-Buenos días, Sano –sonrió tiernamente mientras correspondía al abrazo del pequeño de seis años.
-¡Mamá, mamá qué haremos hoy! –preguntó con emoción. Sakura quedó meditando un poco la respuesta, la verdad sospechaba que tendría mucho trabajo por hacer ese día, pero al ver el rostro sonriente del menor no pudo evitar volver a sonreírle.
-Primero te prepararé el desayuno –avisó mientras se levantaba, vio a su hijo hacer una mueca que trató de ocultar rápidamente.
-¿Puedo desayunar en el colegio? –preguntó algo esperanzado. Sakura suspiró, incluso su hijo era una de esas personas que evitaba su comida casera, no es que fuera mala en la cocina, solo que a veces se le quemaba un poquito de más la comida, aún no entendía de qué se quejaban. No iba a negarle la petición al pequeño azabache, "Debo estar consintiéndolo demasiado", pensó; así que a la final terminó buscando la cantidad exacta de dinero para que se comprara él mismo su desayuno.
-No puedo creer que niegues la comida de tu madre –comentó con voz falsamente dolida. Los ojos grandes y de un verde como el jade, brillantes como los que tenía Sakura, la miraron algo apenados.
-Mamá, no es eso –buscó rápidamente una escusa para alegrarla- ¡Es que… Mira es tarde! –Bien, grave fue el error del pequeño al mencionar eso. Como un rayo Sakura tomó a su hijo y lo ayudó a vestirse el uniforme escolar antes de salir corriendo a su closet y acomodarse para el trabajo.
-Hoy no será un día de suerte para mamá –dijo Sakura en un suspiro mientras se dirigían al ascensor. Sanosuke rió por lo bajo ante el comentario logrando sacarle una sonrisa a la pelirrosa- espero que me alegre el día ver a mi pequeño sabelotodo superar a sus profesores.
-¡Sí, mamá! –apoyó felizmente el azabache.
A toda prisa Sakura paró a un taxi frente el edificio, le dio la dirección de la primaria de su hijo y mientras este conversaba de lo que posiblemente haría en clases Sakura asentía y llenaba unos últimos informes médicos. Llegaron a tiempo ya que justamente la campana que indicaba la hora de entrada comenzó a sonar. Se despidió de Sanosuke con un abrazo y una sonrisa antes de mirarlo alejarse. A veces pensaba, aunque estaba a punto de cumplir veintiséis años, que era ya toda una anciana. Su hijo era lo más importante para ella, era su vida y su alegría, aun no podía creer lo rápido que crecía, su inteligencia era sorprendente comparado con los niños de igual edad, era todo un pequeño caballero, siempre al pendiente de ella. Sakura reaccionó luego de unos minutos, llegaría tarde al trabajo si seguía viendo con ojos tiernos la espalda de su hijo al correr hacia la entrada.
Maldijo por lo bajo al ver lo que tenía que aguantarse para llegar al hospital, la cola en la ciudad donde vivía era todo un infierno, por esa razón no se compraba un carro prefería mil veces caminar o correr de un lugar a otro ya que tenía la seguridad de por lo menos llegar. Se bajó del taxi a mitad de un semáforo en rojo, le pagó y cruzó con rapidez la calle para luego ir a paso rápido al Hospital.
Los saludos que le ofrecieron las secretarias y enfermeras al llegar los correspondió con un asentimiento de cabeza sin dejar de dirigirse al cuarto de casilleros para cambiarse. Cuanto odió no haber dejado toda su ropa el día anterior en su consultorio, por lo menos hubiera recogido los expedientes que tenía en ese lugar. Aún arreglándose la camisa de mangas cortas y color blanca salió al pasillo y comenzó a andar.
-Buenos días.
-Buenos, no tanto -se quejó Sakura frente al azabache.
-Buenos días para ti también Sai, ¿Yo estoy bien y tú?¿Has dormido bien? Te ves cansado. ¿Qué pasó ayer en tu hora nocturna? ¿No estarás cansado? ¿Aún sigues en tu semana de celibato? –Sakura rió sin dejar de avanzar.
-Bien, Sai. Háblame.
-Eso hago –Sakura lo miró exigiéndole más seriedad. Sai no perdió su sonrisa dibujada en su pálido rostro- Ayer al paciente de la habitación cinco tres le detuvimos la hemorragia de la herida de bala, por tercera vez…
-Eso no está bien, hay que hacerle nuevamente los exámenes, lo más seguro es que tenga una herida en algún órgano y que aún no hemos detectado. El golpe de bala debió de sanar hace ya un mes y medio. Continúa –pidió, más bien ordenó mientras se colocaba la bata blanca.
