POV NICO
Cuando finalmente llegamos al piso 8 Quirón ya nos estaba esperando. Yo me sentía cansado, sudado, molesto, frustrado y triste, así que cuando lo vi sentado en su silla, fresco y sonriente, bueno, tuve ganas de arrojarlo por las escaleras.
Leo llego casi después de mí. El pobre se veía incluso peor que yo. Durante un momento dude que le fuera a dar algún ataque al corazón o algo por el estilo
-son…muchas… escaleras- dijo mientras sonaba como una hiena con enfisema pulmonar
-vaya que lo son- admitió Quirón- pero era el único piso que quedada. Muy bien, ahora veamos… su departamento es el 86B… debe ser por aquí
Dijo mientras se encaminada a lo largo del oscuro pasillo
-deberías ir adelante y alumbrar el camino un poco ¿no crees?- le dije a Leo, quien ahora estaba inclinado sobre sus rodillas
-no sé si sea capaz de hacer más fuego sin desmayarme ¿sabes? Esto de crear fuego es cansado…
-como digas- le dije perdiendo el interés. No quería ser grosero, pero no estaba de humor, así que simplemente seguí a Quirón dejando a Leo atrás
Cuando llegamos finalmente al departamento y entramos, me sentí enfermo
El departamento no estaba mal: primero estaba la sala, con un sofá semi-nuevo para cuatro personas, una mesa de centro de roble y una pantalla de unas 24 pulgadas, al lado izquierdo estaba una puerta que supongo, conducía al comedor y la cocina. Del lado derecho se abría un pequeño pasillo. Cuando Leo llego encontró el interruptor de luz (cosa que yo había olvidado por completo que existía) revelando unas paredes color azul grisáceo. También me percate de que había unas cajas en medio de la sala
-¿esas son nuestras cosas?- pregunte con un toque de irritación
-así es- admitió Quirón como si nada
-¡Tú…! ¿Cómo diablos pude caer en tu jueguito del héroe?- pregunte MUY molesto
-no sé de que hablas- me dijo Quirón "confundido"
-sabías que aceptaríamos ¿cierto?- dijo Leo metiéndose en la conversación
-eso esperaba- dijo Quirón haciéndose el inocente, cosa que me irrito aun más
-y en caso de que no hubiéramos aceptado ¿Qué diablos habrías hecho? ¿Cómo se te ocurrió por un minuto que tomar nuestras cosas sin permiso era buena idea?
-sabía que aceptarían la misión. No encuentro el problema en que sus cosas estén aquí. En realidad creí que se sentirían mejor de tenerlas aquí
-es que… es como si no nos hubieras dejado opción- dijo Leo- aún así nos hubieras traído aquí ¿no es así?
Quirón comenzó a parecer incomodo, pero no me importo. En realidad, me sentía tan cansado que ni siquiera podía pelear. Simplemente comencé a caminar al pasillo, en busca de una habitación para poder dormir. Mañana podría ocuparme de todo este problema. Tal vez mañana, incluso, renunciaría a la misión
-¿a dónde vas?- escuche a Quirón, pero yo continué caminando sin importarme nada
-creo que se va a dormir- medio escuche a Leo, pero no me detuve. Al final del pasillo visualice una puerta entre abierta revelando el baño. Forcé mis ojos a enfocar las habitaciones o algo, hasta que finalmente pude localizar una puerta a mi izquierda. La abrí sin pensármelo dos veces y me encontré con una cama en el centro de la habitación (ósea un colchón y ya) un armario de madera a un costado, un buro al lado de la cama y era todo.
Me deje caer pesadamente sobre el colchón desnudo y me quede dormido. Debía estar amaneciendo, porque ya se alcanzaba a percibir algo de luz afuera, pero no me importo ni un poco.
Cuando abrí los ojos la habitación ya estaba bien iluminada, así que me levante. Al salir de mi habitación no logre escuchar ni un solo ruido, así que intuitivamente busque a Leo en el otro cuarto, que estaba casi enfrente del mío. Lo encontré aun dormido, en posición fetal y con una mueca en su rostro. Me quede ahí, observándolo durante un momento, decidiéndome entre despertarlo o no.
