No me he tardado mucho ¿Verdad?

Aqui les dejo el segundo capitulo de esta historia... espero les guste

=D


.2.

Nunca he sido buena para esto, las cosas misteriosas y extrañas se las he atribuido toda mi vida a los libros ¿Qué hacía ahora? ¿Qué clase de sentido del humor creía que tenía quién sea que me haya escrito esto?

No podía asimilar que había relación con lo ocurrido la noche anterior, ¿o podría? Muy dentro de mi sabía que si lo negaba me estaba mintiendo. Porque en mi vida me había ocurrido algo parecido, e increíblemente en menos de 24 horas lo imposible había sucedido. No a una estrella de cine, o famoso en general, no, a mí. A una simple personita que no resaltaba demasiado, ni por su belleza ni por sabionda.

Sentía el corazón a mil, llevaba más de veinte minutos con las manos apretadas. Estaba atónita. Lo diferente e incomprensible asusta y yo no era una excepción a la regla.

Tenía sed por tanto respirar por la boca tratando de calmarme y mi estómago estaba algo revuelto por haber desayunado tan rápido. Mire a Evie, seguía dormida. Con paso flojo camine hacia los baños, no voltee a ver a mi madre. Ciertamente no hubiese sido capaz de reconocer a nadie por lo distorsionado que sentía mi mundo.

Al instante de cerrar la puerta el pánico fluyo por todo mi cuerpo. Estaba helada, me temblaban las manos y si no fuera porque mi madre lo notaria me pondría a llorar en ese momento. Lentamente abrí el grifo y comencé a mojarme el rostro y el cuello. Después de un minuto me sentí ligeramente mejor. Alguien toco a la puerta.

-Un momento – conteste con voz chillona. Uh…

Un tipo musculoso se apartó de la puerta cuando la abrí.

-Ya está libre – le sonreí como disculpándome. Pero él estaba viendo el fondo del pasillo por lo que caminando pegada a la pared de los baños pase por su lado. Parecía distraído. Y no le vi el rostro. Como sea. Deje de pensar en el al segundo que oí crujir la nota en mi bolsillo.

-Piensa en Evie, piensa en Evie… - comencé la letanía mental.

Me recosté en la silla. Estaba agotada y me dormí.

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-Bella, cariño… estamos llegando - a lo lejos de mi cerebro oí la voz de mi madre. Llegando… ¿Llegando a dónde? Ah, cierto… lo olvidaba.

Después de lo que me pareció un interminable camino hasta la salida del aeropuerto, mi familia y yo, a petición de mi madre, pasamos por Piroshky Piroshky, una panadería rusa en la 1908 Downtown, Pike Place Market. Cada cosa que probé estaba deliciosa.

-¿Ana? – me llamo mi padre mientras le daba un último mordisco a mi rollo de manzana y arándanos.

-Mmm…

-Apresúrate, el doctor Stenson nos espera en 20 minutos en el Seattle Childrens.

- Claro – conteste, limpiándome las migas de la boca con una servilleta.

Mientras Evie y mis padres salían por la puerta me apresure a tomar mi chaqueta botando accidentalmente las tazas de la mesa. El mundo se me vino encima, estaba tan avergonzada que instantáneamente cambie de color, pasando a un rojo fresa.

-Yo… lo… lo siento – le dije a la camarera que estaba a unas dos mesas sirviendo – fue… eh… ¿Un accidente?

No podía creer que esto me ocurriera a mí precisamente hoy. ¿Por qué no en la mañana, con la vajilla de mi madre? Al fin y al cabo ella ya se estaba acostumbrando a perderla por mi mano.

Sabía que mis padres estaban afuera esperándome y también sabía que en menos de cinco minutos mi madre entraría a buscarme, y era algo que no quería, no se me antojaba en ese momento ver la cara de disgusto contenido cuando se diera cuenta de lo que había hecho. Así que tome una de las servilletas que también había ido a parar al suelo y comencé a recoger los pedazos repantigados por todo el alrededor de la mesa.

-torpe, torpe, torpe… - me recriminaba en voz baja.

-¿Necesita ayuda? – sonó una voz muy seductora desde mi espalda. Me voltee a ver. Wow…

-Eh yo… no gracias, casi termino – vaya que me sentía intimidada, pero que hombre más atractivo y alto. ¿Por qué no me encuentro uno así en las Vegas? Vaya, me he topado con chicos lindos pero este era un hombre… y joven además. Carraspee.

-No es problema para mí – dijo y se agacho. Llevaba una servilleta en la mano e imito lo que yo estaba haciendo en ese momento. Un instante después se me ocurrió que ninguna de las camareras o empleados del lugar se habían acercado a ayudarme ¿Por qué?

