CAPÍTULO 2 " No voy a ser una niña por siempre"
Frente a mi yacía el único caballero existente para mi,
Me libero de mi prisión,
Me mostro la compasión que aún quedaba en su interior,
No tengas miedo, también lo siento.
SANDOR POV.
Sentía como mis manos temblaban por el coraje, si hubiera llegado un segundo más tarde esos bastardos la hubiera tocado, hubieran profanado aquel santuario que me empeñaba en cuidar y resguardar.
- ¿Por qué no gritaste mi nombre? - pregunte mientras me giraba para encontrarme con la imagen más pura que ni mis pensamientos le habían hecho justicia, sus ojos azules me miraban sorprendidos, el vestido que aun dejaba al descubierto la piel por encima de sus pechos, rápidamente me gire.
-Lo siento- dijo ella luego de unos minutos –no supe cómo reaccionar- dijo mientras sentía el calor de su mano sobre mi espalda –pero sabía que vendrías- finalizo, me gire de lado para encontrarme con su rostro sonriente, sus mejillas sonrojadas, sus ojos azules mirándome y sus cabellos mojados goteando, la vista era demasiado tentadora para un hombre como yo, para una bestia, para un depredador, ella estaba en problemas si permanecía cerca por más tiempo.
-Si me sonríes así puede que no sea capaz de detenerme- le advertí provocando que su sonrojo se intensificara.
-Yo- dijo, pero la interrumpí antes de que siquiera pudiera continuar
-La cena- le recordé mientras comenzaba a caminar- vamos, no pienso dejarte sola de nuevo- le advertí – no sé qué hubiera hecho si esos bastardos te hubieran tocado- confesé.
- Sir- me llamo mientras sentía como su mano sujetaba la mía deteniendo mi andar, sentí una punzada en el pecho que no lograba describir con palabras, la mire con sorpresa y ella solo sonrió – No tienes que preocuparte- dijo mientras sujetaba mi mano entre la suya –No soy tan débil como parezco- me advirtió.
-Estuvieron a punto de violarte niña ¿Qué no lo ves? - le recordé mientras intentaba zafarme de su agarre sin éxito
-Sabía que vendrías pro mi- me aseguro- tu jamás permitirías que me hicieran daño- me aseguro mientras sus ojos azules me miraban fijamente.
-Deja de hacer esto- le advertí mientras sujetaba su cadera con mi otra mano y acercaba su acuerpo al mío – no dejo de ser un hombre- le recordé mientras veía la sorpresa plasmada en su rostro.
-Nunca me harías nada- me recordó – yo no te temo- confeso mientras deslizaba su mano hasta mi mejilla, mi rostro de sorpresa se reflejaba en sus orbes azules, ella solo sonreía, era demacrada inocencia para ser corrompida por alguien como yo, no tenía el derecho.
-No vuelvas a hacer esto- le advertí mientras la liberaba de mis brazos y caminaba con dirección a la fogata.
SANSA POV
Me dio la espalda mientras caminaba en dirección al pequeño campamento que habíamos armando, observe por un instante su ancha espalda y después camine detrás de él, me sentí decepcionada, pero ¿Qué esperaba?, siempre me dice niña esto, niña lo otro, ¿Acaso siempre seré a sus ojos una niña? De je escapar un suspiro mientras continuaba mi andar, fije mi vista en el suelo mientras continuaba mi marcha hasta que mi cabeza se impactó con la espalda de Sir Clegane quien se giró al instante, me lleve la mano sobando el área afectada para después encontrarme con sus ojos grises.
-Niña- me llamo mientras me miraba fijamente, no pude evitar tragar saliva al escuchar su voz – escucha lo que diré- me advirtió- porque solo lo diré una vez, ¿lo entiendes? - pregunto mientras extendía su mano, no entendía que pasaba, pero estaba segura de que era lo que tenía que hacer, tome su mano y lo mire esperando que continuara – te prometí que te llevaría a salvo a tu hogar- comenzó a decir.
-Losé- respondí.
