Disclaimer: Hemos osado atentar contra lo establecido Porque alguien komo Seiya Kou merece el amor de Serena, un ser así no merece quedar a la deriva.

Hi.

¿Cómo estan?

Bueno nos presentaremos somos nuevamente, The Darkness Princess & Lady Muerte, mejor conocidas en varios mundos como Nenasfashion, Girlsfashion, Nenas de Walpurgis... Riddle's ladies... en otras páginas...

Este fic fue originalente escrito en script, pero ahora hemos decidido corregirlo, para que ustedes tengan una mejor percepción de la escenas, apenas estamos subiendo los capitulos corregidos.

Bueno nos promocionaremos un poco, nos gustaria que si pueden entren a nuestros Forums y participen dejándonos un comentario en los topics y también en nuestra Comunidad.

Por último si quieren comunicarse con nostras pueden sacar el correo de la página, pero de todas formas les damos el correo, nenas.fashion hotmail. Com.

Ahora queremos agradecer a todos por el apoyo que nos han dado hasta ahora, a todos los que nos tienen en alerta, en favoritos y los que nos dejan sus comentarios anónimos, los que no estan registrados y por supuesto los que no nos dejan review pero nos leen. Este fic sigue por ustedes y gracias a ustedes, sentimos la demora en la publicación y en la actualizacion. ¡¡VALEN MIL!!

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REENCUENTRO DE ALMAS GEMELAS

By

The Darkness Princess & Lady Muerte

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Sentimientos ocultos.

En el lugar donde se encuentra la puerta del tiempo, Setsuna trataba de averiguar que había ocurrido con la misteriosa luz que salio de casa de Darien, mientras tanto en la Tierra, este sentía como si un peso que hubiera cargado sobre sus hombros le hubiera sido retirado, por la mañana se levantó con una rara sonrisa en su rostro, miro la fotografía donde aparecían él y Serena, no pasa nada, esta vez no hay dolor al mirarla, solo un sentimiento bastante raro que aun no puede identificar.

Miró el reloj de la pared, su vuelo salía a las 12 del medio día, todavía tenia tiempo de desayunar, arreglar sus cosas e ir a despedirse de todos. Un rápido duchazo, un ligero desayuno, ya que no tenia mucho en su departamento, todo estaba empaquetado y listo para que estuviera guardado en una bodega en renta.

Salio rumbo a la casa de Serena, donde esperaba encontrarlas a todas reunidas por ser domingo.

En tanto en la casa de Lita, Serena se levantaba tarde como de costumbre, pero esta vez gracias al cielo, era domingo, así que no tenia que salir corriendo a la preparatoria, salio de su futón con pereza, después de todo Serena Tzukino era una perezosa de primera, reviso los futones alrededor todos estaban alineados en un rincón excepto el de Mina aun estaba dormida a su lado, las demás ya se haban levantado y por el aroma que invadía el lugar, seguramente ya estarían preparando el desayuno.

Entró al baño, se mojó la cara y miró su reflejo, sus ojos estaban tristes y melancólicos, a pesar de sonreír, su mirada seguía triste, así que con resignación, entro nuevamente a la habitación donde tomó un par de toallas, entre tanto Mina murmuraba frases incoherentes en sus sueños, sintió ganas de despertarla, pero justo cuando iba a darle una sacudida, la chica murmuro un nombre…

- Yaten… - con eso giró, dejando su rostro al descubierto.

Ante esa palabra, la rubia se quedo estática, mirando como una silenciosa lágrima se liberaba de los parpados cerrados de su aun dormida amiga "Sueña con Yaten" asumió la chica de las coletas, mientras entraba al baño y empezaba a ducharse, con la regadera de frente a su rostro, dejo que algunas gotas salinas se deslizaran libres "No eres la única que los extraña Mina… Seiya"

El agua que salía potentemente de la regadera, liberaba con rapidez sus mejillas de los rastros de las lagrimas, después de un rato, cerró el grifo y se vistió lo mas lentamente posible, no es que no quisiera ver a sus amigas, pero tenia que fingir un sentimiento de alegría que en este momento no sentía y a decir verdad ese seria un día muy aciago, era el día D… es decir, el día que Darien se iría nuevamente a Estados Unidos.

Entró a la cocina, con una gran sonrisa en los labios, la cual sus amigas devolvieron, pero todas sabían que esa sonrisa no llegaba a los ahora tristes ojos de Serena.

- Buenos diiiiiias – saludó efusivamente la chica con un grito.

- Buenos días Serena – respondio la castaña, entrecerrando sus parpados.

- Buenos días ¿dónde esta Mina? – interrogo la peliazul, mirando como Serena aparecía sola en la habitación.

- ¿Buenos días?, ¿no seria mejor buenas tardes?, ¿Ya viste que hora es? – prorrumpió Hino, mirando el reloj con ironía.