- El paciente del tres ocho fue operado, otra vez –Sakura miró al ojinegro con curiosidad- se tragó las llaves de su ex-esposa. Quién lo entiende hace dos días me comentó que se alegraba del divorcio y ayer, literalmente, moría porque volvieran a ser pareja –definitivamente el que conocía cada información en ese hospital no era ni la misma directora sino su muy querido compañero de trabajo Sai- a la mujer del tres seis cinco se le adelantó el parto. Es una preciosa niña.
-Acuérdame en felicitarla –dijo Sakura emocionada. La sensación de felicidad al ser madre y tener a su preciado hijo en brazos era el más grandioso sentir del momento. Estaba a punto de entrar a una habitación cuando Sai la detuvo por el hombro. La ojijade se giró a verlo extrañada, él no perdió su sonrisa, la cual no hacía más que embobar a la sala de enfermeras y tranquilizar a las pacientes femeninas.
-Ha vuelto –Sakura quedó procesando la información. Miró a Sai que le correspondía de forma burlona.
Sai era un gran médico cirujano a pesar de ser totalmente un hombre muy calmado y esa sonrisa que llegaba a hastiarle de tanto verla ¡Nunca se le borraba del rostro! Muy pocas veces Sai se comportaba serio, normalmente era un hombre que prefería sacarle la paciencia a cualquiera, y más a ella porque sabía perfectamente que no la tenía. Pero a pesar de todo Sai era su mejor amigo desde que ella ingresó al hospital, ambos trataban casi a los mismos pacientes y se llevaban muy bien a la hora de una emergencia. La verdad, es muy impresionante cómo con una mirada entendían que había un riesgo o llegaba la hora de actuar. Este caso no era la excepción, Sai la miraba divertido ya sabiendo lo que le tocaría a ella hacer. Suspiró.
-Y esta vez por qué es.
-Cáncer de pulmón –no le dio tiempo a Sakura de preguntar en donde se encontraba ya que Sai señaló la puerta de al lado. Antes de entrar Sakura le quitó la carpeta de informe.
-¡Señora Chiyo! –nombró como saludo a la anciana recostada en la cama, y junto a ella su hermano que propiciaba a la calvicie.
-Prefiere que le digan señorita ¿No es así, Chiyo? –Maldito sea Sai, ahora sabía cómo se ganaba a las amargadas ancianas. Lo miró reprobatoriamente y él se encogió de hombros.
-¡oh, Sai! Justamente hablábamos de ti. Gracias por cuidarme a noche, eres un gran chico –el el hermano de la anciana la miró extrañado, aquello era una mentira no habían estado haciendo nada, lo único que deseaba era alagar a Sai sin detenerse a respirar.
-Bien, Señor…ita Chiyo -¡dios! Iba a salirse la carcajada- le tengo buenas noticias. Usted no padece de ninguna enfermedad, hemorragia, cortada, anomalía o problema mental –a pesar de que lo decía con una sonrisa amable se le notaba la seriedad en sus palabras.
-En pocas palabras, no padece de cáncer –terminó Sai.
-pero eso es imposible –tosió forzadamente- ¿Ven?
-Resulta que usted tiene una tos común y corriente, por no decir también leve.
-Pero, mi hermana se desmayó antes de venir acá –comentó preocupado el hombre calvo. Sai rió por lo bajo y Sakura le envió una mirada de advertencia.
-Señora Chiyo –miró feo al azabache al verle las intenciones de corregirla- no debería preocupar a su hermano fingiendo todas estas cosas. Esto es un hospital y por ende necesitamos las habitaciones para cualquier emergencia. Así que por favor, le pido que abandone la habitación para que la ocupe un enfermo.
-¡Pero qué niñata tan grosera! ¡Hablarle de ese modo a una pobre anciana! –dijo con indignación. Sakura odiaba cuando ella venía al hospital ya que tenía que tomar un carácter fuera de sus gustos y prácticamente botarla. La señora Chiyo sólo asistía al hospital porque a pesar de ser vieja se sentía como una adolescente y quería conquistar a Sai. Por esa razón el moreno no hacía más que reír cuando Sakura se preparaba a despedir a Chiyo- Definitivamente Sai es mejor doctor que usted.
-Eso no viene al caso señora –cuanto le había ofendido ser degradada a un peor médico- Repito, esto es un hospital, si tiene miedo a morir de vejez le daré a su hermano una receta para que gocen ambos de buena salud. Eso es todo, mandaré a una enfermera a limpiar la habitación –pensó que había sido muy dura con la anciana pero ya era un abuso presentarse en el hospital y fingir enfermedades, en algunas ocasiones inexistentes. Antes de poder retirarse Chiyo comenzó a hiperventilar, se tomó fuertemente del pecho y cayó sobre la cama. Por un momento Sakura tuvo el impulso de correr hacia ella y ver que le sucedía, pero al mirar la cara, siempre calmada, de Sai y su sonrisa que cambió a totalmente divertida se detuvo.
