Me terminaras odiando

Es muy común que las estrellas que tienen un gran resplandor se encuentren en varios puntos de la vida.

Creo que ella y yo nos estuvimos encontrando en varios momentos... Pero nunca lo supimos. O al menos yo no.

El tiempo fue misericordioso y decidió juntarnos un día, de la forma más rara... Terminamos viéndonos cara a cara en la luna.

Ella con su hermosa tez blanca, como si hubiese sido labrada de porcelana, tersa al tacto y a la vista. Con sus bellos ojos azules, abiertos de par en par.

Sus cabellos rubios que destellaban con las lámparas que intentaban iluminar aquella desolada noche.

Mientras que era hipnotizado por su melodiosa voz que no paraba de cuchichear.

Nuestro primer encuentro paso entre risas e historias, sintiéndome tan pleno, contaba mi vida y ella la suya. De vez en vez sus ojos azules se perdían de curiosidad entre los objetos que veía a su alcance. En un par de ocasiones se levantó atenta de tener en sus manos objetos para verificar su autenticidad y uso.

Me perdí en su encanto.

Dicen que es fácil enamorarse de la luna, y difícil dejarla de amar, para mí ella fue mi luna.

Comencé a buscarla.

A perder mi locura entre su realidad y la mía.

En ese momento supe que ella era mía.

Pero... Para ella no lo era...

Poco después entre en cuenta que ella tenía novio y que ella lo amaba como a nada en este mundo.

La cuestione:

No soy lo suficiente bueno para ti?

No hay nada que te haga cambiar de opinión?

No hay nada que te haga que te quedes conmigo?

Su silencio hizo nacer en mí una esperanza...