- Mina sigue dormida - sonrió la rubia a Lita, mientras respondía la pregunta de Amy e ignoraba las palabras de Rei.

- No lo puedo creer, Mina es peor que tu – refirió la chica, sonriéndole divertida.

- ¡¡Lita!! Vamos, ¿qué hay de desayunar? – interrogo curiosa, mirando los recipientes que reposaban en la mesa frente a Lita.

- Seria mejor que te prepararas tu desayuno en vez de abusar de Lita, ¿no crees? – la amonestó Mars, mirándola con ironía.

- Rei, deja de molestarme – protestó Tzukino, mirando a Júpiter con ojitos de perrito triste – Lita, ¿verdad qué tu ya tienes mi desayuno?

- Claro que si Serena, ya sabes como es Rei - le tendió un plato servido con un omelet, el cual Serena devoró con gusto.

- ¡Glotona! – murmuró la pelinegra, ante sus palabras Serena solo la miró con furia, pero siguió comiendo.

- Ya Rei, dejala en paz y bien Sere, ¿qué pasa? – cuestiono la Sailor del agua, conociendo de sobra a Serena.

- Darien se va hoy - informo la rubia, mirando el plato con expresión pétrea.

- ¡¿Quee?! – gritaron las Sailor al unísono, mientras sus cabezas crecieron enormemente frente a la apabullada Serena, que solo se hizo chiquita chiquita.

- Si, se va a las 12 – informó con serenidad, muy raro en ella, ya que era para que en ese momento estuviera derramando lagrimas de tristeza.

- Pero… - barbotó rei, levantando el tono de voz, incapaz de dar credito a lo que oia.

- Rei, tranquila – clamó la castaña, clavando sus pupilas en su pelinegra amiga, trasmitiéndole un claro mensaje.

- ¿Cómo estas Serena? – cuestionó, al ver que no había lagrimas en los ojos de su amiga, como en veces anteriores.

- Bien, supongo… es que… a veces pienso que ser la Princesa Serenity no me trae mas que problemas, al igual que a él no le gusta ser Endimión – murmuró con pesar, dejando de lado el plato.

- Pero es tu destino… - murmuró Lita con poca delicadeza, siendo el turno de Amy de mirarla elocuentemente.

- Lita… - la castaña miro a la peliazul con duda y se avergonzó un poco ante la mirada de la tranquila chica.

- Lo siento… pero… - se disculpó, sin poder evitar un sonrojo en sus mejillas

- No te preocupes, estaremos bien; voy a despertar a Mina - ya en la puerta, las miró con una sonrisa pícara - por cierto, esta soñando con Yaten.

- ¡¿Queeee?! – repitieron sorprendidas, la mayoría de las Sailor, provocando que Serena riera de la cara de sorpresa de todas.

- ¿Qué les sorprende? es igual que Amy que sueña con Taiky o Lita con Andrew o Rei con Nicholas – salió riéndose de los rostros sonrojados de todas así como huyendo del grito de Rei.

-¡¡Serena tonta!!

Después de unos segundos se oyó el grito sonoro de la diosa del amor, al ser levantada de un tirón por su amiga.

- Por Dios, estas niñas no tienen remedio – susurró la peliazul, negando con su cabeza..

- Cierto – aseveró Júpiter, mientras a ambas les salía una pequeña gota de la frente.

Después de que todas por fin terminaron de desayunar, lavaron los trastos, estaban peleando como de costumbre Rei y Serena acerca de la glotonería de la rubia, cuando el teléfono interrumpió su discusión.

- Diga... a si Darien, esta aquí, se quedo a dormir... bien... te esperamos – colgó en auricular, para después mirar las caras de curiosidad de todas sus amigas.

- Es Darien – se dirigió a Serena – te fue a buscar a tu casa, pero no había nadie, así que llamo para ver si sabia algo de ti, dice que viene para acá.

- Seguramente viene a despedirse – acotó la chica de las coletas con un tono triste.

- Serena – murmuró Amy suavemente, el silencio se hizo presente entre todas, ya que nadie sabia que decir.

- Bueno, en lo que Darien llega jugaremos el nuevo juego de Sailor V ¿les parece? – propuso Mina, en un intentó de aligerar un poco las cosas, sacó un disco de su mochila, junto con el aparato, lo colocó en el televisor y reto a Serena, la cual no pudo dejar de jugar, mas por querer distraerse que por el ansia de hacerlo.

En el planeta Kinmoku…

Las Sailor Stars se encontraban atareadas con los últimos detalles de las reparaciones del Castillo, hacia unos días habían nacido algunas niñas en el planeta, que según se decía eran Sailor recién nacidas, así que había que darles la bienvenida con todos los honores y esperar a ver que estrella fugaz les seria asignada.

