Cap 2.

...

—En serio... —La chica de orbes doradas se llevó las manos a las sienes.

— ¿Eh? ¿Ahora qué ocurre?

— ¿Que qué ocurre, acaso tengo que explicártelo?, para empezar, ¿Por qué eres tan fría con él?

—Pero si me he comportado normal, aparte no estaba para tonterías, se le notaba un poco tenso y cansado.

A veces pensaba que la apariencia de intelectual que le daban las gafas era una mera ilusión.

—Te daré un consejo, graduate esas gafas. — Ahora más que su amiga parecía su madre —Si estaba tan tenso es porque tú estabas aquí.

—Ah, ahora la culpa será mía... —Rebufó.

—Sarada... —Puso las manos en los hombros de esta —¡Le gustas! ¿Cómo te lo tengo que explicar?

—Y luego dices que la graciosa soy yo —Estaba claro que las dos chicas no veían lo mismo.

Esta vez giró los ojos hacia el reloj más cercano. Faltaban 15 minutos para las 11.

—Mira qué hora es, mi madre me estará esperando —En verdad más que nada quería zanjar esta conversación que no llevaba a ningún lugar.

Chouchou se dio por vencida esta noche, pero no se fue sin antes despedirse con un fuerte apretujón.

—Sé que algún día me escucharas...

Sí, sí —dijo ahora para sí misma ya rumbo a casa y poniendo fin a este agitado día.

...

—Sarada—.Se escuchó en casa de los Uchiha.

—Dime mamá.

—Tu padre y yo estábamos pensando desde hace unos días que te vendría bien mejorar tu Ninjutsu médico. —Continuó la pelirosa —. Sé que ya hace un tiempo te expliqué algunas cosas, pero no estaría de más que alguien como la 5ª te lo explicara como es debido.

A la pelinegra se le iluminaron los ojos.

La 5ª Hokage. Una de los legendarios Sannin.

Era cierto que su madre le había enseñado algunas técnicas, pero debido a la ausencia de Sasuke cuando era más pequeña, Sakura tenía que hacerse cargo de todos los quehaceres y no disponía de tiempo apenas. Así mismo, sería todo un honor ser discípula de Tsunade como lo fue en su día su madre.

— ¿Qué me dices?

—¡Sí! —Afirmó rotundamente levantándose de un golpe de la silla —Osea... quiero decir que... sí, claro.. —. Ella misma se dio cuenta de su emoción e intentó disimular un poco.

Sakura sonrió a sus adentros. Sabía que su hija no se negaría a una nueva oportunidad de ampliar sus conocimientos, al fin y al cabo ese afán por querer aprender la había sacado de ella.

—Perfecto , mañana nos acercaremos a su casa.

Al día siguiente tal y como dijo Sakura se dirigieron hacia el lugar indicado.

—Aquí es —dijo Sakura ya enfrente de casa de la 5ª —,verás que maja es, seguro que...

¡Boom!

Se escuchó un fuerte estruendo proveniente del interior de la casa.

— ¡Te he dicho que no voy a pagarte esa apuesta por más que haya perdido! — Gritaba una mujer — ¡Más te vale que te vayas! ¿Acaso no sabes con quién estás hablando?

Fuertes pasos se escucharon retumbar en dirección a la puerta principal. Esta se abrió de sopetón y salió un hombre de avanzada edad a toda velocidad.

— ¡Y no vuelvas por aquí! —gritó por última vez.

Detrás apareció Tsunade con cara de muy pocos amigos.

Vestía la misma indumentaria que siempre y sus características coletas. En cuanto al físico, parecía ser que los años no pasaban para ella.

—Hm, ¿Tsunade-sama? —dijo sakura un tanto incómoda. Lo último que quería era que su hija se llevara una mala imagen de ella.

—Ah, ¡Sakura! ¿Cómo te va? —contestó con total normalidad, como si no hubiera pasado nada —¿A que se debe tu visita? —Preguntó a la vez que hacía crujir algunos huesos.

—Bien, bien —Viendo que no iba a excusarse con lo ocurrido hace un momento decidió ir al grano—.Me preguntaba si podías empezar a enseñarle a Sarada los fundamentos del Ninjutsu Médico como hiciste conmigo. Hace un tiempo ya le expliqué algunas cosas, pero ya sabes que no disponía de mucho tiempo...

