Disclaimer: Fairy Tail no nos pertenece.
No todo en una historia cliché es igual
Desde el aire, Happy se quedó fascinado mirando a la isla.
Esta desprendía un brillo dorado como fuego desprende el Dragon Slayer de fuego. Bueno, esta magia salía con tranquilidad, a diferencia de las flamas de su amigo, que estaban listas para achicharrar a cualquier cosa que estuviese cerca (o no tan cerca como había podido apreciar en varias ocasiones).
La isla Tenrou no era una isla normal, no del todo. Así que tenía que haber alguna razón para que estuviese pasando todo eso, y pensaba descubrirlo.
Tras un pequeño impulso, el exceed se dirigió a la isla. Como primera opción, decidió encaminarse a la tumba de la primera. Tal vez encontrara allí a Mavis.
El sitio estaba justo como lo recordaba. Con árboles por doquier y con animalillos (algunos tan extraños que luego de verlos se hacía imposible encontrar raro un gato azul parlante y alado) inofensivos, y otros no tanto (como aquel que intentó concederle el honor de morir justo al frente de la tumba de la primera), corriendo entre la hierba.
Y... ¡justamente ese era el problema! Todo estaba como siempre. Eso solo podía significar que había perdido su tiempo, y la confianza que realmente nunca tuvo en las chismosas de hace un rato.
Estuvo a punto de dejarse caer al suelo y lamentar su suerte de la forma más dramática posible cuando escuchó pisadas de ¿un humano, quizás? No podía saberlo, la vegetación se lo impedía.
Con expectación fijó su mirada en los matorrales que, convenientemente tapaban la figura completa de ese... alguien.
No pudo reaccionar. Cuando se quiso dar cuenta el arbusto había sido cortado de forma que simulaba el contorno de una media luna.
Sintió un escozor en la mejilla derecha y se llevó una de sus patas a la zona afectada. Humedad. Incrédulo miró hacia su pata ahora además de azul, estaba roja. Por suerte el corte no era gran cosa.
Tragó en seco y giró su rostro lentamente hacia atrás.
La mirada que le dirigió aquel sujeto lo hizo temblar. Era alto, fornido, de pelo largo y que vestía unos simples pantalones y una capa. En su brazo expuesto se veía un gran tatuaje.
El hombre dejó caer su brazo y se mantuvo en silencio observándolo con esos escalofriantes ojos (si las miradas mataran, él estaría más que muerto, bueno, lo estaría de un modo u otro, a menos que el desconocido pasara de él, moriría allí mismo).
Happy se preparó para el siguiente ataque. Tuvo suerte la primera vez, pues solo el viento lo azotó (haciéndole aquel corte) pero dudaba que tuviera la misma suerte dos veces, de hecho, la suerte allí no desempeñaba ningún papel, no le había dado simplemente porque el hombre no planeaba darle.
—¿Q-quién eres? —fue lo único que atinó a preguntar Happy.
—Soy el maestro que buscas—respondió resuelto el hombre y ante el asombro del felino se apresuró a decir—No hagas preguntas, no necesitas explicación alguna. Estoy dispuesto a ayudarte porque sí. Ahora, vamos, no perdamos el tiempo.
Happy ladeó la cabeza hacia un lado, aturdido. Por un lado se alegraba de haber dado con un maestro... Por el otro, la situación era tan "oportuna" que asustaba.
—¿Hacia dónde? —preguntó al salir de su estupor.
El hombre de piel trigueña y ojos carmesí se rascó la nuca.
—¡Hacia donde nos depare el destino! Vamos, mi joven aprendiz.
—Eso no tiene sentido...
Ignorando toda queja de parte del gato, se encaminó hacia las playas de esa isla considerada sagrada.
— Bien — el ahora maestro carraspeó un tanto nervioso — Cinco vueltas a la isla ¡corriendo! — concretó.
— ¿¡Qué!? — gritó espantado el minino — Eso solo haría que te quedaras sin aprendiz, pero si con un cadáver.
— ¡Silencio! — ordenó — no oses cuestionar mi sabia sabiduría. — por mero reflejo se llevó la mano al rostro para ajustarse sus... mierda.
El hombre se puso a sudar bajo la atenta mirada de sospecha del exceed, quien lo miraba analizándolo detenidamente.