La puerta se abrió de golpe y una rubia de larga y lisa cabellera entró a paso rápido. Nombrando al azabache lo abrazó por el cuello melosamente.
-¡Sai, amor mío me extrañaste! –su mirada aguamarina detalló la habitación y su cara de joven enamorada cambió en un instante al fruncir el ceño.
-¡Tú! –exclamó la ya curada, por arte de magia, anciana y señalándola de forma acusadora.
-¡Tu otra vez! -bien, la guerra se formaría si no separaba de esa habitación a ambas mujeres.
-Ino, por favor, cuida tus modales y retírate –Chiyo sonrió triunfante al ver que la rubia salía de la habitación- ya que la señora Chiyo debe empacar –completó saliendo tras la joven.
-Espero que se encuentre mejor –se despidió Sai antes de que protestara la vieja.
Una vez fuera de esa habitación Sakura suspiró aliviada y se masajeó la frente por mantener tanto tiempo el ceño fruncido. Bien, ya había perdido mucho tiempo sacando a ese paciente, ahora debía de revisar los del día anterior antes de atender los de ese día. Qué día tendría.
-Sakura, ha pasado mucho –comentó la rubia.
-Ino, sólo una semana –sonrió. Ino Yamanaka era otra persona que formaba parte de su círculo de amigos, era una chica alta de buena figura, impaciente por naturaleza, coqueta y… coqueta nuevamente, cabía destacar que era novia de Sai, y por ende ambos eran las revistas y los periódicos que Sakura nunca compraba ya terminaban contándole la noticia de último minuto en cualquier parte del mundo. Pero a pesar de eso, Ino era una chica de confianza… y que también la sacaba de sus casillas cuando no tenía nada mejor que hacer.
-Y no sabes qué cosas no me han pasado –cortó totalmente el hilo de la conversación al ver a su novio salir. Se abalanzó sobre él y lo besó con gran necesidad. Sakura desvió la mirada algo avergonzada por la escena.
-Sí te extrañé –respondió a la pregunta anteriormente de la rubia dentro de la habitación.
-Qué bien porque –su tono de voz llegó a casi un susurro al comentar sensualmente- creo que no me he estado sintiendo bien, ¿Revisarás qué es lo que tengo? –preguntó inocente. Sakura se alertó al ver la sonrisa de Sai agrandarse.
-¡Ino! –reprochó- esto es un hospital, no puedes distraernos de nuestro trabajo.
-Cuarenta y ocho horas encerrado en este lugar y no me dejarás ni hablar con mi novia. Qué horror –dijo Sai dramático.
-Cuarenta –corrigió Sakura- En ocho horas más podrás irte a casa y hacer lo que te venga en gana. Ino, pudimos haber estado atendiendo una emergencia cuando apareciste. Este no es lugar para que distracciones, a menos que sea por gravedad.
-¡Pero Sakura! –se quejó como una niña regañada- ¡Me estoy muriendo!
-De amor –le susurró al oído Sai.
-¡No! ¡de celos! –exclamó Ino frunciendo el ceño. Ese era otro detalle, a pesar de ser Sakura del mismo sexo que su amiga a veces llegaba a pensar por culpa de ella "Quién entiende a las mujeres" y en ese caso era "quién comprende los cambios de Ino"- qué hacía esa vieja ahí. Y tú tan cerca, sabes muy bien que ella quiere quedarse contigo. Quedaré soltera y viviré sin amor ni compañía.
-Ni sexo.
-¡Sai!
-Vamos, Sakura no tienes por qué avergonzarte. Ya sabes de dónde vienen los bebes ¿Verdad? Para eso se necesita el sexo.
-Eres un idiota. No hagan ninguna estupidez –advirtió Sakura encaminándose a seguir con su trabajo. Pudo escuchar comentar a Ino como último:
- Y… ¿Ya no más celibato?
Aquellos dos en verdad eran un caso. Eran la pareja perfecta en todos los sentidos, incluyendo el hacerle la vida imposible a Sakura, molestar a Sakura, avergonzar a Sakura, sonrojar a Sakura, ponerla nerviosa, sacarle la verdad y convencerla para lo que desean. Sí, la pareja perfecta, rió para sí misma antes de comenzar a entrar a las habitaciones de sus pacientes.
No duró más de dos horas revisando habitación por habitación ya que dejó para unos cuantos internos y enfermeras las habitaciones sobrantes. Ahora tocaba las visitas en su consultorio, normalmente eran siempre por causa de alguna fiebre. Entró al lugar algo agotada de estar tanto tiempo de pie. Al llegar a media sala se fijó que frente su escritorio se encontraba un hombre sentado, de vestir simple y, por muy extraño que pareciese, unos lentes oscuros de sol. No le veía la razón para usarlos pero de todas formas no comentó nada.
