Hola de nuevo, de alguna manera, conseguí que mi fanfic fuera levemente leído, y eso es un gran logro para mí, también muchas gracias a AlexisBaudens por poner en favoritos y seguir la historia, como él es francés, esto es para él:

AlexisBaudens, merci beaucoup d'avoir suivi l'histoire. J'espère que vous l'aimez beaucoup.

Y bueno, espero que este capítulo les guste a todos.


Estúpida y linda inocencia.

Kurumi caminó algo decepcionada por el piso de cerámica que estaba tan liso y limpio que se reflejaba su rostro y silueta en él. Las paredes estaban pintadas de un color parecido al piso, de un color durazno tenue.

El pasearse por el pasillo pequeño del departamento le hizo recordar cuando vivían en la casa de los que pudieron ser sus suegros, si es que ellos estuvieran vivos. Lamentablemente, no pudieron seguir viviendo ahí, hubo unos problemas de propiedad legal una vez que Satou llegó a los 18 años, además de que para cuando tuvo esa edad, el tema de los espíritus había llegado a su fin.

A Satou le pareció bien vender la casa, después de todo había sido destruida en varias ocasiones por varios responsables, incluso la DEM, técnicamente la estructura de la casa era lo único que se conservaba, de ahí, todas las pertenencias eran nuevas cada vez que la casa era vuelta a parar. Además de que, con el dinero de la casa, pudo hacer varias cosas.

Boda, luna de miel, estas dos cosas fueron de lo más sencillo posible, parte del departamento ya estaba pagado con ayuda de ese dinero, y el departamento era grande, más que suficiente para los dos, así que el joven había aprovechado muy bien el dinero, gastando solo lo necesario y siguiendo trabajando; por esto mismo, la luna de miel no duró mucho.

«Me pregunto en qué está pensando Kurumi-chan». Pensó sentado en la cama, sin poder seguir con su lectura; realmente no era importante, pero desde que trabajó en la biblioteca y como no tenía nada qué hacer, había desarrollado un gusto por la lectura después de leer varios libros. «Tal vez debería de preguntarle a Shidou, pero debe estar muy ocupado haciendo comida para todas, aunque creo que Kotori, Mana y hasta Tohka podrían ayudarlo en estos momentos».

Satou dobló la punta de la hoja en donde se había quedado y cerró el libro, se recostó en la cama con los brazos detrás de su almohada, viendo al ventilador del techo, además de la luz, era de esos ventiladores con aspas que parecían de mármol y que en el centro tenían unos focos de pocos watts. Parpadeó un par de veces, se detendría a pensar lo que había pasado hace unos momentos.

«¿Te sentirás sola?»

Hace unos años se lo hubiera preguntado a su ángel guardián, se acordó de él en estos precisos momentos, sonrió un poco y la nostalgia le entró de repente. El día en el que Mikael se despidió de él pasaron dos cosas que lo dejaron en lágrimas.

La primera fue que entró a su subconsciente y en parte a su mente para sacar sus recuerdos a la luz, recuerdos que fueron asaltando su mente durante días, sangró por la nariz por la información y lloró por recordar las voces, rostros y hasta la forma de ser su familia.

Después de la partida de su ángel, Satou experimentó dolor, nostalgia, empezó a extrañarlo desde el primer día en el que ya no estuvo a su lado. Tal vez solo era una voz, pero cuando lo había perdido todo, esa voz se convirtió en su guía, sin ser su familia o tutor, ese ser se volvió un sabio al que respetar y admirar, se volvió su maestro, su consejero. Se había despedido de su mejor amigo y quizás, algo más que no tiene definición en este lenguaje.

Tenía años que su ángel ya no estaba, sin embargo, había pequeños momentos en los que sentía su presencia, como si le estuviera vigilando para asegurarse de que estaba bien, que seguía disfrutando de la vida, que seguía sin su ayuda. En la mente y memoria de Satou, Mikael estaría siempre presente, incluso si ya no podía escucharlo, ni verlo, ni sentirse que nada le puede hacer daño.

Ya no era más un espíritu, tampoco era miembro de Ratatoskr y ya no tenía la fuerza para proteger a los espíritus, ya no cargaba con ese peso, pero es que ya no tenía que hacerlo, la AST había cerrado sus instalaciones y sus miembros descansaron por fin. La DEM fue derrotada y sus planes fueron frustrados. No había necesidad de pelear más, ni de derramar sangre.