En realidad, Leo cuando está dormido, resulta vagamente tierno, la manera en que respira tan tranquilo y absorto de la realidad le da un aire infantil, no, más bien inocente, que encuentro fascinante.
Más que dejarlo dormir, me entretuve observando sus expresiones mientras dormía (aunque fue de manera inconsciente ¡Lo juro!). En realidad no quería ser un acosador, pero me quede de alguna manera "hipnotizado" por la manera en que movía sus cejas mientras dormía, o como sus labios temblaban levemente con cada respiración. A veces se aferraba con sus manos al colchón desnudo donde se encontraba, inclinado sobre su delgado cuerpo. Pude haberme quedado ahí, observando a detalle cada uno de sus movimientos, hasta que me llego un olor a quemado
Salí en busca de aquel aroma, temiendo que nuestro nuevo departamento se haya incendiado, ya que eso no nos ayudaría a pasar como "chicos desapercibidos", pero cuando llegue a la sala de estar la vi ahí, sentada en flor de loto, con su alegre sonrisa, tan familiar y reconfortante que no pude evitar alegrarme profundamente
-Hestia- me incline haciéndole una reverencia.
Ella sonrío ampliamente señalando el lugar al lado de ella, indicándome que fuera a sentarme. Obedecí con gusto
-¡Oh, mi querido! Hace tanto que no sé nada de ti… has perdido comunicación conmigo ¡Mira que enterarme sobre esta nueva misión por parte de los Olímpicos! ¿Por qué te he perdido?
Suspire pesadamente. Ella tenía razón. En realidad no me había preocupado mucho por acudir a ella como lo hacía antes. Cuando descubrí mis verdaderos sentimientos por Percy no me sentí capaz de ocultarlo, y mucho menos de ella. No quería que nadie lo supiera, así que me aleje de todo el mundo, incluyéndola.
-yo… yo de verdad lo siento- le dije arrepentido- últimamente no he tenido demasiado tiempo
-¡Esa no es una excusa razonable, Nico Di Angelo!- me dijo molesta. Cuando menciono mi nombre completo me entro un escalofrío, y algo me dijo que estaba en problemas- pero no he venido a reprimirte. He venido a desearte toda la suerte del mundo, y también a traerte una vieja amiga
Hestia chasqueo sus dedos y en un segundo estaba frente a mí la señorita O´Leary, sólo que en tamaño "familiar", pero no había duda que se trataba de ella
La perra, en cuanto me vio, se abalanzo contra mí derribándome. Comencé a jugar con ella porque de verdad la extrañaba mucho
-últimamente ha estado muy sola, y pensé que podría ser más útil aquí- me dijo, al parecer disfrutando la escena
-pero ¿qué hay de Percy? Ella le pertenece a él
-Percy está muy ocupado en este momento, y además, ella también te quiere a ti
La señorita O´Leary, como para comprobarlo, me dio un gran beso lleno de baba. No me molesto en absoluto. Ella era adorable
De un momento a otro, la señorita O´Leary se puso a la defensiva
-¿Hola?- pregunto Leo saliendo por el pasillo
1…2…3
Sólo esos cortos segundos fueron suficientes para que mi nueva mascota atacara a mi nuevo compañero de habitación, y sólo esos segundos bastaron para escuchar a Leo "rogar por su vida" mientras la señorita O´Leary se abalanzaba sobre él
-¡Quítenmela! ¡Quítenmela por favor! ¡Auxilio!
Leo estaba exagerando un poco. Vale, si. Reconozco que O´Leary es muy grande, pero no es para tanto.
Hestia me lanzo una mirada un poco acusadora, así que me encogí de hombros y la llame. Ella me obedeció de inmediato
-¿¡Qué diablos es esa cosa!?- grito Leo molesto, con su cabello alborotado y respiración turbia- ¿¡Y quién diablos es ella!? ¿¡Y porqué están aquí!? ¿¡Y qué hora es!?