—¡Por supuesto, desde que dejé el cargo de Hokage las apuestas me están consumiendo, y ahora mismo no tengo responsabilidades ni preocupaciones ni nada por el estilo. — Ahora se dirigió a Sarada. —Podemos empezar ahora mismo si quieres.

—Sería un honor —contestó tensa la pelinegra.

—Jovencita —, espetó con un tono serio— deja las formalidades, hace tiempo que dejé de tener un alto cargo en esta aldea.

Se despidieron de Sakura y se adentraron en la casa.

Para ser un lugar donde vivía una sola persona era bastante grande y acogedora.

A lo lejos vió algunas botellas de alcohol por el suelo, pero decidió ignorar eso, al fin y al cabo no era de su incumbencia había ido allí a aprender.

Pasaron la entrada principal hasta llegar a una habitación, que más bien podría llamarse biblioteca.

—Aquí será donde aprenderás todo lo básico sobre el Ninjutsu médico. Antes que nada empezarás por unos libros para repasar desde la raíz este tema —comentaba acercándose a un estante.

La pelinegra seguía escuchando atentamente las indicaciones de su nueva maestra. Estaba ansiosa de empezar esta nueva etapa.

—Bien, Hm —se quedó pensativa mirando unos libros — Empezaremos por aquí— señaló una estantería.

— ¿Qué libro tengo que leer?

— ¿Libro? Querrás decir libros. Empezaras leyéndote todo este estante. Luego ya veremos.

—Eh, ¿Disculpe? —Sarada creyó haber escuchado mal —¿Toda la estantería? —Debían haber como 50 libros mirando solo por encima.

—Así es guapita, ¿No pensarías que esto es coser y cantar? Cuando termines continuas con el estante siguiente. Estaré en la habitación de al lado por si necesitas ayuda.

Aaah, la juventud de hoy en día, si no se lo das todo en bandeja se pierden. — susurró entre dientes la rubia.

Y cerró la puerta.

La pelinegra se quedó unos segundos observando la puerta por la cual había salido. Examinó la habitación que estaba rodeada de estanterías y suspiró.

Ante tal situación solo le quedó mantener la calma y ponerse manos a la obra.

Vamos allá.

Los días transcurrían con normalidad, al igual que el estudio de la pelinegra que era evaluada constantemente por la quinta y así poder ver realmente como iban sus avances y sus fallos.

Tsunade se acercó a la mesa donde se encontraba su nueva alumna.

— ¿Cómo lo llevas?

—Bien—dijo sin apartar la mirada del libro—, ahora mismo estoy estudiando el tercer volumen de técnicas de auxilio.

La rubia echó un vistazo a las estanterías. Ya había leído 3 de 10. Era increíble como de ese modo era tan parecida a Sakura.

—Sarada.

—Hm —seguía absorta en la lectura.

—Tómate unos días de descanso, está bien que empieces a comprenderlo y que esto te guste, pero todo en exceso es malo... — Continuaba mientras le cogía el libro y lo guardaba— tu cuerpo también te lo agradecerá.

La chica de las lentes se quedó un poco perpleja ante tal acto de buena fe, sin embargo, no le vendría mal un poco de descanso, llevaba semana y media yendo a su casa sin pausa.

—Tienes razón —respondió estirando los brazos —. Y ahora que lo mencionas, la espalda se me esta empezando a agarrotar de estar tanto sentada.

—Tómate el tiempo que veas. Cuando hayas repuesto energías estaré aquí — concluyó con una cálida sonrisa.

—Gracias Tsunade-sama.— Se despidió cerrando la puerta tras de sí.

Libre. Así se sentía en ese momento.

Ahora que estaría desocupada por unos días la pelinegra se pasó por casa de Chouchou y la invitaría al ichiraku. Tenía ganas de verla y mucho que contarle.

—¡Uooo, así que estás empezando a aprender Ninjutsu médico ! —Tan entusiasta como siempre.

—Je je, así es... —. En verdad estaba igual o más emocionada que su amiga, pero no era de esas que sacaban a relucir sus sentimientos con nada.

—Qué envidia me das, yo es ver un libro y me pongo mala...

—Todo es cuestión de práctica y esfuerzo, estoy segura que tu también podrías.

