Holitas a todos! Bueno, pues aquí está el nuevo capítulo de este fic mío de yo! Disfrútenlo!

Capítulo 2:

-¡Se te va a hacer tarde, Laura!- le gritaba su mamá, Naomi, mientras ponía las cosas del desayuno en la mesa.- ¡Vaya!- exclamó, cuando al fin su hija apareció en el comedor- ¿por qué tan arreglada, Laurita¡Te ves muy bien!

-¿De verdad lo crees, mamá?- preguntó ésta tímidamente, sentándose

-¡Claro! Yo pensaba que jamás te ibas a poner ese collar que te regalé… pero queda muy lindo con esa blusa

-¡Si! Y es que no había encontrado ocasión para ponérmelo, pero ayer que lo vi junto a esta, pues me gustó (adivinen quien lo puso ahí xD)

Su papá la miró de manera escrutadora.

-¿Y la ocasión es…?

Ella se rió nerviosamente

-Pues… que tengo que causar una buena impresión¿no? Después de todo, los padres de Robertinho no nos conocen y tenemos que dar una buena primera impresión… porque… bueno… tú sabes… la impresión…

-La primera impresión nunca se olvida- completó su mamá, guiñándole un ojo

-Si, eso U

Roble, el papá de Laura, solo se limitó a fruncir el ceño. Aunque Laura intentó desayunar con naturalidad, se estaba tardando las horas cuidando en que ni una partícula de comida cayera sobre su atuendo, lo que malhumoró incluso más a su padre. Cuando Karla tocó el timbre, Laura no iba ni a la mitad del plato.

-No te preocupes- le dijo Naomi, retirándole el plato- trabaja duro, Laurita- de nuevo le hizo uno de sus guiños tan cómplices. Sintiendo un ligero sonrojo, salió. Esperaba los comentarios de Karla, pero no esperaba que le gritara en la cara, así que con el:

-¡QUE BIEN TE VEEEES, LAURA!

Brincó un par de metros.

-No seas exagerada, Karla- le dijo con una gotita en la cabeza- no creo que…

-Vamos¡no seas aguada! Te ves muy bien- y se empezó a reír incontrolablemente, por lo que la gente en la calle estaba comenzando a echarles miradas de temor. Laura codeó a su amiga, quine hizo un esfuerzo casi sobrehumano para controlarse.

-Bueno, no me negarás que tu vienes muy arreglada también- le dijo a Karla, como queriendo desviar su atención- ¡no te había visto ese pantalón nunca!

Karla movió la mano como restándole importancia.

-El beneficio de ahorrar…

-¡Qué fuerza de voluntad! Yo aunque trate no puedo ahorrar nada…

Y siguieron conversando de eso, para gran alivio de la chica Haruna.

Pero si creía que se iba a librar tan fácil¡pues no! Kyoko y Juanita le hicieron el mismo escándalo, tanto a ella como a Karla, solo que la segunda parecía muy encantada y lo encontraba en extremo divertido, sobre todo por la manera de sonrojarse de Laura. Pero no solo sus amigas lo notaron. Cuando iban al descanso, unos muchachos pasaron corriendo al lado de las cuatro y, sin más contemplaciones, les chiflaron (qué gente ¬¬)

-No sé como vas a aguantar trabajar con ese Tori, Juanita- le dijo Laura, roja e indignada.

La interpelada suspiró.

-Yo tampoco, pero supongo que me las arreglaré. Además, dudo que haga tantas tonterías como acostumbra en su propia casa…

-Tal vez hasta sea peor- comentó Kyoko.

-Gracias por tu apoyo ¬¬

-Bueno, bueno, no vale la pena desperdiciar nuestras energías hablando de él- comentó Karla, algo roja igual que Laura- Hablemos de algo más. Ayer pasó algo de lo más raro. Juraría que Bocadín escogió este broche- se señaló el cabello- para el pantalón…

Y como algo parecido les había sucedido a las demás, encontraron tema con el que entretenerse.

-Gracias por tomarte la molestia, Robertinho- le decía Travis camino a la casa del susodicho, caminando junto a las muchachas. Ellas aprobaron su comentario e hicieron varios del mismo tipo. Pero Robertinho se limitó a decir que no era problema y a sacudir la mano para restarle importancia. Cuando al fin llegaron a la enorme residencia del muchacho brasileño, no pudieron evitar que se les ensancharan las pupilas. No sabían porqué, pero cada vez que veían esa casa les pasaba lo mismo: las incontrolables ganas de ver como era por dentro. ¡Al fin lo lograrían!

-Pasen- les dijo Robertinho, introduciendo la llave en la puerta y haciéndose a un lado- están en su casa.