Desde lo ocurrido en la junta pasada hacia casi dos días, Sailor Star Healer y Fighter no se dirigían la palabra más que para lo esencial, Maker se mantenía atenta a lo que hacían, pero las dejaba actuar sin intervenir, al igual que la Princesa Ubawareta Ginzuishou! Kakyuu; esta había intentado en una ocasión razonar con Star Healer y hacerle comprender los sentimientos de Figther, pero la pequeña de ojos verdes se empecinaba en su postura, así que desistió y por consejo de Maker solo observaba los hechos en silencio.

Así transcurrió el resto del día, por la noche mientras cenaban, todos mantenían un silencio sepulcral en el gran comedor, Star Figther intentaba entablar una conversación pero las otras dos chicas no tenían muchos deseos de hablar, así que cenaron en silencio, al terminar cada una se disculpó y se retiró a su habitación; la primera en salir fue Figther, después Maker y al final no soportando la mirada de reproche de la Princesa, salió Healer.

La chica de larga cabellera azabache cerró la puerta apoyándose en ella, miró alrededor como intentando identificar su habitación, pero solo recordó la habitación que tenia en el departamento en la Tierra, donde ahora había una lisa pared color azul, en la Tierra había un póster grande de una estrella fugaz, en el techo colgado un avión a escala, y en el buró junto a su cama estaba una foto de…

- ¡¡Basta!! – caminó rápidamente al baño, donde se despojó de sus ropas y se metió bajo el chorro de agua – es suficiente Sella, tenemos que olvidarla ¿entiendes? ¡Recuerda lo que dijo Healer! - tocó sus sienes, en un intento de callar la voz dentro de su cabeza "Se llama Yaten, es mi hermano, no le digas Healer y no parare. Nunca olvidare a mi Bombón, ¿entiendes?"

Mientras tanto las otras dos hermanas pasaban por una situación parecida.

Sailor Star Maker, al igual que Figther se había encerrado en su habitación, pero ella tomó un cuaderno color azul, con las iniciales "AM" en una esquina, este reposaba sobre su escritorio, lo hojeó sabiendo lo que buscaba, se detuvo en la página conocida.

Sin mancha y pulcramente se encontraba ante ella, el cuaderno que alguna vez en la Tierra Taiky le hubiera "robado" a Amy; bueno no robado literalmente, sino mas bien no fue regresado ya que ella lo olvido bajo su escritorio y él lo haba tomado con la intención de devolverlo, pero la curiosidad hizo presa de él, haciendo que mirara el interior del cuaderno, topándose con una serie de pensamientos y poemas tanto cortos como largos hechos por las delicadas manos de la chica peliazul, leyó uno tras otro, quedando extasiado con el sentimiento que despertaba en él, esas palabras, así que no pudo devolverlo, aun cuando la había visto al día siguiente buscando su cuaderno por la escuela, pero era imposible, no podía devolverlo, así que lo mantuvo con él, e incluso lo llevo a su planeta cuando dejo de ser Taiky y regresó a ser Sailor Star Maker.

La hoja que miraba en ese momento era el poema que mas le gustaba "Mi imposible Estrella Fugaz" era uno que hablaba de una estrella fugaz y de los sentimientos que tienes al verla inalcanzable e imposible, así era como ella se sentía por dentro y no era por ella simplemente, Taiky seguía vivo dentro de ella, aunque él no lo supiera se negaba a dejar libre el recuerdo de la Tierra y de las Sailor de ese planeta, en especial de Sailor Mercury.

- Vamos Tai, sabes que no podemos hacer nada al respecto, es mejor dejar que esto pase y se olvide, ¿no crees? – al contrario de su hermana, ella no recibía respuesta de su voz interior, así que con una sonrisa triste caminó a la ventana y la abrió de par en par, estiró el brazo con el cuaderno en mano, tenia la firme intención de dejarlo caer, el viento lo deshojaría y así ya no vería mas ese insistente recordatorio de lo que pasó y quería olvidar.

- Tai, si no contestas, te juro que tiro este cuaderno - siguió sin recibir respuesta, así que sonrió tristemente, aflojó la presión en sus dedos, justo en el momento que el cuaderno se deslizaba de su mano, una extraña fuerza se apoderó de su brazo desde adentro y la hizo tomar el cuaderno y estrecharlo contra su pecho – vamos Tai, solo te atormentas, ¿ya es hora no crees? – por un minuto no recibió respuesta ya estaba resignada a no recibirla, cuando una voz queda se dejo oír en el interior "Lo intentare, pero, no tires el cuaderno", eso fue todo, aunque Maker volvió a hablarle, insistiendo en el mismo tema, él se negó a contestar nuevamente, así que con un suspiro de resignación, la chica cerró la ventana y regresó a su escritorio, donde colocó el cuaderno con sumo cuidado y lo dejo abierto justo en el poema favorito de su chico interior, leyendo despacio…