-Oye, oye. Tranquilo. Ella es Hestia, y no puedes faltarle el respeto así. Discúlpate- le ordene medio molesto
Las mejillas de Leo se sonrojaron al instante, pero hizo una reverencia
-lo lamento- admitió él sinceramente- y lamento no reconocerla… Hestia
-es un gusto, Leo Valdez- admitió Hestia brindándole una sonrisa- He escuchado mucho sobre ti
Leo volvió a sonrojarse, pero esta vez sonrío
-¡Creo que ya sé quién eres!- admitió feliz- tú cediste tu puesto en el consejo ¿cierto? Por el gordo de… eh, digo, por Dionisio
-eso es correcto- respondió Hestia- mi visita, lamentablemente es muy corta. Sólo me han permitido estar aquí por un instante, para darles a la señorita O´Leary
-¿Entonces ya te vas? Pregunte triste. No me había dado cuenta de lo mucho que la extrañaba, y de lo mucho que quería hablar con ella, hasta que la vi. Y ahora se estaba yendo
-lamentablemente si. También he venido a desearles suerte. Lo que harán no será nada fácil. A partir de ahora las cosas se pondrán un poco difíciles, así que deben cuidarse mucho ¿bien? Prométanmelo
Leo me lanzo una mirada con cautela, pero aun así dijo
-claro que nos cuidaremos. Lo prometo
-sé que se cuidarán por si solos, pero yo me refiero a que se cuiden mutuamente. Lo necesitarán
Esta vez fue mi turno de voltearlo a ver furtivamente
-lo prometo- dije, aunque no entendía porque nos pedía algo así
-yo también lo prometo- dijo Leo
-pues bien. Trataré de mantenerme en contacto con ustedes. Y ustedes cuiden a estar chica- dijo señalando a O´Leary, quien se encontraba sentada a su lado
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El resto del día fue aburrido y monótono. Solo nos pasamos desempacando y convirtiendo ese horrible departamento en nuestra nueva "casa". Al día siguiente deberíamos asistir a la escuela
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Leo toco a mi puerta exactamente a las 6 de la mañana, y yo tuve que contener mis ganas de enviarlo a ver a mi padre en el inframundo. La verdad es que no tenía ni una pizca de ganas de asistir a la escuela.
La primera cosa en contra era que debíamos usar uniforme ¡Uniforme! Un patético uniforme cliché. Pantalones rectos negros, camisa blanca a botones con el escudo de la institución bordado, y una corbata negra. Creo que también hay un saco o suéter, pero Quirón no logro conseguirlos a tiempo (gracias a los dioses) por lo que por una semana nos permitirían usar nuestros propios suéteres. Me vestí lo más rápido que pude, y cuando finalmente estaba listo, me vi al espejo…
Y daba pena
Me veía patético.
Suspire pesadamente y salí de mi cuarto. Fui a la cocina por algo de desayunar, y unos minutos después me encontró Leo, usando su uniforme… (Sin comentarios)
Me pregunte cómo es posible que existan este tipo de escuelas en la actualidad.
Leo estaba jugando con las llaves del auto, en una mezcla de nervios y ansias
-yo conduzco- me dijo medio sonriendo
-ni loco. La última vez casi nos matas. YO conduciré
-oh, vamos Nico. Sólo por hoy ¿vale?
-he dicho que no- repuse medio molesto. Leo no volvió a discutir y me dio las llaves.
Después de un rápido desayuno silencioso salimos en camino a la escuela. Aún faltaban como 40 minutos para la hora de entrada, pero con el tráfico y mientras buscábamos estacionamiento, llegamos justo a tiempo. Leo y yo, pos suerte, teníamos clases separadas. Sólo compartíamos tres clases, y el día de hoy sólo sería una al final del día, por lo que podría alejarme de él por un buen tiempo
-¿entonces te veo en el almuerzo?- me dijo Leo dudando. Trate de pensarlo rápido, para no parecer muy grosero. En realidad no tenía ganas de sentarme en una cafetería con un montón de adolescentes medio riquillos, pero por otro lado la cafetería sería un buen lugar para notar si alguien no era moral
-seguro- dije desinteresado- hasta entonces- e hice una torpe despedida con la mano. Me aleje en busca de mi primera clase. La escuela no era la gran cosa. Una serie de edificios continuos separados por pequeños tramos rodeados de pasto y arbustos.
