Agridulce

− ¿Sabes mami? mañana habrá una presentación en la escuela… ehmm yo quería preguntarte si tu… − titubeo Seth mientras movía sus dedos rápidamente.

−Olvídalo Seth. Tengo muchísimo trabajo y no tengo tiempo para estar en esas ridiculeces que hacen en tu escuela, además estoy segura de que a tu estúpida profesora solo se le ocurrió alguna estupidez más como el acto del mes pasado, ¿Lo recuerdas? ¡Todo el pueblo dijo que fue un acto ridículo! –exclame mientras terminaba de arreglar mi cabello− No voy a perder mi valioso tiempo escuchando a mi hijo recitar "estrellita donde estas" ¡Ni lo sueñes!...

Mire a Seth, sus ojitos estaban nublados en lagrimas y tenia los labios fuertemente apretados, al igual como lo hacía yo cuando quería llorar. Al ver a mi pequeño hijo llorando por mi causa sentí ganas de golpearme, ¿Cómo tenía corazón para tratar así a un niño tan dulce como mi pequeño?

¿Era capaz de llamarme su madre luego de romper su pequeño corazoncito? No podía tratarlo así, él no se lo merecía.

Seth era un niño inocente ajeno a los problemas y las batallas internas que ocurrían en mi interior, él no tenía la culpa de que su madre cada año en estas fechas quisiera estar sola y gritarle al resto del mundo lo desgraciada que era, que odiaba a los hombres y que no descansaría hasta que Edward Cullen suplicara y pagara por cada lagrima que había derramado.

Claramente eso no era culpa de Seth.

−Seth campeón… lo lamento, no quise decirte eso−me acerque a él arrodillándome para quedar a su altura. Seth me miro con tristeza, suspire y le di un beso en su frente− Lo siento, mami no se ha sentido bien estos días… ¿Me perdonas?

Él me miro vacilante, como si temiera que en cualquier momento le gritara o lo golpeara. Me dolió darme cuenta de que era así como yo miraba a mi madre luego de que su segundo marido la dejara, cuando ella se volvió malvada y egoísta.

De la nada sentí unos bracitos rodeando mi cuello, y la respiración de mi hijo sobre mi pecho… se sentía magnifico, era como estar completa de nuevo… sin heridas ni cicatrices.

−Te quiero Seth… −murmuré con la voz cargada de emoción−Te quiero, no lo olvides.

Resulto finalmente que la presentación de los niños era nada más que una imitación de sus padres.

Los compañeritos de Seth se habían vestidos con ropa de sus padres, que al parecer habían sacado a escondidas porque Seth se vistió con unos de mis trajes que utilizo para trabajar en la biblioteca. La mayoría de los niños "hombres" habían imitado a su padre, pero Seth y otro compañerito habían decidido imitar a su madre.

Seth me imito frente a una mesa que se suponía era mi escritorio, decía cosas que usualmente digo cuando estoy trabajando y luego hizo una pequeña escena de mi buscando las llaves en la mañana antes de ir a dejarlo a la escuela.

Debo reconocer que me imito a la perfección, aunque eso no disminuyo el hecho de que todo el mundo se rio de mi y termine con un horrible sonrojo en el rostro.

Por supuesto que Seth se gano un regalo de mi parte, una salida al zoológico y también un regaño por haberme imitado tan bien y hacerme pasar una vergüenza.

Los días iban pasando al igual que siempre, como un lento vaivén de olas que mantienen la calma pero que a la vez te previenen de la posible tormenta. La mayoría del tiempo la transcurría en la biblioteca del pueblo donde atendía de lunes a viernes junto a mi amiga Tanya.

La fecha de mi "aniversario" con Edward paso y aquel sopor en el que me había sumido días antes a mi "discusión" con Seth termino. Lo cual me dejo mucho más tranquila, este año no había sido tan trágico como los anteriores… parecía como si ya lo estuviese superando lo cual me hacia inmensamente feliz, porque no era mi idea pasarme el resto de mi vida maldiciendo a Edward ni cerrarme a la posibilidad de amar nuevamente. Aunque realmente en estos momentos era la última cosa que quería. Pero sabía que tarde o temprano tendría que abrir de nuevo mi corazón y exponerlo a los peligros del mundo…

Suspire

Estaba tan concentrada en mis pensamientos que ni siquiera había notado que aún me faltaban demasiadas fichas de libros por archivar y que además Seth saldría media hora antes de lo habitual por una reunión que tendrían los maestros. Razón por la que deba apurarme para alcanzar a terminar mi trabajo y así no tener que venir durante el fin de semana.