"Mi imposible Estrella Fugaz…

Siempre que las estrellas fugaces

se desprenden hacia esa otra noche

húmeda y llena entre nosotros,

busco, rápido en mi memoria

aquel deseo que solo en su fulgor se realizara;

pero pasa en un tiempo tan veloz,

que apenas alcanza para alertar los sentidos,

y quedo pensando cuál es,

cuál será ese deseo, el imposible,

que quisiera cumplir, encima de todos mis deseos

- Es hermoso Tai - sin mas, se metió al baño, se desnudó, se duchó y se preparó para dormir, desafortunadamente su subconsciente la traicionó, regresándola en sueños al planeta azul y sobre todo al recuerdo de la chica de Mercurio.

En la habitaron contigua, Sailor Star Healer, golpeaba su almohada con furia desmedida, tenia deseos de correr, de gritar, de golpear a Star Figther por permitirse pensar en la Tierra, por no dejar que Seiya muriera dentro de ella y quedar solo como lo que eran, las Sailor Stars del planeta Kinmoku, al servicio de la Princesa Kakyuu; su única princesa, la que habían buscado con desesperación, por la que ella daba la vida, ella no servia a nade mas; porque Seiya no era como Yaten, él casi no se manifestaba dentro de su cabeza desde que llegaron, solo unas cuantas veces muy esporádicas lo hizo, aventó la almohada a un lado y con furia se dejo caer en su cama, "¿Entonces qué es este sentimiento de vacío? Es como tener a la Princesa, pero al mismo tiempo hay un vacío dentro de mi" se arrastró hasta el borde de su cama y sacó de debajo de esta una caja "Maldita caja" abrió la tapa, mirando un aparato terrestre con furia, un discman conectado a unos audífonos y aún en contra de si misma, los colocó en sus oídos, activándolo se dejo escuchar la melodiosa voz de la Diosa del amor de la Tierra.

- ¡¡Maldita sea!! – gritó furioso, despojándose de los audífonos y los aventó dentro de la caja. – Yaten, Yaten ¡maldición contesta! - gritó interiormente, golpeándose la frente con la mano. Siguió sin recibir respuesta - escúchame bien niño, ya me canse de esto… – hizo lo miso que Maker había hecho, tomó la caja y la aventó contra la pared. El discman se hizo pedazos. Solo hasta ese momento se oyó la voz en su interior "Estúpida" de pronto una gran tristeza hizo presa de su corazón -¿Yaten? ¿Estas triste? ¿Yaten? - no recibió respuesta, pero muy dentro en su alma quizás ella podía pensar que Yaten había muerto completamente pero ese sentimiento, ese recuerdo era algo que no parecía desaparecer sino… miró la caja junto a la pared y el aparato roto dentro de ella, se acercó y de entre los trozos sacó el disco, el cual por alguna rara razón no había recibido daño alguno – Genial, tengo un maldito disco y no tengo en que oírlo - volvió a guardarlo todo en la caja y la metió nuevamente bajo su cama y ella contrariamente a sus hermanas, se dejo caer en la cama, rato después estaba profundamente dormida, sin saberlo, un ligero suspiro salio de sus labios… "Mina"

En la Tierra….

Poco después de la llamada a Lita, Darien hacia su arribo al apartamento donde todas estaban reunidas, tocó el timbre y se oyeron los pasos apresurados de alguien, supuso que seria Serena, pero al abrir la puerta, una sonriente castaña le dio la bienvenida.

- Hola Darien, pasa – invitó la chica, dando un paso atrás..

- Gracias - pasó al interior, ya había estado ahí antes así que ambos caminaron hacia el salón, donde se oían varios gritos – ¿qué pasa?

- Nada grave, Serena y Mina están jugando videojuegos – respondió Lita divertida ante el gesto de sabiduría de parte del moreno.

- Entiendo - en el salón solo había chicas, Amy sentada elegantemente en un sillón, con Rei a su lado, ambas tenían una expresión rara, Mina y Serena estaban sentadas en el suelo, gritando a todo pulmón una a la otra mientras movían desesperadamente las palancas del control del video juego – hola chicas, buenos días

Todas saludaron al recién llegado, pero Serena no hizo el menor intento por levantarse e ir a su lado. Después de un rato, la consola fue apagada y todos se sentaron alrededor de la mesa de centro, mas por obligación que por deseo, Serena se sentó al lado de Darien.

- Bien chicas, creo que Serena ya les dijo el motivo de mi visita, ¿no es así? – todas asintieron – bien, espero que se cuiden mucho por favor y que cuiden de Serena, no dejen que descuide la escuela – bromeó intentando aligerar las cosas.

- Claro Darien, por eso no te preocupes – respondió Lita.