Me decidí entrar al edificio que tenía señalado "Artes" arriba, en letras plateadas, porque mi clase era de literatura. Afortunadamente mi clase si se encontraba ahí, y cuando llegue al aula, quedaban ya muy pocos lugares.
Me decidí por un lugar en medio de toda la clase, porque de ahí podría ver a todos los chicos y percatarme de algún comportamiento poco inusual. Permanecí sentado en silencio hasta que llego la maestra, lamentablemente junto con ella llego otro chico. El típico cliché de chico guapo y atlético por el que todas caerían. Trate de ignorarlo, lo cual me hubiera resultado fácil si él no se hubiera acercado a mí con torpes pasos entre las otras filas y hubiera tratado de quitarme de mi lugar
-muévete- me dijo con voz arrogante
Y yo no dije nada, ni siquiera lo voltee a ver. Era un neandertal torpe y no pensaba rebajarme a hablar siquiera con él
-¿no me oíste? ¡Muévete!- me dijo esta vez más alto, atrapando la mirada de algunos alrededor
-no- respondí lo suficientemente fuerte para que él (y los otros metiches) escucharan, pero con voz tranquila
-¿sucede algo?- pregunto la maestra desde enfrente
-sí, este es mi lugar- proclamo Mr músculos
-ningún lugar es de nadie, Dave. Él llego primero-le respondió tranquila la maestra- aquí enfrente esta un lugar desocupado. Ven aquí
-¡Que vaya él!- dijo molesto, y me recordó a un gran bebé haciendo berrinche
-Dave ¿de verdad? Sólo toma un lugar, pero ya siéntate y déjame hacer mi clase
-me las pagaras- me dijo con voz fría y patéticamente amenazante. Yo sólo sonreí en respuesta
-lo que digas, grandote- murmure más para mí que para él, o el resto de la clase.
Los cuarenta minutos restantes fueron aburridos. En realidad, el resto de las demás clases también. Esa escuela estaba llena de simples mortales, todos tan comunes y simples, que estaba dudando en si estábamos en la escuela correcta. A la hora del almuerzo me encontré con Leo sentado alrededor de otros chicos, riendo amablemente como si se tratara de sus amigos de toda la vida. En cuanto me vio me hizo una seña para que me acercara a él y a sus nuevos "amigos"… Y entre sus nuevos amigos se encontraba Dave. Estuve a punto de regresar cuando Dave me grito
-¡Eh, chico nuevo! ¡Ven!
No obedecí por él, sino por Leo, quien me miraba suplicante. Supe entonces que él tampoco estaba disfrutando mucho la compañía de sus nuevos amigos, así que sólo por esa vez me decidí ayudarle
-Oye, por lo de esta mañana, sin resentimientos ¿vale?- me dijo Dave tratando se sonar "relajado" pero note que continuaba molesto
-vale- respondí sin mucho interés
-así que los dos son nuevos ¿eh?- interrumpió una chica rubia, recargándose un poco hacia mi
-ajá- respondió Leo- somos amigos desde la infancia, y queríamos tratar de… tú sabes… alejarnos de nuestras familias un poco y divertirnos ¿y qué mejor lugar que este, no?
La chica no presto mucha atención a lo que dijo Leo, pero yo sí. Debía recordar de ahora en adelante que Leo era mi mejor amigo desde la infancia… muy creíble
-entonces buscan diversión- concluyo ella sonriéndome- yo puedo ayudarlos con eso
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HASTA AQUÍ EL CAPITULO DE HOY. NUESTRA INVITADA ESPECIAL DE ESTE CAP FUE HESTIA. SI QUIEREN ALGUIEN ESPECIAL NO DUDEN EN DECIRMELO. (:
GRACIAS POR LEER. IRÉ INTRODUCIENDO ALGO DE ROMANCE POCO A POCO EN LA HISTORIA, NO SE DESESPEREN
EL SIGUIENTE CAPITULO SERÁ NARRADO POR LEO
GRACIAS DE NUEVO. HASTA EL PROXIMO CAPITULO