Cuando cada fichero estuvo es su lugar, y cuando hube acabado con el orden de la nueva sección de terror me dispuse a salir, me despedí de Ricardo el guardia de seguridad y me subí a mi vieja chevy, que a pesar de las tantas batallas mecánicas que ha tenido que enfrentar había logrado mantenerse con vida.

Me deslice dentro de la cabina, guarde mi bolso en la parte de atrás y encendí la calefacción para que cuando Seth entrara al auto se abrigara. Maneje lentamente por las calles de Forks, admirando los antiguos edificios que estaban siendo reemplazados por los modernos provenientes de la capital.

Forks estaba cambiando, bastante rápido debo decir. Eso se notaba con tan solo caminar por la vieja carretera que une el pueblo, las casas han sido remodeladas, los negocios se han ampliado siendo el más grande el "supermercado" de los Newton, el cual hace tan solo un par de años no era nada más que un mugroso local de comida rápida donde la salchicha siempre estaba cruda y la gaseosa no era más que agua con saborizantes rancios.

La mayoría de los habitantes habían vendido sus casas y comprado otras cerca del bosque donde al principio solo se ubicaba una solitaria y triste casa; la mía. Razón por la cual ahora tengo vecinos… no muy cercanos pero si lo suficiente como para que en caso de emergencia alguien me socorra.

Me estacione frente a la escuela de color originalmente blanco pero que ahora vestía de diferentes colores a pedido de la nueva directora. Había varios chicos saliendo junto a sus madres y otros sostenidos por alguna niñera que lucían esos delantales rosas que usualmente usaban las niñeras.

Espere a que Seth se asomara para ir a buscarlo, intente divisarlo pero habían demasiados niños como para reconocer la mata de cabello castaño tan común. Busque durante unos segundos hasta que vi a Seth hacerme señas con sus manitos mientras saltaba intentando llamar mi atención.

Le hice un gesto dándole a entender que lo había visto, él me lanzo un beso y luego camino –o mejor dicho brinco− hasta la puerta donde se encontraba una de las maestras.

Salude a la mujer quien me sonrió y luego me entrego a mi pequeña bestia.

− ¡Hola pequeño!− le revolví su cabello y tome su mochila de las "tortugas ninjas". Seth hizo un mohín pero luego tomo mi mano y caminamos devuelta al vehículo.

−Hoy hicimos chocalate− Seth abrió su boquita y me mostro sus dientes llenos de su trabajo culinario− la tía me dijo que fui el mejor porque el mío si quedo como chocalate, no como el de Harry… ¡Su chocolate parecía popo!− se estremeció levemente e hizo una cara de asco – Nadie quiso probarlo, ni siquiera él…

Parecía divertirle que ni su propio compañero comiera de su chocolate ya que no dejo de reírse hasta que llegamos a casa.

Cuando logramos terminar la cena nos sentamos frente al televisor y pusimos nuestra "serie favorita del mundisimo entero" palabras dichas por Seth al referirnos a "Friends". Era raro que a un niño de su edad le divirtiera una serie así, pero al igual que yo Seth tampoco destacaba por ser mentalmente normal.

−Como mañana no trabajo podríamos salir e ir de compras a Port Ángeles –murmure mientras tomaba un pedazo de mi lasaña y lo llevaba a mi boca− Hace tiempo que he querido comprarme esos cojines y resulta que están en liquidación, además escuche que los juguetes tienen descuentos así que podríamos ir a comprar algunos…

Tal y como lo espere Seth acepto de inmediato. Él jamás se resistiría a dejar de comprar algún juguete, al igual que yo. Solo que mi debilidad no son los juguetes, sino los libros.

− ¡Phoebe es tan graciosa!− exclamó Seth mientras reía a grandes carcajadas –Ella es la mejor del mundo… ¡Mira mami!

¿Mencione que Seth tiene una especie de amor infantil por Phoebe? Adora ese personaje, siempre que la ve en televisión se pone a reír, incluso me hizo mandar a hacer una camiseta que dice "Phoebe"… y claro como buena madre lo hice.