- Gracias chicas, Sere… - giró, para ver directamente las pupilas azules de su "novia" – todo va a estar bien pequeña, ya veras que este tiempo se pasa rápido – la consoló, aunque no sabia si esas palabras serian ciertas.

- Si, claro - agacho la cabeza, dejando que el chico la abrazara, pero sin mirarlo de frente.

- Bien, me tengo que ir, es tarde y todavía me faltan algunas cosas por hacer – se levantó al mismo tiempo que las demás chicas

- Te llevare al aeropuerto - susurró la rubia sin mucho entusiasmo.

- No… digo... es mas fácil así Sere. Quédate con las chicas – le sonrió, pero fue una sonrisa sin sentimiento, todos juntos caminaron a la puerta, donde abrazó tiernamente a cada una. Mientras ellas le deseaban buena suerte, experimentaban un raro sentimiento al estar en contacto con él.

Serena lo abrazó fuertemente, intentando recordar el dolor que sintió la primera vez que se fue, pero lo que sentía en este momento no se comparaba con lo ocurrido antes. Un ligero roce en sus labios, la trajo de regreso a la realidad, pero cuando reacciono el beso ya había terminado. El hombre le sonrió y se alejó por el pasillo sin otra palabra.

Después de unos segundos, las chicas entraron nuevamente en la casa, en silencio Serena entró en la recamara, cerrando la puerta, las demás scouts se miraron entre si, Venus tuvo la intención de entrar, pero la peliazul la detuvo - déjala Mina, necesita estar sola…

- Chicas… - intento hablar la castaña, siendo interrumpida por Mars.

- Algo raro esta pasando… - murmuro seria, clavando su mirada enla nada.

- ¿A que te refieres? – interrogó Mina curiosa.

- No sintieron una… una… - pregunto Amy sin saber muy bien como describir sus pensamientos.

- ¿Rara sensación con Darien? – concluyó Hino por ella.

- Si… es como, no se – apuntó Mercury desconcertada.

- A decir verdad, si – aceptó Mina igual de desconcertada que las otras Scouts.

- Pero… ¿por qué? – cuestiono Júpiter sin entender muy bien.

- No lo se, pero Serena también lo sintió – afirmo segura la pelinegra, ya que ella no había perdido de vista las reacciones de su amiga desde la llegada de Darien.

- Cierto, algo raro esta pasando, tenemos que estar alertas – advirtió la Sailor del agua, aun pensado en la reacción de Serena.

Todas quedaron en silencio, hasta que Mina, cansada de eso, tomo el control remoto del televisor y lo encendió, aparecieron las noticias internacionales, a las que solo Amy presto atención.

Extraños acontecimiento climatológicos han ocurrido desde la madrugada de esta noche en varias partes del mundo, en la costa norte de Australia, varios barcos zozobraron al ser victimas de una inesperada tormenta tropical, mientras que en Hawai la paradisíaca isla se convirtió en un caos total, ya que cerca de las10 de la noche de ayer horario de Tokio las 7 de la mañana de la isla, una fuerte tormenta cayo sobre el lugar, pero no solo fue lluvia lo que ayo, si no nieve, así como lo oye, cayo nieve en una de las islas mas calidas del mundo, todo se convirtió en un caos ya que….

El noticiero siguió describiendo los hechos catastróficos del mundo, todo era alarmante, pero no era nada que les llamara la atención en particular, bueno no tanto si no fuera por…

Mientras tanto Serena se sentía mal anímicamente, se miró en el espejo, no entendía que demonios le pasaba, ¿por qué no estaba bañada en llanto como en veces anteriores?, ¿por qué no sentía esa opresión en el pecho que le impedía respirar?, ¿por qué cuando se despidió de su novio, sintió tristeza, pero no como si se le fuera la vida?, seguía mirando su reflejo, imaginando el rostro de Darien, pero la imagen se fue distorsionando, la cabellera negra de Darien, se hizo repentinamente una larga coleta azabache, los ojos siempre serios y serenos, comenzaron a brillar con una chispa divertida y la expresión de su rostro, se torno alegre y pícara, dando paso sin lugar a dudas a la persona que Serena de verdad extrañaba.

- Seiya, te extraño tanto… necesito que me abraces, que me consueles, que estés aquí… - dijo, acariciando el espejo, todavía con la imagen en la mente del menor de los Kou, dejando escapar unas lagrimas traicioneras, sintiéndose mal por todo, por no extrañar a Darien que era su novio, sino por extrañar a alguien que no estaba con ella, tarde se había dado cuenta de que estaba sintiendo algo más; un sentimiento que no entendía, algo que hacia tiempo había dejado de sentir por Darien, no podía evitar sentirse culpable al concebir esos sentimientos ella era presa de un destino del que no podía escapar, porque tenia una obligación con el futuro y con Tokio de cristal y sobre todo con Rinny.

