Una emoción creciente por parte de todos los huérfanos justificaba el barullo general que venía de los abarrotados asientos del autobús.

-¡Erick! No subas los pies al asiento –gritó la señora Cole-. ¡Es de mala educación! Niños! ¡Si alguien ensucia el camión, tendrá que quedarse a limpiar!

Para muchos de estos pequeños era la primera vez que se subían a un autobús, y se sentían fascinados por los asientos forrados de piel y la promesa de ver el mar. Tal como predijo Tom, la señora Cole y Marta, su ayudante, se la pasaron todo el viaje de pie en la parte de atrás del autobús.

La villa de Folkestone distaba mucho de ser un lugar turístico. Las calles estaban abarrotadas de marineros y transportistas que trabajaban en el puerto, así como uno que otro viejo pescador que se apresuraba a llegar a la taberna del pueblo. En fila, el grupo fue conducido a orillas de una playa rocosa donde se dispusieron a comer.

-¡Recuerden niños! ¡Está prohibido acercarse al agua!

Fue un día agotador, Marta y la señora Cole corrieron hasta el cansancio evitando que los niños se fueron hacia el mar o subieran por el acantilado, sin embargo, al final del día entraron al autobpus satisfechas de darles un pequeño gusto a sus pupilos, que cansados de jugar, se disponían a hacer menos escándalo de regreso al orfanato. Sólo faltaba pasar lista.

-¡Arnolds!

-¡Presente!

-¡Baker!

-¡Presente!

-¡Benson!

-…

-¡Benson! –La directora miró alrededor, aterrada.- Maldita sea –Refunfuñó-. ¿A dónde se habrá metido.

Media hora después, mientras los chicos mayores buscaban por el pueblo a Dennis y Amy, Tom esperaba en el autobús que no los encontraran, y la señora Cole rogaba por su empleo mientras daba unos disimulados tragos a la licorera que cargaba siempre en su bolso.

-
Ok, segundo cap tulo listo. Esta vez fue corto, pero creo que necesario para lo que viene despu s.
No pierdan la paciencia! Prometo que lo que viene ser mucho mejor.
PD. Gracias por los comentarios, realmente son un aliento para continuar