Bien chiquillos y chiquillas... me siento tan feliz de que me hayan dado 15 reviews! w mi primer fanfic y tengo reviews! soy muy feliz, gracias a ustedes es que tuve inspiración para escribir... y estem, sé que me tardé un poquito pero es que me daba flojera escribir jaja pero luego leía los reviews y me zapeaba a mí misma y me decía "tienes que hacerlooo! tienes un públicooo!" (?) la verdad es que esto lo escribo según lo soliciten, entonces hasta este momento no he escrito nada más, si les sigue gustando y me siguen diciendo, les escribo xD soy como los cantantes, mientras me aplaudan, canto/escribo jaja
Éste capi es un poquiiiito más corto que el anterior, no, no hay escenas fuertes (aún falta mucho xD pero créanme que le traigo ganas -w-) pero espero que les guste jeje ahí me comentan en un reviewcito bonito~ nos vemos~
-COMIENZO
Después de varios minutos entre insalubres cables, logró conectar algo y la motocicleta arrancó, se había concentrado tanto en hacer que funcionara que había olvidado quién estaba a su lado, observándolo detalladamente, sentado en la acera.
Kevin no era un chico complicado, le gustaban las cosas simples y seguras, y divertidas; no es que fuera bueno o malo, era más bien el tipo de chico desinteresado que sólo vive su vida y ve por sí mismo, algo así como un Llanero Solitario, sin su acompañante. Desde que había entrado a la preparatoria había comprado una motocicleta digna, no más aquél remedo, ahora era un hombre y merecía un transporte que estuviera a la altura, así que había conseguido hacerse de suficiente dinero con pequeños trabajos a medio tiempo, claro que nunca admitiría eso puesto que arruinaría su reputación.
Llevaba años sin hablar con Eddward en específico y se preguntaba si ese chico realmente había estado ahí todos los días, sólo existiendo; no escuchaba su voz en ninguna de las clases que compartían más que para decir lo justo y necesario, jamás lo había visto en ningún club o deporte, y en la cafetería nunca estaba con ningún grupo… ni siquiera sabía si estaba, ¿de verdad habían ido a la misma preparatoria durante los últimos tres años? No recordaba haberlo visto más de unas cinco veces en todo ese tiempo.
Lo había notado nervioso cuando habían entablado "conversación" y de ahí no había vuelto a decir ni "pío" mientras arreglaba su motocicleta; ¿siempre había sido así de tímido? No lograba recordar demasiado.
Desde ese punto tenía una perspectiva perfecta para estudiar al menor, seguía usando el mismo estilo de ropa nerd, suéter de cuadros, camisa con el cuello perfectamente almidonado, pantalones de mezclilla sin ningún tipo de decorado, y sus zapatos bien lustrados. Había crecido, eso podía notarse, aunque fuera solo en estatura pues seguía tan delgado como lo recordaba de sus años de infancia, su piel seguía siendo pálida y aquél hoyito entre sus dientes frontales seguía presente, dándole un toque infantil al conjunto que era su cara.
No podía entenderlo, si había avanzado aunque fuera un poco en su forma de vestir, ¿por qué seguía usando aquella gorra absurda? Habían pasado los años y naturalmente, la gorra se había decolorado un poco y ahora lucía raída, restándole mucha elegancia a su aspecto perfeccionista.
Sintió el impulso de preguntarle qué era lo que le hacía llevar aún esa vieja gorra, pero se resistió, al fin y al cabo no era su asunto, y en lo que a él respectaba, podía vivir bien el resto de su vida sin conocer la respuesta.
Después de contemplarlo durante algunos momentos, el menor se incorporó con las manos manchadas en aceite o algo parecido y sonrió.
-Ya está listo… -en ese punto fue que Edd reaccionó y al recordar quién era el dueño de la motocicleta, agachó la mirada- q-q-quiero decir q-que… y-ya funciona… p-p-puedes proceder a retomar tu c-camino, Kevin…
El mayor se incorporó y caminó el par de pasos que los separaban, mirándolo como si nada, fijándose de nuevo en aquellos dientes frontales separados y sonriendo inconscientemente.
-¿Seguro que estará bien? ¿No explotará ni nada? –finge desconfianza hacia su trabajo, aunque recordaba claramente que Eddward era muy bueno para esas cosas desde que era niño.
-No lo hará, Kevin… he revisado todo cinco veces… -contestó seriamente el moreno, y Kevin se dio cuenta de que era la primera vez que decía dos frases sin tartamudear seguidas.
-Bueno… entonces está bien… -tomó su casco y se lo colocó, dándole la vuelta a su motocicleta y mirando de reojo a Doble D, quien se hizo a un lado silenciosamente y con la mirada aún agachada; el aceite se le había pegado en la parte baja de su suéter y en las manos, así que planeaba ir deprisa a casa a darse una ducha y lavar su ropa.
-Ten cuidado… -se le salió de los labios al menor, quien solía decir eso como el único gesto cariñoso que había en su familia; antes de que sus padres se fueran a trabajar, cuando tenía oportunidad de verlos, decía siempre "ten cuidado", eso significaba que esperaba verlos de nuevo, que no deseaba que les pasara nada y de alguna manera, era un "te quiero", claro que para el otro podría no tener el mismo significado, pensar en decirle esa frase a alguien como Kevin le hizo sonrojarse y comenzar a caminar lentamente en la acera.