-Disculpe la tardanza. Estaba segura que mis citas comenzaban dentro de unos diez minutos.
-No se preocupe –la tranquilizó esa voz tan grave y varonil. Le extendió un papel a la pelirosa. Al desdoblarlo y leerlo un pequeño tic apareció en su ceja.
"Sakura, ayer bebí demasiado sake y la cabeza está que me mata. ¿Puedes encargarte de mis pacientes? ¡Gracias! ATTE: Tsunade.
Cómo podía esa mujer ser la directora de tan grandioso hospital si lo único que hacía era beber en el bar japonés de a dos cuadras del hospital. Botó el papel a la pequeña papelera y se dirigió al nuevo paciente.
-Discúlpeme si lo ofendo, pero trataré de ser rápida con su inspección ya que tengo que atender las citas programadas –El azabache sonrió y asintió. Sakura no se molestó en leer el informe del paciente, nunca lo hacía a menos que sea por un caso grave- ¿Inspección de rutina? –su acompañante asintió- bien, por favor quítese la camisa y siéntese en la camilla.
Mientras la obedecía Sakura fue buscando sus materiales. Se detuvo frente a él y antes de comenzar quedó hipnotizada por aquel musculoso y bien formado torso. Negó rápidamente con la cabeza para alejar esos pensamientos que pasaron por su mente. No debía incomodar al paciente, y él a ella tampoco pero esos lentes la molestaban.
-¿Sucede algo? –el tono de voz del hombre sonó divertido, y lo confirmaba aquella sonrisa ladeada. Sakura no iba a mostrarle la impresión que le dio.
-Su cuerpo se ve bien formado y saludable. ¿Es usted atlético?
-Me gustaba el futbol en la secundaria. ¿Eso cuenta? –Sakura sonrió.
-A pesar de ser mujer, a mí también –Tomó el estetoscopio y lo posicionó sobre el pecho desnudo. Luego cerró los ojos por un momento para concentrarse en los sonidos que escuchaba. Los bombeos del corazón parecían regulares, nada fuera de lo común aunque por un momento el bombardeo de su corazón se aceleró un poco y luego retornó a la normalidad.
-Es mejor que tenga algo de cuidado en sus ejercicios ya que estos pueden esforzar el corazón –dejó su estetoscopio a un lado y comenzó a dar leves masajes en los brazos del moreno. No parecía que sufriera de desgarre muscular, ese hombre podría cargar mucho peso sin problema. Pasó a masajear los hombros, su paciente no parecía estar tenso sino mas bien relajado, calmado durante casi toda la inspección. Sakura realizó una que otras pruebas.
-Disculpe pero tengo que quitárselo –se acercó a su rostro y se apoderó de los laterales de esos oscuros lentes. Al deshacerse de ellos con cuidado para no dañarlos se quedó algo impactada ante aquel rostro de rasgos finos, ojos rasgados y el profundo azabache de sus ojos. Se le hacía familiar, no pudo apartar la mirada de él e inconscientemente comenzó a delinear con sus dedos cada parte del rostro, como no creyendo que tal hermosura esté frente a ella.
-Sasuke –titubeó en voz baja, cuando la imagen de su sueño llegó a su mente. Sobre una de sus manos se posó una de las masculinas y la presiono un poco contra su mejilla.
-Ha pasado tanto tiempo, Sakura –Una sonrisa ladeada casi hizo que se desmayara de la sorpresa.
Hola! Espero que les haya gustado déjenme decirles que Sai e Ino tendrán gran participación para este fic más adelante xD Adoro su actitud de ese modo asi que no pude evitar entrometerlos en la historia.
Gracias por los reviews!:
MiladyYukie Mi primer review xD Bueno sí, es muy repetido pero no puse el nombre para imitar a los demás fics, lo puse porque me gusta y me acuerda a sanosuk de Samurai X xDD lo adoro desde chica u/u
-: en serio mi segundo review y no dejaste nombre u.u así que persona anónima de todosmodos gracias por tu review xD
Paiway Underberg: Jajaja me parece que eres de esas personas alegres y emotivas xD o asi te imagino. Bueno la verdad es que… A mi también me gusta el sasunaru u.u de hecho tengo un fic xD Pero no por ello odio a Sakura El sasusaku es mi pareja shojo preferida. La otra pagina donde tengo el fic es en solamente.
Rosanegra: me alegra que te haya gustado
Maru-chan (me acordó a la sopa!):perdón no pude evitar comentarlo avísame si te ofendi! u.u lo siento! … Reaccionaste igual que mi hermana la primera vez que lo leyo xD Que bueno que te gusto.
Laurita261: jajaja! Me crees que al principio no iba a ser un sueño?quise cambiarlo un poco xD
Misaki lollipop: jajaja sieee a mi me dice un chamo eso y me quedaría en "wtf o.o"
Bien! Espero leerlos en el próxima cap!