— ¿¡Cómo es que sigues aquí!? Venga, corre ¡y que sean seis vueltas!
—¡Aye! — el exceed salió corriendo dejando un rastro de lágrimas y con el paso del tiempo, también de sudor.
OoO
Mostró una sonrisa ladina seguida de un asentimiento de aprobación al ver al pobre y desdichado exceed hundido boca abajo en la arena. Y no era de extrañarse, no habían parado (el plural sobraba ya que el maestro no movió un dedo) de entrenar hasta acaecer la noche.
El cielo estaba bañado de estrellas (que de seguro una entusiasmada Lucy se tomaría el tiempo de colocarles nombres raros... como ella misma), también se podía apreciar una hermosa media luna en todo su esplendor.
—¡Excelente resistencia! —elogió y con el mismo entusiasmo continuó —El siguiente ejercicio consiste en volar alrededor de la isla siete veces.
Ante esto, Happy solo pudo reprimir un gemido de horror y miró a su maestro rogándole con la mirada que se apiadara de él, pero este estaba muy ocupado calentándose las manos en la pequeña hoguera que se había hecho para darse cuenta del ruego del minino.
—¿Todavía estás aquí? — le preguntó con desdén una vez se dio cuenta de su presencia.
—Pe-e-e-ro...— iba a protestar, pero calló al darse cuenta de que no lograría nada con eso.
El hombre lo vio levantarse del suelo mientras susurraba, por lo que él pudo entender, "ya podían ser arenas movedizas". Poco después su aprendiz levantó el vuelo y desapareció en la penumbra de la noche.
—Todavía te falta mucho por aprender.
OoO
Transcurrido una semana de entrenamiento (e insistentes quejas) el hombre estimó que Happy estaba lo suficientemente listo para arremeter contra "esa pesadilla", como la calificaba el gato. La velocidad de este último había incrementado de una forma impresionante. Hasta el punto de, cada vez que volaba, transformarse en una mancha azul que se confundía con el cielo.
Mas todo lo bueno tiene su lado malo también. Happy era incapaz de luchar, aunque sí era innato cuando de evadir ataques se trataba.
—¡Ahora sí podré derrotar a Nichiya! —aseguró el exceed con mucha determinación.
—No seas tan engreído, basura.
Bastó solo esa frase para que se desatara la discusión del día. Aún siendo así, ambos en el fondo...
—¡No eres quien para hablar! Si alguien es engreído eres tú.
—Cállate, sigo siendo tu maestro y me tienes que respetar.
...se despreciaban, sí.
No fue hasta el día siguiente, una vez el exceed despertó de su largo descanso, que este se dio cuenta de la ausencia de su maestro. Happy supuso que se había largado ya que su trabajo allí había terminado, pero le hubiera gustado agradecerle por sus severos entrenamientos, aun si eso solo provocara una sonrisa de superioridad en ese rostro que tanto había querido arañar en esa última semana.
Las fuertes ganas de acabar con Nichiya hicieron que se fuera de la isla sin ni siquiera comer sus pescados matutinos. Ahora tenía mayor confianza, y estaba dispuesto a intentar otra vez el liberar a sus compañeros.
Por el camino planeó una manera de vencer a Nichiya sin tener que batallar con los demás, cosa que sería complicada, pero que si salía bien, todo se arreglaría.
Primero pasó por Blue Pegasus, pero allí no había nadie, ni los miembros del susodicho gremio ni los de Fairy Tail, así que se dirigió a su próximo destino.
Magnolia.
Lo que vio allí le erizó el pelaje. No eran diez, ni veinte, ni cuarenta, eran cientos de personas las que se arremolinaban en los alrededores del gremio Fairy Tail venerando y clamando a Nichiya. Algunos llevaban inclusive consigo grandes pescados envueltos en lazos coloridos.
Arrugó la nariz en un ataque de envidia, ¡ese había sido su sueño por años! Suspiró, no era el momento para distracciones.
Y... debió haber pensado eso antes. Sí, antes de ser capturado en el aire por las runas aparentemente de Freed.
OoO
— ¡Suéltame! — gritó por enésima vez mientras se retorcía intentando liberarse.