Después de un rato, por fin pudo tranquilizase y salio del encierro, las chicas estaban sentadas mirando la televisión, pero al parecer cada una estaba sumida en sus propios pensamientos, no fue sino hasta que la rubia de coletas pego un ensordecedor grito que todas salieron de su ensueño.

- ¡¡Serena tonta!!, ¡nos asustaste! – la amonestó Rei, sin embargo estaba aliviada de verla aparecer por fin.

- Serena… susurró Amy, con el corazón lamiéndole desenfrenadamente.

- ¿Qué pasa?, ¿por qué gritas así? – interrogó Mina, llevándose una mano al pecho.

- Tengo hambre – anunció como si fuera un gran evento, para después mirar suplicante - Lita…

- Si Serena – sonrió la castaña - preparare algo…

- Deberías preparártelo tu misma en lugar de molestar a Lita – refirió Rei, sin poder resistir la necesidad de molestarla.

- Envidiosa… a mi Lita si me quiere, no como a ti… - siguieron pelando durante un rato más.

El día transcurrió tranquilo, ya entrada la tarde todas se despidieron y cada una fue a su casa, dejando la casa de Lita, prácticamente hecha un desastre, sobre todo Mina y Serena.

La castaña se disponía a limpiar su hogar, después de todo el desastre que habían dejado sus amigas, cuando el teléfono sonó, miro como de rayo el reloj, sonrió tiernamente, corriendo a contestar.

- ¿Diga?

- Hola amor, ¿cómo estas? – saludo al chico del otro lado de la línea.

- Hola Andrew, muy bien ¿y tu? – se emocionó al escuchar esa voz tan conocida, la de su novio, se recargó en la mesa y comenzó a enredar un dedo en el cable del teléfono

- También bien, ¿cómo te fue hoy?, ¿pudieron alegrar a las chicas? – cuestionó sabiendo de sobra el estado de animo de las amigas de Lita.

- Pues lo intentamos, pero como Darien se fue hoy a Estados Unidos, Serena se deprimió todavía más – respondió, dándole un resumen de los hechos.

- Ya veo, lo siento mucho, pero ya veras que pronto vuelve a ser la misma de siempre – la apoyó optimista.

- Eso espero y cambiando de tema ¿cómo te fue hoy en la Universidad? – cuestionó, ya que el chico le haba contado de una serie de trabajos que tenia que entregar.

- Pues bien, con muchos trabajos que entregar, ya sabes como es esto, pero si quiero estar al nivel de Darien aunque él se haya ido a Estados Unidos tengo que esforzarme mucho – murmuró el rubio.

- Entiendo ¿y el fin de semana próximo estarás libre? – cuestionó, esperando poder verlo, ya que sus horarios eran bastante apretados.

- No lo se, ¿por qué? – cuestionó divertido, dándose importancia.

- Pensé que podríamos salir, así te relajarías un poco – apuntó esperanzada la castaña.

- Me parece perfecto, te gustaría ir a… - durante un buen rato, estuvieron haciendo planes acerca de lo que harían el siguiente fin de semana.

En el templo Hikawa…

Un chico guapo, alto de ojos color avellana y de cabellera castaña atada en una coleta, se encontraba sentado en las escaleras del Templo, en espera de la persona que siempre llenaba su alma de felicidad, empezaba a pensar que otra vez se quedaría en casa de su amiga, cuando la chica de sus sueños hizo su aparición ante sus ojos, Rei Hino se acercaba a él, pensativa y sin haberse dado cuenta de su presencia, así que ante ese afortunado acontecimiento, pudo relegar si vista con aquella chica.

Cuando ya subía las escaleras, paso junto a él sin saludarlo, lo que lo puso un poco triste, pero así era ella, cuando estaba sumida en sus pensamientos como en ese momento no prestaba atención a lo que la rodeaba y según lo que habían platicado desde hacia algún tiempo, tres de sus amigas estaban un poco tristes, así que este fin de semana la pasarían juntas para alegrarlas, pero al parecer, por la expresión de la chica, esto no había dado resultado.

- ¿Todo bien Rei? – inquirió, sorprendiéndola, sin moverse del lugar donde estaba sentado.

- ¿Eh? ¿yo…? Si Nicholas… - balbuceó desconcertada.

- ¿Qué pasa? – miró como la chica se mordía la uña, en un gesto de nerviosismo, se levantó y la tomó de la mano tímidamente – ven Rei, platiquemos - se sentaron en la escalera – ¿y bien?

- No se, solo se que algo malo pasa, pero no se como, ni donde, ni como arreglarlo… además de que Darien se fue y…- después de un rato, Rei termino de contar los hechos.

- Mira Rei, no se que es lo que este pasando, pero todos estamos aquí y en cuanto a las chicas, solo nos queda darles cariño y esperar que ellas solas lo superen… - la animó sabiamente.