-Solo escucha, maldición- dijo mientras veía como su respiración se volvía cada vez más acelerada, yo solo asentí y permanecí en silencio esperando continuara, sujeto mi mano con delicadeza y la llevo a sus labios dejando en ellas un beso , aquello provoco que toda las sangre de mi cuerpo se acumulara en mi rostro que se sentía quemar, no pude evitar dejar escapar un suspiro, mi labio inferior comenzó a temblar y mi corazón sentía en cualquier momento lo perdería, el sonrió de lado – Voy a llevarte a salvo- me prometió- así que… se una buena chica y no provoques a este sabueso- me pidió mientras dejaba en libertad mi mano.
-espera – lo llamé mientras sujetaba su mano – aun no has escuchado mi respuesta- le recordé, el me miro extrañado.
- ¿Qué respuesta se supone que debo escuchar mocosa? - dijo mientras soltaba un bufido - ¿Qué acaso no has oído mi advertencia? – me recordó.
-Lo hice- respondí desafiante mientras observaba como se acercaba a mí y tomaba mi cuerpo entre sus brazos, su aliento olor a yerba buena chocaba con mi rostro.
-No tientes al diablo- dijo mientras me miraba con esos ojos grises tan penetrantes, no pude evitar dejar escapar un suspiro y sonreí de lado – Que nunca te explicaron que si juegas con el perro te puede morder mi Lady- me advirtió.
-Lo hicieron- respondí mientras deslizaba mis manos hasta su rostro y lo acunaba con ellas –pero tú no eres un perro- susurré mientras me ponía de puntitas y besaba sus labios.
``Madre, padre, dioses perdónenme por esto´´.
SANDOR POV
Sentí el roce de sus labios sobre los míos, un contacto puro y casto como la dama que se había atrevido a dar el primer paso, sus ojos azules se cerraron al contacto, sus manos sujetaban con gentileza mis mejillas, aquella acción me había tomado desprevenido, pronto esa bestia que me había encargado de mantener a raya despertó, rodé su frágil cuerpo entre mis brazos y me permitió ser su maestro, deje que mis labios rozaran suavemente los suyos degustando del sabor a cereza que de sus labios emanaba, acaricie con mi lengua la comisura de su labio inferior provocando que entre abriera su boca y me permitiera profundizar aquel encuentro, sentí su cuerpo estremecerse entre mis brazos al sentir mi lengua recorriendo su interior tan caliente que me recibía sin restricción, me permití el placer de recorrer cada rincón de su cavidad, degustando, probando aquello que ningún otro hombre en los siete reinos había tenido la osadía de degustar, pronto sus manos se deslizaron hasta mi pecho y comenzó a dar pequeños golpes en este ``Es demasiado inocente´´ pensé mientras me separaba de ella. La vista era espectacular, aquella criatura tan inocente permanecía aun con sus orbes azules ocultos, sus mejillas sonrojadas, la respiración agitada y sus cabellos alborotados. Deslice mi pulgar sobre la comisura de sus labios mientras sus ojos se abrían lentamente para encontrarse con los míos.
-Eres una atrevida mi Lady- brome mientras sujetaba su cadera con fuerza y con el pulgar de mi otra mano acariciaba su labio inferior.
-Eres muy lento Sir- dijo ella con la respiración aun agitada.
-Quizá- respondí mientras me inclinaba hacia su rostro- pero nunca debiste tentar al monstruo- le recordé mientras mis labios rozaban una vez más.
-No ere un monstruo- susurro cerrando sus ojos y recibiendo el contacto con gusto.
Cuando nos separamos por falta de aire dejé que su cabeza descansara en mi pecho mientras rodeaba su cuerpo entre mis brazos, podía oler las rosas en su cabello, cerré los ojos y entonces me permití decirle lo que debía.
-Tengo que llevarte a casa- le recordé.
-Lose- respondió- y sé que eso harás-
-por eso pajarito- la llame mientras tomaba su barbilla y la obligaba a verme – hasta ese momento, no vuelvas a tentarme de esta manera- le advertí provocando que ese sonrojo de sus mejillas se intensificara – Odiaría la idea de tomarte en medio de la nada- confesé
-Sir Clegane- me llamo avergonzada mientras lucha por zafase de mis brazos en vano.
SANSA POV
Lo había hecho, yo, yo había sido tan…. Tan osada que me atreví a ser quien diera el primer paso, ser quien buscara el encuentro de nuestros labios, estaba cansada de la torpeza del hombre que me resguardaba del exterior en sus brazos, tuve que ser quien decidiera unir nuestros labios, tuve que demostrarle el interés primero.
- ¿Cuánto falta? - pregunte mientras divisaba a pocos metros los indicios del invierno, era la señal que estábamos cerca de casa, la alegría me invadió de inmediato, mi hogar, pensaba en mi hogar, en mi madre, en mis hermanos, en la gente que me rodeaba y amaba. No pude evitar sonreír ante la idea.
-Ya falta poco- respondió mientras sujetaba mi mano y continuábamos nuestro camino –pronto llegaras a tu hogar- me aseguro –y yo abre cumplido mi promesa- finalizo mientras sentía como el aire helado golpeaba nuestros rostros.
Fue en ese momento cuando a escasos centímetros de mi amado hogar caí en cuenta, aquello se terminaba en el momento que me entregara, cuando se asegurara que estaba a salvo, habría cumplido con su palabra, me protegería de los peligros que el exterior significaba, entonces me detuve.
- ¿Qué pasa pregunto? - mientras se paraba frente a mí.
- ¿Qué pasara una vez que lleguemos a Winterfell? - pregunte –Una vez que llegue a mi hogar-
-Abre cumplido mi palabra- respondió el mientras colocaba uno de mis cabellos rojizos detrás de mi oreja y tomaba mi capucha para cubrir mi cabeza del frio
-Sir Clegane, quiero que te quedes a mi lado- le pedí mientras tomaba su mano y le veía los ojos, sus ojos grises tan feroces como siempre me miraban con sorpresa, permaneció en silencio por algunos segundos.
-Sabes lo que dices Sansa- salió de sus labios mientras colocaba su mano sobre mi mejilla – soy un perro- dijo – eres demasiado inocente para un hombre como yo – me aseguro.
-Eso no me importa- respondí mientras colocaba mi mano sobre la suya.
-Quiero estar contigo- le asegure.
-Aun eres joven- respondió el –conocerás a alguien mejor que yo- me aseguro
-te equivocas- conteste enojada – no quiero a nadie más que no se a usted Sir- sus ojos me miraron con sorpresa y seriedad, estaba preocupada, temía que una vez que llegara a mi hogar desapareciera para siempre.
-Tu familia jamás lo permitirá- me aseguro – Para ellos seré el perro del Rey- me recordó.
-No importa, no lo eres y ellos tendrán que entenderlo- dije con determinación.
-Soy un monstruo- me respondió –que no vez esta marca- dijo haciendo alusión a la cicatriz que su hermano le había propiciado.
-Eso nunca me ha importado- dije mientras llevaba mi mano al lugar donde descansaba el recuerdo de su miedo al fuego – esto no significa nada- le aseguré.
-Sansa…. Eres demasiado pura para que un ser de destrucción te corrompa – me aseguro mientras acariciaba mi mejilla – no puedo manchar lo único bueno que he tenido- dijo con ese tono de voz tosco que tanto me había intimidado en el pasado – sabes que no soy un hombre de flores y corazones- me recordó.
-Losé- respondí.
-No soy tu príncipe- me dijo.
-No quiero un príncipe, quiero a un caballero- le asegure.
-Hay pajarito, eres demasiado- dijo mientras depositaba un beso en mi frente – dejemos este tema para más tarde, tenemos un lugar al cual llegar-
WINTERFELL / CASA DE LOS STARK
-Madre- la llame con fervor mientras sentía sus brazos protectores rodear mi cuerpo, estaba en casa, finalmente estaba en casa, con mi familia, con las personas que amaba, mi corazón volvía a estar en paz.
-Querida mía no sabes por cuanto tiempo hemos esperado tu regreso, no sabes cuánto pedí a los dioses que te mantuviera a salvo- me aseguró mientras me abrazaba y acariciaba mis cabellos.
-Padre- recordé mientras buscaba su rostro y veía la sombra de la muerte en su mirada, ya lo sabía, sabía lo que sucedió en aquel terrible lugar –nunca debimos irnos de Winterfell- dije mientras sus ojos buscaban los míos.
-No podemos retroceder el tiempo- dijo mientras colocaba un mechón detrás de mi oreja- pero podemos cambiar el futuro- me aseguro – ahora querida, ¿porque el sabueso ha sido quien te ha traido? - pregunto mientras veía a Sir Clegane a mis espaldas, Robb lo miraba con ese odio con que alguna vez miré a Joffrey en Kings Landing, sentí una punzada de dolor, porque era momento de confrontarlos, pero no sabía cómo, sus ojos grises se cruzaron con los míos por un segundo.
-Solo he traido a la niña Lady Stark, no hay nada que requiera de explicaciones, eso es todo, ahora me marchare- dijo el mientras me daba la espalda, sin antes darme una última mirada –adiós niña- susurro, lo estaba perdiendo, se me estaba yendo y no hacía nada, maldita boca mía di algo.
-Espera- dije aquello casi como un grito tomando por sorpresa a los presentes.
-Sansa- me llamo Robb- ¿Qué haces? - pregunto confundido
-Lo que tengo que hacer hermano- respondí mientras corría hacia donde se encontraba y tomaba su mano- no puedes dejarme- le dije mientras volteaba a ver a mi familia.
-Sansa- me llamo mi madre mientras llevaba sus manos al pecho y me veía con preocupación – ¿Qué haces querida? - pregunto con un hilo de voz
-Madre, hermano –los llame mientras sostenía la mano de Sandor con fuerza – Yo… yo le debo mi vida a este hombre- les recordé- y yo sé de los graves pecados que ha cometido-
-Sansa- me llamo Robb ahora mientras se aceraba a nuestra madre.
-Lo siento hermano, pero madre, hermano yo- dije haciendo una pausa y mirando a Sir Clegane – yo estoy segura de amar a este hombre-solté finalmente
-Sansa- me llamo por mi nombre el mientras sujetaba mi mano con fuerza, pero no la suficiente para dañarme – no lo hagas- pidió
-Hija… ¿Qué estás diciendo? - pregunto madre
-Solo esta confundida- dijo el al ver los rostros de mi hermano y madre.
-NO- grite enojada- lo siento madre, lo siento hermano por causarles tal decepción si así lo sienten, pero- hice una pausa- yo lo amo, no quiero estar lejos de el- les asegure mientras abrasa su brazo – no puedo hacerlo, el salvo mi vida. -
-Es el sabueso del Rey ¿Qué no lo entiendes? - dijo mi madre preocupada
-No lo soy más lady Stark sino ella jamás hubiera llegado aquí- respondió el mientras buscaba mi mirada- la amo, quiero que sea mi mujer- les respondió mirando el rostro de preocupación de mi hermano Robb.
-Piensas que entregaría a mi querida hermana a un monstruo como tú- dijo con malicia.
-Robb- lo llame dolida al escucharlo llamarle de esa manera –no puedes hablarle así-
-Sansa- me llamo con desesperación- te ha lavado la cabeza, eres una niña-
-Hermano, lo siento, yo… yo no creo poder compartir mi vida con otro hombre, un rico, alguien con quien crear alianzas, otro Joffrey que me humille o traicione a la familia, jamás- dije sin titubear.
-Aquello fue un error, ese príncipe jamás debió haberte tocado, jamás debió haber siquiera puesto sus ojos en ti-
-El pasado no se puede regresar Robb- le recordé – el me trajo a casa, quiero que él sea quien se encargue de darme la protección que necesito-
-Jamás lo permitiré – respondió Robb
-Yo-
-Espera sansa- me llamo Sir Sandor- ya has hablado demasiado querida- me aseguro mientras acariciaba mi mejilla.
-Lord y Lady Stark entiendo que no quieran entregarme a su preciosa hija, comprendo que duden de mi al ser un lacayo del príncipe de Kings landing, al ser un perro que sirvió a los deseos del hombre que hizo sufrir a su hija, incluso puedo comprender que no toleren que ella comparta sus días con una bestia como yo- dijo con determinación.
- ¿Cuál es el punto? - dijo Robb
- La amo, la amo y jamás permitiría que ningún cabrón bastardo la tocara una vez más, antes tendrían que destrozarme- aseguro provocando que mi madre abriera sus ojos al escuchar tales palabras.
-Le recuerdo que esta frente a dos damas- dijo mi hermano
-Los modales nunca han sido mi fuerte- respondió el mientras continuaba sujetando mi mano.
-No puedo entregarle a mi hermana- contesto Robb
-hermano – reproche.
-Sansa mantente fuera de esto- me pidió Robb – es un asunto de hombres-
-Si me permite tomar a su hermana voy a protegerla incluso con mi vida- le aseguro.
-Ella aun es joven- respondió mi hermano.
-Quiero estar con el- proteste.
-Aun eres joven e inmadura- protesto Robb
-Hijos- intervino madre finalmente –lo entiendo- dijo refiriéndose a Sir Sandor- pero se da cuenta que quiere tomar a nuestra única hija, a la futura dama de Winterfell-
-Lose- aseguro el- pero la amo Lady Stark y jamás dejaría alguien la dañara- mi madre nos miró a ambos y dejo escapar un suspiro pesado.
-Robb- llamo a mi hermano –ven aquí- los vimos discutir en privado, mi hermano parecía no estar de acuerdo con algunos términos, solo nos quedaba esperar.
-Si no nos permiten estar juntos llévame contigo- le pedí.
-Estás loca pajarito- respondió el mientras acariciaba mi mejilla- este es tu hogar – contesto
-Tu eres mi hogar- le asegure mientras ponía una mano en su pecho.
- ¿Ahora lo vez hijo? - hablo mi madre sacándonos de nuestra burbuja, ambos nos giramos hacia ella – te amo- dijo mi madre mientras se acercaba a nosotros, tomo mis manos entre las suyas y me sonrió mientras lo veía a el – no quiero que cometas una locura- dijo mientras sonreía- por eso… accederemos a tu petición querida mía, pero la guerra está a la vuelta de la esquina Sir Clegane, por lo que espero pelee al lado del mayor de mis hijos- le pidió madre.
-Pelearía por estar con Lady Sansa hasta el ultimo de mis días- confeso con su tono de voz tosco haciendo que una corriente estremeciera mi cuerpo y acelerara el ritmo de mi corazón.
-Entonces vas a tomar a mi hija bajo el árbol sagrado- susurro mi madre mientras se alejaba de nosotros.
-Te dije que estaríamos juntos- susurre mientras lo abrazaba con fuerza y sentía sus brazos rodear mi cuerpo.
-Veo que puedes ser muy persuasiva- susurro el mientras ocultaba su rostro en mi cuello.
DÍA DE LA BODA
Sentía los nervios apoderarse de cada fibra de mi ser, temblaba ante la idea de caminar por el altar, la emoción y el miedo se sembraban en las profundidades de mi ser, después de este día dejaría de ser esa niña que tanto se empeñaba recordar ser Sir Sandor, las manos me sudaban, el corazón latía con tal violencia que temía morir antes de darle el paso al matrimonio.
-Es hora querida- dijo mi madre abriendo la puerta de la habitación –tu hermano espera- me recordó.
-te ves hermosa- dijo Robb cuando me miro con el vestido completamente blanco.
-Robb- dije mientras tomaba su mano.
-Es hora- dijo el mientras se abrían las puertas, en el altar me esperaba Sir Sandor vestido con un traje negro y una capa con plumajes de cuervo, lucia apuesto para mí, solo deseaba llegar al altar y tomar su mano.
-Sir Clegane- dijo mi hermano extendiendo mi mano.
-Lord Stark- respondió mientras tomaba mi mano.
-Te ves hermosa- dijo el, sonreí mientras colocaba un cabello detrás de su oreja.
-Te ves apuesto- respondí.
-Iniciemos la ceremonia- dijo el maestro, mientras nos pedía que nos tomáramos de las manos y comenzáramos a recitar la promesa.
-padre, herrero, guerrero, madre, doncella, anciana, desconocido; yo soy suyo, y ella es mía, desde este día hasta el final de mis días – sonreí para el mientras sentía el calor de su mano sobre mi mejilla, se inclinó acercando su rostro al mío, cerré los ojos esperando el contacto de sus labios que rozaron los míos con delicadeza.
-Mi Lady- susurro cuando nos separamos –Solo mía- finalizo mientras pegaba nuestras frentes
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NOCHE DE BODAS.