Y realmente les hubiera encantado que fuera su casa. Era un lugar muy luminoso, sobre todo a esas horas, ya que la luz amarilla de las tres de la tarde brillaba por toda la casa. Casi todos los muebles eran de madera, con intrincados tallados, y sillones de colores cítricos. Varios jarrones con flores adornaban el lugar. Aunque la mayoría de las paredes eran de color blanco o crema, había muchas pinturas de colores fuertes y brillantes, cálidos. La mayoría eran abstractos, aunque también había paisajes. El más grande correspondía al gran Cristo de Río de Janeiro. Los tres visitantes estaban con la boca abierta. En eso, una mujer fue a su encuentro. Era considerablemente parecida a Robertinho, solo que su cabello era de un tono más oscuro. Ella sonreía, y saludó a su hijo con un beso en la mejilla. Aunque los nipones se sorprendieron de este gesto, tan poco común en su cultura, el aludido lo tomó con naturalidad.

-Madre, estos son mis compañeros de clase. Laura- ella sonrió, algo nerviosa, aunque aún sin saber porqué-, Karla- ella sonrió afablemente- y Travis- éste hizo una pequeña reverencia ante la dueña de casa.

-¡Es un placer conocerlos!- la señora les estrechó la mano a cada uno con energía y cortesía- ¿Dónde van a trabajar?

-En mi cuarto- contestó el chico

-Muy bien, entonces les subiré algo más tarde. ¡Trabajen duro!- la madre de Robertinho hizo un gesto con el puño como para animarlos a treparse a una montaña. Los visitantes le sonrieron, y siguieron haciéndolo mientras seguían a Robertinho escaleras arriba. La parte superior se parecía bastante a la de abajo, sólo que en esta, las ventanas tenían vitrales, y pasaron bajo un tragaluz antes de detenerse frente a una puerta. La parada fue tan repentina que, como iban en fila india y totalmente embobados, casi se derriban unos a otros. Robertinho los vio con una gota en la cabeza. Abrió la puerta de su cuarto. Cuando (bien caballeroso, él xD) les indicó a las muchachas que pasaran, ellas soltaron un ya bastante reprimido "¡OOOOHHHH!", provocando que el dueño de la habitación se sonrojara. Era un lugar amplio, con ventanas de considerable tamaño y unas puertas que daban a una terraza, un par de sillones frente a una TV con su correspondiente consola, un librero, un escritorio con su computadora, y una cama bastante espaciosa, con una lámpara grande en la mesa de noche y unas cuantas fotografías. Y, por supuesto, las paredes cerca de la cama estaban tapizadas de pósters de fútbol y de Resident Evil 4 y otros videojuegos. Esto llamó inmediatamente la atención de Travis, que enseguida se acercó a verlos.

-¡Vaya!- al parecer a él también le gustaban esos juegos- ¿ya pudiste pasar el nivel ese en el que sale el zombie que parece simio? – esto animó bastante a Robertinho y pronto los dos chicos estuvieron bien enfrascados en una conversación sobre todos los niveles, ambos con los ojitos brillantes como niños en Navidad. Karla y Laura se vieron mutuamente y soltaron unas cuantas risitas. Karla entonces notó el librero y se fue a inspeccionarlo. Laura se acercó a donde estaban ellos, y se fijó en las fotos sobre la mesa de noche. Había una foto escolar del grupo, una foto de Pico (donde se veía totalmente adorable .), una foto familiar: su madre, su padre, un muchacho que debía de ser su hermano mayor y él; y otra de una muchacha joven. Laura pensó que debía de ser su hermana o la chica que le gustaba en Brasil, pero entonces se fijó mejor en el tono de su cabello… lo había visto antes. Lanzó una queda exclamación de asombro¡era la madre de Robertinho! Con algunos años menos, claro está. En la foto traía su uniforme de la secundaria; y de fondo estaba el mirador por donde se puede contemplar el "Pan de Azúcar" (un monte de Río :P) y el gran Cristo. Ella estaba apoyada en la barandilla y sonreía con despreocupación. Laura tomó la foto para verla más de cerca. Era increíble que la muchacha de la foto se siguiera pareciendo tanto a la mujer que se encontraba abajo. Pero algo no había cambiado en ella, notó Laura con una sonrisa- ese aire de jovial despreocupación, como si conociera todo el mundo desde siempre. Se fijó mejor en el uniforme y vio algo más. En eso Robertinho se acercó a ella. Laura volteó a verle, y notó que Travis se había unido a Karla en la inspección del librero. La expresión de Robertinho oscilaba entre un "Estoy aquí para aclarar tus dudas" y un "Sáquese, metiche". Laura se rió con nerviosismo y le mostró la foto (como si él no la viera muy seguido xD).