La escuela no estaba tan lejos de su casa, normalmente tomaba el autobús solamente porque deseaba llegar siempre a tiempo; sin embargo, a la salida siempre volvía caminando sin importar la hora que fuese, eran como unas quince cuadras pero él las hacía en poco más de media hora mientras divagaba entre sus pensamientos o hacía apuntes mentales sobre cosas que había visto en la escuela, repasando solo.
El pelirrojo lo vio alejarse antes de que llegase a decir algo en respuesta, pero no hizo nada, sólo se acomodó en el asiento y quitó el freno, encogiéndose de hombros y arrancando; unos minutos después, ya estaba en casa.
Doble D ya había avanzado un tramo cuando escuchó el ruido de la motocicleta acercarse, su corazón se aceleró y pensó en una utopía, pensó que tal vez el otro se detendría y le ofrecería llevarlo a su casa, era normal, ¿no? Después de todo le había hecho un favor al reparar su vehículo; o tal vez no lo llevaría a casa pero alentaría el paso y decidiría acompañarlo por un par de cuadras, podrían conversar, quizás aquél breve encuentro le habría hecho recordar la niñez compartida y querría platicar un poco más… pero no…
Alzó la mirada cuando la motocicleta pasó a su lado sin aminorar el paso, ni siquiera el conductor volteó hacia un lado para dedicarle una mirada, una ráfaga de aire le golpeó de lado cuando pasó junto a él, obligándolo a cerrar los ojos y protegerse el rostro con una mano; una vez hubo pasado, lo buscó con la mirada y esperó para ver si volteaba aunque fuera un instante, para ver si seguía allí, antes de que diera la vuelta en la esquina, pero no…
Un pequeño dolorcito se alojó en su pecho cuando el ruido del motor ya no fue audible, llevó una mano a su pecho, justo sobre su corazón, sin darse cuenta de que con eso estaba manchando más su suéter, preguntándose qué era eso, ¿sería algún tipo de problema cardíaco? Dolía pero no suficiente como para matarlo, era como si se hubiera abierto un pequeño agujerito en medio de su pecho, pero sabía que no tenía ninguna herida, ¿entonces qué era?
Se mordió los labios y respiró profundo, poniendo de nuevo un pie delante del otro rumbo a su casa, ya consultaría la enciclopedia después para buscar si había algún tipo de padecimiento cardíaco que se ajustara a sus síntomas.
-Hoy en clase de química… ah, sí, hablamos de las… -volvió a su repaso interno, hablándose un poco a sí mismo en voz alta, para desconectarse del mundo real y poder concentrarse; química, matemáticas o administración, inconscientemente sabía que cualquiera era mejor que correr el riesgo de darse cuenta de que algo más que somático estaba pasando en su interior por causa de aquél pelirrojo llamado Kevin, pero nunca lo admitiría ni siquiera en su fuero interno. ¿Darle la razón a Ed y a Eddy? No, él no era gay, de hecho, no tenía interés en ningún tipo de género, él sólo vivía su vida y estudiaba, era todo, su círculo vital era: nacer, crecer, estudiar y morir. Había pasado los últimos años de su adolescencia y pre adultez joven convenciéndose a sí mismo de eso y nada iba a cambiarle el esquema ahora. Tuvo que esforzarse un poco más de lo normal para recordar lo que había escrito en el pizarrón, palabra por palabra, las fórmulas, los diagramas, empeñado en no pensar banalidades…
Sus pies conocían el camino, ya no era necesario que tuviera cuidado con los altibajos en la acera, llevaba tres años recorriendo el mismo trayecto y ya lo tenía memorizado; llegó a casa y se quitó los zapatos, dejó sus cosas en la habitación y fue directamente al baño.
Se inclinó frente al lavabo y se acomodó las mangas, tomando el jabón y frotando cuidadosamente sus dedos sobre su piel, tallando bien sus nudillos, sus palmas, sus muñecas, llegando hasta el antebrazo, enjabonando durante un minuto como si fuera a realizar una cirugía, de verdad detestaba estar sucio. Había aceite debajo de sus uñas, ¿cómo había hecho para meterse ahí? Si había sido muy cuidadoso al tocar los cables y conectar todo.
-Debería de haber una forma de que funcionen las máquinas que no involucre aceite… o un aceite que no manche… -murmuró para sí mismo, después de bufar y suspirar.
Alzó la mirada y decidió que se lavaría la cara, volvió a tomar el jabón y frotó con cuidado sus mejillas y su frente, mordiendo un poco su labio inferior, entonces vio algo que le hizo soltar un grito.
-¡MI GORRAAAAAAAAAAAAAAA!
Había desaparecido, no estaba sobre su cabeza, su cabello era visible; no, aquello no podía estar pasando, no, no su gorra, no su gorra, ¡¿Qué rayos iba a hacer ahora?!
...
-FIN del segundo capítulo
Jajajaja ¿soy malvada? ¿los dejé picados? Coméntenme~ n.-