Shidou se encargada de proteger y cuidar a los espíritus, aunque más se encargada de vivir con ellas. Satou, por su parte, se enfocaba solo en Kurumi y ya que estaban casados, aunque si no lo estuvieran de todas formas lo haría, debía protegerla y estar con ella, pasara lo que pasara.

Por eso se preocupaba tanto por ella en estos momentos.

—Anata —dijo Kurumi al entrar al cuarto, Satou se incorporó de repente, ni siquiera la notó—. ¿Puedes ir a comprar unas cosas? Se me han acabado algunos ingredientes para la cena.

—Claro, ¿qué necesitas? —Satou se puso de pie y en la mesita de al lado tomó las llaves y su cartera.

—Salsa de soya, zanahorias y con una cebolla me bastará. Al comenzar a cocinar el arroz me di cuenta de que me faltaban verduras y sobre todo la cebolla, no funcionará sin el sofrito —explicó con mucha seguridad, pero luego sonrió amargamente—. Realmente… faltan más cosas, pero podré pasar a comprarlas mañana.

—Aunque podría ir a comprarlas ahora…

—No. Hoy solo lo necesario —dijo rápidamente, Satou estaba peinándose un poco, se detuvo al instante cuando ella le lanzó la negativa.

—Está bien, entonces mañana iremos por lo demás. No te preocupes, no me tardaré mucho.

Satou salió del departamento una vez que estuvo listo, Kurumi regresó a la cocina y suspiró. No quería cansar a Satou, no por su problema del corazón que estaba muy controlado, Ratatoskr había hecho un trabajo increíble con las medicinas, incluso sin ser un espíritu, sus pulsaciones se regulaban, aunque a veces eso no funcionaba, por ejemplo, cuando la emoción era muy fuerte, como cuando se casaron.

Ya no tenía más poderes de espíritu, sí, seguía siendo tranquilo y dispuesto a hacer todo, pero eso no quería decir que no se cansaría como antes cuando su resistencia tanto en peleas y fuera de ellas, a pesar de su enfermedad, le parecían las de un guerrero con un espíritu indomable.

Además, si estaba cansado, posiblemente no daría el paso para quitarle su inocencia de una vez por todas.

«Los días del trabajo están descartados, Satou-kun no tiene la energía infinita de antes, todos somos normales ahora y tenemos nuestros límites». Interrumpió sus pensamientos al sonrojarse e imaginarse algo un poco pervertido, aunque no lo era, el acto sexual no era una perversión, no si era hecho por amor y con el fin de procrear. «No había pensado en si… No le pasará nada a su corazón, además, ni siquiera sé si lograré ponerlo en condiciones, si fuera una persona normal, todo sería más fácil, posiblemente ya hubiera pasado».

Pero Satou no era alguien normal, desde que se convirtió en espíritu ya tenía una vida con características especiales, incluso ahora que recordaba toda su vida que había olvidado, eso no le despertó la excitación por el cuerpo desnudo de una mujer, ni la perversión, ni el mal pensar las cosas.

Esto sería muy difícil.

«No tendré otra oportunidad como esta, ya pasaron algunos años, incluso en la luna de miel me resistí, yo también tengo un límite, además… No puedo creer que esté pensando en esto». Kurumi sonrió con un leve sonrojo en las mejillas, pero fue esa sonrisa de como si un buen recuerdo le cruzara la mente, una de que todo está bien y tranquilo.

Era verdad. Antes no se le pasaba por la cabeza tan siquiera estar casada, buscaba y buscaba al primer espíritu, la vida se le iba en eso. Pero Satou le cambió, no pudo deshacerse de él, no pudo asustarlo como lo hizo con Shidou, no pudo negarle nada, se aprovechó de él y de sus energías, pero terminó casándose con él.

Y ahora pensaba en tener un bebé, uno que tal vez fuera como él o como ella, o como ambos. No importa lo que fuera, ni a quién se pareciera, ella sabía que sería feliz, y esperaba que él también lo fuera.

Pero había un paso que dar antes de poder llegar a eso. Y lamentablemente, solo ella podía tener la iniciativa.