-¡Tú mamá era muy bonita!- le dijo sonriendo sinceramente. Esto pareció serenar al brasileño- Y su nombre es muy bonito también: Bianca- antes de que Laura pudiera continuar, Robertinho cambió su expresión por una de perplejidad.

-¿Cómo lo sabes?

Laura señaló la fotografía.

-Lo dice en su uniforme- apuntó las letras blancas que resaltaban del sweater azul marino, pequeñas, muy pequeñas.

-¡Qué buena vista tienes!- se sorprendió Robertinho- tomando la foto y poniéndosela a un centímetro del rostro. Laura sólo se rió.

-Y ¿sabes? tu mamá es una persona muy linda. Se le nota en seguida. Cómo tú, solo- Laura rió un poco más- que contigo cuesta un poco más de trabajo notarlo…

Robertinho frunció un poco el ceño, sólo que ahora solo lo hacía por berrinche, pues había apreciado mucho el comentario de Laura. Sin mencionar que el rubor había coloreado un poco sus mejillas al oírle decir que él también era "lindo". Ella tomó la foto de su familia y le preguntó por el muchacho mayor que él.

-Es mi hermano- le confirmó Robertinho- ahora está estudiando la universidad en Kyoto, pero en vacaciones se viene para acá…- pronto él y Laura estuvieron conversando acerca de esa y las demás fotografías, y en cada explicación, Laura se enteró de un poquito de la historia que guardaban, y sobre todo, supo un poco más del muchacho frente a ella. Robertinho parecía haber quitado por un momento todas sus reservas, y se veía que disfrutaba de la plática, pues cuando Travis y Karla se acercaron magnéticamente a la tele y a los tan tentativos videojuegos, él, casi como autómata, les dijo que podían jugar todo lo que quisieran (ni mencionar lo obedientes que fueron los otros dos xD). Así Laura supo de su hermano, de su papá, que al parecer era ministro en la embajada de Brasil en Japón (Oo); de que la foto de Bianca había sido tomada por su padre cuando todavía eran novios, del pandemónium que había sido poner a Pico quieto para tomarle la fotografía… Y, por comentarios hechos por ella, Robertinho también pudo conocer un poco más de Laura Haruna.

Unos toques ligeros en la puerta los sacaron a todos de su ensimismamiento (Karla y Travis estaban más que emocionados con su pelea virtual). Era la mamá de Robertinho, que traía una bandeja con 4 refrescos y unas rebanadas de pizza. Al lado, había un tazón de palomitas. Bianca dejó la charola en la mesa que Karla y Travis estaban usando de respaldo. Luego miró alrededor, como satisfecha. Luego se rió.

-Avanzaron mucho en su trabajo, supongo- dijo con un guiño cómplice. Los chicos la miraron apenados- Bueno, sin combustible no pueden seguir a este ritmo- apuntó la charola, sin perder su sonrisa, como si ella ya previera que no iban a hacer nada relacionado con el trabajo de Historia en esa primera hora. Se sentó en uno de los sillones y les hizo señas de que se sirvieran. Después de los primeros dos pedazos de pizza, se fueron relajando, y comenzaron a hablar con Bianca, que estaba feliz de la vida. El único que aún estaba callado era Robertinho, que, mirando sobre su vaso, contemplaba a sus compañeros, reflexionando como podía haber rechazado intimar más con ellos. Pero al parecer eso se solucionaría pronto, si seguía hablando así con ellos. Pero más que a nadie, veía a Laura, que se reía con los demás. Se preguntó como diablos sólo había pensado en ella algunas veces como "la chava de la rata", cuando era una persona tan abierta y amable. Siguió mordisqueando su pizza. Él sabía que era difícil, en conversaciones, sacarle hasta la hora; pero a ella le había contado de su familia, e incluso, la historia detrás del retrato de su madre. Quizá lo suavizó, pensó, el que ella mostrara tanto agrado por su progenitora. Y era aprecio sincero, eso quizá era lo que más le había llegado. Suspiró. Y tomó otro trago de refresco. En fin, pensó, quizá el trabajo no fuera a ser tan pesado como él pensaba…

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¡Qué tal, gente bonita¿Qué les pareció¡Ahora van viendo por qué es Historia Peligrosa! ;D ¿Les está gustando¡Espero que sí! Espero sus comentarios:P ¡Y mil gracias a mi amiga Guaduchi por tu lindo review! Espero tu comentario sobre este chap. ¡Nos estamos leyendo¡Matta ne!