Como leyéndome la mente el mmm… joven, ya que no sabía ni como se llamaba me contesto – yo les pedí que no lo hicieran. Parecía realmente afligida y no quería que se incomodara más de lo que ya está.

¿Cómo si su presencia no fuera razón de más para incomodarme? Asentí y temblé ligeramente, mi radar especial cuando iba a ser descubierta por mi madre haciendo un desastre estaba encendido. Oí la campanilla de la puerta.

-¿Bella? –Hay, su tono de voz no presagiaba nada bueno - ¿Qué ha pasado aquí? ¿Has dejado caer las tazas?

Lentamente me levante. Todavía sostenía los pedazos en mi mano – yo… yo.

-Ella simplemente me estaba ayudando – respondió por mí el desconocido ¿Por qué lo hacía? Y ¿Por qué mentía por mí? – vi que estaba desocupando la mesa y camine demasiado rápido así que en vez de golpear a su… hija, me vi en la necesidad de apoyarme en la mesa y desgraciadamente deje caer las tazas y alguna que otra cosa.

Ella lo quedo viendo con suspicacia y luego me volteo a ver - ¿Es cierto Bella? ¿Así paso?

Yo estaba viendo al desconocido, el entrecerró los ojos y viéndome muy serio asintió hacia mi casi de manera imperceptible.

-Sí, si mama, eso… eso fue lo que paso – mentirosa grito mi conciencia – y yo solo intentaba ayudarle, ya sabes, a mí me pasan esta clase de accidentes siempre y quise ser útil.

¿Por qué me estaba extendiendo tanto con la explicación? Debería cerrar el pico. Parecía como si estuviera teniendo un vomito verbal queriendo confesarme.

-Bueno, no quiero atrasarlos más – hablo el desconocido antes de que yo siguiera – gracias por su comprensión y tu ayuda.

Le dio la mano primero a mi madre y luego a mí. Interesante, llevaba guantes. ¿Cuándo se los había puesto?

-Un placer – dijimos a coro.

-Tu padre nos espera – se limitó a decirme mi madre y salió del lugar. Yo detrás de ella.

Tomamos un taxi desde ahí hasta el hospital. Mientras yo, todo el camino venia absorta recordando lo sucedido minutos antes. Que torpe había sido y el desconocido, del cual no llegue a saber el nombre, me había ayudado, muchísimo. ¿Tanta lastima daba? Oh sí, me he de ver visto patética acuclillada y roja. Pero lo que aún no entendía era el porqué de la falta de auxilio por parte de los empleados del local. ¿Estarían tan impresionados por la hermosura de aquel hombre como yo o habría otra razón?

Me mordí la lengua. Casi maldigo en frente de mi madre. Voltee hacia ellos pero tanto mi padre como mi madre estaban pendientes de las calles de Seattle, era la primera vez que veníamos aquí. Rayos, había quebrado unas tazas y luego había huido detrás de mi madre olvidando darles una compensación por mi error.

Posiblemente el desconocido lo hizo por ti – subrayo mi conciencia.

-Llegamos – nos informó mi padre.

Una vez dentro del hospital mis padres se olvidaron de mi existencia. Sí, yo andaba pegados a ellos como garrapata, queriendo saber cada cosa que decía él y los médicos en cuanto a la salud de mi hermanita, pero no se ponían de acuerdo. Que si no era leucemia, que era un desgaste medular o lupus y no sé cuántas cosas más. Me estaba sintiendo bastante mal, ver a mi pequeña hermana conectada a una serie de máquinas, entrando y saliendo de diferentes cuartos, exámenes, exámenes y más exámenes. No sabía cómo ella lo soportaba. Mi padre estaba muy serio, apenas y parecía que respiraba, mi madre palidecía con cada cosa que el medico nos decía y yo estaba al punto de las lágrimas… necesitaba oxígeno, parecía como si alguien pusiera una plancha caliente y pesada en mi pecho.

Toque el hombro de mi padre y le susurre – voy a buscar un café – el asintió sin siquiera verme. Me entrego su billetera. Se la devolví. Antes de entrar mi madre me había dado doscientos dólares para mis gastos personales y quinientos más por si era necesario que yo comprara algo que Evie necesitase.

Todos los hospitales eran parecidos, largos pasillos con muchas habitaciones, el clásico olor a desinfectante y las enfermeras, por doquier. Parecía otro mundo, un mundo más acelerado que el que se encontraba en el exterior. Un mundo lleno de llanto, gritos y quejas por montones, pero también, un mundo lleno de más esperanza que en cualquier otro lugar.