- Pero… - callo, mientras analizaba las palabras de su amigo.

- Tranquila - sonrió, ladeando la cabeza, en un gesto de apoyo, la chica se sintió conmovida y sin pensarlo coloco la cabeza en el hombro de él, provocando el inmediato sonrojo del chico – ¿Rei?

- Gracias Nicholas - de improviso levantó el rostro, dándole un ligero beso en la mejilla.

- De - de nada - el tono sonrosado de sus mejillas se intensifico – vamos dentro, ya esta haciendo frío – ambos se levantaron y entraron a la casa en silencio, pero Rei se sentía mucho mejor gracias al apoyo del castaño.

En tanto Amy Mizuno caminaba lentamente, con la cabeza gacha, estaba a pocos metros de su casa, llegó en silencio, no anunció su llegada ya que sabia que no había nadie, así que sin meditarlo mucho entro a su habitación y de su escritorio sacó el cuaderno de poemas, este era nuevo ya que anterior lo había perdido, en la primera pagina tenia el poema principal de todo el cuaderno, un poema a la estrella fugaz, cuando perdió su libreta lo había lamentado mucho por sus composiciones aún más por ese en especial, pero extrañamente lo tenia grabado en la memoria, así que lo recitó sin siquiera leerlo inevitablemente sus pensamientos volaron hacia Taiky Kou… miro el cielo tristemente, ya empezaba a plagase de estrellas, no pudo pensar mas que en el recuerdo de ese chico.

- Taiky - tomó el control remoto y activó el sonido de una radio grabadora que tenia junto a su computadora, del aparato se dejaron oír las voces de los Three Ligths, pero ella solo cantaba la parte de la voz de Taiky, mientras cantaba varias gotas de cristal escaparon de sus parpados cerrados. – Tai, te extraño mucho… - se regañaba así misma por haberse quedo para ella ese sentimiento que le había producido Taiky, quizás si se lo hubiera dicho no seria tan pesado y triste recordarlo, paró en la ventana mirando nuevamente el cielo.

- Vamos Amy, tienes que olvidarlo. Nunca va a regresar, además ya es Sailor Star Maker, no Taiky… Taiky ya no existe - miró el póster pegado en su pared, aparecía serio y formal, tal y como a ella le gustaba, con un traje gris, extendiendo una rosa hacia el frente. Cuando las Stars se fueron, estuvo a punto de arrancarlo de un tirón, pero el sentimiento que tenía por esa estrella fugaz le impidió hacerlo, así como también deshacerse de las fotos de él que mantenía en un pequeño baúl de madera en su tocador.

Como autómata, se preparó para dormir, se dio una ducha y se metió bajo las sabanas, en algún punto el cd terminó y se dejaron de escuchar las notas, para cuando eso sucedió la chica dormía.

En su casa Mina hacia prácticamente lo mismo, solo que siendo como era, ella si dejaba escapar su dolor ahora que ya no estaba con sus amigas, se dejo caer en la cama y se deshizo en lagrimas, mientras veía las fotos de los Three Ligths regadas por su habitación, tomo su favorita y la estrecho contra su pecho.

- ¡Yaten!, ¡te extraño mucho!, vuelve por favor – susurraba tristemente, retirando la foto de su pecho y delineando el rostro amado con el índice, la foto fue tomada en un estudio, así que lo mostraba de frente a ella, mirándola fijamente, con un clavel blanco en una mano, la cual tenia un una posición de indecisión, como si quisiera ofrecerla y no se atreviera - así es como yo te veo Yaten, eres tan introvertido que no creo que jamás le darías algo a si a nadie, pero por dentro eres una persona hermosa ¿sabias? – platicó con la fotografía, como si él estuvieren escuchándola.

Se quedo ahí, hasta que oyó pasos en la parte de abajo, seguramente su mama venia a ver si ya había llegado, rápidamente se metió en el baño y abrió la ducha, cuando su madre entró, le grito a través de la puerta cerrada - ¿Mina? recoge este tiradero y duérmete cuando termines ¿he? – a lo que la rubia solo contesto con monosílabos, después de oír la puerta de su habitación cerrarse, cerro el grifo y se preparo para bañarse y dormir, esperando que como la noche anterior, soñara con él, pero esta vez, no tuviera que irse.

Entre tanto otra rubia de coletas, llegaba a su casa sin fuerzas, en parte por ser una perezosa y en parte por lo ocurrido durante el día, "estar con las chicas podría ser agotador", pensaba mientras subía pesadamente las escalera, después de anunciar su llegada, su madre le había dicho algo de la cena que ella rechazo categóricamente, cosa que causo las burlas de Sammy, pero no importaba, tenia demasiado dolor en el corazón, había sido un día muy difícil como para preocuparse por un niño.

