequeña linterna de lo que seguro utilizaría para algunas pruebas, algo de lo que ya estaba acostumbrado. Por otro lado Leo se mantenía al lado de su maestro y Mikey junto a él. Ellos solo lo miraban preocupados. Odiaba esa mirada, pero esta vez no se iba a quejar, perderlo por dos largas semanas debió de ser duro.

-"Por cuanto..."- intento hablar pero no pudo continuar, tenía la boca muy seca. Mikey fue el primero en darse cuenta y correr a traerle un gran vaso de ese líquido transparente que tanto necesitaba.

Mientras bebía. Donatello procedió a responderle sabiendo lo que había querido decir.

-"Has estado inconsciente por dos semana Raphael"- esto casi hizo que se ahogara. Una vez que logro calmarse sin expulsar sus pulmones, miro con incredulidad a su hermano pequeño.

Donnie lo miraba seriamente. Ahora tomando mejor en los detalles de su hermano pudo notar las ojeras que se veían incluso a través de la banda. Miro a sus otros hermanos y todos parecían igual de cansados.

-"Eso no puede ser"- dijo él en voz baja.

-"Nos puedes decir en que pensabas Raphaelpregunto su hermano mayor. Frunció un poco el ceño ante el tono, pero se distrajo con la mirada reprobatoria que Donnie le mandaba a Leo. No esperaba esta bienvenida, de lo que pudo calcular que habrían sido cuatro semanas sin ver a su familia.

-"¿A qué te refieres con eso?"- dijo un poco alterado, intentando sentarse. Don le impidió que continuara, sujetándolo de los hombros y recostándolo con cuidado.

-"Cálmate, un poco amigo"- ahora era Mikey quien le hablaba.

"Mikey tiene razón Raph no queremos que empeores" Ante esto, lleva automáticamente las manos a su cabeza. Con los dedos rozo ligeramente la cicatriz del corte que probablemente se hizo al caer.

Volteo nuevamente a su hermano mayor -"¿Qué quisiste decir?"- Su hermano parecía debatir su repuesta.

-"Escúpelo Leo"- levanto un poco más la voz del necesario, pero ahora tenía la completa atención de su hermano. -"Es bueno saber que no has perdido tu encantadora actitud"- gruñó un poco ante el comentario de su pequeño hermano de naranja que parecía sonreír.

-"Ese día"- continuo Leo, dispersando el poco buen humor que Mikey había creado -"Te fuiste con Casey y no regresaste"- lo miraban acusadoramente. Perfecto, ahora como les decía, que una loca mujer lo había secuestrado y controlado, borrando sus recuerdos (o lo que sea que haya hecho) y quien sabe cuánta mas mierda había hecho con él-"Cuando no regresabas, salimos a buscarte en la mañana y te encontramos en unos de los callejones desangrándote."- parecía desesperarse con cada palabra. Algo que no era común ver en su hermano perfecto.

-"Parecía que habías caído desde muy alto, tal vez desde el techo. Es un milagro que aun estés con vida Raphael "- termina Donnie.

Se había perdido en la conversación. Dicen que había estado inconsciente por dos semanas, pero lo encontraron al día siguiente de sus copas con Casey?... Eso no tiene sentido.

-"Hijo mío"- voltea inmediatamente a su padre.

-"El señor Jones nos dijo que bebieron esa noche. Sabes muy bien que no me molesta que vayas con tu amigo para hacer algo... diferente. Pero sobrepasarte con ellas es peligroso Raphael. Nada bueno sale del alcohol."-

-"Es cierto Raph, parece ser que en tu estado de embriagues, caíste del techo golpeando tu cabeza al contenedor provocando una contusión cerebral"- dijo Donnie con un semblante sombrío. Parecía preocupado por su salud, pero más molesto por el comportamiento que lo llevo a esa condición.

Se quedo atónito... Sera verdad...? Todo lo había soñado...?

Su vista se volvió borrosa, parecía que se desmayaría en cualquier momento. La noticia de su estupidez lo canso enormemente.

-"Vamos hijo, duerme un poco, estaremos aquí por si necesitas algo"- por fin escuchaba algo amable desde que había despertado.

Decidió relajarse, no quería seguir pensando en nada. Ya era bastante malo que lo regañaran al despertar.

Se sentía mucho mejor. La atmosfera era ligera. Respiraba calmadamente, como el sueño se apodera de él, casi podría decir que literalmente.

Cerraba los ojos lentamente, pero antes de haberlo hecho por completo. En la entrada del laboratorio, logro ver la vaga figura de una mujer de estatura mediana y cabello violeta largo.

"Raphie" la dulce voz de Jade resonó en lo profundo de su mente.

¿De verdad todo habrá sido un sueño?

CONTINUARA...