Me subí al ascensor como por inercia. Solo había varios dispensadores de agua en la planta donde se encontraba Evie en ese momento. Una señora en silla de ruedas tocio y la joven que al parecer iba con ella le sobo la espalda. No quería llorar pero una lágrima traicionara surco mi cara. Ver a esa señora me recordó a mi abuelo ya fallecido, él había muerto de cáncer estomacal unos cuantos años atrás. Su cara centrina y la debilidad en sus extremidades. Salí en cuanto se abrió el ascensor.

Estaba en el área de cuidados intensivos. Sin darme cuenta en vez de bajar había subido un piso. La enfermera en recepción me quedo viendo pero no dijo nada. A unos veinte pasos había una máquina expendedora de café. Al parecer se necesitaba más aquí que abajo. Camine tratando de no hacer ruido con mis Adidas, pero aun así chillaron una vez. Una mujer con ojos hinchados me quedo viendo. Trate de sonreírle y ella volvió a agachar la cabeza.

Me serví una taza de café y fui a sentarme en una banca frente a esta.

No supe cuánto tiempo había pasado cuando sentí a alguien sentarse junto a mí. Era una chica, menuda y de coleta, aunque parecía que la liga dejaría escapar su corto cabello. Tenía también una taza de café en la mano. Y era bonita. Muy bonita en realidad.

Ella me sonrió.

-Toma – me extendió su taza – la tuya ya está fría.

Y era cierto. Ya no sentía el calor atravesar e vaso de cartón. Por alguna razón no le dije nada y me limite a intercambiar tazas. Le di un sorbo. Sabía bien, delicioso. Muy diferente al café que tenía anteriormente. Ella noto mi confusión y volvió a sonreír.

-Es exclusivo sabes, lo aprendí de alguien muy especial para mí.

-Oh - ¿Qué decía? Sabía exactamente como a mí me gustaba y los demás miembros de mi familia aborrecían por ser muy fuerte. ¿Qué clase de coincidencia era esta? Me sentí extraña.

Queriendo no ser grosera con ella, me termine el café y le di las gracias. Además, tenía que regresar con mi familia, saber cómo habían salido los nuevos exámenes y que era lo nuevo que decía el médico.

Ella se despidió con la mano cuando yo ya estaba en el ascensor.

-Bella, cariño – mi madre me llamo a penas me vio salir del ascensor. Sonaba distinta y el color había vuelto a sus mejillas – te estaba buscando ¿Dónde estabas? – Movió su mano haciéndome callar antes de poder contestarle –no importa, no importa.

-¿Mama? – estaba rara.

-Oh cariño – me beso la frente – no sabes lo feliz que me siento.

-¿Y eso? – le pregunte, ya que al parecer era lo que quería que yo hiciera.

-Es Evie, tu hermanita – sonrió.

-¿Evie? ¿Qué pasa con ella? ¿Está bien verdad? – sonreí tan ampliamente que creí que me dolerían las mejillas después.

-Va a estarlo hija, va a estarlo – me tomo de la mano y camino hacia una de las habitaciones llevándome consigo – quiero que conozcas a su nuevo médico.

Me pare en seco - ¿Nuevo medico? ¿Por qué? Se supone que el doctor Stenson es el mejor especialista en todo Estados Unidos.

-Sí, pero el nuevo es inglés, de Ingaterra, ya sabes – me arrastro hacia la puerta – Bella, te presento al doctor McHullen.

Mas parece apellido escoces o irlandés – pensé.

-Un placer conocerla finalmente – dijo. No quería ser maleducada así que levante mi mano y mire directo a su rostro.

Caí de bruces al suelo. No podía ser cierto ¿O sí?

Ojos dorados, piel increíblemente pálida, alto y cabello rubio… ¿Carlisle Cullen iba a ser el doctor de Evie?

Tenía que estarlo imaginando.


Otro capitulo... yeah!

Estoy aprovechando que mi bebe (mi sobrinito, ya que soy por el momento su niñera) esta dormidito para actualizar algunas de mis historias, incluida esta como ven...

Quiero agradecer de todo corazón a priyellow, Alexa Swan de Cullen, Jazmine's Twilight Obsession por incluirme en sus alertas y favoritos. Un abrazo a todas.

Alexa Swan de Cullen Gracias preciosa por tu RW, me complace que te haya encantado. Me gustaría saber de donde te suena, me has abierto la curiosidad ¿Sera el nombre del fic? ¿U otra cosa? Espero saber pronto de ti y que te agrade el cap. Besicos...

A mis lectoras (es) fantasmas que se dan una vueltecita por aquí y se toman el tiempo de leer mi humilde historia, millones de gracias...