Tan pronto como Freed abrió la puerta del despacho del maestro, lo lanzó dentro y se fue cerrando tras de sí. Happy no puedo evitar soltar una pequeña queja de dolor al caer con rudeza sobre el suelo.
Miró hacia arriba, a la mesa del maestro y encontró sobre ella al causante de su mayor pesadilla.
—Men.
El exceed azul apretó los dientes con ira.
Nichiya solo lo contemplaba desde arriba con una mirada desafiante. Tras unos segundos de miradas agresivas (que fueran adorables a la vista de los humanos era otra cosa), el exceed de elegante traje desenvainó su espada y se lanzó de lleno contra Happy. No sin antes clamar su glorioso: ¡Meeeen!
Happy lo esquivó volando con una rapidez asombrosa. Aprovechando su entorno, optó por aterrizar en uno de los estantes del poco iluminado cuarto. Eso le daría tiempo para planear una estrategia.
—¿Qué harían mis amigos en esta situación? —preguntó a nadie en particular, con toda la tranquilidad del mundo, mientras esquivaba algunas estocadas de Nichiya y, posteriormente, el estante que cayó gracias a una arremetida de su atacante.
—¡Concéntrate en el parfum de la batalla, men!
—¡Aye! ¡Ya sé! —su mirada se iluminó cuando se le vino a la mente el rostro de la gran "Titania"—¡No perdonaré a quienes utilicen a mis amigos! Arrepiéntete de haber manipulado como marionetas también a los tuyos.
Lastimosamente su improvisado discurso no sirvió de nada... A menos que terminar en el suelo con Nichiya arriba suyo apunto de matarlo se considere "servir de algo".
Fue cuando recordó a Lucy. Y como su rara amiga mandaba a volar a Natsu cuando le colmaba la paciencia.
—¡Happy kick!
Y Nichiya fue despedido fuertemente hacia la pared.
El azulado exceed procedió a lanzarse contra su oponente antes de que este se recuperara del anterior ataque. Una vez lo tuvo agarrado del cuello sin dejarle hacer gran cosa para quitárselo de encima, alzó uno de sus puños y se dispuso a golpearlo con todas sus fuerzas. Y en ese momento un ensordecedor rugido detuvo cualquier movimiento.
Los gritos de pánico cada vez se hicieron más numerosos y alborotadores.
El felino de refinado traje en un ágil movimiento se quitó de encima a un confundido Happy, aprovechando su despiste. Luego llegó hasta la ventana, subió las persianas y la abrió. Desde allí observó un oscuro panorama: uno en dónde las personas corrían despavoridas, sin dirección fija, soltando los jugosos pescados (y diversos otros regalos, como parfums). Sobre aquella gente se vislumbraba una enorme sombra, como si un eclipse hubiese tomado terreno en un lugar específico de Magnolia. Pero Nichiya parecía estar preocupado de otros asuntos.
—¡Men, mis exquisitos parfums! —saltó de la ventana hacia el ahora caótico exterior.
—¡No hemos terminado aún! —gritó Happy una vez salió de su estado de confusión.
Empapado de determinación e ira, desplegó las alas y le siguió. Pero al instante se dio cuenta de que aquella enorme sombra no era producto de un eclipse, sino de algo mucho más grande y temible.
Todo pensamiento abandonó su mente y solo se quedó allí en el sitio, estático y a la espera de que lo peor ocurriera.
— Esto — hipó — no puede estar pasando.
Nichiya por su parte se encontraba recogiendo un jugoso pescado del suelo sin hacerle el menor caso a lo que ocurría a su alrededor. No fue hasta que una mujer en su agitada huida, pisó uno de los peces que se hallaban en el suelo, que el exceed no levantó la cabeza (obviamente para reprenderla, pero las palabras desaparecieron de su boca antes de poder formularlas).
Entonces la vio. A esa colosal bestia negra, con extrañas marcas azules en el cuerpo, que nada tenía que ver con las que solía montar la Erza de su tierra.
—¡M-meen! —solo se fue capaz de decir, mientras su asombro era remplazado por el temor.
En un acto de reflejo, se levantó del suelo e intentó huir, pero solo tropezó con las piernas de la gente que estaba peor o igual de asustado que él.
Sonidos inentendibles empezaron a salir de su boca y al rato notó como se sofocaba y empezaba a transpirar. Internamente maldijo. Esa era muy mala señal, una que no le convenía.
