hola soy Melizenda con otro fic que seguro nadie se esta leyendo excepto mi adorada lalamaria21(quien tuvo la idea para esta historia y esta trabajando en un doujinshi para esto!) y Creepy-song a quien de quiero dar las gracias por ser mi primer comentario de alguien que no conozco, y por ultimo MUCHAS GRACIAS POR LEER Y DISFRUTEN!
Disclaimer: ¿de verdad tengo que hacer esto en cada capitulo? obviamente Kuroshitsuji no es mio, hago esto sin remuneración y porque soy una desocupada.
Cuando el sol comenzó a alzarse a la mañana siguiente me levante de la silla con cuidado procurando no hacer mucho ruido, cuando de repente el muchacho comenzó a abrir los ojos lentamente y a murmurar cosas intangibles mientras se sentaba en la cama con cuidado.
-¿Sebastián? ¿Dónde estoy?-con cuidado el chico comenzó a escanear la habitación con la mirada hasta finalmente posarla en mi dándome la oportunidad de mirarlo detenidamente a la cara, ante lo cual no pude evitar soltar un grito de terror, El chico estaba marcado y su contrato se encontraba en su ojo derecho.
-T...tu…t…tu
-¿qué te pasa? Deja de balbucear y contéstame ¿tú me trajiste aquí? ¿Qué quieres de mí?
-T…te desmallaste a la mitad de…de la tormenta y te trajimos adentro.-dije intentando fallidamente de dejar de tartamudear.- deberías descansar un poco mas t..te traeré un po..poco de té, te hará bien.
-¡Espera! -dijo el niño antes de que lograra salir completamente de la habitación.- ¿Cómo te llamas? Te me haces un poco familiar, ¿te conozco de algún lado?
-no lo creo, nunca antes te había visto, me llamo Ángela Burdwar.-dije rápidamente antes de cerrar la puerta completamente. Mientras el muchacho pasó la mano sobre sus ojos notando que su ojo derecho se encontraba descubierto.
Camine despacio hacia la cocina intentando normalizar mi respiración mientras el miedo recorría mi cuerpo y las lagrimas se acumulaban en mis ojos, pero no podía permitirme llorar, eso solo me volvería débil, sin importar cuánto sufrimiento se acumulara en mi pecho, nunca nadie tendría el gusto de ver una lagrima surcar mi rostro. Era mi deber permanecer fuerte tal como mi madre no lo hiso. Aun así después de tantos meses ver directamente a los ojos del niño desconocido era como despertar de un sueño y darme cuenta que mi vida no era más q una interminable y repetitivita pesadilla de la que nunca podría escapar.
que no se les olvide cada review es una galleta, NO ME DEJEN MORIR DE HAMBRE!
