Capítulo 2: Amigos
Harry cortó y con aire despreocupado caminó hasta la puerta, la abrió y su mundo se vio abrumado, desestabilizado y todo terminó por irse a la mierda cuando la persona que acabara de tocar con desesperación la puerta se abalanzara sobre su cuerpo, llorosa, exaltada, y perdida.
― Ginny... ¿qué sucede? ― Preguntó perplejo aferrándola más hacia su cuerpo.
― Terminé con Dean... ― Hipó.
Ella lloraba desconsolada y él no sabía como calmarla porque aún no salía del asombro de verla ahí plantada en la puerta de su casa era una alucinación magnífica, un poco llorosa pero ante sus ojos era una mujer encantadora pidiendo a gritos que alguien la consolara y ese papel de amigo incondicional, absoluto y categórico le pertenecía a él.
― Ginny...
― Harry estoy destrozada...
― Lo sé hermosa, ven ― Harry se separó unos segundos de la pelirroja y cerró la puerta. La tomó de la mano, la condujo hasta la sala y con delicadeza la sentó en el sillón rodeando los hombros de su amiga y ella se refugió en el pecho de Harry para seguir llorando ― ¿qué sucede? estoy preocupado ― Añadió él al tiempo que un vaso rebosante en agua cristalina llegaba hasta las manos de Ginny.
― Él estaba... y yo lo vi ― Balbuceaba apesadumbrada mirando aterrada a Harry.
― Tranquila, bebe agua y cálmate ― Decía él con tranquilidad escrutando el rostro pálido y pesaroso de Ginny ― Dime que sucedió ― La instó a seguir cuando la vio más relajada.
― Hace unos...― Hipó ―...meses la relación iba flaqueando, él ya no era el de antes y últimamente llegaba tarde a casa o simplemente no llegaba hasta que decidí enfrentarlo ― Relató ella cuando las lágrimas gruesan escapaban aparatosamente de sus rojos ojos. Comenzó a temblar y Harry la envolvió en sus brazos con fuerza.
― Tranquila... dime que sucedió cuando lo enfrentaste ― Susurró. Ella lo miró de soslayo y bebió un poco de agua, después de unos segundos contestó.
― Él intentó golpearme... ― Musitó y Harry lo miró escandalizado y asombrado. Se levantó inmediatamente sintiendo una rabia inconmensurable.
― ¿Qué? ¿ese hijo de puta te golpeó? ― Interpeló encolerizado.
― ¡No! ¿no escuchas lo que te digo? ― Increpó ella levantándose también ― Si el muy tarado se hubiese atrevido a ponerme un jodido dedo encima te juro que no habría tenido elección para hacer algo más ― Repuso enfurecida.
― ¿Hace cuánto tiempo fue esto? ― Preguntó autoritariamente ella volvió a sentarse y lo miró compungida ― ¡Dime Ginevra! ― Demandó.
― Hace... diez meses ― Musitó.
― ¡Diez meses Ginny! ― Exclamó ― ¿cómo pudiste seguir con él después de eso?
― Estaba enamorada ― Se excusó con lágrimas en los ojos. Harry la miró dolido, se revolvió el cabello. Sentía rabia por no haber estado presente cuando ella más lo necesitó pero también podía percibir la amargura del rechazo del no ser correspondido por la mujer que amaba, siempre destinado a estar en ese rincón dónde Ginny se había limitado a dejarlo.
― ¡Eres una tonta! ¿me quieres decir dónde quedó la postura de mujer fuerte e indómita? ¡solo eran habladurías, te pasaste por el culo tu propio discurso al permitir que ese bastardo te levantara la mano y seguir con él! ― Espetó furibundo, Ginny lo miró suplicante y Harry dejó ambas manos en su cintura y la miró directamente a los ojos ― ¿qué sucedió después?
― Me pidió disculpas dijo que me amaba y que no entendía porque había reaccionado así... ― Harry chasqueó la lengua.