Cuando el capitulo hubo terminado y nuestros platos quedaron vaciados, nos lavamos los dientes y nos fuimos a dormir. Pero obviamente antes de hacerlo tuve que contarle un cuento, que trato acerca de un niño llamado Seth al cual no le gustaba el brócoli…

Muy original…

Mi vida junto a Seth era bastante especial, al ser madre soltera y no tener una familia que me apoyase fue difícil para ambos salir adelante. Al principio, cuando Seth aún era un bebé estuve a punto de darlo en adopción… estaba completamente asustada, mi madre me había negado su ayuda, y mi padre… bueno en realidad no tengo idea de quién es mi padre, así que tampoco fue de ayuda. Durante mi embarazo logre quedarme en un centro de ayuda para madres adolescentes, termine el último año de instituto como pude y luego cuando en el centro ya no me podían tener a menos que diera a mi hijo en adopción tuve que recurrir a diversos trabajos, algunos muchos más humillantes que otros, pero el dinero que recibía valía la pena. Una de mis vecinas cuidaba a Seth, ella era buena persona por lo que no me cobraba mucho por lo que podía pagar el cuartucho donde nos quedábamos y además me alcanzaba para costear nuestros gastos.

Esos meses fueron terribles…

Estaba tan hundida en mi miseria que ni siquiera notaba que estaba casi en los huesos, no sentía el frio de la mañana al no tener nada con que abrigarme. Era una especie de zombie, no comía nada más que pequeñas migajas de pan y leche, lo único que me mantenía más o menos cuerda era el pequeño bultito que me sonreía cuando me veía.

Algo que cambio nuestra rutina de miseria fue la desaparición de Renee. Nadie supo donde fue, si murió, si se fugo a Las Vegas en otro acto de estupidez o simplemente se aburrió de esta vida en Forks. Lo único que sé es que la casa estaba a mi nombre y que en realidad Renee nunca la había comprado si no que alguien me la había obsequiado, lo que me hizo suponer que quizás Renee si recordaba a mi padre, pero nunca quiso decirme su nombre. Lo más seguro era que mi padre era un hombre casado y Renee simplemente fue una más de la lista, así como yo lo fui para Edward.

Al volver a mi casa recupere algo de mi cordura. Me sentí libre de un peso, ya que quería dejarle algo a Seth en caso de que yo muriera y no ser simplemente una inútil que lo trajo al mundo para hacerlo sufrir…

Lo malo fue que ya no teníamos niñera, por lo que tenía que llevar a Seth al trabajo; limpiadora de pisos en una de las nuevas oficinas de Forks.

Seth era un niño tranquilo por lo que no me daba problemas, pero si lo hacia las demás empleadas mucho mayores que yo que me criticaban y tildaban de mala madre por traer a mí a hijo al trabajo, que era insano, que era una bestia sin corazón. Yo sabía que ellas tenían la razón, sabía que mi pequeño debería estar en una casa, que yo debería trabajar en algo mejor que ser una simple limpiadora de pisos, sabía que Seth merecía un padre, una familia cariñosa… ¡Pero no podía dárselo!

La molestia de mis adorables compañeras llego a tanto que incluso comenzaron a quejarse con el jefe. Un hombre ya mayor llamado Aro Vulturi, su apariencia era intimidante sobre todo por sus ojos de un extraño color ámbar. Era alto y su cabello estaba cubierto por algunas canas que en vez de sentarle mal parecían darle más madurez y seriedad.

Cuando me llamaron a su oficina supe que era mi fin, tendría que buscar otro empleo…uno donde Seth no fuera una molestia. No era estúpida y sabia que eso era imposible. Jamás una chica de diecinueve años con solo el instituto terminado y un hijo bajo el brazo seria una candidata para un buen empleo, a lo más lograría ser camarera de uno de espantosos lugares donde las chicas bailaban desnudas y se vendían al mejor postor.

Recuerdo bien ese momento, cuando entre a su lujosa oficina exquisitamente decorada. Aro estaba sentado detrás del gigantesco escritorio, sobre el escritorio estaba su laptop y unos papeles, sabía que entre esos papeles estaba mi carta de despido. Me senté en la silla vacía y respire profundo…

No quería perder mi empleo, me había costado demasiado encontrarlo. Seth y yo dependíamos de ese dinero, ¿Con que le compraría los pañales, la leche?

