Capítulo 1: Mujer De Las Llanuras

– ¿Te has despertado ya?

La chica abrió los ojos y vio a una joven de largo cabello verde recogido en una cola de caballo y ojos esmeralda. Esta llevaba un vestido verde azulado, adornado con patrones propios de los nómadas de Sacae, abierto del muslo para abajo para facilitar la movilidad, botas marrón oscuro, y unos guantes parecidos a los suyos, pero sólo hasta los codos, del mismo color que las botas.

– Te encontré inconsciente en el campo.

La chica de cabellos rojos se sentó en la cama y miró con dudas a la otra joven, todavía no se fiaba de ella. Esta pareció sentir esto y decidió continuar:

– Me llamo Lyn, soy de la tribu Lorca. Estás a salvo.

Al oír esto la ojirroja suspiró aliviada. La tribu de Lorca era una de las tribus nómadas de Sacae, y por lo que sabía ellos no le harían daño sin razón alguna. Una vez más Lyn leyó a través de ella, ya que estaba claro que sabía que se había relajado. "Maldición" pensó la chica, "puede leer a través de mi como si fuera un libro abierto".

– ¿Quién eres? ¿Recuerdas cómo te llamas?

– Nessa. Me llamo Nessa.

– ¿Te llamas Nessa? Es un nombre extraño… – Nessa frunció el ceño, por lo que Lyn decidió rectificar. – Pero no me hagas caso. Está bien.

Una chica extraña, pero a Nessa le había caído bien. Le sonrió, y Lyn se sentó a su lado y continuó.

– Veo por tus ropas que estás de viaje. ¿Qué te trae a la llanura de Sacae? ¿Puedes contármelo?

Nessa estaba a punto de responder cuando ambas oyeron algo fuera.

– ¿Eh? ¿Qué ha sido ese ruido? – dijo Lyn mientras se levantaba. – voy a ver que pasa. Nessa, espérame aquí. – y salió de la tienda.

Cuando regresó poco después estaba frenética.

– ¡No! ¡Bandidos! Deben de haber bajado de las montañas Birán. – dijo buscando algo. – Querrán asaltar los pueblos de la zona. Tengo que detenerlos. – continuó cogiendo una espada y dirigiéndose de nuevo a la entrada. – Si no vienen más me las podré apañar sola. Aquí no correrás peligro, Nessa.

– ¡No! – dijo esta con voz decidida mientras se levantaba. – Voy contigo.

– ¿Cómo? ¿Quieres ayudarme? – dijo Lyn sorprendida. – Bueno… – Miró a la otra chica a los ojos, y tras suspirar continuó. – ¿sabes manejar un arma?

– Puedo usar mis dagas, pero no se me da muy bien – dijo esta dudando, aunque después añadió más animada – pero soy estratega.

– Ah, ya…, así que eres estratega. Una extraña profesión, pero… está bien. Iremos juntas.

Dicho esto Nessa cogió su capa y ambas salieron de la tienda.


Una vez fuera Nessa echó un vistazo y vio que había dos bandidos bastante separados el uno del otro. Estaba pensando en cómo librarse de ellos cuando Lyn la llamó.

– ¡Aquí! Si quieres ayudar, Nessa, me vendría bien tu consejo. Te protegeré; no te alejes de mi.

La pelirroja asintió con la cabeza y señaló hacia el bandido más cercano.

– Tengo que acercarme más al enemigo. – Dijo Lyn, y antes de que Nessa pudiera decir nada salió corriendo hacia él, quedando completamente al descubierto.

El bandido la vio y empezó a acercarse hacha en mano.

– ¡No! ¡El bandido me ha visto! ¡Viene hacia aquí! – dijo alarmada dándose cuenta de su error, y apenas Nessa la alcanzó dijo – ¡Acerquémonos y ataquemos! – Después de esto se acercó al bandido murmurando – Tengo que ponerme a su lado para atacarle.

Lyn atacó al bandido haciéndole un corte en el brazo y logró esquivar el hacha de éste haciéndole otro corte en el costado. Pensando que ya lo había derrotado bajó la guardia y no pudo esquivar a tiempo el hacha del bandido, por suerte Nessa lanzó una de sus dagas y acertó en el brazo de este haciendo que su ataque perdiera fuerza y que Lyn sólo recibiera un corte en el brazo. Lyn se movió rápidamente y logró acabar con el bandido.

Cuando Nessa llegó hasta Lyn esta exclamó:

– ¡Victoria! Pero estoy herida. Necesito una poción.

Nessa se puso a su lado y Lyn continuó:

– Hay otro bandido en la ger situada al oeste.

– ¿Ger?

– ¿No sabes lo que es una ger? – Lyn parecía sorprendida – Es un tipo de cabaña circular. Muchos nómadas viven en ellas.

Mientras Lyn explicaba esto ambas avanzaban hacia el bandido restante, pero a medio camino la peliverde se detuvo sujetándose el brazo que aún sangraba. Después de buscar un poco Nessa encontró una de las pociones que llevaban y se la pasó a Lyn, quien bebió parte del contenido de esta.

– Gracias, Nessa. Y ahora vamos a por el bandido que está junto a la ger.

Cuando se acercaron a la ger Lyn se dispuso a luchar contra el segundo bandido, que al parecer era el líder. Mientras Lyn se acercaba un poco para poder atacarle este dijo:

– ¿Quién te has creído? ¿Acaso crees poder resistir ante Batta la Bestia?

