Primero que nada muchas gracias a Ladeth Van Gogh, a Laura y a yoss natsuki por comentar, me alegra que les haya gustado el prólogo de esta pequeña historia... Ahora Laura, con respecto al summary, pues muchas gracias no sabía que tal había quedado y la razón por la que no había subido antes el fic era porque precisamente no tenía idea de que colocar allí jeje.

En fin, sin más preámbulos aquiles dejo el primer capítulo espero les guste.


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Capítulo I: Encuentro

Quizás fuera una coincidencia o inclusive obra del caprichoso destino que un infortunado evento fuera el que marcara el inicio de toda esta enrevesada historia, que tras tantos años oculta en la inmensidad de un profundo abismo de acontecimientos, finalmente saliera a luz en medio de toda la quietud y la serenidad que reinaban en aquella noche sin luna, cuando un desgarrador grito se hizo presente retumbando con un aterrador eco por todas las solitarias y oscuras calles de aquel pequeño poblado, llenado de pavor a todos sus habitantes y alarmando a los guardias que patrullaban aquella zona y que portaban el deber de velar por la paz y la seguridad de todos los lugareños por igual.

Con la urgencia reflejada en cada uno de los rostros de aquellos valientes hombres que protegían el orden publico; un gran grupo de guardias corrió a toda prisa por los enmarañados callejones de aquel poblado hacía el lugar de donde provenían aquellos desgarradores gritos de dolor junto a las desesperadas suplicas de aquella pobre alma que clamaba por ayuda. Lamentablemente para cuando finalmente los valientes hombres llegaron a su destino ya era demasiado tarde, el autor de tan macabro acto había huido dejando detrás de si una horrible y escalofriante puesta en escena que horrorizo a sus perseguidores. Esparcidos sobre un enorme charco de sangre yacían los restos del cuerpo brutalmente cercenado de una joven que lo sumo tendría veinte años; los desgarrados trozos de ropa se encontraban esparcidos por toda la escena pegados al suelo, a las paredes o junto al desnudo cuerpo de la fallecida joven, siendo un hecho resaltante que tanto el cuello, los brazos, las piernas y el costado mostraban profundos arañazos y una enorme marca de una certera y mortal mordida. Sin duda alguna esto no era más que un acto atroz que había teñido de sangre las apacibles calles de aquel pequeño poblado.

Tras lograr reponerse de la profunda impresión que aquella horrenda y sangrienta escena les había causado, el compacto grupo de guardias motivados por la indignación y la rabia se apresuró a buscar huellas o algún rastro que pudiera llevarlos hacía el autor de tan repudiable acto o que por lo menos les diera algún indicio sobre la dirección en la que éste había huido, pero antes de que pudieran hacer algo una misteriosa silueta se interpuso en su camino con un aire imponente y desafiante que alarmo a los guardias y los hizo ponerse a la defensiva sin dudarlo.

— Pierden su tiempo —Anuncio con voz fuerte y pausada aquel extraño individuo que ante ellos se presentaba cubriendo su rostro y parte de su cuerpo con un pesado manto de piel de oso negro, dejando al descubierto solo la parte inferior de su cuerpo cubierto por un grueso atuendo de cuero.

Sin duda se trataba de un cazador o algo similar, no podían estar del todo seguros solo por su vestimenta que bien pudo haberla conseguido por su propia mano o haberla comprado en el mercado. Sea cual sea la respuesta era irrelevante en aquel momento ante la cuestión de si se trataba de un amigo o de un peligroso enemigo.

— Esa cosa ya se ha ido —Agrego con voz cansina al notar el desconcierto de aquellos hombres que portaban adornados uniformes grises, sables y un pesado garrote a un costado.

— Y ¿Se puede saber quién eres tú? —Se aventuro a preguntar uno de los guardias gruñendo autoritariamente ante la repentina intromisión de aquel sospechoso hombre, al cual por más que trato no fue capaz de verle el rostro a causa de aquella molesta capucha que ocultaba gran parte de su rostro.

— Eso… No es de tu incumbencia —Contesto bruscamente aquel hombre guardando las manos en sus bolsillos a la vez que adoptaba una pose indiferente y la vez desafiante.

— Con que muy listo ¿No? —Mascullo entre dientes aquel guardia enfurecido tomando su garrote a la vez que una sonrisa maliciosa se dibujaba en su rostro— Creo que voy a tener que enseñarte a respetar a la ley chico.

— No vayas a lastimarte… Viejo —Respondió desatando por completo la furia de aquel guardia que con garrote en manos se abalanzo sobre aquel descarado chico dispuesto a molerlo a golpes por su osadía.

Sin embargo poco duro aquella feroz arremetida, pues aquel enigmático personaje detuvo sin esfuerzo alguno el primer golpe con una sola de sus manos desnudas, lo desarmo con un simple y llano jalón que hizo trastabillar al estupefacto guardia que nada pudo hacer para evitar el contraataque de su adversario, que con un simple golpe de palma en su pecho lo hizo caer de rodillas al suelo adolorido y buscando desesperadamente recuperar el aliento que aquel certero golpe le había arrebatado a la vez que observaba con rabia, miedo e impotencia al hombre que lo había ridiculizado como si de un niño se tratara.

— ¡¿Es que acaso no puedo sacarte los ojos de encima por dos segundos cuando ya estas peleando?! —En medio de toda aquella confusión, el potente y aterrador grito del superior al mando de aquel grupo de guardias se hizo presente, asustando a sus hombres a la vez que se abría paso entre ellos hasta encarar al extraño intruso que permanecía impasible e inmutable en el mismo lugar.

— Y ¿Qué quieres que te diga? —Refuto encogiéndose de hombros despreocupadamente— las cosas simplemente se dieron así.

— Esa no es una escusa valida —Replico sin ánimos de dar su brazo a torcer, una hermosa mujer de corto cabello negro, ojos de un intenso color purpura y dotada de una esbelta figura que fácilmente podría hacer babear a cualquier hombre. Una mujer imponente y de férreo carácter que orgullosamente portaba un uniforme de la guardia de color negro con una barra dorada en su hombro izquierdo, que denotaba su rango— Esa actitud solo te hace ver sospechosa.

— Esta bien Sato-san —Suspiro resignadamente ante la imponente capitana quitándose finalmente la capucha que cubría su rostro, dejando ver a una hermosa joven de largo cabello castaño claro y puros ojos de color violáceo.

— Eso espero Ran —Sentencio Sato esbozando una leve sonrisa complacida por la sinceridad de aquella joven a la vez que le daba un par de fuertes palmadas en la espalda antes de tornarse seria nuevamente— Ahora dime todo lo que sepas sobre nuestro presunto asesino.

Sin poder dar crédito a lo que veían sus ojos, los guardias observaron embelesados y en absoluto silencio como aquella hermosa y letal ninfa hablaba tranquilamente con la temible capitana Sato con absoluta confianza como si se conocieran de toda la vida. Ran ajena al efecto que su presencia causaba en aquellos hombres le relato brevemente a Sato todo lo que había presenciado desde su llegada a la escena del crimen y como esa extraña criatura al percibir su presencia, se había dado a la fuga sin dudarlo, desapareciendo entre las sombras antes de que ella pudiera siquiera hacer algo.

— La silueta de la criatura era similar a la de un ser humano, pero sus movimientos eran demasiado ágiles y refinados para ser los de un simple ser humano —Agrego en un leve susurro la cazadora de tal manera que solo la oficial pudiera escuchar— no estoy segura aun, pero podría tratarse de…

— ¡Ni se te ocurra decirlo! —La reprocho Sato al notar sus intenciones— ese es un tema muy delicado y no podemos especular tanto sin tener pruebas. Las consecuencias serían nefastas y lo sabes.

— Lo sé —Dijo Ran entre dientes apretando fuertemente los puños, sintiéndose frustrada y con las manos atadas— Créeme que lo sé muy bien… Pero así mismo sabes tan bien como yo que no podemos descartar esa posibilidad tan a la ligera.

Tras aquella pequeña discusión las dos mujeres se miraron la una a la otra por un par de segundos debatiendo con la mirada que es lo que harían con este horrendo caso, que si bien era inusual, no significaba que no pudiera ocurrir otra vez y si las sospechas de Ran eran ciertas, esto solo era el inicio de una brutal ola de asesinatos. Estaban a punto de marcharse cuando un leve gemido proveniente desde las sombras de un estrecho callejón llamo su atención alarmándolas; agudizaron sus sentidos y conforme lentamente se acercaban al callejón cada vez podían escuchar con mayor claridad una fuerte y entrecortada respiración acompañada de leves gemidos de dolor y extraños murmullos.

Con un rápido intercambio de miradas Ran y Sato trazaron un plan de acción sin necesidad de palabras bajo la atenta miradas de sus hombres. Ran empuño su cuchillo a la vez que Sato empuñaba su sable, se acercaron cautelosamente a la entrada del callejón y tras contar mentalmente hasta tres, las dos mujeres se adentraron en aquel oscuro y estrecho lugar, dispuestas a enfrentarse a lo que sea que estuviera allí.

— ¡¿Pero que demonios?! —Exclamo la imponente capitana al encontrar al responsable de aquellos extraños sonidos tirado en el suelo con una profunda expresión de dolor reflejada en su pequeño rostro a la vez que con sus pequeñas manos trataba inútilmente de detener la sangre que salía a borbotones de la gran herida que tenia en su pecho.

— ¡Es un niño! —Grito Ran alarmando a los guardias a la vez que corría a auxiliar al pequeño— ¡Rápido traigan ayuda, aquí hay un niño herido!

— No… No… Soy un… niño —Dijo a duras penas el pequeño sintiendo como su vista se tornaba cada vez más y más borrosa— yo soy… yo…so…y…

Y aquello fue todo, incapaz de seguir aguantando el dolor que afligía su pequeño cuerpo, aquel extraño niño perdió el conocimiento. Asustada Ran tomo al pequeño entre sus brazos sin pensarlo dos veces y comenzó a correr rápidamente hacía los cuarteles de la guardia seguida de cerca por Sato, tenía la esperanza de que en aquel lugar pudieran salvar la vida de aquel niño.

Quizás fuera una coincidencia o un capricho más del destino que mientras Ran corría desesperadamente para salvar la vida de aquel pequeño, su atención se vio atraída por un breve instante hacía la peculiar cadena negra que rodeaba el cuello del moribundo niño, en especial sus ojos se fijaron en la inscripción que se encontraba en uno de los gruesos eslabones que componían la gruesa cadena.

— ¿Conan?... ¿Así te llamas? —Leyó en voz alta la inscripción volviendo la mirada por un breve instante al rostro del pequeño niño, para luego volver la mirada al frente apresurando aun más la marcha— No te preocupes Conan. Voy a salvarte, solo resiste un poco más… Solo un poco más.


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Espero les haya gustado este primer capítulo, procurare subir el segundo este jueves.

Cualquier pregunta que tengan, sientanse con la libertad de hacerla y yo tratarede responder lo mejor que pueda sin hacerles ningún spoiler de lo que sigue jeje.

Hasta estonces cuidense mucho.