Tus compañeras se han quejado Isabella, y sabes de qué. Eres una buena chica, trabajas bien y no holgazaneas como las demás, pero estás poniendo en peligro la integridad de mi empresa y no puedo permitirlo. Eres muy joven… ¿Cuántos meses tiene tu hijo?

Siete –murmuré conteniendo las lagrimas que querían descender por mis mejillas.

¿El padre…?

No existe.

Aro se quedo con la vista fija en un retrato, en ella aparecía una joven rubia de unos dieseis años más o menos. Entre sus brazos había un bebe, rubio y de piel blanca. Ella se veía feliz…

Mi hija Jane también fue madre adolescente, ella se enamoro del baterista de una desconocida banda y se fugaron. Siempre me opuse a su relación ¿sabes por qué? – negué con la cabeza −Solo lo hice porque Alec me parecía un chico sin futuro, él no era de la clase de mi hija…− Aro se detuvo y bajo la vista como si estuviese avergonzado – Jane ahora tiene veinte seis años, tiene dos niños y viven en Inglaterra junto a su marido… Alec. Cuando veo a niñas como tú, trabajando solas y con bebe doy gracias porque Jane haya encontrado a Alec… y no a un canalla que la abandonase. En esos momentos donde recuerdo el dolor que sentí al no saber nada de mi hija, de no saber si estaba viva, si tenía hambre… es ahí donde te veo a ti Isabella… tan bonita, tan delicada pero a la vez tan fuerte y decidida. No quiero despedirte Isabella, sé que no encontraras otro trabajo en este pueblo y menos uno donde acepten a tu pequeño. Pero tampoco puedo dejar que continúes aquí…

Mi respiración se corto y comencé a temblar… ¿¡Que haría! ¡Por Dios!

Tranquilízate pequeña… no quiero asustarte. Lo que quiero decirte es que te ascenderé en mi compañía − ¿Ah? ¿Él dijo que me ascendería? – No me mires así…, como bien sabes soy un hombre bastante adinerado tengo unos cuantos negocios por ahí, y uno de esos es la biblioteca del pueblo. Te he observado y siempre que tienes un tiempo libre sacas un libro y te pones a leer, por eso decidí trasladarte ahí. Pero no como limpiadora de piso, sino como la encargada de la biblioteca…, investigue un poco en el pueblo y me entere que antes de quedarte en cinta tenias una beca completa para asistir a la universidad de Seattle, supongo que eres lo suficientemente buena para mantener al día mi biblioteca, ¿Aceptas?

Si existe una persona a la que debo agradecer es al Señor Aro. Él fue el que me dio las herramientas para que yo saliera adelante. Él junto a su esposa me acogieron en su familia como unos buenos padres acogen a su hija… y por primera vez en mi vida sentí a gusto en una familia.

Seth y yo visitamos frecuentemente a la familia Vulturi, Aro tiene ubicada su casa en medio del bosque… según él le gusta la intimidad, según su esposa Aro no quiere que nadie lo escuche roncar.

A Seth lo ven como uno de sus nietos, y siempre que esta de cumpleaños son ellos los que organizan la fiesta, varias veces me he quejado pero ellos siempre se excusan diciendo que "a todos sus nietos les organizan sus fiestas"… y yo la verdad a ellos jamás les puedo negar nada.

Cuando recuerdo el cariño que le tiene Aro a Seth no puedo evitar pensar en los padres de Edward. Ellos jamás tendrían la posibilidad de conocer a Seth, no podrían abrazarlo ni decirle lo guapo que es. Eso me entristece pero a la vez me relaja…, jamás podría permitir que ellos se acercaran a mi hijo, suena egoísta lo sé… pero es cierto. Seth es demasiado para esa familia… demasiado para Edward, incluso demasiado para mí. Nadie merece tener a Seth, él es demasiado bueno para que los Cullen lo críen de la forma que criaron a Edward logrando formar a esa bestia sin escrúpulos de la cual estuve enamorada. No podía permitir que Seth se convirtiera en Edward, claro que no.

Yo lo educaría para que valorara a las personas, y sobre todo para que respetara a las mujeres… para que respetase el amor. Y no fuera como Edward, como el maldito hijo de puta de Edward que no valoraba ni a su esposa, ni a su amante.

Hola, esta es mi primer fanfic subido aquí, me gustaría mucho que me dieran sus comentarios para así ir mejorando :) Gracias por los alertas, favoritos y reviews

MillaC: