Disclaimer: Todo lo que sigue de aquí a mi buen amigo el botón "submit review" pertenece a Blue Cinnamon, escritora en francés.

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Llega Sirius, se alisa un poco la túnica.

"Ehem… ¿Todo el mundo está atento?"

Silencio.

"Interpreto esto como un sí."

Se estira de manera muy sugerente.

"Biiiiiiiiiien."

Pose para aumentar el suspense.

"Algunas cosas van a cambiar. Las relaciones entre los personajes, algunas psicologías. Habrá más detalles. Lo mismo pero en diferente. Lily estará más estudiada, igual que los secundarios… Hé, eso significa más Sirius…"

Salta.

"Genial…"

Mira el reloj.

"Gracias a todos. Y sobre todo, a la mínima pregunta, incomprensión o detalle que os choque…"

"¡SIRIUS!"

Remus llega corriendo.

"James ha bloqueado la cabeza de Peter en la taza del water al intentar crear un sortilegio para lavarse los dientes."

Sirius se echa a reír.

"¿Cómo lo ha hecho?

Remus se encoge de hombros, pasablemente estresado.

"Corre, ¡que terminará por reventar! Si se lo estropeamos Blue nos mata: lo necesita para el capítulo."

Fatalista, Sirius saluda a los lectores.

"Bueno, nos vemos en unas líneas de todos modos…"

Resumen del capítulo anterior:

Leedlo, ¡es el primero! Bueno… Es el viaje en el Hogwarts Express. Presentación de los personajes.

Capítulo 2: El Banquete y otros festejos

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James observó orgullosamente como su hermana pequeña se acercaba a la mesa de los Gryffindor. Peter le dio un codazo.

"Das miedo. Papá gallina."

Sirius se echó a reír, Remus trató de disimular una sonrisa divertida y Charles… Charles desvió la mirada. James suspiró, suponía que el año iba a ser duro por ese lado. Lluvia se plantó delante de él y extendió los brazos. El chico hizo una mueca.

"Ya no tienes 3 años, vete a sentar con los otros de primer año."

Los ojos desparejados se llenaron de lágrimas y su barbilla tembló hasta parecer a punto de desprenderse.

"Por favooooor…"

Habría que ser un monstruo para no ceder. La rubita escaló sus rodillas y le dio un beso en la mejilla bajo las miradas incrédulas de sus compañeros. Ella les dirigió su sonrisa más encantadora. En tres segundos, todo el mundo la adoraba.

"No os parecéis nada", observó Donatella, de quinto curso.

"Es adoptada", respondió inmediatamente Cecily.

James se lo tomó mal.

"¿Te importaría parar de ventilar nuestra vida privada?"

La chica enrojeció.

"Perdón, no pensaba…"

Sirius intervino.

"Ya, es sabido que las cotorras no piensan."

Se oyeron unas risitas.

"Sea como sea, Lluvia es mi hermana. No una pieza añadida."

La amenaza se comprendía claramente: el que molestase a la chiquilla tendría que atenerse a las consecuencias.

"Potter, para de dar la nota. Molestas: ni siquiera se ha acabado la repartición" siseó Lily.

James tuvo de pronto ganas de hacerle daño. Solo para que comprendiese que ella le hacía daño a él. Padfoot pareció sentirlo porque hizo callar a su mejor amigo: sólo hubiese servido para empeorar su relación. Sin embargo, Sirius no se cortó y replicó duramente:

"Evans, búscate alguien que te soporte, te dará algo en que pensar."

James vio los ojos de Lily vacilar unos segundos. Cecily no lo rebatió, sin sorprender a nadie: nunca sería capaz de contradecir a su adorado amor; en cuanto a Alix, conversaba animadamente con Charles acerca de opciones y no parecía haber seguido la pelea. Los platos aparecieron. James se sirvió sin dejar de pensar. El hecho de que Hogwarts fuese una escuela de gran superficie no impedía que el número de alumnos fuese reducido. Entre de 6 a 10 alumnos por año y por casa, la elección de relaciones era escasa. ((NdBlue: según los libros, argumentos al final del capítulo). Las demás chicas de sexto año no congeniaban con Lily. Ella consideraba a Alix como su mejor amiga y nada le demostraba que fuese recíproco. Al sentir una dulce caricia en la mejilla, James volvió a la tierra.

"¿Me cortas la carne?"

Nunca tendría que haberle enseñado el ataque de Doudou-Lapin (Trad. Literal: Dulcedulce-conejo). Obedeció.

"¡Potter!" bramó Gregory Huntley, "Soy el nuevo capitán del equipo. Conservarás tu puesto como cazador…" (NdBlue: se cambió para la película, era más melodramático y Dios sabe que a los americanos les gusta lo melodramático.)

"De echo", añadió Huntley, "Desfleurs y Black seguirán como tus compañeros."

James tenía nivel más que suficiente para ser buscador, pero la osmosis que compartía con su primo y Padfoot volvía invencible a su trío. Donatella Di Martino era una buena buscadora. No estaba ni de cerca tan dotada como él, pero lo suficiente para no perder la copa de Quidditch dejándose robar la snitch a cada partido. El objetivo del equipo era ganar puntos para compensar las pérdidas de los Merodeadores. Observó como Charles murmuraba algo al oído de Eleanore Weasley. La séptimo año asintió con la cabeza. James dejó escapar una sonrisita; había gente a la que le iban bien las cosas. Sintió algo contra su pie.

"Padfoot, deja el pie tranquilo en público."

Sirius enrojeció.

"¡No soy yo! ¡Apuesto por Peter!"

El cual escupió su bacon sobre la mesa y contempló a Sirius con cara de consternación.

"¡Qué cosas dices!"

"Era yo." Sonrió Dona.

"Ah, pues me has arrancado la mitad del pelo de las piernas. Muchas gracias." Gruñó el moreno cogiendo su vaso de zumo de calabaza.

Lluvia se incorporó, recordando su existencia al resto del mundo.

"Está tomado. No se toca."

El líquido, pasablemente ácido, quemó la garganta de James. (NdBlue: lol)

"Hey, sólo me pertenezco a mi mismo… Y a ti un poquito" añadió ante la mirada amenazadora de su hermana pequeña.

"Mentiroso. Angélique fue clarísima: "Vigílamelo y te pago el pedido de libros."

Contempló a su hermana, escandalizado.

"¡Me prostituyes por papel! Valgo más que eso."

Remus rebatió su argumento:

"Depende del libro. La versión bruja original ilustrada con comentarios del autor del Ars Amanti de Ovidio vale millones." (NdBlue: Uno de mis libros de culto)

"No puede ser… Y ya lo tengo ese lib…"

James comprendió que acababa de cometer un error. Una trampa… ¡Será traidor!

"¡Ajá! ¡Lo sabía!" Chilló Sirius apuntándole con un índice acusador. "¡Enguerrand no ha parado de hacer sobrentendidos sobre el tema!"

Con las mejillas ardientes, intentó negar la mayor.

"Qué dices…"

"¡Qué si!" Replicó Charles. "Vivian te lo dio este verano."

"¡No tengo la culpa de que me regalen cosas!"

Sintió como Alix le recorría con la mirada.

"¿Lo has leído al menos?"

No quería responder pero el color de su cara lo hizo en su lugar.

"No veo que tiene ese libro de especial." Chirrió Lily.

Lluvia levantó la mano.

"¡Yo lo sé!"

James abrió la boca…

"¿Qué pasa?"

"…"

"Me lo dio Moka."

Coléalachaise! ((NdXaphania: traducción del sortilegio: "pegadoalasilla" En castellano queda terrible))" Lanzó bruscamente Charles, usando el sortilegio para contenerle.

"¡Yo la mato!" Fulminó James. "Esas cosas no se explican a los niños..."

"Silencio" Cortó Remus con voz cansada.

James rompió el sortilegio pero mantuvo un silencio ofendido.

"Ala, suéltalo Lluvia." Animó Sirius con tono burlón frente a la mueca de su mejor amigo.

"Resumiendo, es un libro sobre el amor: adulterio, seducción, sexo, relaciones homo o hetero, leyes… Un Kama-Sutra europeo, aunque eso sí algo más refinado." (2)

"¿Te lo has traído?", preguntó Dimitri Funge enrojeciendo.

"Na, visto el precio del regalo, lo he dejado en casa."

"Yep, sé de dos que deben sacarle provecho…"

Con un mismo gesto, James, Charles y Lluvia se llevaron las manos a la cabeza.

"¡Arrrghh, mala imagen mental!"

"A mí me gustan, tus padres…" Murmuró Peter.

"Volvamos a lo interesante," cortó Remus "Dona, porqué te interesaba el pie del querido Jamesie?"

"He pisado algo viscoso y claro…"

James le sacó la lengua, prometiéndose que le haría pagar la afrenta.

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El festín avanzaba y los alumnos conversaban animadamente. Para sorpresa general, Potter no trató de participar. Sostenía a su hermana sobre las rodillas y le explicaba la vida cotidiana de Hogwarts.

- "James y yo empezamos los estudios para ser Aurores", explicó Sirius.

- "¿Sí?" murmuró Cecily decepcionada. "No tendremos muchas clases en común. Quiero trabajar en el ámbito jurídico."

- "No creo que la cuestión esencial sea "que vamos a estudiar", sino más bien "qué soñábamos de pequeños que haríamos", para ver la diferencia", propuso Alix para relanzar la conversación.

Potter no le prestó demasiada atención, estaba acaparado con su hermana.

- "Yo quería amaestrar elefantes en Egipto," recordó Lily, aprovechando que Potter estaba distraído para unirse a la conversación. "Pero ahora quiero ser Medimaga."

Sorprendió la mirada de Potter, que la contemplaba bastante dulcemente. No le gustaba que lo hiciese.

- "Yo quería ser criadora de unicornios al borde del mar, en las Bahamas", siguió Alix, "He revisado mis proyectos a la baja. Me limitaré a estudiar los animales mágicos y a ver que pasa."

- "Y tú, James", preguntó Di Martino.

- "Siempre he querido ser Auror."

- ¡Mentiroso! Exclamó Lluvia.

James se puso como la grana y amordazó a su hermana con la mano.

- "No la escuchéis, a tomado mucho azúcar."

Su malestar divirtió profundamente a Lily.

- "No, no," cortó Black con una sonrisa voraz. "Lluvia, cuéntanos."

Liberó la boca de la pequeña de un golpe de varita. Black siempre disfrutaba malignamente al demostrar su influjo sobre Potter.

- "No digas nada, por favor," suplicó este.

Lily sonrío y se preguntó que clase de empleo podía desear James. Seguramente rey de los magos.

- "Quería ser amo de casa."

Todo el mundo se echó a reír, incluso Potter, que tuvo una sonrisita nerviosa. Peter Pettigrew se atragantó con su jugo de calabaza.

- "No puede ser," rugió Black.

- "De verdad. Es el niñero oficial de toda la familia y no cobra a cambio," añadió Lluvia. "Quería ser como papá."
Charles soltó una risita.

"Jugar al futbolín, pasar los días disfrazándose, bañándose y poniéndose hasta las cejas de comida. Que su bomba sexual de mujer (Potter soltó un sonoro "he") le capturase en un pasillo oscuro." aclaró Remus.

"La buena vida." Asintió Black.

Era evidente para todo el mundo que el chico no apreciaba en absoluto que los detalles de su vida privada se expusieran de tal modo. La observación molestó a Lily en cierto modo. Sobre todo de parte de Remus…

- "Búrlate, niña apestosa. Yo al menos no quería ser…"

No terminó la frase. La mirada de la chiquilla se había vuelto glacial. Sus iris habían cambiado de color: eran completamente rojos. Lily no había visto nunca un fenómeno igual. Potter miró fijamente a su hermana durante al menos un minuto. Con el ceño fruncido, estaba inmerso en una profunda reflexión.

- "El azúcar… Pero de todos modos… Es increíble como cambias," susurró.

Los iris recobraban poco a poco su tinte normal.

- "Que a pasado", preguntó Pettigrow patosamente.

- "Nada," contestó Potter bruscamente. "Anda, ven nena."

Se levantó, siempre con Lluvia a cuestas. Parecía muy inquieto.

- "Padfoot, tráeme un trozo de tarta de melaza."

- "Claro".

Su amigo le miraba intensamente, como si tuviese miedo de algo. Lily lo encontró bastante sorprendente, tratándose de Black.

- "Jimmy, estoy bien. Déjame en el suelo."

La niña se debatía furiosamente. Su hermano abandonó cuando se puso a pegarle en la herida de la cara. Estaba furioso. Tenía los labios blancos y la sangre corría a lo largo de su cara. Lily nunca le había visto tan enfadado, ni siquiera con Severus implicado.

- "Fuera." (Lily notó con claridad la amenaza en su voz). "Vete al jardín, haz lo que quieras pero lárgate."

El tono que empleó chocó a algunos gryffindors. Se veía demasiado la ansiedad en sus facciones.

- "No," cortó Lluvia.

Sus iris se habían vuelto negros.

- "A mamá le gustará saber que no has podido contenerte ni una tarde."

- "Te prohíbo que le digas ni una palabra."

- "¿Potter, que está pasando aquí?" intervino la profesora McGonagall. "Ha…"

Su voz se cortó al ver la sangre. Y su mirada derivó lentamente hacia Lluvia. Lily no comprendió realmente el intercambio entre los tres pero sintió la tensión de la situación. Para el asombro general, Potter se arrodilló para estar a la misma altura que su hermana y le tendió los brazos.

- "Anda, ven. Por favor."

Ella dudó, pero aceptó finalmente salir de la sala. La profesora exhaló un suspiró de alivio.

- "Proseguid el banquete."

Y volvió a la mesa de los profesores. Mientras, el hermano y la hermana salían.

- "Que ha sido esto," murmuró Alix.

- "Lluvia no es completamente humana", avanzó Black, "y a veces se enfada… Es bastante inquietante."

Remus asintió vivamente con la cabeza.

- "Todavía me tiemblan las manos," confesó Lily. "Era realmente terrorífica… Ese negro…"

- "James me ha dicho que pasa muy pocas veces," cortó Black.

- "¡Yep!"

Lily se dio la vuelta y ahogó un grito. Potter había vuelto con un profundo corte en el brazo.

- "Creo que está mejor," anunció alegremente.

- "No es tu caso", observó Pettigrew con voz ronca.

- "Me parece que me voy a la enfermería. Wormtail, ¿me acompañas?" Propuso Potter con un tono ligeramente burlón.

El adolescente enrojeció y asintió con la cabeza.

- "Las fantasías con la enfermera son perfectamente comprensibles," Remus se metió con él.

- "Sobre todo si tiene menos de veintiséis años," colaboró Black,

- "Dejadle en paz," cortó Potter. "Quiero estar de vuelta para el postre."

- "A ti te van las mujeres más altas en la jerarquía," rió Black entre dientes.

- "No, solo quiero tener bastante sangre para llegar a la enfermería," se molestó Potter.

Pero había mirado a Lily de reojo.

Se sentía mucho mejor. Lo que le alegraba el ambiente era que él y Wormtail volverían a tiempo para comer tarta de melaza.

"¿Prongs?"

"¿Hmm?"

"Gracias, he. Por Poppy y por cuando Moony y Padfoot se pasan de rosca…" soltó torpemente el gordito.

James sacó una tableta de chocolate de perfume eihpoSennA: lavanda y lágrimas de hada. El chocolate. (NdT: Por las dudas, no os preguntéis la etimología de eihpoSennA: es un miembro de que escribe en francés.)

"No pasa nada…" Dijo proponiéndole un trozo a su amigo.

Mientras el dulce perfume del chocolate se deshacía en su boca, se sorprendió pensando en Peter. James apreciaba la admiración que este le dirigía. Sabía que no estaba bien, pero ser el ídolo de alguien, aunque fuese el de Peter, era muy agradable. Como tenía escrúpulos, le consideraba un amigo, una persona frágil con necesidad de protección. Se sentía culpable de desahogar sus nervios con él de vez en cuando. Se reunieron con sus compañeros en silencio.

"Estás muy moreno este año James."

Levantó la cabeza y vio a Alix. La estimaba: era una chica de humor constante, simpática y muy directa. Sabía que tenía cierta debilidad por él y se divertía aprovechándolo. Menos que Sirius y su Cotorra, evidentemente.

- "He viajado bastante durante las vacaciones. He estado en el bautizo de mi ahijado en España con los tres locos y en casa de unos primos en Francia, Sirius y Remus se quedaron dos días pero Peter volvió a casa directamente desde España."

- "Ya, pero de todos modos…"

"Ah, y durante todo el mes de julio me he bañado con mis primos en la finca."

Sirius le miró, asqueado.

- "No es justo, cuando llegué yo tenía una angina del Styx (NdBlue: enfermedad mágica salida de mi imaginación). Nunca puedo ir a la cascada. Siempre pasa lo mismo: no tengo suerte."

- "¡Para de quejarte! No haberte quedado en la Medina cuando estábamos en España", concluyó Moony.

Wormtail tuvo una tos que se parecía extrañamente al nombre de Katja.

- "Quién es Katja", preguntó la cotorra (Cecily) intentando (lamentablemente) parecer desinteresada.

- "Mi prima."

- "¿Cuál? ¡Tienes al menos 19!" exclamó Alix.

- "Tiene muy exactamente 22 y 7 primas hermanas," precisó Padfoot.

James encontraba que su amigo se pasaba con Cecily, no tenía por qué jugar con sus sentimientos, especialmente con los celos. Lluvia volvió a entrar en el Gran Comedor. Estaba sin aliento pero tranquila. A veces olvidaba que no era humana y que tenía una parte de su personalidad escondida, camuflada por su educación bruja.

- "Los sauces golpeadores son malos," observó la niña.

- "Gracias otra vez", sonrió él.

- "¿Qué a pashado?" preguntó Wormtail estúpidamente.

- "Bah, cosas de hermanos."

Evitó la mirada de Padfoot y Moony. Lluvia se sentó en sus rodillas y le cogió su manzana. Él la dejó y cogió una mandarina.

- "Lluvia, ve a conocer a los primer curso."

- "¿Por qué?"

- "Porque son tus condiscípulos para los próximos siete años y no consigo verme las manos para pelar la mandarina."

Al tacto, consiguió agujerear la piel con el pulgar y empezó a partir los gajos.

- "Jimmy, les veré en el dormitorio y en clase."

- "¿Y mi mandarina? "

- "Dame."

Acababa de terminar de partirla laboriosamente, pero se la entregó a su hermana sin protestar. Cogió un plátano. Entonces se dio cuenta de que sus amigos le observaban con expresión muy extraña.

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La reacción que esperaba no había llegado. Ella exigía, él cedía sin protestar. Lily no se lo podía creer. Cuando Lluvia se hubo comido la mitad de la manzana de su hermano, cogió la mandarina que dejó después, casi completamente devorada, para birlarle su plátano. Potter recuperaba sus restos con gestos mecánicos, cómo siguiendo una vieja costumbre. Él, que adoraba servirse el primero, no parecía molestarse porque Lluvia mordisquease toda su fruta.

- "Prongs, ¿ni siquiera te da asco?" inquirió Wormtail.

- "¿El estado de tu túnica? Sí pero me controlo. No te preocupes, no voy a vomitar."

- Qué idiota, incluso con sus amigos, se dijo Lily. Remus y Black se echaron a reír junto con otros alumnos. Pettigrew comía siempre como un cerdo. Asqueroso.

- "Me refería al hecho de que tu hermana te tritura el postre."

Potter se encogió de hombros.

- "Su comida favorita es de mi plato. Al cabo de 10 años, me he hecho a la idea de que más vale ceder que recibir un cacharro de estaño en la sien."

Se oyeron unas risitas entre los Gryffindors.

- "Nop, era de mármol y fue en a nuca," corrigió Lluvia distraídamente mientras le cogía de las manos una copa de fresas con nata.

- "No me acuerdo muy bien de ese día", observó su hermano con aire pensativo.

Las risas se multiplicaron a su alrededor. Lily pensó que formaban un dúo extraño. Se preguntó donde estaba el límite dominante/dominado. ¿Quién controlaba a quién? Lluvia parecía violenta con su hermano, a pesar de su edad.

- "Jimmy, ¿cómo es que no eres prefecto?

- "Tuve más detenciones en mi primer año que todos los demás juntos en cinco."

- "¿Qué hacías?" preguntó la pequeña con curiosidad.

- "Cosas."

Cosas por las que merecerías la pena capital… Remus levantó la cabeza, con la mirada alerta. Lily no pudo evitar encontrarle mono.

- "James se entretenía prendiendo fuego a los baños, tirando bombas fétidas o petardos, inundando las mazmorras y haciendo explotar las papeleras…"

- "Fabricaba bolas de nieve eternas y colorantes que perseguían a todo el mundo o amaestraba doxys para que incubasen en los platos de los ravenclaw," agregó Black.

- "O hacía carreras de sillas voladoras con sus primos de séptimo," concluyó Pettigrew.

- "Comparado a ahora, eras un encanto", se burló Alix.

- "Mi querida señorita", empezó Potter con voz cavernosa y el sombrero ladeado, "le predigo un día agitado para mañana".

Lily reconoció que la imitación del profesor Pingu, de Adivinación, era bastante buena. Alix soltó una risita. Los dos adolescentes flirteaban a menudo. Lo que molestaba profundamente a Lily: Potter le pedía salir a ella pero se divertía con Alix. Debería salir con ella… La idea le provocó una ligera contracción en el estómago. La chica sacudió la cabeza para expulsar ese pensamiento descabellado: ¡no podía gustarle que ese tipo le tirase los tejos! Lluvia se fue de repente a reunirse con los de primer y segundo año. James aprovechó la oportunidad y se sirvió un plato entero de tarta de melaza.

- "Rah, puro azúcar. Es insoportable tener que comer fruta durante todas las vacaciones y esconderse para comer comida de verdad."

Saboreó un trozo con delectación. Lily encontró repugnante que pudiese comer bombones continuamente sin engordar ni un gramo. Pettigrew y él se pusieron a jugar al concurso "del que se llenará más la boca". Por suerte, Remus era maduro.

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- "James, sírveme un vaso de zumo de calabaza", solicitó Alix.

La jarra estaba a 2 mm de su mano. James contuvo una sonrisa y, con un gesto preciso y elegante, sirvió a su compañera con la varita mágica. Le llenó el baso hasta los bordes para fastidiarla.

- "Wauu, que clase", se extasió Cecily, "¡sirves perfecto!"

- "He tomado clases de educación bruja", explicó él con un poco (demasiada) suficiencia.

- "¿Sí? ¿Desde cuando?", se interesó Nicolina, alumna de quinto año.

- "Los 6 años, me parece. Sirius también tuvo pero se ha saltado la última sesión este verano."

- "Privilegios de los renegados, Prongs. Dejar la casa de mis padres me ha librado de un mes de coñazo continuo."

- "No aplicas tus lecciones o no las comprendes" declaró Lily fríamente. "Visto tu comportamiento, me inclinaría por los dos."

James tragó saliva con dificultad. ¡Por qué me hace esto! Se le tiraba a la yugular cada vez que podía.

- "No sé de que hablas."

Se sintió mal. Intentó concentrarse en otra cosa y consiguió mantenerse natural.

- "La educación, ¿no será no atacar gente inocente e indefensa?"

Si supieses…

- "En parte", respondió con tono seco.

Se preguntó lo que había hecho para que estuviese tan agresiva desde el principio de las clases. Antes se contenía más… Era demasiado popular para que se metiese con él: los demás no lo seguirían… Entonces se acordó de LA razón. La historia del armario… ¡Cómo olvidar el armario! James se sintió como un idiota. Al contrario que durante las vacaciones, no había pensado en el tema en todo el día.

- "James, si has seguido esas clases… ¿Debes saber bailar bien?"

- "Evidentemente, mi señora", respondió a Alix con arrogancia.

¿Por qué se comportaba así Lily? Después de todo, el que lo había pasado peor era él…

- "Entonces me sacarás a bailar en la sala común."

- "Bien, mi señora."

¿Por qué con los demás era todo tan sencillo?

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La comida se había acabado hacia rato pero acababan de levantarse de la mesa. Cómo de costumbre, los nuevos prefectos se hicieron cargo de los de primer año, dejando la velada libre a los alumnos más mayores. Lily no comprendería jamás a Potter. Flirteaba con Alix pero le pedía salir a ella. No podía dejar de darle vueltas. ¡Sal de mi cabeza, idiota! Su amiga le había repetido que los chicos inmaduros se comportaban a menudo así delante de las que les gustaban: intentar impresionarlas haciendo estupideces mayores que ellos. Alix afirmaba: "James es adorable cuando se saca la máscara de bruto fútil" pero Lily lo dudaba. Observó a su amiga. Igual a ella le gustaba Potter… Nunca se lo había preguntado. Lily se mordió el labio observándola caminar. Tengo que preguntárselo. La chica había seguido el grupo de gryffindors. Los alumnos más jóvenes ya estaban acostados. En realidad, se habían entretenido tanto que solo quedaban algunas parejas que aprovechaban su reencuentro para contarse a grito pelado sus vacaciones. Se separaron cuando Potter les hizo un gesto. Y mira que todo el mundo, o casi, está a sus pies. Black apiló el mobiliario de la sala común contra las paredes mientras Potter echaba sortilegios silenciadores y de impasibilidad a las paredes y a las puertas para no hacer un ruido que atrajese a un profesor o al resto de los gryffindor. Estaban tan compenetrados que Lily se dijo que debían hacerlo a menudo. ¡Anda, saltaros el reglamento! Sea como sea, no comentó nada. Remus estaba allí. Potter sacó una esfera de vidrio de su bolsillo y la hizo levitar.

"La señorita desea…"

"Mmh, Goan Project… Santa Maria."

Potter sonrió.

"Suerte que los niños están en la cama. El tango brujo no es muy recomendable."

"Ya lo sé" susurró Alix con un tono cautivador que Lily aborreció.

El chico se quito la túnica. Llevaba debajo una extraña camisa blanca demasiado ancha y llena de bolsillos con un pantalón negro también demasiado grande.

"Ojalá llegue la próxima temporada", suspiró alisando la tela.

Se quitó también la camisa bajo los silbidos de sus amigos. Alix también se había quiado el uniforme.

"Potter, ¡no irás a hacernos un strip-tease! Hay un reglamento…"

La miró con sorpresa.

"Evans, ¿no conoces los bailes brujos?"

Lily se puso como la grana. Conocía los bailes normales, ¿pero que quería decir con brujos? Él tuvo una expresión burlona y dejó su camisa sobre la pila de muebles.

"Los bailarines están conectados psíquicamente para preparar su coreografía sin hablar; además, el producto que los une les vuelve más flexibles y es muy útil al nivel supremo. Pero es largo de explicar."

Intentó no parecer muy interesada y prefirió concentrarse en otra cosa. No quería preguntarle lo que era el nivel supremo. Llevaba una camiseta de tirantes blanca. Lily la encontró de mal gusto. Idiota.

"¿Tiene la señorita lo necesario?

Ala, exhibe tu pseudo educación.

"No, pero supongo que tú sí."

Sacudió la varita y apareció una caja. La abrió y Lily vislumbró un polvo brillante. Él cogió un pellizco de su interior y lo esparció sobre el pelo de Alix y sobre el suyo propio. Le tiró la caja a Black y dirigió su atención hacia Alix.

"De la mejor calidad, mi señora. ¿De qué nivel eres?"

"Siete," susurró la chica enrojeciendo.

Él se giró hacia Remus.

"¡Música, Moony!"

Potter se inclino hacia Alix que le tendió la mano. Se situaron muy juntos; él la sostenía firmemente contra él. Lily sentía curiosidad por ver la demostración. Mientras tanto, Black había invitado a Di Martino y se colocaron ellos también. La música empezó. James tenía los ojos clavados en los de su pareja y empezaron una serie de pasos rápidos. Bailaban uno contra el otro en perfecta armonía. Aceleraron el ritmo y Potter hizo a Alix inclinarse tanto que su pelo rozó el suelo. Lily ignoraba que su amiga fuese tan flexible. Para responder al movimiento, Alix dio un paso extraño y levantó la pierna hacia arriba. Su compañero echo su busto hacia atrás en 90º.

El baile era cada vez más rápido. Potter hizo girar a la chica repetidas veces. Ella resbaló, pero la recogió justo a tiempo. La levantó de manera un poco demasiado atrevida para Lily. Cuando Alix se dejó deslizar contra Potter, bailaron tan juntos que sus labios se rozaron por momentos, pero él mantuvo una concentración total. Lily observó que Di Martino bailaba claramente mejor que Alix y que Potter parecía contenido por las capacidades de su compañera. Justo cuando se daba cuenta, las parejas se invirtieron. Black refrenó el ritmo para Alix mientras Potter y Di Martino encadenaban figuras complicadas y cada vez más evocadoras. Su nueva pareja levantó la pierna verticalmente y su muslo rozó la mejilla del chico. Él se arrodilló, cogió la pierna de apoyo por el tobillo y se levantó realizando un movimiento giratorio. Di Martino había doblado la otra pierna para sostenerse durante la rotación y Potter levantó el pie de su pareja hasta su hombro. Seguía girando, sosteniendo a Di Martino por la cintura, cabeza abajo. Se paró de golpe, hizo un puente para dejar a la chica a la que Black atrapó directamente, y encadenó 2 flips que le dejaron al lado de Alix. Bailaron cada vez más lento y se pararon lentamente al final de la canción, perfectamente sincronizados. Lily estaba boquiabierta.

"Prongs, has progresado", aplaudió Pettigrew.

Potter sonrió descaradamente.

"El entrenamiento, y mi talento natural, claro…"

Black pasó junto a su amigo y le dio una palmada en el culo.

"¡4 horas al día durante dos meses te pone en forma!"

"¡Para!"

Potter estaba fuera de sí. Lily se echó a reír.

"Bah, si lo hacemos a las chicas."

- "¡se lo haces a las chicas! Yo no, así que quítate esa manía. ¡Es insoportable!"

Remus se reía a carcajadas, y Lily se sintió feliz.

"Oh, Jimmy-pooh, que susceptible eres", se burló Back.

"¡La próxima vez prepárate! Y no me llames Jimmy-pooh."

Lily intercambió una mirada cómplice con Remus, por suerte Potter no la vio.

"¿Qué harás?" preguntó Black con descaro "Oh, la curiosidad me corroe…"

Apenas había rozado las nalgas de Potter cuando este encadenó un codazo en el plexo solar con uno en la nariz de su amigo que se inclinó bajo el golpe. Cecily dejó escapar un grito agudo. Black también gritó, pero más bien en el estilo guerrero.

"¡A muerte los amotinados!" bramó con tono gutural.

Se echó un sortilegio para tener dientes de vampiro y mordió salvajemente el cuello de Potter. (NdBlue: Grrrr…)

"¡Moony, échale un hechizo!" chilló la víctima sacudiéndose al "monstruo".

Remus sacudió la cabeza negativamente.

"Estoy en contra del favoritismo, Prongs. Tu causa era justa, te lloraré, créeme."

Lily se echó a reír. En los combates muggles, Potter nunca dominaba. La batalla era encarnizada. Black estaba en dificultades, probablemente porque Potter había crecido mucho y estaba mucho más musculoso que antes de las vacaciones. Había levantado a Black sobre su hombro y giraba para aturdirle. Su camiseta desgarrada dejaba entrever unos músculos, antes finos y secos, decididamente sólidos y muy bien dibujados… Lily enrojeció y desvió la mirada. Potter es un gilipollas.

"¡Quéee! ¡No tienes marcas de sol!" chilló Sirius.

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Sin aliento, James acababa de inmovilizar a su mejor amigo. No había sido muy difícil ya que este reía desesperadamente, con aspecto bastante demoníaco. Los dientes de vampiro no lo arreglaban.

"¡Hahha, no tienes marcas!"

"¡Qué sí!" cortó James, como la grana.

Sentía la mirada de Lily en su nuca.

"¡He arrancado la costura de tu pantalón y de tus calzoncillos, a propósito muy original lo de los pandas que devoran cráneos humanos, pero tu culo no está blanco!"

"¡El color de mis partes traseras es perfectamente normal y libérate de la fijación sobre el tema! Terminaré por tener miedo de dormir contigo en la cama de al lado."

Los espectadores se echaron a reír. Tenía ganas de descuartizarle. Porqué tenía que hablar de eso. ¡Sobre todo delante de Lily! Liberó a su amigo y se volvió a vestir. Padfoot se dirigió hacia Charles, uno de los primos. Tenía esa horripilante expresión burlona. Debía tener una idea en la cabeza.

"¿Charles, cuando vas a la cascada con los demás, cómo os bañáis?"

"Generalmente con las piernas. Los brazos también ayudan."

James sonrió. Su primo tenía una pila de respuestas así cuando se trataba de Sirius.

"¿Y qué lleváis como ropa?"

James se sintió enrojecer. Padfoot había acertado de lleno.

"Nada, nadar con túnica es muy pesado."

Charles sonrió. Era su manera de vengarse. No traicionaba a James, sólo respondía a las preguntas (si se planteaban correctamente).

"Desnudos", resumió Cecily, chocada. "¿Y las chicas?"

"Tienen un sitio reservado para ellas. No podemos espiarnos porque nuestros abuelos tienen hechizos puestos."

James estimó que ese detalle se había mantenido secreto durante 5 años y que no estaba tan mal conociendo a Charles.

"¿No te molesta, Prongs?" preguntó Peter, traumatizado.

"Estamos todos hechos igual."

"Algunos tienen sus particularidades", sonrió Charles.

James no pudo evitar bajar los ojos.

"Esto se vuelve interesante", se emocionó Donatella.

Él era más bien de la opinión contraria.

"Cuenta", pidió Wormtail.

"A James a veces le cuesta controlarse y…"

"¡QUÉ!" chillaron los gryffindors.

"Charlie, precisa. Sino me tomaran por un pervertido o un incontinente", refunfuñó James con rabia.

"Ah, sí… Pues James no controla muy bien su magia en la cascada, es bastante sensible a la madera de caoba y todas las instalaciones son de eso."

Charles se calló.

"Y…" inquirió Moony.

James entornó los ojos: ¿él también? Se sintió traicionado. El muy… (NdBlue: insertar insulto)

"Supongo que se debe a que su varita mágica es de caoba," reflexionó Charles.

"No, quiero decir, ¿que pasó?" insistió Moony.

"Nuestros primos Will y Alex, que tienen ya como 20 años, le tiraron de la roca más alta sin querer este verano."

"Si poner jabón negro fuese hacerlo sin querer Granny me hubiese castigado mucho menos", observó James con tono ácido.

"Eres susceptible, Jimmy" cortó Charles. "Bueno, mientras se caía Jimmy tuvo que tener una emoción fuerte porque cuando salió del agua para hacer papilla a los dos insensatos, tenía… A propósito, ¿pasó mientras estabas en el agua o en el aire?"

"Los dos", gruñó James.

No le gustaba la tensión que reinaba entre el y su primo a cada vuelta a Hogwarts. Una manera de hacerle pagar los Merodeadores, sobretodo desde la reciente instalación de Sirius. Quizá también por el ingreso de Lluvia en la escuela.

"Oh."

"Entonces", se impacientó Alix, "¿Qué pasó?"

"Se echó un sortilegio de runas protectoras. Salió del agua con runas tatuadas mágicamente", rió Charles "y no en cualquier parte."

"Gracias Charly. No creía que mi propio primo me traicionaría."

"¡Tú le arrancaste la cabeza a mi peluche!" argumentó Charles.

El tono subía y no daría nada bueno. Lo sentía.

"¡Fue hace años!" replicó James con desdén.

Estaba fuera de sí. Probablemente por culpa de los ataque de Lily a lo largo de la tarde, estaba cansado y buscaba, más o menos inconscientemente, alguien con quien descargarse."

"Ya, y qué. Nunca te disculpaste."

Notaba la magia de Charlie a su alrededor. El también parecía estresado.

"¡Mezquino!"

"Ah, sí. Es verdad que sólo hablaste a partir de los cinco años."

James cerró los ojos. El día había sido un desastre. Todo lo que había querido esconder, o al menos callar, había salido a la luz. Tenía la impresión de que le había abierto el cráneo para observar todos sus pensamientos vergonzosos, negros e íntimos. Cuando los abrió, Cherles parecía horrorizado y arrepentido.

"¿Dónde están los tatuajes?" inquirió Cecily.

Cotorra de mierda, pensó James. Seguramente quería saber el mayor número posible de chismorreos.

"En el lado de cada nalga y en el bajo-vientre", murmuró Charlie, más ocupado contemplándole.

James se estiró y devolvió el mobiliario a su sitio.

"Buenas noches" chirrió al saludar a las chicas. "Me voy a la cama, no hagáis demasiado ruido cuando vengáis", añadió para sus compañeros de habitación.

"Jimmy, no te enfades", dijo Charles con voz temblorosa.

Le ignoró. Le dolía.

"Perdona, Jimmy."

Charles parecía asustado.

"No. Y si te interesa, fue Maria la del peluche."

Vio a su primo se morderse el labio.

"¿Por qué no lo…"

"¿Dijiste? ¿Cómo?" gritó James.

Charles se sentía cada vez más incomodo. Igual que la gente a su alrededor. James utilizo el poco control que le quedaba para ir al dormitorio y subir al techo de la torre. Encendió un cigarrillo y disfrutó el efecto de las hierbas que había añadido al tabaco.

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"¿Era mudo?" preguntó Remus,

Todos se habían ido menos Pettigrew, Remus, Black, Di Martino, Lily y sus amigas. Cecily y Alix estaban empeñados a saberlo todo, Lily prefirió quedarse porque de todos modos lo sabría por los comentarios de las chicas. Todos (casi) pedían las explicaciones de Charles Desfleurs, el primo de Potter.

"Sí. Según los medimagos, no controlaba su flujo de magia y se auto echaba hechizos de mudez sin querer. (Charles se estiró y suspiró.) No siempre fuimos agradables con él. Le hacíamos castigar en nuestro lugar. Nos lo hizo pagar en cuanto pudo hablar."

Lily tenía dificultades imaginando a Potter mudo, esclavizado por sus primos.

"¿Cómo se curó?"

Lily se contuvo para no abofetear a Cecily. No tenía ningún respeto por le privacidad de ciertas cosas.

"Pidió un hermano por escrito. Sus padres estaban locos de alegría de que se expresase, aunque fuese indirectamente. Fueron al orfanato Merlín el Encantador, y según su madre, fue directamente a la cuna de Lluvia y la cogió en brazos para cantarle una nana. Mi tío Henriech, su padre, me dijo que nunca había oído a un bebé gritar de esa manera. Jimmy la calmó de entrada".

"Qué historia más mona", murmuró Alix.

"Tuvieron problemas para la adopción pero al final funcionó. Pero Jimmy sigue siendo muy introvertido."

"Me parece arrogante y orgulloso. Le gusta ponerse en relieve. Es decir, extrovertido", dudó Lily.

Oír esa historia le daba miedo. No quería ser indulgente con Potter, seguía siendo el que ella conocía a pesar de todo. A pesar de su pasado. La vez del armario se le había atragantado. Le bastaba pensar en ello para tener ganas de pegarle.

"Ah, si lo miras así…"

"No veo como mirarlo de otro modo", dijo Lily secamente.

"Nunca dijo a sus amigos que era mudo de pequeño."

Remus asintió con la cabeza y Black bajó los ojos.

"Nunca habló de sus problemas de flujos mágicos. Ni de que eso atrae a los dementotes."

Pettigrew dejó escapar un patético grito de terror que intentó camuflar en una tos.

"Y me sorprendería que contase sus problemas con su abuelo paterno."

"Vuestro abuelo…" empezó Cecily.

"El mío no. Es el padre de su padre. Mi padre es el hermano de su madre", aclaró Charles.

Explicó un poco más ante las caras de desconcierto.

"Yo estoy del lado Desfleur, su abuelo Potter."

"Aaaah", asintió Alix. "¿Tiene problemas?"

"Sí, el viejo quiere que Lluvia se vuelva al orfanato ya que no es humana."

"Que..." gruñó Remus.

Lily se estremeció. El chico era de tipo tranquilo, verle enfadado era… raro. Sintió un mensaje silencioso entre él, Peter y Sirius.

Observando a Charles, Lily reconoció los gestos de Potter. Pensándoselo, se parecían mucho: la misma forma de cara, el mismo color de pelo, y sobretodo, las mismas expresiones arrogantes.

"Me voy a la cama. Y Sirius, si quieres mi opinión por lo de las palmadas no va en broma. Creo que es culpa de Cereza."

"¡Nooooooooooo!" gritaron Remus y Black.

"¿Quién es?" preguntó Alix.

"La francesa que quería tirarse a James", dijo Pettigrew haciendo gala de su legendaria delicadeza.

"¿Su amiga de infancia? Me dijo algo sobre ella… Creía que eran como hermanos", intervino Di Martino.

"Yep… Digamos que ha crecido. Bueno, no paró de hacerlo durante una temporada… Con decir que siempre estaba sentado. Le cabreaba pero no se atrevía a decirlo, ya le conoces Sirius."

"¿Cedió?" preguntó Remus.

"Estoico."

"Qué mamón" gritó Sirius.

"Qué valiente" dijo Remus al mismo tiempo.

Lily le miró con sorpresa.

"Esa tía es sublime", argumentó Sirius, "¡y emprendedora!"

"¿Te gustan las chicas emprendedoras?" se interesó Cecily.

"También he hablado de sublime", precisó Sirius.

Lily y Alix le dieron una patada al mismo tiempo. Sirius hizo una mueca.

"Le ve como un desafío, no es sano", observó Remus.

Su sensibilidad agradó a Lily. Al fin un chico que no juzgaba con sus hormonas y sus criterios glaucos.

"Me voy a la cama. Buenas noches", dijo Charles. "Y ni una palabra a Jimmy vosotros 6", añadió, "o os aseguro que os arrepentiréis."

Se fue rápidamente.

"Cecily-cherry", murmuró Sirius.

"¿Sí?" respondió la chica con emoción.

Probablemente esperaba (en vano) una declaración de amor.

"Una palabra a alguien a parte de nosotros 6 y te lo haré pagar tanto que será sangre en lugar de lágrimas" avisó Sirius en voz baja. "No se lo digas a nadie, ni siquiera a Lluvia o a James. Sobre todo no a James."

Salió de la sala sin darse la vuelta, seguido de Pettigrew. Lily tuvo ganas de lanzarle un sofá a la cabeza: Cecily se había echado a llorar. Alix se llevó a la enamorada desdeñada a su dormitorio, y Lily se quedó sola con Remus que recogía la ropa que Potter se había dejado. Se armó de valor.

"¿Remus?"

X

Estirado, James contemplaba las estrellas. Las tejas heladas rebajaban la temperatura de su cuerpo, hundiéndole en una agradable somnolencia. Las noches escocesas, incluso en septiembre, eran frías. Sobre todo en el tejado de una torre en medio del viento.

"Perdón."

James se sobresaltó y recorrió a Charles con la mirada. No le había oído llegar.

"Perdona… Sólo que…"

Su primo se llevo las manos a la cara. Un gesto de desaliento. Sus hombros se pusieron a temblar. James se levantó y se acercó con movimientos felinos.

"Charlie…"

Los sollozos se hicieron audibles.

"Perdona… Perdona por hacerte sentir todo eso…"

Algo en él vaciló. Le agarró bruscamente y le dio un abrazo.

"No es tu culpa", murmuró dándole palmaditas en la espalda. "Yo no te la hecho. Cálmate. No me gusta verte así."

Le arregló las mechas húmedas, pegadas a las mejillas de Charles.

"Comprendo que sea duro para ti, Charlie. Por favor… Este año… Quizá estos meses…"

Charles sacudió la cabeza, negando sus palabras incluso antes de que las pronunciase. James le obligó a mirarle.

"Quiero que te quedes con nosotros, conmigo. Quiero que te acerques a Lluvia, sentiré tu presencia dondequiera que esté, si estás cerca de ella."

Charles sollozó disgraciosamente y James le tendió un pañuelo.

"Tus amigos causarán tu pérdiada, lo he visto... Y EllaEllate hace sufrir… Como… Como esa tía, Evans…" escupió el chico de ojos azules.

Se enfrentaron con la mirada.

"Vale."

James sonrió y le acarició la mejilla.

"Eres mi infancia, no quiero que te alejes."

Charles se sonó.

"Soy una nenaza."

James le miró y dijo.

"Te quiero, nenaza."

Charles parpadeó frenéticamente.

"Ya sé", respondió con voz ronca. "Ya lo sé. Gracias por eso también."

Se sentaron.

"Sales con Weasley, esa pelirroja de cuarto."

La cara de Charles se iluminó un poco.

"Sí… Eh… Ella… Bueno…"

Enrojeció, para diversión de su primo más joven, que le revolvió el pelo con cariño.

"Cool."

"Sí… Y además, molestará a Black: tenía vistas sobre ella."

"Llámale Sirius."

"Me bajo… No… No hagas idioteces. ¿Quieres?"

James le desinfló la cara de un golpe de varita.

"No te preocupes por mí. Creo que ya nada puede ir peor esta noche. Y además no es tan grave."

X

Lily se preguntó si Remus la había oído. Estaban solos en la sala común de los gryffindors.

"Remus", repitió tímidamente.

Se preparaba a irse pero se detuvo. Parecía sorprendido.

"Sabes que la próxima salida a Hogsmeade es el 12 de septiembre."

Lily creyó que se liquidificaba.

"Sí…"

No parecía comprender lo que se proponía.

"Podríamos ir juntos… Si quieres claro", añadió con demasiada precipitación.

"Lily… James…" Intentó Remus, nervioso.

"No habló de Potter sino de ti", cortó ella.

"Pero…"

Estaba muy rojo y parecía molesto.

"No veo porqué debería molestarle si sois realmente amigos."

Su argumento pareció sorprenderle.

"Pero…"

Se acercó de él dulcemente y le besó para impedirle que hablara. Le respondió inmediatamente. Más tarde, al acordarse, el recuerdo del de Remus le recordó su primer beso. El peor primer beso de la Tierra. El año pasado, la víspera del final de curso, Potter la había arrastrado en un armario de limpieza durante una inspección en una ronda de prefectos:

- "Evans, ven."

Potter le cogió una mano y les encerró.

- "¡Tu estás loco! ¡DÉJAME SALIR!"

- "Shh, he hecho una broma y corres el riesgo de que te cojan si te quedas a la vista."

- "¿Qué?"

- "El despacho de Filch va a…"

. El armario vibró. Placas de yeso se desprendieron del techo. Lily oyó un aullido de furia.

- "¡Nos encontrará!"

- "Que va. He lanzado un sortilegio para que nadie vea la puerta."

- "Pero…"

- "Shh… La señora Norris está resoplando."

Lily tendió el oído y oyó la respiración del bicho horrible. Se dio cuenta de que estaba entre los brazos de James.

- "¡Pervertido!"

- "Shh, cállate Evans."

Lily se debatía furiosamente y Potter la aplastó contra la pared. Estaba pegado a ella y notaba su respiración contra su cuello. Se asustó.

- "Te quiero. No te voy a violar, nunca haría una cosa así (su voz era dulce). Anda, no te asustes. Como mucho si no te estás tranquila te amordazaré, pero nunca nada más" murmuró él.

Se controló para no temblar. Le había pedido salir pero nunca se le había declarado así. No quería dejarse enternecer. Le gustaba Remus y Potter era… arrogante e inmaduro.

- "¡Me gustaría verlo!" desafío con rabia.

Y la besó dulcemente, muy dulcemente. La estrechó contra él sin hacerle daño pero sosteniéndola firmemente. El olor de su piel le recordó a ella una mañana de invierno, o el viento antes de una nevada, mezclado con algo caliente y agradable, incluso tranquilizador. Pero indefinible…

Sacudió la cabeza desde su cama. Se suponía que no era un buen recuerdo. Aunque… Ese beso le había hecho un efecto raro. Más que con Remus. Mucho más. Y eso le ponía nerviosa. Una vocecita en su cabeza le susurró: "Quizá porque James te quiere pero a Lupin sólo le gustas la intensidad del beso fue diferente". Lily sintió una contracción en el estómago, "O quizá simplemente James besa mejor…". Se enfadó consigo misma. "No me pongas esa cara, bien que le respondiste al principio". Se acordaba demasiado bien de ese detalle.

Al cabo de unos segundos, el abrazo de Potter se relajó para besarla incluso más intensamente, y ella liberó una mano y le abofeteó con todas sus fuerzas.

- "Perdona", murmuró él con voz algo temblorosa, apartándose. "No sé lo que me ha pasado."

- "Las hormonas, supongo."

Sintió que le había herido por su silencio.

- "No son las hormonas, ya lo sabes. Y no parecía disgustarte", añadió esperanzado.

- "Era para que me soltases. No veo porqué el hecho de que un pretencioso egocéntrico me bese pudiera gustarme. Era horrible."

Él se dejó deslizar contra la pared.

- "Filch no está lo suficientemente lejos: nos oirá si abrimos la puerta. Dentro de 5 min podremos usar el pasadizo secreto."

Su voz se había quebrado

Lily se había sentido fatal, y no se le había pasado. Le había mentido cruelmente. Su manera de besarla le había encantado, pero a él no le soportaba. No quería que continuase como antes… Hundió la cabeza en la almohada: AL FIN salía con Remus Lupin y en vez de saltar de alegría y atacar el champán con sus amigas (NdSirius: ¡Bah! ¡No tienes!... NdBlue: ¡Shhh!), se torturaba otra vez sobre Potter. ¡Idiota! ¡Sal de mi cabeza!

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Blue Cinammon