Ya en la puerta del Ichiraku, levantaron una de las cortinillas. Para sorpresa de las chicas, en una de las sillas se encontraba Boruto esperando su pedido y, por lo que se veía, iba solo. Este al sentirse observado se volteó y vio a sus compañeras.

Pero Chouchou al ver tal situación tenia otros planes en mente.

— Esto... — Comenzó a pensar en una excusa—, Acabo de recordar que...tenía que ayudar a... mi padre con una cosa—. Estaba claro que las mentiras no eran lo suyo.

—¿Eh?

—Lo siento de veras, luego te llamo y hablamos. Pásalo bien, ¿Vale? —concluyó rápidamente y se fue como alma que lleva el diablo.

Sarada aún seguía procesando todo lo que acababa de ocurrir. Juraría que hace unos días le comentó que su padre estaría fuera durante unas semanas.

—¡Sarada, aún hay un asiento libre aquí! —.dijo el rubio señalando un asiento vacío a su izquierda.

Es verdad. Boruto estaba allí. Estaba tan absorta en descifrar la actuación de su compañera que se había olvidado por completo de la presencia de este.

Bueno, ya que había llegado hasta allí no iba a dar media vuelta y volver a casa, al fin y al cabo debía aprovechar los días que tenía libres. Así que cogió asiento. Pidieron sus fideos ramen y empezaron a entablar conversación.

— ¡Discípula de la 5ª, quién lo diría!

—No es para tanto... —dijo un poco ruborizada. No estaba acostumbrada a recibir tantos halagos en tan poco tiempo pero aun así no le desagradaba en absoluto.

— ¡Pues claro que lo es!, seguro que si te esfuerzas consigues ser la mejor ninja médico que ha habido en toooda la historia, y hablaran de ti como la gran kunoichi que salvó a toda la humanidad— . exclamó en tono de broma y exagerando aun más con los brazos.

La pelinegra al ver la actuación de su compañero empezó a reír a carcajada limpia. Ya pensaba que su lado bromista se había perdido por el camino. Chouchou podía ser muy amiga de ella, pero estos momentos así no los tenia con nadie más.

Ya un poco más calmada Sarada miró el reloj que tenía justo encima.

—Que tarde se nos ha hecho. Creo que va siendo hora de que nos vayamos.

El joven se quedó unos segundos en silencio pensando bien la respuesta que le iba a dar.

—Si quieres...te puedo acompañar a casa.—Soltó de un tirón. No sabia de donde había sacado esa confianza, aunque en ese momento era lo último que le importaba.

Últimamente la chica lo notaba mas formal que de costumbre, era obvio que se había convertido en un hombre más maduro, pero cuando estaba con él lo notaba diferente, ¿Y si su amiga tenia razón y el estaba …? No,no, no, no podía ser. Había escuchado demasiado a Chouchou y le había metido cosas en la cabeza que no eran, solo era simple formalidad por parte de su amigo. No era nada más.

—Como quieras— respondió ya saliendo del establecimiento— aun así no estamos muy lejos.

No fueron ni cinco minutos lo tardaron en llegar a casa de los Uchiha. Sin embargo, para el joven fueron los minutos más valiosos de todo el día.

—Bueno, ya hemos llegado. — Dijo la joven. — Gracias por acompañarme Buenas no...

—Sarada —Soltó cortando a su amiga — Mañana empieza el festival del cerezo... —Continuó — Me preguntaba si... ¡Vamos! ¡No es para tanto! ¿Quieres ir conmigo al festival? —Estaba tan firme y tenso que se podría hacer pasar por un soldado sin ningún problema.

Allí estaba. Inmobil. Esperando una respuesta de su amiga. La chica de la que lleva enamorado desde quien sabe cuánto. Cualquiera que lo viera ahora pensaría que tenía algún tipo fiebre alta. Pero nada más lejos de la realidad

—Claro, ¿Por qué no?

¿Había escuchado bien? Estaba claro que hoy era su día de suerte.

—Llamaré también a Chouchou, seguro que también le apetece venir.

O no...

—Buenas noches.

—Eh… —Seguía sin reaccionar. —Espera...no... —La joven ya no le escuchaba, hacía rato que se encontraba dentro de casa.

Sin duda sería un festival entretenido.

...

Fin Cap 2.