La cena fue wok con pollo, era como una ensalada y algo nutritivo, tampoco era pesado porque era pollo y verduras, además de arroz para acompañar. Kurumi era buena cocinando, incluso era mejor que él, o eso pensaba porque todo sabía mejor cuando alguien lo prepara por y para ti.

—¿Te gustó? —preguntó al estar su cara recargada en su mano, con una pequeña sonrisa, mirándolo terminar de comer, ella ya había terminado.

—Sí, gracias, Kurumi-chan, realmente cocinas mucho mejor que yo, pero ¿no me tocaba a mí cocinar?

—Eso no importa, ya sabes que me gusta cocinar para ti, después de todo, el que más aporta a la economía del hogar eres tú y trabajas más que yo, mereces un descanso, Anata. —Sonrió despreocupadamente, Satou sonrió también—. Pero si quieres hacer algo por mí…

—¿Qué es? ¿Uh? —preguntó en cuanto ella le acarició la mejilla con una sonrisa con doble intención, intenciones que él no pudo reconocer.

—Tomemos un baño.

—Cierto, aun no me he bañado y tú tampoco, puedes entrar primero, ¿eso era lo que querías?

—Juntos —dijo con un leve sonrojo en las mejillas, Satou parpadeó un par de veces, pero no hubo vergüenza en su rostro.

—¿Para qué?

Kurumi hizo una sonrisa que escondía su decepción, además de que una gota apareció en su cabeza, Satou seguía sin entender.

—Me voy a bañar contigo —dijo con algo de molestia—. Te ayudaré a bañarte también, es un trato especial para que lo entiendas.

—Pero puedo hacerlo solo.

—¡La espalda no! —dijo algo molesta de que no aceptara por las buenas.

—En eso tienes razón, es un poco complicado —dijo con una pequeña sonrisa y acarició su cabeza—. Gracias, Kurumi-chan.

Después de lavar los platos, ambos entraron al baño, Kurumi solo se puso la toalla encima y se recogió el cabello para que no le molestara, pero Satou ni la miraba, sintió su orgullo como mujer golpeado ante su indiferencia, incluso teniendo el cuerpo más desarrollado que antes, incluso en el trabajo le daban muchas miradas por lo bonita que era, pero aquí estaba su esposo, ignorándola olímpicamente.

«Satou-kun tonto». Pensó al fruncir el ceño al ver como se relajaba en la bañera, él notó su mirada.

—¿Qué pasa, Kurumi-chan? Tú eras la que querías que nos bañáramos juntos, puedes empezar tú.

«Esto no era lo que yo pensaba».

Pero Kurumi no se sentó en el banquito, sino que se quitó la toalla y se metió de un salto a la bañera, Satou tuvo que encoger las piernas porque de otra forma no iban a caber, hizo saltar el agua por meterse ahí con él, su cabello se soltó por el movimiento y su mirada era de cierta molestia.

—¿Qué pasa? ¿Querías esto para ti? Me saldré entonces… —Pero antes de que pudiera moverse, ella tomó su muñeca y negó con la cabeza—. ¿Por qué me miras así? ¿Te pasó algo?

«¡Claro que sí! ¿Cómo es posible que no sientas nada? ¿¡Cómo es posible?!» Kurumi le terminó viendo sonrojada y con molestia. «Haces parecer que yo soy la pervertida aquí».

—Anata… Aquí es donde empieza el trato especial, siéntate ahí, yo me encargaré de todo, vamos —dijo con una sonrisa, pero Satou obedeció.

Kurumi siguió con sus ojos todos sus movimientos, aunque él no hacía ningún tipo de ejercicio, su cuerpo se mantenía bien por todos esos años de peleas y entrenamientos, no tenía quejas, el único detalle es que no veía ninguna vergüenza o excitación de su parte.

—Ah, Kurumi-chan —dijo al girarse para verla, ya sentado en el banquito, ella se sorprendió un poco, su cuerpo reaccionó para taparse los pechos con su brazo.

—¿Q-Qué?

—Es la primera vez que lo veo, pero se te ve bien el cabello recogido. —Ella sonrió y entonces decidió hacer un movimiento. Bajó el brazo con un leve sonrojo en las mejillas y agachó un poco la cabeza.

—¿No hay algo más que quieras decir que se ve bien?

—No, porque no estás usando nada diferente, solo era eso, aunque me sigue gustando más cuando lo usas suelto —dijo al ver de nuevo a la pared de azulejos naranjas, ahí también estaba la regadera.

«Maldición». Pensó con mal humor y agachó la cabeza, pero luego lo miró con una sonrisa de culpa, veía parcialmente su rostro y se superpuso el rostro juvenil del Satou de 15 años, no había muchos cambios, excepto que sonreía más. «Realmente no te imagino ni un poco pervertido, tal vez pido imposibles, en ese caso, tendré que hacer algo al respecto».

Kurumi consiguió lo necesario, una vez Satou se dio cuenta de eso, abrió la regadera para humedecer su cuerpo y ella lo tomó por la espalda, sorprendiéndolo.

—¿Kurumi-chan?

—Hoy me encargaré de ti, ya te lo había dicho —dijo al sonreír con doble intención y pasando la esponja encima de su pecho, y su mano un poco más abajo.

—Creí que solo me ayudarías con la espalda, no hay necesi…

—Yo lo haré por ti, solo por esta vez, aceptaste hacer algo por mí, y lo que quiero es que me hagas caso. —Satou no entendía esto, pero cerró la regadera y regresó a sentarse en el banquito, una vez ahí, ella sonrió, llevaría a cabo su plan poco a poco—. ¿Por qué estás haciendo esto?

—Porque quería hacerlo desde hace mucho tiempo, A-na-ta —susurró a su oído.

Kurumi pegó sus pechos a su espalda, Satou sintió algo pequeño y suave al principio, como si fuera una cereza, este contacto le hizo temblar ligeramente, ni él supo por qué. Luego sintió todo suave en la espalda, así como ella empezó a enjabonarlo.

—¿No es un poco complicado así? —preguntó extrañado.

—No, claro que no, además, ¿no se siente bien? —preguntó a su oído de nuevo, ella dio una leve risa—. Solo hago esto por ti, Anata. Solo… quiero estar mucho más cerca de ti, hasta que estemos… conectados.

—¿Conectados? —preguntó confundido mientras ella continuaba, con un poco de decepción, pero continuó con sus labores—. Siempre dices cosas extrañas, Kurumi-chan, incluso ahora.

Kurumi no respondió la duda de Satou, solo siguió con el contacto físico y usando la esponja, pero él seguía tranquilo. Ella continuó con la espalda ahora, en silencio, él se sintió extraño al ser tan atendido por ella, esto no había pasado antes, pero no le importaba, Kurumi solo estaba siendo muy amable, o eso pensaba.

«Esto no es justo, yo también le ayudaré a bañarse, así las cosas, serán iguales». Pensó con una pequeña sonrisa, Kurumi no sabía si usar la fuerza ahora, pero no podía, no se aprovecharía de él.

—Listo. —Satou entonces se levantó para abrir la llave de la regadera, ella quitó el banquito de ahí con usar su pie y en cuanto él se retiró todo el jabón, lo abrazó por la espalda, ahora ambos estaban mojándose—. Anata… ¿No te parezco atractiva? ¿No te gusta mi cuerpo?

Satou giró la cabeza a ella, estaba muy pegada a él y su voz había sonado triste.

—Eres hermosa, Kurumi-chan, claro que me gusta tu cuerpo, también me gusta cómo eres, incluso si a veces no entiendo lo que dices, como hace un momento, pero eso también me gusta de ti —dijo con una sonrisa y con un leve sonrojo en las mejillas, pero esto no era suficiente, porque Kurumi estaba frustrada.

—¿Qué es lo que… te gusta de mi cuerpo? —preguntó con doble intención, pero dudaba si Satou entendería, sin embargo, se recargó en su espalda, su cabello negro se pegaba a él, pero Satou no se giró.

—Eres muy bonita, creo que me gusta todo, más bien, no hay nada que no me guste. Tu cabello es sedoso, cada vez que lo acaricio o lo toco se siente suave, tu piel es tan blanca que puedo saber fácilmente cuando estás sonrojada, eso es bueno, porque la mayoría de las veces no sé si lo que hago o te digo está bien, pero es tu rostro lo que me ayuda. Cuando te sonrojas te ves muy linda —dijo con una pequeña sonrisa, se sentía bien ser honesto, él siempre lo era, Kurumi solo tenía la cabeza más agachada mientras escuchaba, una sonrisa estaba en su rostro—. He besado a otras personas para salvarles la vida, sabes que no había otra forma de salvar a los demás con mis poderes, pero tus labios son muy suaves y los siento diferentes que el resto. Aunque me gusta mucho besarte, lo que más disfruto es abrazarte, puedo sentir el calor de todo tu cuerpo, eso siempre me hace feliz. Tus pechos también se sienten muy bien, es mejor que nuestras almohadas y puedo escuchar como late tu corazón cuando me duermo en ellos. Te amo, Kurumi-chan, eso incluye a tu cuerpo también, creo que eso es obvio.

Ella le dio la vuelta a Satou y se estiró un poco para besarlo en los labios con un sonrojo salvaje en sus mejillas, su corazón fue conmovido, estaba frustrada por su estúpida inocencia, pero esa parte de él era adorable, no había forma de que pudiera usar la fuerza, es más, ahora ya no estaba pensando en nada de eso.

—Te amo, Anata —dijo al soltarlo, pero nuevamente lo besó y le rodeó el cuello con sus brazos. «Maldición, ¿por qué eres tan lindo?»

—Ahora yo te ayudaré a bañarte —dijo con decisión, ella seguía sonrojada, pero ya no pensó en nada y asintió con la cabeza.

Pero al darse cuenta de que él no tocó el torso, sonrió con malicia y le puso ambas manos encima de sus pechos.

—Aquí también tienes que enjabonar —dijo con una risita al final y giró su cabeza para mirarlo, él solo estaba sorprendido, pero suspiró—. No suspires, dijiste que me ayudarías.

—Aunque eso deberías hacerlo tú… Bueno, está bien. —Kurumi le besó la mejilla y sonrió de nuevo, le quitó la esponja y la lanzó a la bañera—. ¿Y eso por qué?

—¡Usa solo tus manos!

—Para eso está la esponja… —Pero ella puso sus manos encima de sus pechos para que los tocara directamente, ella se sonrojó más.

—Creí que te gustaban mis pechos… —Fingió tristeza, así que él mejor la abrazó, ella solo terminó riéndose.

—Tú… Solo estás jugando…

—¡Por fin entiendes cuando estoy jugando!

Satou terminó yendo por la esponja y regresó para continuar con sus labores, cuando ambos terminaron de bañarse y se cambiaron por su conjunto para dormir, Kurumi sintió que ese fue el mejor baño que tuvo en mucho tiempo, sin embargo, mañana tendría que trabajar y Satou también, así que se tiró a la cama.

—Hoy fuiste muy lindo, Anata —dijo al extenderle los brazos, invitándole a abrazarla—. Ven aquí, vamos a dormir.

—La próxima vez me bañaré solo —dijo un poco decepcionado, Kurumi siempre lograba "jugar" con él sin que lo supiera, pero después de tanto tiempo juntos, ya empezaba a percibir cuando estaba jugando con él.

—Que malo —dijo fingiendo tristeza, pero estaba sonriendo, Satou se acercó a ella para abrazarla, pero ella lo hizo primero y lo besó de nuevo en los labios, para después soltarlo y apretar su cabeza hacia sus pechos—. Pero hoy te has portado bien, así que puedes dormir en los pechos que tanto te gustan, pervertido.

—¿Y eso por qué? —Pero en cuanto ella empezó a reír, él simplemente desistió y se acomodó mejor—. Estás jugando otra vez…

—¡Sí! —Sonrió y acarició el cabello de su pareja y besó su cabeza, eso hizo sonrojar a Satou—. Buenas noches.

—Sí, buenas noches, Kurumi-chan.


Lo dejó aquí y nos vemos en el siguiente. Por cierto, antes de que me lo pregunten, sobre mis demás fanfics, como tengo muchas cosas encima por la universidad, no tendré mucho tiempo, creo que ni siquiera para descansar un rato en mi cama, así que habrá actualizaciones de forma aleatoria, no puedo decir de qué fic ni cuándo, pero por lo menos puedo decirles que sí habrán capítulos nuevos.

Sin más, espero nos veamos muy pronto y que les vaya bien.