― Y tú le creíste, eres una tonta ¿cuándo entenderás que ese hombre no te amó nunca? ― Espetó cruelmente Ginny lo miró enojada y una vez más se levantó.
― ¿Cómo te atreves a decir eso? ― Preguntó furiosa.
― ¡Es verdad! un hombre que te aleja de tu familia no te quiere, te separó de las personas que te quieren de verdad, te aisló por completo durante tres años Ginny... ¿realmente crees que ese hombre te amó? ― Preguntó secamente, ella derramó lágrimas gruesas y no se atrevió a mirar a su amigo a los ojos.
― Harry... ― Gimió caminó unos pasos hasta él lo miró a los ojos y él le sostuvo la mirada con el alma rota.
― No puedo entender que actuaras así, Ginny, te separaste de tu familia y no te importó nada, ese hombre te encegueció ― Le reprochó.
― No tenía opción ― Se excusó rápidamente.
― ¡Claro que la tenías! ― Exclamó contrariado ― siempre tienes alternativas y tú escogiste las equivocadas, elegiste largarte a otro país con ese tipo por mucho que te llenaran la cabeza de idioteces finalmente tú accediste a todo eso ― le recriminó dolido.
― No quiero que tú me juzgues...
― Todos nuestros actos tienen consecuencias Ginny, yo soy tú amigo y estaré siempre a tu lado apoyando tus decisiones pero no me pidas que no te de mi opiniones al respecto. Apareciste después de tres años luego de haber tenido un año de mierda.
― Sé que no he hecho bien las cosas, pero necesitaba hablar contigo tú eres mi brújula...
― ¿Despupes de tres años te acuerdas de tu brújula? ― Replicó con rencor, ella sonrió con pesar y se lanzó a sus brazos.
― Perdóname ― Le suplicó mientras enredaba sus dedos en la espesa cabellera azabache de su amigo ― Sé que fui una tonta al alejarme de ustedes, Dean fue un error.
― Tú familia te extraña mucho ― Susurró perdido en las caricias de la joven.
― Yo también los extraño y los necesito tanto.
― ¿Por qué no volviste a nosotras antes?
― Por miedo ― Respondió angustiada.
― ¿Miedo de qué preciosa? ― Preguntó con desazón, la miró a los ojos y con pesar vio otra tanda de lágrimas.
― De que me rechazaran yo los abandoné y están en todo derecho al no querer que yo vuelva a sus vidas, sé que están molestos ― mencionó terca.
― No están molestos, cielo, están dolidos por tus deciosiones pero estoy seguro que hablando con ellos lograrán entenderte.
― ¿Cómo tú? ― Preguntó ilusionada él le sonrió con ternura y asintió ― ayúdame a volver, por favor ― Le rogó desesperada apoyando ambas manos en las mejillas de Harry, él hizo lo mismo y le enjugó las lágrmas que seguían cayendo y volvió a sonreír.
― Es lo que he querido siempre ― Ella volvió a aferrarse al cuerpo de su amigo ― ¿Quieres saber de tu familia? ― Ginny asintió en el pecho de Harry, él sonrió y con cuidado caminó hasta el sillón y los dos volvieron a sentarse la rodeó con sus brazos y ella se refugió una vez más en el pecho del joven ― Tus padres están bien continuamente viajan a Francia para visitar a Victorie, sabes que el próximo mes cumple dos años, tu hermano Bill está feliz con su esposa e hija. Charlie continúa esa loca travesía de cuida dragones en Rumania y por lo que sé está saliendo con una chica. Percy sigue sus costumbres y no falta normas y hace creer que en su casa todos rigen a lo que él diga, aunque todos sabemos que es Audrey. Los gemelos... ― Resopló ― esos no cambian, la tienda crece cada día más y ya tienen sucursales en casi todo Europa y tú hermano Ronald... ― Él se calló al escuchar un sollozo por parte de Ginny la abrazó más fuerte y le dio un beso en la frente comenzando a acriciar su cabello ― Ron es el padre más baboso que puede existir en este mundo ― Ginny rió en medio del llanto al recordar a su hermano ― no deja de hablar de su hija, de las cosas que Rose aprende cada día que él es feliz co sus dos mujeres.