En su habitación, entró directo al baño, abrió los grifos de la tina, se desnudó, se envolvió el cabello en una toalla y se hundió en la tina llena de agua, cavilando el los acontecimientos del día.

- Darien se fue, a estas horas su avión debe de estar sobre el océano, espero que este bien. Mina no puede dejar de pensar en Yaten, ni Amy en Taiky, ¿lo mejor será dejar que el dolor pase solo?, ¿y si no pasa?, ¿y si se queda? y nos agobia diario como un puñal en el pecho, entonces ¿cómo aprender a vivir con eso? – siguió con sus preguntas sin respuesta, hasta que el agua se enfrió y tuvo que salir de ahí, se puso el pijama y se acostó, todavía con un sin fin de preguntas en mente, pero sin respuestas a ellas.

Giro el rostro y miro la foto de su buró, Darien y ella, sin penarlo mucho estiró el brazo y la colocó boca abajo - lo siento - susurró melancólicamente, dejando escapar lágrimas de sus bellos ojos azules, cerrándolos para intentar dormir.

Poco después se agitana inquieta, soñaba que había dos de ella, una quería estar con Darien, por obligación, por ser Endimión y Serenity. Sin embargo la otra quería ir con Seiya, por amor, por ser Serena y Seiya.

En el lado Oscuro de la Tierra…

En un lugar lúgubre y tétrico, había reunidos varios personajes bastante increíbles, sobre una especie de trono en la parte alta, descansaba el que al parecer era el líder de todos.

- Muy bien, hasta ahora han hecho un buen trabajo – exclamó Grande, dirigiéndose a los demás.

Entre los concurrentes estaban cuatro hombres y dos mujeres o al menos eso parecían a primera vista; uno de estos se adelantó, era el Barón Samedi, exclamando con voz nasal.

- Todo marcha a la perfección maestro, el Barón La Croix y el Barón Kriminel se han encargado de dañar el clima de la Tierra, pronto empezaran las erupciones y el mundo tendrá que rendirse ante nosotros, la Tierra será nuestra - de pronto otra voz acompaño a esta, era el Barón Cimetière.

- Cierto, sin la presencia de "El", todo es mas fácil – apuntó el Barón complacido.

- Es verdad… pero todavía quedan algunos rezagos de su presencia, además de que hay unas guardianas - apunto el líder del inframundo, a lo que Maman Brigitte, la esposa de Barón Samedi comentó.

- No hay problema maestro, nos encargaremos de ellas si se presentan - sonrió maléficamente, tocándose la comisura de los labios con una uña roja y bastante larga, que daba la apariencia de ser una garra.

- Lo se, sin "El" aquí nuestra victoria es segura – sonrió a todos sus vasallos con la maldad retratada en su horrible rostro.

Días después en otra parte de la ciudad…

Un violín dejaba escapar su bella melodía en manos de una hermosa chica alta de cabellos azules; sentada en un cómodo sillón en la orilla de la habitación, otra chica de vestimenta masculina y cabello corto, color arena, leía una revista de automóviles, mientras disfrutaba de la música que su acompañante brindaba.

De pronto un timbrazo rasgó el aire, Michiru dejó de tocar, mirando a Haruka con extrañeza, no esperaban visitas y mucho menos a la personita que apareció ante ellas apenas abrieron la puerta.

- Hola – saludó la pequeña de cabellos negros.

- ¿Hotaru? – inquirió Haruka, extrañado ante tal presencia.

- ¿Cómo llegaste aquí? – cuestionó Michi, inclinándose un poco para poder ver mejor la expresión de la pequeña.

- Yo, no lo se… solo se que necesito hablar con ustedes – respondió confundida la niña, mirándolas con sus grandes ojos oscuros.

- ¿Con nosotras?, ¿de qué? – inquirió desconfiado, ya que hacia tiempo que no se habían presentado problemas.

- Tranquilo Haruka, vamos Hotaru, pasa - invito la elegante chica, cediéndole el paso a la pequeña niña, todas entraron al salón y cada una tomo asiento.

- ¿Qué pasa Hotaru? – indagó Tenor, impaciente.

- Algo esta invadiendo la Tierra, no se que, pero lo que si se es que los eventos que han estado ocurriendo podrían acarrear el planeta a la destrucción total – afirmó con seguridad, estudiando las expresiones de sorpresa de las Scouts

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· · , · o ¿Qué creen que pase?

· · , · o ¿Darien volverás de USA?

· · , · o ¿Yatén se resignará?

· · , · o ¿Quien es "EL"?

· · , · o ¿Qué es lo que esta invadiendo la Tierra?

Estó y más si ustedes lo piden... ¿reviews?

Aclaraciones:

El poema de Amy es original de Cira Andrés, nosotros solo le hicimos unas ligeras adaptaciones.

Los personajes Malvados de este fic son sacados de la mitología Vudu.