Rebuscó entre su vestimenta y sacó otro bote con la pócima que le había ordenado hacer a Ichiya. Sacó la tapa del recipiente y lo elevó hacia su rostro, pero antes de poder llevárselo a los labios, una pierna chocó contra su costado y el bote cayó al suelo. Horrorizado miró como la pócima se iba extendiendo cada vez más sobre las baldosas.
Un potente rugido lo ensordeció. La potente ráfaga que este creó, lo hizo rodar y desplazarse varios metros hacia atrás.
Intentó correr, mas su cola completamente erizada y su temblor en las patas apuntaban que no sería tan sencillo recuperar la compostura y huir como si le pagaran en parfums por ello. El dragón comió más terreno hasta aterrizar al frente de Nichiya, destruyendo parte de la estructura del gremio y las de las casas que se encontraban alrededor. También alcanzó a vislumbrar una mancha azulada en el cielo que parecía retirar a las personas del lugar, mas eso no podía importarle menos. Estaba a punto de ser devorado o de reducirse a poco más que en polvo.
El pavor de Nichiya comenzaba a florecer en forma de sudor. Demasiado sudor. Y el dulce y fresco aroma que producía la pócima se convirtió en un hedor desagradable.
Los dientes le castañeteaban de miedo al ver como el imponente dragón abría la boca enseñándole sus afilados dientes, y luego alargaba su cuello en su dirección acercando más su boca a él.
Cerró sus ojos y se encogió lo más que pudo esperando alguna especie de milagro para ser salvado.
...Y el milagro llegó. Con la apariencia de una extraña y menuda criatura, blanca como la nieve, la cual se había interpuesto entre él y el dragón. Nichiya contempló, admirado, como temblaba el pequeño de pura valentía.
—¡Pun, pun! —fue su bizarro grito de guerra.
Acto seguido, su salvador, brincó haciendo una graciosa pirueta hasta la cabeza del dragón (la cual reposaba en las baldosas, aturdido por el movimiento de Plue). Con heroísmo comenzó a clavar su ¿nariz? en el cráneo del monstruo. Mas de nada sirvió acto tan noble, pues para la bestia solo bastaron dos sacudidas de cabeza para quitárselo de encima.
Plue salió disparado contra una muralla de ladrillos que existía en la parte trasera del gremio. Era lamentable como sus elegantes proezas no sirvieron de nada y ahora tenía su nariz atascada en la muralla y el cuerpo sin una forma definida a causa de semejante golpe... Parecía un verdadero helado de piña derretido y de heroico ya no tenía una pizca.
Cerca de los escombros se encontraba Happy. Este contempló extrañado como la figura del temible dragón iba desapareciendo poco a poco, y con él, los gritos de pánico y miedo.
Unos primeros valientes empezaron a salir de sus escondrijos y al poco tiempo las calles de magnolia se llenaron de gente aturdida y desorientada. No pasó mucho para que algún que otro ciudadano retomara su camino sin darle mucha importancia a lo ocurrido.
Happy tenía sus sospechas, pero tras oír como algunos se quejaban sobre los pescados y botes de vidrio rotos que había por el suelo, no le cupo duba, no recordaban nada. Ni lo de Nichiya ni lo de Acnologia.
Tras decidir que eso no era lo importante en ese momento, fue en busca del problemático exceed de pelaje amarillento. Lo encontró intentan ponerse en pie con sus patas temblorosas.
Se fue acercando lentamente a él, pero cuando sus miradas se cruzaron, el exceed echó a correr. Estaba... ¿huyendo? Sin pensarlo dos veces, empezó a perseguirlo. No escaparía, conseguiría atraparlo tarde o temprano. Ya luego iría a ver si en Fairy Tail las cosas habían resultado iguales que con la gente de Magnolia.
—¡Nichiya!
—¡Meeen!
Continuará...
Porque sí, como está escrito arriba... ¡esto aún no termina! Tenemos muchas ideas y fumadas por agregar... así que ¡habrá un bonus explicando cada uno de los misterios sin resolver! 7u7
Aprovechamos de pedir también disculpas por la demora u.u Y esperamos que les haya gustado el capítulo! nwn
¿Nos regalan un review? c:
