El reencuentro
-Allá – señaló el chico hacia el interior de una cueva en un monte – Ahí fue donde lo vi… Era de noche y estaba parado en ese lugar. Me miró y me sonrió – se volvió para echar un vistazo al hombre joven de piel negra, que con dificultad atravesó unos matorrales y se unió a él - ¿Y dice que hace mucho que conoce al fantasma de la selva?
Gunn se detuvo a su lado, resoplando de cansancio después de cruzar la arboleda. En silencio y con una media sonrisa, observó la entrada de la gruta.
-No siempre fue un espíritu – dijo – Muchas gracias, José. Ahora vuelve con tu gente – metió una mano en la bolsa de viaje que llevaba sobre su hombro y sacó un fajo de billetes, los que entregó al niño – A partir de aquí, sigo solo.
-Caray. ¡Gracias señor! – el chico tomó el dinero y comenzó a irse. Se volvió un momento hacia su acompañante, dedicándole unas ultimas palabras – Cuídese, por favor, ¿eh?
Por toda respuesta, Gunn volvió a sonreír. Esperó hasta que el niño se hubo marchado y se dirigió a la cueva.
-¿Hola? – dijo, entrando – Soy yo, amigo… ¿Estas aquí?
Se produjo un movimiento en las profundas sombras. Gunn esperó. Una figura alta no tardó en emerger a su encuentro, deteniéndose apenas unos centímetros de donde él estaba…
-Hola Gunn – respondió Ángel – No esperaba verte. Ha pasado mucho desde la última vez, ¿verdad?
-Mas o menos, cinco años, amigo – Gunn suspiró - ¿Puedo pasar? Creo que tenemos que hablar…
-Adelante – Ángel volvió hacia el interior de la caverna – Con confianza. "Mi casa es tú casa" – recitó.
Gunn lo siguió. Las abismales sombras que los rodeaban de pronto cedieron, dando paso a una austera y calida luz que salía de una hoguera encendida en el fondo de la gruta. Con mudo asombro, el muchacho observó que no muy lejos de ella había una cama de paja, amontonada discretamente, en un rincón.
Supuso no erróneamente que era en aquel lugar donde el vampiro dormía cuando no podía salir al exterior por la luz solar.
-Siéntate – pidió Ángel, señalando el piso enfrente de la hoguera.
Gunn obedeció, depositando a su lado su bolso. Se produjo un largo silencio entre ambos (humano y vampiro) por un largo rato. Ángel permanecía de pie, mientras las llamas crepitaban en el fuego encendido. Meditaba, con los brazos cruzados, como decidiendo qué hacer a continuación con su imprevisto visitante…
-No te esperaba – repitió, mirando al muchacho – No es que me queje, claro, pero… ¿Hiciste todo el trayecto desde Norteamérica hasta aquí solo para hablar conmigo?
-Bueno, a decir verdad, solo andaba por la zona por negocios – Gunn se encogió de hombros – Luego, escuché de boca de los lugareños la singular historia del "fantasma de la selva" y averiguando… por las descripciones, sabia que conocía y muy bien al supuesto espectro – sonrió.
-Negocios – Ángel se sentó finalmente ante la hoguera - ¿Qué clase de negocios son esos que tienes, si puedo preguntar?
-Objetos antiguos – Gunn abrió su bolso y extrajo de su interior una vieja estatuilla – Actualmente, estoy en el negocio del mercado negro sobrenatural y me esta yendo bien… muy bien, en verdad – la volvió a guardar, mientras encogía sus hombros – Con algo tengo que vivir, dado que ya no tengo mas mi trabajo de abogado en Wolfram & Hart, ¿no? La paga es buena, ya tengo un par de clientes fijos y todo esto me permite llevarme el alimento a la boca cada fin de mes.
-Vaya. Un poco… radical para mi gusto, pero te felicito – el vampiro esbozó una tibia sonrisa – Jamás me imaginé que el negocio del contrabando de objetos sobrenaturales podría dar buenos frutos.
-Ayudan los conocimientos legales que W&H colocaron en mi cabeza – Gunn se señaló el cráneo – Creeme, no solo son útiles para las Cortes Judiciales; también lo son para todo tipo de cosas.
Silencio. Por otro largo instante, ni el vampiro ni el muchacho hablaron entre si, hasta que…
-Ángel, ¿hasta cuando vas a seguir aislándote? – disparó Gunn de repente – Ya han pasado cinco años, amigo. ¡No puedes simplemente esconderte toda la vida en lugares remotos! No es sano, si me lo preguntas…
-No estoy de acuerdo - Ángel se puso de pie – Creo que fui claro la última vez que todos estuvimos juntos: seguir cerca de mí solo les traería problemas.
-¡Maldición viejo, córtala ya! – Gunn también se paró. Lo tomó de los hombros, mientras le hablaba - ¡No puedes seguir así! Huir de todo sencillamente no va a remediar nada…
-Tú no entiendes, Charles – el vampiro meneó la cabeza negativamente - ¡La gente tiende a morir cuando esta cerca mío! – exclamó, frustrado – Doyle, Cordelia, Fred y luego Wesley… - se llevó una mano a la cabeza, abatido – Si Wes esta muerto es por CULPA MIA y de nadie más. Soy el UNICO responsable de lo que le ocurrió… de lo que les ocurrió a todos ellos.
-Te equivocas – retrucó Gunn – Tanto Wes como Illyria, Lorne, Spike y yo sabíamos exactamente en que nos metíamos, lo que hacíamos al enfrentarnos directamente a W&H. ¡Si hasta Lindsey decidió asumir el riesgo al ayudarnos!
-…Y por supuesto, él también pagó el precio – comentó Ángel, amargamente.
-Todos lo hicimos, en verdad – replicó el muchacho– Pero Ángel, lo que te quiero decir es que NO es tu culpa. Para nada… - hizo una pausa – Han pasado cinco años, viejo. Las cosas han cambiado muchísimo por la gran ciudad desde que te fuiste… de más esta decir que sin ti, allá nada es igual.
Muy despacio, Ángel volvió a sentarse ante la hoguera encendida. Gunn aguardó, de pie a su lado, alguna respuesta de su parte…
-¿Qué hay del resto? – preguntó al final - ¿Qué ocurre con ellos?
-Es una larga historia – Gunn aspiró fuertemente – Intentaré resumírtela un poco…
ILLYRIA
No se movía.
Ni un músculo.
Casi podría decirse que ni respiraba.
Mientras permanecía sentada en el suelo, el silencio era lo único que emanaba de su figura. Sus ojos, semejantes a dos pedazos de hielos incrustados en su cráneo, estaban fijos sin siquiera pestañear. Al igual que toda ella, estaban congelados…
…Detenidos en el tiempo…
…Detenidos en un solo pensamiento…
WESLEY.
-¿Y no hace nada mas que estar sentada y en silencio? – inquirió Ángel, sin poderlo creer.
-Es prácticamente todo lo que ella ha hecho por espacio de cinco años – le explicó Gunn – No nos atrevemos a interrumpirla… Ignoro realmente en que esta su cabeza en ese silencio, pero te aseguro que de no ser porque respira (muy levemente) parecería una autentica estatua.
-¿Y Lorne? ¿Qué pasó con él?
-Bien… lo de él es… otra cosa…
LORNE
El grupo de niños reunidos en torno a la mesa de cumpleaños miraron al demonio verde, quien vestido con un traje chillón, con galera y capa como un mago, intentaba animar la fiesta.
Pese a sus intentos, era evidente el desinterés que los pequeños le profesaban, por lo que tragando saliva, pasó a su siguiente "truco" mágico…
-¡A continuación, el Tío Lorne va a hacerles un nuevo y trepidante truco de magia! – dijo, comenzando a inflar unos globos ante la desapasionada mirada de los chicos. Mientras soplaba, uno de los globos súbitamente reventó con gran estruendo - ¡Ups! Je, je. Vaya… este… bueno… ¡Vaya desgracia, je, je! – tartamudeó, sonriendo muy nervioso - ¡Bueno! Dejemos los globos de lado… ahora… - tomó su galera – Ahora… ¡Ahora haré aparecer aquí dentro un simpático conejito!
Uno de los niños bostezó.
-Primero, los pases mágicos y las palabras – Lorne movió las manos mientras metía una a continuación en su galera - "Abracadabra, pata de cabra; abra-conejo, que aparezca un conejo".
Con una ensayada sonrisa en sus labios, el demonio sacó el animal… pero no era un conejo, como esperaba…
…Mas bien, resultó ser un zorrillo…
-Oh, maldición – murmuró, abriendo mucho sus ojos.
-¿Anima fiestas infantiles? – Ángel enarcó las cejas.
-Hey, no lo culpo. El tipo tiene que sobrevivir – dijo Gunn, evitando por todos los medios echarse a reír – Es… comprensible, si lo miras de cierta… forma. Después de manejar la industria del entretenimiento gracias a Wolfram & Hart en Los Ángeles, pasar a animar fiestas de cumpleaños… el hombre merece cierto… cierto respeto…
Ángel movió la cabeza.
-Muy bien, oigámoslo… ¿Qué esta haciendo Spike?
-Ah, bien… él…
SPIKE
Los Ángeles por la noche.
El delincuente corría despavorido por la calle. De tanto en tanto, echaba furibundas miradas hacia atrás, a su perseguidor…
Él ya se le acercaba. Veloz, la Harley Davidson raspaba el asfalto en su dirección. Su conductor, vestido con su clásica gabardina negra, venia manejando con un cigarrillo encendido en su boca… y una gran cadena enroscada en una mano.
-¡Aléjate, aléjate! – le gritó el ladrón al motociclista, deteniéndose en una esquina. Estaba acorralado.
-Lo siento, pet. ¿Qué no te lo dijeron? – Spike aceleró la moto y pasó a su lado, arrojándole la cadena. El delincuente quedó enganchado con ella, comenzando a ser arrastrado por el piso – El crimen no paga y muchos menos en MI ciudad – sonrió, mientras manejaba cada vez mas aprisa – Disfruta el paseo, amigo. Es el último viaje que tendrás en mucho tiempo… antes de que te entregue a la poli.
-Es el único de nosotros que, más o menos, parece estarle yendo bien en lo que hace – reconoció Gunn – Aunque, también hay que admitirlo; Spike suele pasárselo en grande en las situaciones más extrañas jamás vistas.
Ángel permaneció en silencio. Su rostro se había convertido en una mascara pétrea que no dejaba traslucir emociones.
-Mira, todos compartimos parte de las consecuencias de plantarle cara a W&H en su momento… pero como ves, de alguna forma u otra, lo aceptamos y reaccionamos a nuestra manera – Gunn le apoyó una mano al vampiro en el hombro – Pero no es lo mismo sin ti, viejo. Te necesitamos. Creelo o no, tú eras la UNICA persona que podía poner un poco de orden en nuestras vidas… un rumbo. ¡Tienes que volver conmigo, por favor!
-No lo sé, Charles… no lo sé.
-Por favor – suplicó el muchacho - ¡Deja ya de culparte por todo y regresa a casa! Seguir escapándote no tiene ya ningún sentido. Aislarte no va a hacer que el dolor se vaya… estés en esta selva o en cualquier otro lugar remoto que elijas. ¡Debes enfrentarte a él!
Ángel cerró los ojos. Respiró con fuerza, determinado.
-No – dijo.