― Hermione, háblame de ella, por favor ― Pidió con voz monocorde.
― Ella es feliz con su familia, te ha necesitado mucho, pero entiende todo lo que hiciste...
― ¿Ron me odia verdad? ― Preguntó compungida.
― No te odia, pero creo que es aceptable que esté dolido por la situación, el hecho que te enamoraras no quería decir que te olvidaras de tu familia...
― Dean fue alguien importante ― Repuso abatida.
― Pero te hizo cometer muchos errores...
― Pero ahora quiero volver ― Lo cortó de inmediato. No quería hablar de él.
― Y tú familia te recibirá feliz.
― Harry, tengo hambre ― Él sonrió.
― ¿Me ayudas a cocinar?
― ¿Lo que yo quiera?
― Lo que tú quieras ― Le confirmó.
― Harry...
― Dime.
― ¿Me puedo quedar contigo durante unos días?
― Todo el tiempo que quieras ― Respondió sonriendo y ella lo volvió a abrazar.
― Gracias.
― Vas a volver con tú familia, te lo juro preciosa. ― Le aseguró Harry con convicción. Ella lo miró a los ojos.
― Me hiciste mucha falta, lamento haber desaparecido durante tanto tiempo ― Musitó entristecida, Harry tomó el rostro de Ginny entre sus manos y con los pulgares le acarició las mejillas.
― Lo importante es que ya estás aquí.
― ¿Vamos a cocinar?
― Vamos.
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Luego de que prepararan una rápida pizza y bebieran unas gaseosas ambos de dispusieron a ver unas caricáturas que veían cuando eran pequeños. Una lechuza ámbar se posó en el alfeizar de la ventana de la cocina Harry fue hasta ella, en un cuenco vertió agua y la ave bebió unos minutos y luego retomó el vuelo dejando un pergamino. Harry lo tomó, era una nota de Sirius que decía en pocas palabras que no llegaría durante las siguientes dos noches porque tendría una misión de poco cuidado, Harry resopló y volvió hasta la sala y vio que su amiga estaba profundamente dormida. Sonrió.
― Ginny... ― Murmuró acercándose a ella.
― ¿Hum?
― Cariño ve a mi habitación, acuéstate allí.
― Harry ven conmigo no puedo estar sola ― Susurró aún dormida.
― Ginny... ― No sabía si eso fuese una buena idea. Él podía ser un amigo incondicional pero tampoco tenía una fuerza de voluntad de fierro. Lo mejor era decir que no.
― Por favor ― Suplicó la pelirroja abriendo sus ojos y mirándolo con profundidad.
― Está bien ― Contestó sin vacilar. "Menudo valiente eres" se recriminó. Pero con ella no tenía forma de negarse.
Ella se levanto y Harry la condujo hasta su habitación. Ginny aún algo dormida solo se quito los zapatos y los pantalones, y se lanzó a la cama. Harry resopló, no iba a ser fácil estar tan cerca, tenerla casi desnuda en su propia cama, pensó mientras se ponía el pijama.
― Harry, tengo frío ― musitó ella adormecida mientras bostezaba. Harry suspiró se acostó al lado de ella y Ginny lo abrazó posesivamente ― Gracias amigo ― Él cerró sus ojos. Ese era su lugar en la vida de la mujer que amaba, el de un amigo, solo un amigo. Abrazó a Ginny y se dispuso a dormir, porque sabía que aunque ella solo lo viese como un amigo ella para él lo era todo, después de ella no había nada, y eso lo entendio durante tres años.
¡ Gracias a todos los quiero mucho !