Lyn se abalanzó sobre él y consiguió herirle, pero cuando se giró para volver a atacarle Batta ya había dirigido su hacha hacia ella. Al ver esto la espadachina trató de apartarse, pero ya era demasiado tarde, y no pudo evitar recibir un corte bastante largo en el mismo brazo que antes. Lyn se apartó un poco de él y dijo:

– ¡Uf! Es fuerte... Tendré que emplearme bien. – y después, dirigiéndose a Nessa, agregó – Nessa, si me derrota, huye ¡Tienes que escapar!

Lyn acababa de decir esto cuando Batta se abalanzó sobre ella, pero esta vez estaba preparada. Lyn se movió a un lado y Batta se pasó de largo debido al impulso que llevaba. Lyn tomó una extraña posición con la espada y de repente desapareció y aparecieron cinco clones suyos que saltaron y se unieron en el aire quedando sólo la auténtica Lyn que cayó sobre un sorprendido Batta, que con una expresión de dolor y confusión en el rostro dijo:

– ¿Qué? ¿Cómo...? ¿Cómo has...? – y cayó muerto al suelo.

Nessa se apresuró a llegar junto a Lyn, aunque al llegar hasta ella no supo que decir. Estaba realmente confusa, no sabía si felicitarla por el gran movimiento que acababa de hacer, o ponerse a gritarle allí mismo por su temeridad y por haberle hecho preocuparse de esa manera. Así que fue Lyn la que habló.

– Uf... Por poco. Lo he subestimado. Perdoname si te he asustado. – Y después agregó con la mirada perdida – Si quiero sobrevivir, tendré que hacerme más fuerte... Lo suficiente para ser invencible.

Dedicaron el resto de la tarde a enterrar los cuerpos de los dos bandidos, y cuando acabaron Lyn dijo:

– Bien hecho Nessa. Vámonos a casa.

Durante el camino de regreso Nessa iba pensando "¿Bien hecho? Pero si aparte de ayudar a enterrar a los bandidos lo único que he hecho ha sido herir a uno de ellos para evitar que la matara. Se supone que soy estratega, ¿no? ¡Debería haberle aconsejado en la batalla y no ser sólo una espectadora! Aunque la verdad es que lo he intentado, pero ella no me escuchaba". definitivamente, ahora que sabía que Lyn estaba bien, Nessa estaba realmente enfadada.

Cuando llegaron ambas se fueron directamente a acostar ya que no se sentían con fuerza para hacer la cena. Nessa quería hablar con Lyn sobre la batalla de antes, pero decidió que estaba demasiado cansada como para discutir en ese momento, así que se fue a dormir. Ya hablarían por la mañana.


Al despertar a la mañana siguiente Nessa vio a Lyn preparando el desayuno.

– Buenos días, Nessa. ¿Te has despertado ya? La lucha de ayer te ha debido de suponer un gran esfuerzo.

Nessa se levantó y se acercó a Lyn que le ofreció un cuenco lleno de gachas que aceptó agradecida. La última frase de Lyn le había recordado que tenía que hablar con ella sobre su forma de luchar, aunque ante las protestas de su estómago decidió que el asunto podía esperar hasta después del desayuno.

Desayunaron en silencio, cada una sumida en sus propios pensamientos hasta que Lyn se decidió a hablar, sacando a la otra chica de sus pensamientos.

– Nessa... quiero hablar contigo sobre una cosa.

Nessa dejó de comer y miró a Lyn con curiosidad, mostrándole que tenía toda su atención, y la espadachina continuó:

– Tienes experiencia en el arte de la guerra, está claro. – Se calló un momento y después preguntó – ¿Me dejas viajar contigo?

La pregunta pilló por sorpresa a la pelirroja, quien sólo atinó a decir:

– ¿No crees que antes deberías hablarlo con tu familia?

– ¿Qué? ¿Quieres que les pida permiso a mis padres? – La expresión de Lyn pasó de la sorpresa a una de profunda tristeza en apenas un instante – Mi padre y mi madre... murieron hace seis meses. Mi pueblo, los lorca, no... Soy la última de la tribu. – en este punto Nessa ya se había dado cuenta del error que había cometido con lo que dijo. Se acercó a Lyn y la abrazó en un intento por consolarla mientras esta continuaba – Nos atacaron los bandidos y... mataron a mucha gente. La tribu se dispersó. Mi padre era nuestro jefe y yo quería proteger a nuestro pueblo. Pero soy muy joven, y nuestras costumbres eran antiguas. No querían a una mujer al mando. Nadie me obedecía.

Al poco rato Lyn se separó de Nessa y se secó las lágrimas.

– ¡Snif! Lo siento. He estado sola mucho tiempo... – Parecía que fuera a volver a llorar y la ojirroja ya no sabía qué hacer para consolarla, pero por suerte la espadachina consiguió reponerse. – No, ya basta. No derramaré más lágrimas. – Nessa le puso la mano en el hombro y le sonrió – Gracias. Ya estoy mejor. – Lyn levantó la cabeza y miró a la otra chica a los ojos. – Nessa, quiero... Tengo que hacerme más fuerte para vengar la muerte de mis padres. Ayer aprendí algo de la batalla. No me haré más fuerte quedándome aquí sola. ¡Nessa, dime que me entrenarás; que me dejarás viajar contigo! – La última frase era casi una súplica, y Nessa no tuvo la fuerza para negarse.

– Está bien, pero...

– ¿Aceptas? ¡Fantástico! ¡Gracias! ¡Muchas gracias! Nos irá mejor si colaboramos, estoy convencida. Tu serás mi maestra estratega, y yo, tu mejor guerrera. ¡Lo conseguiremos! ¿ No crees?

La pelirroja no pudo mas que reír junto a su nueva amiga debido a la gran excitación de esta, así que decidió dejar lo que iba a decir para otro momento y se dispuso a terminar su desayuno.